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  • 70º aniversario de la bomba atómica

    La Bomba Atómica

    ¿Tiene justificación el ataque atómico contra Japón?

    ¿Tiene justificación el ataque atómico contra Japón?

    Los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki ordenados por Harry Truman, Presidente de los Estados Unidos, el 6 y el 9 de agosto de 1945 pusieron el punto final a la Segunda Guerra Mundial. Tras medio año de intenso bombardeo de más de 60 ciudades del Imperio del Japón, los ataques estratégicos resultaban infructuosos para lograr la ansiada rendición del enemigo asiático y poner el cierre a la costosa y sangrienta guerra. Los primeros y únicos ataques atómicos de la Historia consiguieron que Japón capitulase el 15 de agosto, algo hasta entonces considerado inviable.

    Las bombas mataron a 140.000 personas en Hiroshima y 80.000 en Nagasaki, la gran mayoría civiles y muchas de ellas por los devastadores efectos de la radiación. Desde entonces, el ataque ha sido uno de los sucesos históricos más polémicos de toda la Historia, siendo calificado con todo tipo de posturas, desde el "mal necesario" hasta el "crimen contra la Humanidad".

    Participa en este interesante debate sobre una de las mayores polémicas de la Historia Contemporánea y uno de los sucesos capitales de la Historia Universal....


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Ver último mensaje Las sombras del colaboracionismo del automóvil con el régimen nazi de Hitler

Cuando se cumple el 80º aniversario de la proclamación de Adolf Hitler como canciller de Alemania, que supuso la institucionalización del incipiente nazismo en la entonces República de Weimar, repasamos las consecuencias -unas negativas y otras no tanto- del colaboracionismo por parte de la industria del automóvil con el III Imperio Alemán.

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El caso más llamativo es el de la familia Quandt, propietaria en la actualidad del Grupo BMW, y de su patriarca Günther Quandt, que invirtió parte del capital familiar obtenido del suministro de uniformes al ejército alemán en BMW y Daimler-Benz. En 1937, Quandt fue reconocido por el régimen de Hitler Líder de Economía del Armamento, como tantos otros actores industriales decisivos en los logros del nazismo, por la contribución de su negocio en el suministro de armas y motores.

A cambio, Quandt obtenía mano de obra para trabajos forzosos procedente de los campos de concentración e, incluso, instalaciones y fábricas en los territorios ocupados. Su reconocido rol por el régimen hitleriano ayudó a Quandt a convertirse en uno de los empresarios alemanes más destacados del III Reich. Sus dos hijos, Harald y Herbert -el primero de los cuales lo había concebido con la ulterior esposa del ministro de Propaganda Joseph Goebbels-, heredaron así el imperio de los Quandt tras su muerte.

Pero fue Herbert quien desempeñó un papel fundamental en el devenir de BMW: hace medio siglo, cuando la empresa estaba al borde de la quiebra, el hijo menor de Günter decidió no vender su 30% del accionariado y ampliarlo hasta el 50%. Hoy, ese paquete accionarial tiene un valor de más de 15.000 millones de euros para los Quandt, cuya principal cabeza visible ha sido la nieta de Hebert, Johanna, y los hijos de ésta.

Renault no corrió la misma suerte

Pero no todos los fabricantes de automóviles resultaron tan beneficiados de su colaboración con el ejército alemán. Es el caso de Louis Renault, fundador de la compañía homónima, que también colaboró con Hitler mediante el suministro de camiones y tanques de la Wehrmacht (las fuerzas armadas de la Alemania nazi) durante la guerra. Cuando el ejército aliado logró la liberación de Francia, Renault fue acusado de colaboracionista y encerrado en prisión, donde murió en 1944 mientras se esperaba una fecha para su juicio.

Apenas unas semanas después, Charles de Gaulle firmaba un decreto por el que requisaba la participación del 96,8% de Louis en la compañía que él había fundado, en una nacionalización que privaba a sus herederos de los rendimientos de ese capital expropiado. Más de 50 años después, en 1996, el gobierno francés, que entonces lideraba Jacques Chirac, acabaría privatizando Renault.

Agravio comparativo por parte de los aliados

Aún hoy, los descendientes siguen peleando por restituir el nombre y el honor de Louis Renault, llegando incluso a iniciar acciones legales contra el Estado francés: defienden que, en la Francia ocupada, a la compañía de su familia no le quedó más remedio que trabajar para el régimen nazi y denuncian que "ninguna otra compañía fue objeto de este tipo de tratamiento, ni siquiera aquellas en las que los directivos fueron declarados culpables de colaboración", según declaraciones de su abogado en 2011.

Los Renault bien podrían referirse al propio Günter Quandt, quien sí fue juzgado, declarado culpable y condenado a prisión, de donde saldría sólo dos años más tarde, por sus conexiones con la cúpula del autoritario régimen alemán. El alemán y su familia, a diferencia de Louis Renault, conservaron todo el capital acumulado hasta entonces.

Más relaciones del nazismo con otros actores del sector

O también a Daimler-Benz, desde la que han llegado a reconocer su responsabilidad por "ayudar a motorizar el movimiento" nazi con su actividad, según se recoge en el libro Mercedes in Peace and War: German Automobile Workers, 1903-1945. Tampoco el conglomerado de Stuttgart sufrió efectos adversos por su colaboración con Hitler; más bien al contrario, como Quandt, también se benefició de los favores del régimen durante la II Guerra Mundial.

Éstos son los casos más representativos de cómo el régimen nazi influyó en el orden del automóvil europeo tal y como se ha conocido en décadas posteriores y, hasta la actualidad. Pero hay más ejemplos de sus efectos: sonada es también la relación entre Volkswagen y el nazismo; se cuenta que Hitler llegó a proponer a Ferdinand Porsche el diseño de un utilitario Volkswagen (germen del después exitoso Tipo 1) comerciable a precios populares, persiguiendo así su objetivo de que cada alemán dispusiera precisamente de su propio vehículo. Tal fue la decisiva participación del Führer en el futuro de la industria del automóvil germano.

Fuente: http://www.eleconomista.es/ecomotor/mot ... itler.html

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