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Primer discurso de Churchill como PM (13 de mayo de 1940)

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Primer discurso de Churchill como PM (13 de mayo de 1940)

Notapor Erwin Rommel » 18 Mar 2011, 04:53

"Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor"

Primer discurso de Churchill como Primer Ministro, a los Comunes en el Parlamento (13 de mayo de 1940)

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Texto original en inglés


"I beg to move, that this House welcomes the formation of a Government representing the united and inflexible resolve of the nation to prosecute the war with Germany to a victorious conclusion.

On Friday evening last I received His Majesty's commission to form a new Administration. It as the evident wish and will of Parliament and the nation that this should be conceived on the broadest possible basis and that it should include all parties, both those who supported the late Government and also the parties of the Opposition. I have completed the most important part of this task. A War Cabinet has been formed of five Members, representing, with the Opposition Liberals, the unity of the nation. The three party Leaders have agreed to serve, either in the War Cabinet or in high executive office. The three Fighting Services have been filled. It was necessary that this should be done in one single day, on account of the extreme urgency and rigour of events. A number of other positions, key positions, were filled yesterday, and I am submitting a further list to His Majesty to-night. I hope to complete the appointment of the principal Ministers during to-morrow. the appointment of the other Ministers usually takes a little longer, but I trust that, when Parliament meets again, this part of my task will be completed, and that the administration will be complete in all respects.

I considered it in the public interest to suggest that the House should be summoned to meet today. Mr. Speaker agreed, and took the necessary steps, in accordance with the powers conferred upon him by the Resolution of the House. At the end of the proceedings today, the Adjournment of the House will be proposed until Tuesday, 21st May, with, of course, provision for earlier meeting, if need be. The business to be considered during that week will be notified to Members at the earliest opportunity. I now invite the House, by the Motion which stands in my name, to record its approval of the steps taken and to declare its confidence in the new Government.

To form an Administration of this scale and complexity is a serious undertaking in itself, but it must be remembered that we are in the preliminary stage of one of the greatest battles in history, that we are in action at many other points in Norway and in Holland, that we have to be prepared in the Mediterranean, that the air battle is continuous and that many preparations, such as have been indicated by my hon. Friend below the Gangway, have to be made here at home. In this crisis I hope I may be pardoned if I do not address the House at any length today. I hope that any of my friends and colleagues, or former colleagues, who are affected by the political reconstruction, will make allowance, all allowance, for any lack of ceremony with which it has been necessary to act. I would say to the House, as I said to those who have joined this government: "I have nothing to offer but blood, toil, tears and sweat."

We have before us an ordeal of the most grievous kind. We have before us many, many long months of struggle and of suffering. You ask, what is our policy? I can say: It is to wage war, by sea, land and air, with all our might and with all the strength that God can give us; to wage war against a monstrous tyranny, never surpassed in the dark, lamentable catalogue of human crime. That is our policy. You ask, what is our aim? I can answer in one word: It is victory, victory at all costs, victory in spite of all terror, victory, however long and hard the road may be; for without victory, there is no survival. Let that be realised; no survival for the British Empire, no survival for all that the British Empire has stood for, no survival for the urge and impulse of the ages, that mankind will move forward towards its goal. But I take up my task with buoyancy and hope. I feel sure that our cause will not be suffered to fail among men. At this time I feel entitled to claim the aid of all, and I say, "come then, let us go forward together with our united strength."




Grabación de audio del discurso original




Traducción de la parte principal al castellano


"Debemos recordar que estamos en las fases preliminares de una de las grandes batallas de la historia, que nosotros estamos actuando en muchos puntos de Noruega y Holanda, que estamos preparados en el Mediterráneo, que la batalla aérea es continua y que muchos preparativos tienen que hacerse aquí y en el exterior. En esta crisis, espero que pueda perdonárseme si no me extiendo mucho al dirigirme a la Cámara hoy. Espero que cualquiera de mis amigos y colegas, o antiguos colegas, que están preocupados por la reconstrucción política, se harán cargo, y plenamente, de la falta total de ceremonial con la que ha sido necesario actuar. Yo diría a la Cámara, como dije a todos los que se han incorporado a este Gobierno: «No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor».

Tenemos ante nosotros una prueba de la más penosa naturaleza. Tenemos ante nosotros muchos, muchos, largos meses de combate y sufrimiento. Me preguntáis: ¿Cuál es nuestra política?. Os lo diré: Hacer la guerra por mar, por tierra y por aire, con toda nuestra potencia y con toda la fuerza que Dios nos pueda dar; hacer la guerra contra una tiranía monstruosa, nunca superada en el oscuro y lamentable catálogo de crímenes humanos. Esta es nuestra política.

Me preguntáis; ¿Cuál es nuestra aspiración?. Puedo responder con una palabra: Victoria, victoria a toda costa, victoria a pesar de todo el terror; victoria por largo y duro que pueda ser su camino; porque, sin victoria, no hay supervivencia. Tened esto por cierto; no habrá supervivencia para todo aquello que el Imperio Británico ha defendido, no habrá supervivencia para el estímulo y el impulso de todas las generaciones, para que la humanidad avance hacia su objetivo. Pero yo asumo mi tarea con ánimo y esperanza.

Estoy seguro de que no se tolerará que nuestra causa se malogre en medio de los hombres. En este tiempo me siento autorizado para reclamar la ayuda de todas las personas y decir: «Venid, pues, y vayamos juntos adelante con nuestras fuerzas unidas."





Comentario sobre el discurso

El histórico "Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor" fue el primer discurso de Winston Churchill ante el Parlamento tras haber sido nombrado Primer Ministro del Reino Unido, en sustitución de Neville Chamberlain, el 10 de mayo. Estas históricas palabras fueron pronunciadas a la Cámara de los Comunes en el Parlamento de Londres tres días después de ser comisionado por Su Majestad para formar un nuevo gobierno.

Esta fue su primera entrada en la Cámara de los Comunes como nuevo Primer Ministro. A su llegada Winston Churchill, personaje que resultaba antipático a la mayoría de los diputados, sólo recibió una tibia recepción de la asamblea, mientras que a su lado, el saliente gobernante, el carismático Neville Chamberlain, caído tras el desastre de Noruega, era ovacionado. A continuación de esta fría acogida, Churchill, con su poco agradable voz silbante, hizo esta breve intervención que se ha convertido en una de las mejores llamadas a las armas jamás pronunciadas. Era toda una declaración de intenciones ante la Guerra que empezaba a desarrollarse en Europa y suponía romper finalmente con la política de apaciguamiento del Tercer Reich llevada por su antecesor.

Churchill se destacaría en los siguientes años como uno de los más brillantes oradores de la Historia de la Humanidad y este discurso, sin duda, puso los cimientos de su leyenda. En él cambió por completo los cánones de la política de forma atrevida, a un nivel que todavía hoy apenas se ha repetido: en lugar de hacer promesas optimistas sobre el futuro, Churchill advierte, desde esta primera comparecencia, que no puede ofrecer perspectivas halagüeñas sino sólo un indeterminado e incierto sufrimiento. Esta aplastante sinceridad queda retratada en la famosa frase "Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor".

Como todos los grandes oradores, Churchill nunca improvisaba. Esta famosa frase tiene una larga historia. Estas palabras fueron pronunciadas por Guiseppe Garibaldi en su marcha revolucionaria sobre Roma. Churchill conocía esta potente expresión a través de Theodore Roosevelt, que la había pronunciado en un discurso el 2 de junio de 1897 en el Colegio de la Marina de Guerra de los Estados Unidos cuando era Subsecretario de Marina, puesto homólogo al de Churchill en el Almirantazgo.

Amante del dramatismo incluso en su vida privada, Churchill había declamado estas palabras en privado, ante su propio Gabinete, antes de repetirlas en público. Cuando dijo a sus colaboradores más cercanos "No tengo nada más que ofrecer que sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor" seguramente se dio cuenta del peso de esas palabras y decidió emplearlas en su difícil primer discurso en el Parlamento, donde suplicaba a los Comunes por un Gobierno de concentración entre Laboristas y Conservadores para llevar adelante la defensa del país.

La acogida al discurso fue desigual. Paradógicamente, los Laboristas lo recibieron calurosamente, entusiasmados y probablemente sorprendidos con el nuevo Primer Ministro. Los Conservadores fueron más tibios, porque preferían a Chamberlain ante la imagen de sanguinario advenedizo que tenía el Churchill de Entreguerras, su propio compañero de partido. Pero sobre todo, el discurso conmovió a la población, que se sintió por primera vez esperanzada. El pueblo británico recibió el mensaje de que, al timón de la nave, había un hombre que la llevaría hasta la Victoria.

Esa retórica de la "victoria a toda costa" fue la clave del manejo del "frente doméstico", magistralmente conducido por Churchill desde este discurso. Su calculada imagen, repetida hasta la saciedad, formando la "V" de Victoria con los dedos, formaba parte de este esfuerzo. Stephen Bungay ha escrito que con este dicurso el nuevo Premier empezó a ganar ese "frente doméstico", convenciendo a los británicos de que la victoria era el destino final, que, aunque costaría mucho sufrimiento, finalmente llegaría. Churchill fue breve, no se anduvo con rodeos, fue honesto y no vendió facilidades a un pueblo asustado. Pintando una perspectiva tan oscura, cada porción de optimismo de su discurso cobraba gran veracidad.

En estos días, los más duros y sombríos para Gran Bretaña, Winston Churchill vivió sus mejores momentos políticos.


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Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons






Bibliografía
La Batalla de Inglaterra, de Stephen Bungay
Sangre, sudor y lágrimas, de John Lukacs

Fuente del texto original
https://www.winstonchurchill.org

Fuente de la traducción
http://www.historiasiglo20.org

Fuentes adicionales
http://www.historyplace.com
http://es.wikipedia.org
http://www.youtube.com

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