Liberación del campo de prisioneros de Cabanatuan

Descripción: Fue una misión de rescate de un grupo de prisioneros de guerra aliados cautivos por el Ejército Imperial Japonés en Filipinas, en enero de 1945.

Etiquetas del tema: El gran rescate El rescate de Cabanatuan The Great Raid

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Liberación del campo de prisioneros de Cabanatuan

Mensaje por tigerwittmann » 22 02 2016 14:45

LIBERACIÓN DEL CAMPO DE PRISIONEROS DE CABANATUAN


Aliados supervivientes de la infame Marcha de la Muerte de Bataan que fueron liberados del campo de prisioneros de Cabanatuan por un escuadrón de Rangers de los Estados Unidos y guerrilleros filipinos. Foto por Carl Mydans - Colección de imágenes de LIFE - Getty ImagesAliados supervivientes de la infame Marcha de la Muerte de Bataan que fueron liberados del campo de prisioneros de Cabanatuan por un escuadrón de Rangers de los Estados Unidos y guerrilleros filipinos. (Foto por Carl Mydans / Colección de imágenes de LIFE / Getty Images)

Antecedentes

Antes de comenzar con la liberación del campo de prisioneros de Cabanatuan hay que retroceder al mes de abril de 1942, durante la ofensiva japonesa en las islas Filipinas. El día 9 de ese mes, las tropas norteamericanas y filipinas que defendían la península de Bataan se rinden a las tropas japonesas.

En las primeras horas del 10 de abril de 1942, los 11.800 estadounidenses y 66.000 filipinos que son capturados en Bataan por el 14º Ejército japonés del Teniente General Homma Masaharu, son conducidos desde la península de Bataan hasta el interior de la isla de Luzón. Estos prisioneros habían luchado sin cesar durante cuatro meses y muchos de ellos sufrían de desnutrición, fatiga, malaria y disentería. Este traslado de los prisioneros por parte de los japoneses sería conocido como la “Marcha de la muerte de Bataan”.

Los japoneses en ningún momento se vieron obligados a cumplir la Convención de Ginebra, y despreciaban los protocolos occidentales sobre el trato humanitario a los prisioneros de guerra. El “plan” japonés consistía en trasladar a los miles de agotados, enfermos y hambrientos prisioneros hacia el Campo O’Donnell, una antigua base de la policía filipina, con instalaciones totalmente inadecuadas.

La “Marcha de la muerte de Bataan” transcurrió a pie por senderos a través de una selva sofocante, sin apenas agua y comida, bajo un sol abrasador y con los prisioneros durmiendo a la intemperie en medio de enjambres de feroces mosquitos. Para aumentar las dificultades, el trato de los guardias japoneses que escoltaban a los prisioneros, fue brutal. Muchos de los débiles prisioneros fueron abandonados a su suerte en el camino, otros fueron decapitados, muertos con bayonetas o simplemente tiroteados. La débil salud de los prisioneros hacía que estos fueran incapaces de escapar.

Tras varios días de lenta y agotadora marcha, por fin los prisioneros lograron llegar al Campo O’Donnell. Después de recorrer a pie una distancia aproximada de 100 kilómetros, las bajas entre los prisioneros fueron horrendas. Se calcula que entre 1.200 y 2.000 soldados norteamericanos perecieron durante la marcha. Las muertes que se produjeron entre los soldados filipinos se calculan entre 9.000 y 14.000.

Soldados norteamericanos y filipinos se rinden a los japoneses en BataanSoldados norteamericanos y filipinos se rinden a los japoneses en Bataan

Alrededor de 79.000 prisioneros estadounidenses y filipinos fueron capturados después de la rendición de Bataan. Miles de ellos morirían durante la Marcha de la muerteAlrededor de 79.000 prisioneros estadounidenses y filipinos fueron capturados después de la rendición de Bataan. Miles de ellos morirían durante la “Marcha de la muerte”

Prisioneros americanos y filipinos custodiados por guardianes japoneses durante la Marcha de la Muerte de BataanPrisioneros americanos y filipinos custodiados por guardianes japoneses durante la Marcha de la Muerte de Bataan

Prisioneros de guerra fotografiados con las manos atadas a la espalda durante la Marcha de la Muerte de BataanPrisioneros de guerra fotografiados con las manos atadas a la espalda durante la Marcha de la Muerte de Bataan

Soldados muertos durante la Marcha de la Muerte de BataanSoldados muertos durante la Marcha de la Muerte de Bataan
Posteriormente, con la rendición de la guarnición de la isla de Corregidor el 8 mayo, 11.000 prisioneros norteamericanos y filipinos son embarcados en tres cargueros con destino a Manila. Estos fueron obligados a desfilar por las calles para humillarlos y destacar la superioridad japonesa sobre los norteamericanos. Recluidos durante varios días en una prisión cercana, fueron trasladados en tren a Cabanatuan City, y luego a pie al campo de prisioneros de Cabanatuan. Junto a ellos, la mayor parte de los prisioneros norteamericanos del campo O’Donnell, también fueron enviados hacia Cabanatuan. Durante un tiempo, el campo de Cabanatuan fue el mayor campo de prisioneros de las islas Filipinas, albergando a unos 8.000 prisioneros norteamericanos. Posteriormente, muchos de estos prisioneros fueron trasladados a otros destinos en las Filipinas, Manchuria, Corea, etc… para ser utilizados por los japoneses como mano de obra esclava.

Prisioneros transportando a sus camaradas más débiles en unas singulares camillasPrisioneros transportando a sus camaradas más débiles en unas singulares camillas
Después de más dos años de guerra, por fin los norteamericanos se encuentran en una posición lo suficientemente fuerte para desembarcar sobre las Filipinas. En el verano de 1944, el almirante Nimitz había asegurado las islas Marianas, mientras el general Mac Arthur controlaba la totalidad de la gigantesca isla de Nueva Guinea. Llegados a este punto, Nimitz era partidario de un avance sobre Formosa (Taiwán) para poner a las islas metropolitanas de Japón bajo el alcance los bombarderos B-29 y cortar las rutas de suministro japonesas hacia el sur. Sin embargo, Macarthur argumentaba la necesidad de atacar las islas Filipinas. Finalmente en una reunión celebrada en Pearl Harbor entre ambos militares y el presidente Franklin D. Roosevelt, se toma la decisión de apoyar la teoría de Mac Arthur y desembarcar en las Filipinas.

Al fin, el 20 de octubre de 1944, a las 10:00 horas, la flota norteamericana desembarca en el golfo de Leyte. Es en este instante cuando comienza la invasión norteamericana de las Filipinas.

En relación a la liberación del campo de Cabanatuan, la reconquista de las Filipinas comienza el 18 de octubre de 1944, cuando el 6º Batallón de Rangers toma tres pequeñas islas, en la entrada del golfo de Leyte. Después de combatir en Leyte durante un tiempo, esta unidad es enviada en diciembre a la isla de Mindoro, al sur de Luzón, la cual era clave para construir una serie de aeródromos con vista a la invasión de Luzón.

Los norteamericanos desembarcan en Luzón el 9 de enero de 1945, y un día después el 6º de Rangers desembarca allí para asegurar el Cuartel General del 6º Ejército, llevar a cabo patrullas de reconocimiento y ser utilizado como reserva para misiones especiales o de urgencia.

Dos días antes del desembarco en Luzón, el 7 de enero, la inteligencia del Ejército de Estados Unidos interrogó a un ex prisionero de guerra. El soldado Eugene Neilson se había rendido en Corregidor en mayo de 1942 y fue enviado a Puerto Princesa, en un campo de prisioneros de guerra en la isla de Palawan, entre Mindoro y Borneo. Había estado entre los 150 prisioneros que construyeron una pista de aterrizaje en unas condiciones brutales. El 14 de diciembre de 1944 los japoneses ordenaron a los prisioneros meterse en los refugios antiaéreos y allí mismo rociados de gasolina les prendieron fuego. A los hombres que intentaron escapar de las llamas se les disparó y acuchilló con las bayonetas. Sólo 11 hombres lograron escapar de la matanza. Estos supervivientes fueron encontrados por la guerrilla y evacuados por hacia la isla de Morotai. Este informe fue remitido al Cuartel General del 6º Ejército en Luzón.

En esos momentos el 6º Ejército ya estaba al tanto sobre los lugares de internamiento de los prisioneros de guerra y los civiles en Luzón gracias a los informes de las guerrillas locales. El Teniente General Walter Krueger y su personal tenían suficiente información sobre las condiciones en los campos, las pobres raciones, la deficiente atención médica y los abusos cometidos por los guardianes japoneses. También eran conscientes del total desprecio de la Convención de Ginebra por parte los japoneses. Numerosos informes de las brutalidades cometidas por estos sobre los prisioneros y la población civil, unidos a último informe sobre la matanza en Palawan, reforzó los temores de que las guarniciones japonesas podían matar a los prisioneros antes de ser liberados.

Por la mañana del día 26 de enero, un jinete a caballo aparece en el Cuartel General del 6º Ejército en Dagupan, cerca del golfo del Lingayen. Este jinete era el mayor Robert Lapham, un oficial que tras la rendición de Bataan se había unido a las guerrillas filipinas en el interior de Luzón. Lapham, el cual no era desconocido para el servicio de inteligencia del 6º Ejército, informó que sus unidades de guerrilleros habían mantenido bajo vigilancia el campo de prisioneros de Cabanatuan, el cual estaba a unas 60 millas del Cuartel General norteamericano. Informó al coronel de inteligencia Horton V. White que muchos de los prisioneros habían sido evacuados por los japoneses fuera de las Filipinas para ser empleados en otros lugares como mano de obra. Solo alrededor de 500 se encontraban en el campo y estaban en un estado lamentable. Lapham poseía detalles sobre el diseño del campo, su guarnición y defensas. Pensó que los guardias podrían asesinar a los prisioneros si la liberación era inminente y puso a sus guerrilleros a disposición de los norteamericanos para ayudar en un intento de rescate.

Un grupo de guerrilleros norteamericanos y filipinos. El mayor Lapham es el tercero por la izquierda. Lapham fue el responsable de avisar al general Krueger del peligro que corrían los prisioneros en el campo de CabanatuanUn grupo de guerrilleros norteamericanos y filipinos. El mayor Lapham es el tercero por la izquierda. Lapham fue el responsable de avisar al general Krueger del peligro que corrían los prisioneros en el campo de Cabanatuan

Plan de ataque

Después de recibir los informes de Lapham, el coronel White le comunica la situación al general Krueger, manifestándole la necesidad de actuar con rapidez. Se esperaba que las tropas del I Cuerpo pudieran alcanzar la ciudad de Cabanatuan en 5 o 6 días, pero White le hace saber a Krueger que debería intentarse un rescate, pues la vida de los prisioneros corría grave peligro.

Vista la situación, no había tiempo para una planificación detallada y sin prisas. La decisión debía tomarse de inmediato. La fuerza de rescate debía infiltrarse unas 40 millas en territorio enemigo sin ser vista, debía moverse con velocidad y atacar con precisión. Las tropas japonesas en retirada que estaban alrededor de Cabanatuan eran otro peligro muy a tener en cuenta.

Valorando las ventajas y los numerosos inconvenientes el general Krueger se decide a dar el visto bueno a una operación de rescate. Parece que la presencia de los guerrilleros de Lapham mejoró la percepción de la operación que tenía el general Krueger. Los guerrilleros proporcionarían guías y seguridad, asegurarían rutas de aproximación seguras, establecerían barricadas para detener a los refuerzos japoneses, y mantendrían el campo bajo una discreta vigilancia.

La siguiente cuestión para Krueger era seleccionar a la unidad que se enfrentaría a esta peligrosa misión. La mayor parte de las unidades del 6º Ejército estaban enfrentándose a los japoneses y no podían sacar del frente a estas preciosas unidades sin debilitar la línea del frente. Afortunadamente, Krueger tuvo la previsión de tener a algunas unidades en reserva. Previamente, había creado dos unidades especiales, muy oportunas para situaciones como a la que ahora debía enfrentarse.

Teniente General Walter Krueger, comandante del 6º Ejército de Estados UnidosTeniente General Walter Krueger, comandante del 6º Ejército de Estados Unidos
En noviembre de 1943, Krueger había dirigido la formación de una una unidad especial de reconocimiento, que sería conocido como los Alamo Scouts. Los hombres que formaban la unidad pertenecían al 6º Ejército y fueron entrenados especialmente en la lucha cuerpo a cuerpo, supervivencia en la jungla, recogida de información, exploración y patrulla en territorio enemigo, comunicaciones, manejo de botes de goma, etc…

Estos hombres, que operaban en equipos de entre cinco y siete hombres más un oficial, eran expertos en realización de misiones encubiertas tras las líneas enemigas. En octubre de 1944, dos equipos de Scouts, el de Rounsaville (seis hombres) y el de Nellist (siete hombres) habían liberado a 78 civiles holandeses, javaneses y franceses en Oransbari, Nueva Guinea.

Después que el general Krueger aprobara la operación, este encontró que los equipos de Rounsaville y Nellist estaban disponibles. Otros equipos de Alamo Scouts estaban cumpliendo misiones de infiltración en la zona japonesa, llevando a cabo reconocimientos y contactos con las guerrillas filipinas.

Alamo Scouts de los equipos Nellist y Rounsaville, después de la liberación del campo de Cabanatuan. Febrero 1945Alamo Scouts de los equipos Nellist y Rounsaville, después de la liberación del campo de Cabanatuan. Febrero 1945
Pero la fuerza principal de la operación era otra unidad creada por Krueger. Esta unidad era el 6º Batallón de Rangers, el cual estaba bajo el mando del Teniente Coronel Henry A. Mucci. Esta unidad formada en Nueva Guinea, seguía un modelo organizativo similar al de los Comandos británicos. El batallón formado por 514 hombres, estaba dividido en una compañía de Cuartel General con 94 hombres, un equipo médico de 12 hombres y seis compañías de 68 hombres (compañías A-F). Cada compañía de Rangers tenía una plana mayor de mayor de 4 hombres y dos pelotones de 32 hombres cada uno. Cada pelotón estaba organizado en una plana mayor de 4 hombres, dos secciones de asalto de 11 hombres y una sección de armas especiales de 6 hombres que disponía de un mortero de 60 mm, y un bazooka. Las secciones de asalto tenían dos escuadrones de asalto de cinco hombres, cada una con un fusil automático Browning (BAR).

Como vimos anteriormente, el debut del 6º de Rangers fue el 18 de octubre de 1944 cuando asegura tres pequeñas islas en la entrada al golfo de Leyte, eliminando a las pequeñas guarniciones que japonesas en esas islas. Posteriormente estuvo en Mindoro, y en enero se le confió la misión de patrullar y proteger el Cuartel General de 6º Ejército durante la invasión en Luzón. Durante su estancia en Luzón, los Rangers apenas habían hecho algún contacto con el enemigo, por lo cual Mucci, esperaba que a su unidad, la cual tenía un alto nivel de adiestramiento, se le otorgara una misión de acuerdo con sus grandes cualidades.

Precisamente las esperanzas de Mucci se cumplirían cuando fue convocado el 27 de enero por la sección de inteligencia del 6º Ejército.

Teniente Coronel Henry Mucci, comandante del 6º Batallón de RangersTeniente Coronel Henry Mucci, comandante del 6º Batallón de Rangers

Soldados de la compañía F del 6º de Rangers durante una patrulla en una de las islas liberadas en el golfo de Leyte. Octubre de 1944Soldados de la compañía F del 6º de Rangers durante una patrulla en una de las islas liberadas en el golfo de Leyte. Octubre de 1944
]Para llevar a cabo la misión de rescate, la 6ª División de Infantería que estaba en primera línea del sector más cercana a Cabanatuan, fue la encargada de proporcionar el transporte, raciones y apoyo médico a los Rangers. En la tarde del 26 de enero, el coronel White esbozó un plan conjunto con Lapham, que fue sometido a la aprobación del general Krueger. Los Alamo Scouts debían infiltrarse en las líneas japonesas, poner bajo vigilancia el campo de prisioneros y hacer contacto con los guerrilleros filipinos. Los Rangers irían tras ellos, y su misión era la de atacar el campo, liberar a los presos y regresar a las líneas amigas. Las fuerzas guerrilleras debían bloquear los refuerzos japoneses y ayudar a los Rangers en su retirada y regreso a las posiciones amigas.

El 27 de enero, en la reunión planificación en el Cuartel General del 6º Ejército, asistieron el coronel White, el Teniente Coronel Rawolle (inteligencia), el mayor Lapham, el teniente coronel Mucci y tres tenientes de los Alamo Scouts: John Dove, William Nellist y Thomas Rounsaville. Toda la información disponible sobre las tropas japonesas, el diseño del campo y el terreno circundante a este fueron examinados y discutidos. Para no alertar a los japoneses, se decidió que no se harían reconocimientos aéreos sobre la zona y mantener silencio radiofónico a menos que hubiera una emergencia.

Una preocupación del teniente coronel Mucci era la presencia de tanques japoneses en la zona. Se sospechaba que había dos tanques en el campo, y que las tropas japonesas que estaban en la zona también contaban con tanques. Era de vital importancia bloquear los posibles refuerzos japoneses cuando los Rangers atacaran el campo. Las guerrillas de Lapham, además proporcionar información sobre el campamento y las fuerzas niponas, guiarían a los Rangers hasta la zona segura más próxima al campamento y proporcionarían comida y ayuda a los presos liberados. Rápidamente Lapham comenzó a enviar mensajes urgentes a sus comandantes para comenzar los preparativos. Una de sus directivas era recuperar las minas antitanque que tenían escondidas.

Los primeros en moverse debían ser los Alamo Scouts. Después de ser trasladados en camiones hasta Guimba, a 30 millas de Cabanatuan debían moverse a pie a Balincarin, donde uno de los comandantes de las guerrillas de Lapham tenía su sede. La ruta hacia Cabanatuan debía evitar carreteras y pueblos tanto como fuera posible, ya que se sabía que había una gran cantidad de tráfico, especialmente por la noche. Llegarían a un punto al norte del campo en la mañana del 28 de enero (domingo), y por la tarde llevarían a cabo un reconocimiento inicial de la zona.

Por la tarde del día 28 los Rangers serían traslados en camión hasta Guimba y luego moverse a pie siguiendo la misma ruta que los Alamo Scouts. El teniente coronel, que fue designado comandante sobre el terreno, sería encargado de hacer los ajustes necesarios en el plan cuando los Rangers llegaran a la zona próxima al campo. En principio el ataque estaba previsto para la noche del día 29, pero Mucci tenía libertad para posponer el ataque a la espera de una mejor ocasión o cancelar la operación si había demasiados japoneses en la zona.

Se sabía que gran número de tropas japonesas se movían por la zona, que estaba siendo utilizada como sitio de descanso para las unidades en tránsito. Un campamento de tránsito se estaba estableciendo a una milla al este de Cabanatuan, junto al río Caba. De allí las tropas japonesas del Grupo Shobu podían llevar a cabo una retirada para luchar contra los estadounidenses en un terreno favorable.

Como se ha dicho con anterioridad, estaba previsto que la guerrilla cubriera la retirada y bloqueara los refuerzos japoneses. Aunque las guerrillas eran expertas en golpes de mano y pequeñas refriegas, había duda sobre su capacidad de resistir a los japoneses en ataques frontales apoyados posiblemente por tanques. Las estimaciones sobre como los japoneses podían responder a la incursión era el punto más preocupante de la operación.

Con el plan en la mano, Mucci regresó a su unidad en la tarde del día 27. Para la operación no necesitaría utilizar a todo el batallón y designó a la compañía C del capitán Robert W. Prince, reforzada por un pelotón de la compañía F. Además de la compañía reforzada de Prince, otros pequeños elementos acompañarían a los Rangers. Cuatro hombres de la sección de comunicaciones del Cuartel General también fueron asignados. También un elemento médico de cuatro hombres encabezado por el cirujano del batallón, el capitán Jimmy Fisher. En total la fuera de Rangers designada para la operación tenía 121 Rangers.

Los capitanes Fisher y Prince junto a los guerrilleros filipinos, horas antes del rescateLos capitanes Fisher y Prince junto a los guerrilleros filipinos, horas antes del rescate
La unidad japonesa que se encontraba en los alrededores de Cabanatuan era la 105ª División del general Tsuda. Esta unidad había sido creada en las Filipinas en junio de 1944. Estaba formada por dos brigadas, cada una con cuatro batallones de infantería. También tenía un regimiento de artillería y unidades de ingenieros, señales y transporte. La fuerza autorizada era de 13.000 hombres.

Esta unidad japonesa, se movía hacia el interior para unirse al Grupo Shobu y resistir al avance del 6º Ejército de Estados Unidos. En su retirada algunas unidades iban quedando cubriendo la retaguardia en Cabanatuan City. Uno de los batallones asignado a esta misión era 359 Batallón de Infantería Independiente, una formación de 800 hombres mandada por el capitán Oyunu Tomie. Esta unidad estaba descansando en Sangitan, al oeste de la ciudad de Cabanatuan.

Las fuerzas japonesas estaban bien armadas con fusiles Arisaka, ametralladoras Nambu, granadas de mano y morteros de rodilla de 5 cm. Vestían uniformes tropicales de color verde oscuro, gorras de campaña y cascos de acero.

Sobre la guarnición del campo de Cabanatuan la información era escasa. La mayoría eran nuevos en ese destino y posiblemente algunos fuera coreanos o de Okinawa. Estos soldados eran considerados por el mando nipón como soldados de segunda clase y los coreanos destacaban por su brutalidad hacia los presos. Se estimaba que la guarnición tenía unos 75 hombres.

El capitán Robert Prince, jefe de la compañía C del 6º de Rangers conversando con un guerrillero filipinoEl capitán Robert Prince, jefe de la compañía C del 6º de Rangers conversando con un guerrillero filipino

Liberación del campo

Previamente al desarrollo de la operación del rescate en el campo de prisioneros de Cabanatuan, observaremos dicho campo. El campo de Cabanatuan estaba situado de este a oeste en el lado de sur de la Carretera Nacional 20, una pista de dos carriles que conectaba la capital provincial, Cabanatuan, con Bongabon. Cinco millas al este estaba la población de Pangatian (barrio de Cabanatuan) y una milla más hacia el este el poblado de Cabu, junto a su río homónimo.

Los barracones del campo y demás edificios eran chozas tradicionales de las islas Filipinas. Tenían 60 pies de largo, 20 de ancho y estaban construidas con bambú y palmera. En un barracón adicional, se sospechaba que había de 2 a 4 tanques japoneses. Estos tanques posiblemente estaban averiados y se habían dejado allí para ser reparados. Había aproximadamente 130 barracones que eran alojamientos para la tropa, cobertizos, cocinas, oficinas administrativas, almacenes de suministros, y los barracones de los prisioneros. Otros barracones más pequeños eran letrinas y aseos, muchos de los cuales habían sido añadidos posteriormente a la construcción original. El único edificio de albañilería era una pequeña capilla no lejos de la puerta principal.

Cabaña típica filipina similar a la utilizada para alojar a los prisioneros en el campoCabaña típica filipina similar a la utilizada para alojar a los prisioneros en el campo
El campo estaba rodeado por tres alambradas de ocho pies de altura, separadas cada una por cuatro pies de ancho. Su superficie era rectangular de 600 x 800 yardas, divididas en tres secciones, separadas entre sí por otra alambrada. La mitad norte de la sección oriental del campo con una superficie de 180 x 230 yardas era donde estaban los prisioneros y contenía unos 60 edificios. El área médica estaba al sur. En centro del campamento se encontraban los cuarteles de la tropa y oficiales, el centro de comunicaciones con el generador de energía, el parque móvil y los edificios administrativos. Justo en el norte, junto a los edificios de los prisioneros se encontraba la puerta principal que conectaba a la Carretera Nacional 20. En la zona junto a puerta principal y fuera del campo solían encontrarse a veces numerosos civiles que iban al campo a intercambiar comida y productos con los guardias. Esto permitía a la guerrilla enviar a sus hombres a la zona a recopilar información sobre el campo.

Tres torres de vigilancia de 12 pies de altura había sido construidas en las inmediaciones de la entrada principal del campo (una junto a la esquina noreste del subcampo de prisioneros, otra junto a la puerta principal y otra en la esquina sureste del subcampo de prisioneros). Tres pequeños bunkers de madera fueron construidos también como protección del campo. Dos estaban al este del campo, uno junto al recinto de los prisioneros y el otro junto a los barracones de la tropa. El tercero estaba en el lado sur del campo, junto a la puerta trasera. En las torres y búnkeres había guardias armados con fusiles y ametralladoras ligeras. No había reflectores (dato que desconocían los asaltantes) y numerosas trincheras en zigzag se habían construido en el interior como defensas del campo y refugios antiaéreos. La guardia también patrullaba las alambradas y las puertas delantera y trasera, aunque no se hacían patrullas externas.

Plano del campo de Cabanatuan con el plan de asalto de los RangersPlano del campo de Cabanatuan con el plan de asalto de los Rangers
El 27 de enero, los Alamo Scouts partieron en camiones del Cuartel General del 6º Ejército hacia la ciudad del Guimba, en un viaje de 80 millas. Por la tarde, los exploradores cargaron municiones y partieron a pié, ya en territorio controlado por los japoneses, junto a un grupo de guerrilleros dirigidos con el sargento Pacífico Tuallo hacia Balincarin, y a partir de ahí hacia Platero, a una milla al norte del campo.

A las 5:00 horas del 28 de enero, los Rangers también partieron en camiones del Cuartel General, llegando a Guimba alrededor de las 07:15 horas. Siguiendo una ruta algo distinta a la de los Alamo Scouts se dirigieron (ya a pié) hacia Lobong donde se encontrarían con los guerrilleros del escuadrón 213, mandados por el capitán Eduardo Josón, el cual estaba bajo mando de Lapham.

Para una operación de extracción de prisioneros como esta, el equipamiento que llevaban los Rangers era ligero. Viajaron sin mochilas, con una cantimplora, las cartucheras, una o dos bandoleras con munición, de dos a cuatro granadas de mano, una bolsa de primeros auxilios y un cuchillo. Algunos llevaron unas pequeñas mochilas con más granadas y repuestos para las armas. Dejaron los pesados cascos de acero que habían llevado en las operaciones anteriores para llevar gorras de campaña. El equipo médico transportó todos los suministros médicos y botellas de plasma que podían soportar. Los cohetes para los bazookas se distribuyeron entre los hombres, y los tubos de lanzamiento fueron desmontados en dos partes para transportarlos con mayor facilidad. Cada hombre llevaba nueve pequeñas latas de comida (raciones K), más algunas tabletas de chocolate Hershey para compartirlas con los presos liberados.

A las 14:00, los hombres de Mucci comenzaron a avanzar hacia el este, guiados por dos guerrilleros y con Mucci y Prince en cabeza. El avance en un principio fue rápido, pero con la llegada de la tarde se ralentizó debido al calor sofocante. Los peligros del avance por territorio japonés eran varios, podían ser emboscados por alguna fuerza nipona, o delatados por algún civil colaborador. Después de algunas millas, llegaron al río Licab, el cual cruzaron, y después de atravesar unos campos de arroz se encontraron cerca de Lobong, donde tomaron contacto con unos 100 guerrilleros del capitán Josón. 80 de estos hombres seguirían la marcha con los Rangers. Cuando la columna volvió a avanzar sobre las 18:30, los guerrilleros se desplegaron en los flancos y en la retaguardia de las tropas Rangers. La nueva ruta a seguir debía atravesar un tupido bosque.

Estas guerrillas filipinas iban uniformadas con pantalones color caqui o prendas de agricultor, con sombreros de paja o gorras militares. Estaban armadas con fusiles Springfield, carabinas M1 y subfusiles Thompson. Los fusiles eran del antiguo ejército filipino y las carabinas y subfusiles habían sido entregadas secretamente por submarinos norteamericanos. Lapham también había recibido unas 50 minas antitanque. Algunos guerrilleros también tenían armas japonesas como los fusiles Arisaka y ametralladoras Nambu. A pesar de este armamento, sólo la mitad de los guerrilleros tenían armas de fuego. La otra mitad estaba armada con machetes o con lanzas de bambú. Los combatientes en su mayoría eran muy jóvenes y muchos contaban con experiencia militar previa, al servir en el antiguo Ejército de Filipinas o la policía. Además de las guerrillas armadas, había un gran número de auxiliares de todas las edades y ambos sexos, que colaboraban como mensajeros, observadores, guías y médicos.

Cuando la columna atravesó las 6 millas de bosque se les hizo de noche. Bordearon la población de Baloc y se acercaron con cautela a la carretera 5. A la luz de la luna y ocultos, podían ver y oír el tráfico japonés en la carretera. Atravesar esta concurrida vía y con 200 hombres no era fácil, por lo tanto, Mucci decidió bordearla hasta encontrar un lugar de cruce seguro. Un solitario tanque japonés fue avistado guardando un puente sobre un barranco seco y fue en ese punto donde se decidió salvar la carretera. Los hombres se arrastraron en silencio sin levantar sospechas de la tripulación del tanque, dirigiéndose hacia un grupo de árboles. Una vez que todos los hombres cruzaron, siguieron hacia el este, en paralelo con el río Talavera. Eran las 24:00 cuando tres millas al este cruzaron el río y volvieron a meterse en otro bosque. El próximo obstáculo a salvar era el camino a Rizal, un ramal que iba desde la carretera 5 hasta la aldea de Rizal. El tráfico en esta vía también era denso y vieron varios tanques y numerosas tropas de infantería niponas. A las 04:00 horas lograron cruzar poco a poco durante unas de las interrupciones en el tráfico, reuniéndose todos a una milla del lugar de cruce. Volvieron a moverse hacia el este, cruzando el río Morcon, siguiendo un sinuoso trazado y evitando numerosas aldeas se dirigieron hacia Balincarin, donde debían encontrarse con uno de los grupos de los Alamo Scouts.

En este punto de la operación, grupos de guerrilleros, siguiendo las instrucciones de Lapham se estaban dirigiendo a la zona del objetivo. Viajaron en pequeños grupos,a pie,a caballo o en carros guiados por carabaos (búfalos domésticos de las Filipinas).

Rutas de los Rangers y Alamo Scouts hacia el campo de CabanatuanRutas de los Rangers y Alamo Scouts hacia el campo de Cabanatuan

Guerrilleros filipinosGuerrilleros filipinos
A las 6:00 los Rangers se detuvieron en las afueras de Balincarin, 2 millas al norte de Platero y a 5 millas del campo de Cabanatuan. En una arboleda se reunieron con los grupos Nellist y Rounsaville de los Alamo Scouts. Los Scouts habían recorrido e inspeccionado senderos desde Balincarin hasta Platero y de ahí hasta las inmediaciones del campo de prisioneros.

Sin embargo, Mucci estaba decepcionado por los informes recibidos por los Scouts. Habían sido incapaces de explorar la ciudad de Cabanatuan debido a la falta de tiempo y la presencia de miles de soldados japoneses. Había al menos 300 soldados nipones acampados cerca del puente del río Cabu, a una milla del campo y todavía había 200 soldados descansando en las instalaciones junto a la guardia. Los Scouts no habían podido precisar la información, pues para acceder a los límites del campo había que atravesar una extensa llanura desnuda. Si confirmaron que en cada torre había de dos a cuatro hombres, armados con fusiles y ametralladoras ligeras. La mejor noticia que recibió Mucci, fue la confirmación de la presencia de los prisioneros y que no había indicios que fueran a ser trasladados.

Mientras los Scouts le presentaban estos informes, un joven guerrillero llegó en una mula, presentándose como el capitán Juan Pajota. Este presentó algunos informes de sus propios exploradores, los cuales advertían que una misión de rescate con tantas tropas japonesas alrededor sería prácticamente suicida. Pajota informó que una unidad japonesa de casi 1.000 hombres (Batallón 359) se estaba moviendo hacia el puente de Cabu. El líder guerrillero también proporcionó a Mucci un mapa muy detallado dibujado a mano, que había compilado y actualizado durante los últimos tres años. Mucci que tenía previsto atacar esa misma noche, a la vista de los informes recibidos decidió retrasar el ataque a la siguiente noche, lo cual permitiría recoger más información y coordinar mejor el ataque con las guerrillas.

Capitán Juan Pajota, comandante de los guerrilleros que participaron en el raid de CabanatuanCapitán Juan Pajota, comandante de los guerrilleros que participaron en el raid de Cabanatuan
El plan asalto de Mucci tenía tres elementos que se apoyaban mutuamente: 1) Una fuerza de ataque que ejecutaría la misión: penetrar en el campo, neutralizar a los guardias y liberar a los prisioneros, 2) Una fuerza de apoyo que debía proporcionar fuego de supresión y cobertura, y 3) Una fuerza de seguridad. Esta fuerza de seguridad era de tanta importancia como las otras dos, pues debía proteger la retaguardia y los costados de las fuerzas anteriores, bloquear los posibles avances de fuerzas enemigas de refuerzo y cubrir la retirada. Era evidente que los Rangers y los Alamo Scouts no contaban con suficientes tropas como para proporcionar una fuerza con los tres elementos, por lo tanto Mucci decidió emplear la guerrilla como fuerza de seguridad y bloqueo.

En un principio Mucci contaba con los 80 guerrilleros de Josón que los habían acompañado hasta allí desde Lobong, y preguntó a Pajota cuantos guerrilleros armados tenía disponibles. Este le informó que tenía 250 disponibles en la zona, de los cuales solo 90 tenían armas de fuego. También le informó que más unidades guerrilleras divididas en pequeños grupos se acercaban a la zona.

Una de las buenas noticias que recibió Mucci, le fue proporcionada por el capitán Pajota. Este le informó que tenía cuatro ametralladoras del calibre 30 refrigeradas por agua, que serían muy útiles para frenar a los presumibles refuerzos japoneses. Mucci prometió a Pajota enviar a los hombres del capitán Josón con un bazooka por si los japoneses intentaban saltarse el bloqueo con tanques. Las órdenes que Pajota recibió de Mucci eran simples: desplegar a su fuerza de bloqueo al oeste del puente sobre el río Cabu y frenar todos los avances que hiciera el enemigo.

Mientras Mucci ultimaba los detalles de la operación, el batallón 359 había llegado al puente de Cabu. Allí se encontraron con otros 300 soldados nipones que eran remanentes de otras unidades. También había una compañía de 4 tanques y un camión armado con una ametralladora. El capitán Oyunu decidió que sus hombres no cruzaran el río y se quedaran en la orilla oeste donde podían ocultarse mejor de la aviación enemiga. Ahora contaba con una fuerza de casi 1.200 hombres, dispuesta a marchar hacia la ciudad de Cabanatuan cuando llegara la noche. Otros remanentes de unidades en fuga llegaron al campo de Cabanatuan, el cual aumentó su fuerza a 210 hombres.

Ultimados los detalles, a las 19:00 horas, los hombres de Mucci, acompañados de los guerrilleros empezaron a moverse a la población de Platero, a poco más de una milla al norte del campo. Este era punto donde los diferentes elementos de la operación se separarían para tomar sus posiciones.

Después de cubrir un trecho, los exploradores filipinos y los Alamo Scouts confirmaron a Mucci la presencia de una fuerza japonesa de unos 1.000 hombres en la orilla este del puente de Cabu, unos 200 japoneses en el campo y alrededor de 7000 hombres en la ciudad de Cabanatuan y sus alrededores. Aunque la fuerza combinada entre Rangers y guerrillas filipinas eran claramente inferiores a las unidades niponas, Mucci decidió seguir adelante con el plan.

La columna continuó su avance a Platero, donde para su sorpresa fueron recibidos por la población que cantaba “God Bless America” y se enteraron de que una fiesta les esperaba. Los Rangers y los Scouts, cansados por la marcha fueron asignados en pequeños grupos a alojarse en casas de la población civil, donde podían descansar y dormir por la noche. Las guerrillas serían las encargadas de cubrir y asegurar el área. Algunos exploradores y Scouts partieron hacia el campo hacia las 03:00 horas para observar si había cambios en la zona.

En la mañana del día 30, Mucci llevó a cabo una reunión con sus oficiales y los guerrilleros. Tenían que recoger más información y ultimar el plan. Ordenó a los exploradores filipinos que mostraran al capitán Prince la mejor ruta hacia el campo. También el capitán Fisher junto al médico de la guerrilla estableció un hospital de campaña temporal en la escuela de Platero. Se distribuyeron las 50 minas antitanque para colocarlas en la carretera y se asignó a una unidad de la guerrilla mandada por el teniente Anselmo San Pedro a los Rangers. Esta unidad debía guiar a los Rangers y servir como reserva.

Mientras, los exploradores y los Alamo Scouts seguían reconociendo la zona inmediata al campo. Fueron el teniente Nellist y el guerrillero Rufo Vaquilar los que se acercaron más a la zona. Nellist regresó con nueva información para Mucci. Informó que solo había dos hombres en cada torre en lugar de los cuatro habituales y ninguno en la torre trasera. Tres hombres ocupaban posiciones a cada lado de la puerta principal, la cual estaba custodiada por dos centinelas. Nellist también proporcionó informes sobre el subcampo de los prisioneros, distribución de las alambradas y barracones de la guardia. No se pudo proporcionar información sobre los tanques y su ubicación en el campo.

A las 16:00 el capitán Prince ya tenía ultimado su plan, que fue aprobado por Mucci. Era esencial que las 19:30 horas todo el mundo estuviera en sus posiciones para empezar el ataque. La 2ª sección de la Compañía F se acercaría al lado este del campo para proporcionar fuego de apoyo a la Compañía C que cargaría directamente a través de la puerta principal. Una vez sobrepasada la puerta principal, una sección atacaría los barracones japoneses, mientras que otra sección proporcionaría fuego de cobertura. Otra sección de la compañía F, junto a los fotógrafos de combate, los médicos y unos pocos Scouts junto a algunos guerrilleros se posicionarían en una zanja en el lado opuesto de la carretera de la puerta para cubrir la retirada. El cirujano, capitán Fisher acompañaría al grupo, a pesar de la insistencia del Mucci para que permaneciera en el hospital de campaña de Platero. Antes del ataque, las líneas telefónicas que iban al campo serían cortadas por la guerrilla.

30 de enero de 1945. Los Rangers se aproximan ocultos entre las hierbas altas al campo de Cabanatuan30 de enero de 1945. Los Rangers se aproximan ocultos entre las hierbas altas al campo de Cabanatuan
Los guerrilleros se dirigirían a bloquear la carretera. El capitán Pajota ordenó posicionar sus cuatro ametralladoras pesadas y poner 25 minas antitanque para mantener a los japoneses en el lado este del puente de Cabu hasta que los Rangers y los prisioneros cruzaran el río Pampanga cuando iniciaran la retirada.

Finalmente a las 17:00 horas, los Rangers, exploradores y guerrilleros marcharon en silencio hacia el campo de Cabanatuan. Alrededor de 370 hombres marcharon en una columna que se abrió paso a través de bambú y hierbas altas. Cruzaron el río Pampanga, dividiéndose en tres grupos; los Rangers en dirección al campo, los guerrilleros de Pajota hacia el puente para unirse a los guerrilleros que ya estaban allí y la escuadra de Josón con seis Rangers armados con bazookas en dirección oeste, para establecer un bloqueo en la carretera por si los japoneses enviaban refuerzos desde Cabanatuan City.

En un principio la aproximación de los Rangers hacia el campo entre las hierbas altas fue lenta pero segura. 30 hombres de la compañía F se movieron hacia el este en dirección a sus posiciones de apoyo. El resto de Rangers se movió hacia el campamento por unos campos de arroz, donde se echaron al suelo cuando vieron las siluetas de las torres de vigilancia.

Las guerrillas filipinas estaban provistas con armas japonesas y norteamericanas como puede observarse en la foto. Su uniformidad era la típica de unidades irregularesLas guerrillas filipinas estaban provistas con armas japonesas y norteamericanas como puede observarse en la foto. Su uniformidad era la típica de unidades irregulares
A su vez, las guerrillas se movieron con cautela en dirección al río para establecer su posición de bloqueo. Una escuadrilla cubría el puente con un bazooka, una ametralladora, tres BAR y subfusiles Thompson. Plantaron 25 minas y colocaron una carga de demolición en el puente. La tarea no fue difícil puesto que no había centinelas japoneses en el puente.

En los arrozales próximos al campo, la compañía C de Rangers fue acercándose sigilosamente hacia el objetivo bajo una tenue luz de luna. A las 19:15 horas, los hombres de la compañía F se habían establecido en sus posiciones en una zanja de drenaje que corría en paralelo por el lado este del campo. Al norte del campo, una sección de la compañía C se posicionó junto a una zanja junto a la carretera, apuntando hacia los guardias, mientras el segundo pelotón estaba en una zanja de drenaje a 10 yardas detrás. En el arrozal, varias yardas detrás, quedaron los fotógrafos, médicos y algunos guerrilleros. Todos estaban esperando que el teniente Murphy, al mando de la compañía F en el lado este de campo, efectuara el primer disparo. Mientras los guerrilleros ya habían cortado las líneas de comunicación del campo.

Eran las 19:45 horas, cuando el teniente Murphy apuntó con su rifle M1 Garand a la cabeza de un centinela japonés. Respiró profundamente, y apretó suavemente el gatillo. La operación de asalto estaba en marcha.

Emboscada de la guerrilla en el puente del río CabuEmboscada de la guerrilla en el puente del río Cabu
Una lluvia de fuego cayó sobre tres de los lados del campo. Los centinelas del campo se apresuraron a devolver el fuego y un soldado de la torre sureste cayó muerto por el fuego enemigo. Los Rangers también abrieron fuego sobre los barracones mientras corrían hacia adelante. Las chozas de bambú fueron trituradas por las trazadoras y granadas, a pesar que la mayoría de los guardias habían sido puestos fuera de combate. El sargento Youngblood y sus hombres comenzaron a abrir un agujero en la valla del lado sudeste y lanzaron una bengala roja para señalar que estaban entrando en el campo.

Junto a la puerta principal, la primera sección había reducido a los guardias en poco menos de un minuto disparando y lanzando granadas mientras corrían. El sargento Theodore Richardson fue el hombre que logró abrir el candado de la puerta al disparar con su pistola. A medida que más Rangers fueron entrando por la puerta principal, estos iban disparando contra los edificios, vaciando sus cargadores especialmente sobre el Cuerpo de Guardia. Los cobertizos que eran sospechosos de contener a los tanques fueron volados con fuego de bazooka. Algunas tropas de tránsito japonesas que estaban en el campo, subieron a dos camiones y se dirigieron a la zona de los combates, pero fueron eliminados por el fuego de los Rangers.

En el momento que el combate se inició en el campo y se vio una bengala roja surcando el cielo, los guerrilleros de Pajota abrieron fuego sobre las posiciones japonesas al otro lado del río. Una detonación estalló en el puente, haciendo una brecha en el extremo este. Cuando el humo y el polvo se aclararon, Pajota ordenó dirigir sus ametralladoras sobre las tropas japonesas que querían cruzar la brecha causada por la explosión. Aunque la brecha no impediría avanzar a las tropas niponas, era lo suficientemente grande para impedir a los tanques cruzar el puente. El primer ataque japonés duró menos de cinco minutos, grupo tras grupo de asaltantes fue rechazado por una cortina de fuego de ametralladoras. Durante este primer asalto los japoneses usaron su camión ametralladora para proporcionar fuego de apoyo, pero este fue puesto fuera de combate por un certero disparo de bazooka.

En el campamento, el segundo pelotón de Rangers atravesó la puerta principal en dirección al recinto donde estaban los prisioneros. Algunos presos pensaron que era incursión guerrillera, otros pensaron que los japoneses iban a masacrarlos. Los prisioneros al ver esos extraños uniformes y esas armas que nunca habían visto quedaron confundidos, fue entonces, cuando los Rangers comenzaron a gritar: “Somos Rangers americanos y estamos aquí para liberarlos”. Los confundidos prisioneros respondieron: “¿Qué son los Rangers”?, “no parecen americanos”, y muchos de ellos corrieron a esconderse en medio de la confusión general.

Vista la situación, los Rangers se vieron obligados a arrastrar a los prisioneros fuera de sus barracones. Más de 100 presos enfermos que estaban alojados en el hospital también fueron sacados hacia la puerta principal. Muchos de los prisioneros comenzaron a llorar como niños mientras otros comenzaron a gritar de alegría. Algunos tuvieron que ser transportados en brazos o cogidos de la mano como si fueran niños.

Habían transcurrido quince minutos desde el primer disparo y los Rangers aún no habían tenido ninguna baja. Estaban limpiando de soldados japoneses la zona junto al recinto de prisioneros y la reserva estaba junto a la zanja frente a la puerta principal en espera de algún contraataque japonés.

Los Rangers empezaron a mover a los prisioneros hacia la puerta principal cuando recibieron tres proyectiles de mortero que fueron disparados desde la esquina sureste del campo. Los hombres de la compañía F, en la parte trasera del campo, abrieron fuego y lanzaron granadas contra la posición japonesa de mortero logrando silenciarla. Cinco hombres fueron heridos por los proyectiles de mortero, entre ellos el teniente Nellist, aunque solo uno de gravedad. Uno de los Rangers heridos era el capitán Fisher, el oficial médico. Rápidamente dos Rangers y dos guerrilleros lo trasladaron junto a otros prisioneros hacia el río Pampanga donde estarían a salvo de los combates.

Media hora después del comienzo de la batalla en el puente, los japoneses prácticamente habían renunciado a tomar las posiciones de los guerrilleros. La mayoría de los oficiales habían muerto después de intentar asaltar las posiciones en enemigas en inútiles ataques frontales. Algunos grupos reducidos continuaban disparando a las guerrillas desde el otro lado del río, pero el fuego de bazooka y ametralladora desde la otra orilla hacía difícil que los japoneses volvieran a cometer un nuevo asalto.

A las 20:10, la gran mayoría de los prisioneros habían sido desalojados del campo. Con el teniente coronel Mucci a la cabeza, los Rangers y los guerrilleros transportaron a muchos a cuestas o en improvisadas camillas. Fue a dos millas del río Pampanga donde los carros tirados por carabaos de los guerrilleros filipinos los esperaban para llevarlos hacia Platero. Algunos aún estaban en estado de shock, y no comprendían que habían sido liberados.

En el campo aún permanecía el capitán Prince y un grupo de Rangers haciendo una búsqueda final de prisioneros. Al cabo de un rato y terminada la búsqueda, Prince disparó una segunda bengala roja, la cual era la señal de retirada para todos los que aún se encontraban en el campo. En esos momentos aún permanecían seis Rangers en la valla sur del campo y otros veinte junto a Prince en la puerta principal.

En el río Cabu, los japoneses hicieron pocos esfuerzos para cruzar hacia la otra orilla. Un pequeño grupo intentó el cruce del río más norte pero fueron aniquilados. Pajota y sus hombres aún permanecerían en sus posiciones de bloqueo hasta que vieran una tercera bengala roja surcar el cielo.

Al ver la segunda bengala, los seis Rangers que estaban en la valla sur comenzaron a retirarse mientras recibían fuego desde interior del campamento. Dos balas alcanzaron en el pecho al cabo Roy Sweezy, el cual murió antes de que pudiera recibir atención médica.

Al oeste del campo, la escuadra de bloqueo de Josón, que no había tenido que combatir, también vio en el cielo la segunda bengala roja y emprendió la retirada hacia el río Pampanga, donde se tenía que unirse a los Rangers y los guerrilleros de Pajota.

A las 20:40 horas, el capitán Prince y el resto de los Rangers ya se encontraban en el río Pampanga, supervisando la carga de los prisioneros en los carros traídos por los filipinos. Fue en este instante cuando Prince lanzó la tercera bengala roja y ordenó la retirada general. La señal fue vista por Pajota y sus hombres que emprendieron la retirada después de dejar en el puente sobre el río Cabu un paisaje desolador.

En el campo, alrededor de 270 japoneses habían muerto o estaban muy graves. La mayoría de estos heridos graves morirían lentamente al no recibir la atención médica necesaria. Las tropas japonesas del 359º Batallón del coronel Oyunu, que habían luchado contra los guerrilleros filipinos habían sufrido una sangría aún mayor. Se calcula que solo 255 hombres de los aproximadamente 1.000 que tenía el batallón estaban indemnes. El resto murieron o estaban heridos de diversa gravedad.

Los Rangers cruzando el río Pampanga. Es aquí donde los Rangers, Alamo Scouts y los antiguos prisioneros enlazaron con las guerrillas después de la incursión. Una unidad de fotógrafos del 6º Ejército  que acompañaba a los Rangers tomó imágenes de la operación. 30 de enero de 1945Los Rangers cruzando el río Pampanga. Es aquí donde los Rangers, Alamo Scouts y los antiguos prisioneros enlazaron con las guerrillas después de la incursión. Una unidad de fotógrafos del 6º Ejército que acompañaba a los Rangers tomó imágenes de la operación. 30 de enero de 1945
Los carros tirados por los carabaos atravesaron Platero y se dirigieron hacia Balincarin. Algunos heridos fueron dejados en manos de los guerrilleros filipinos pues necesitaban atención médica urgente, entre estos heridos estaba el capitán Fisher y el teniente Nellist. Los grupos de Scouts de los tenientes Nellist y Rounsaville quedaron en retaguardia junto a algunos hombres de Pajota para tender una emboscada en previsión de una posible persecución por parte de los nipones.

La columna llegó a Balincarin a las 22:30 horas, donde se unieron a la partida 15 carros más. El equipo de radio que había permanecido allí desde el principio de la operación, rompió el silencio en las ondas y envió un mensaje al Cuartel General del 6º Ejército comunicando el éxito de la operación.

Algunos prisioneros estaban en tal mal estado que tuvieron que ser alimentados con cuchara por los civiles filipinosAlgunos prisioneros estaban en tal mal estado que tuvieron que ser alimentados con cuchara por los civiles filipinos
Dejaron Balincarin antes de la medianoche con Mucci a la cabeza y Prince cerrando la columna. Después de casi 4 millas cruzaron el río Morcon y llegaron junto a una pequeña aldea donde los esperaban otros 11 carros. Los prisioneros estaban cada vez más débiles y se hizo una pausa de una hora antes de reanudar la marcha. Llegaron a la carretera de Rizal y establecieron puntos de bloqueo a un lado y otro de la misma mientras la columna procedía a su cruce.

A las 5:30 horas la columna volvió a detenerse a descansar, permitiendo así a los rezagados volver al grupo. Reemprendieron la marcha y a las 08:00 llegaron a Sibul donde recibieron más carros tirados por carabaos, agua y alimentos. Con la luz del día, descansados y los estómagos llenos volvieron a retomar la marcha en dirección a Talavera donde ya se encontraban las tropas del 6º Ejército de Estados Unidos. Cuatro P-51 Mustang avistaron la columna lo que animó mucho a los prisioneros. Casi inmediatamente la columna se encontró con una patrulla de infantería norteamericana. Los de la patrulla dieron aviso por radio al Cuartel General y rápidamente se enviaron a la zona camiones para transporte, ambulancias y personal médico. Al poco rato fueron trasladados en los camiones a Guimba donde fueron recibidos calurosamente junto a la carretera. Los prisioneros más débiles y los heridos fueron trasladados al Hospital de Evacuación. El día 1 de febrero los convalecientes recibirían la visita del general Douglas MacArthur.

Mientras, el capitán Fisher, herido de gravedad, había sido trasladado desde Platero a Balincarin para ser evacuado por una avioneta en una pista de aterrizaje cercana. Sin embargo, Fisher murió a mediodía. Su cadáver junto al del cabo Sweezy serían enterrados allí. Fueron las dos únicas víctimas mortales entre los Rangers.


Conclusiones

Después del raid, se le concedió un merecido descanso a los agotados Rangers. La noticia de la misión se dio a conocer el 2 febrero y fue acogida con júbilo por el personal del 6º Ejército. Después del descanso, la unidad continuó llevando a cabo patrullas de reconocimiento y la vigilancia del Cuartel General del 6º Ejército. El batallón fue una de las unidades designadas para participar en la invasión de Japón, pero la rendición de los nipones en agosto de 1945 frustró su nueva misión. Por otro lado, los Alamo Scouts fueron designados como guardaespaldas del general Krueger, esta unidad no perdió un solo hombre en el transcurso de sus 106 misiones. La unidad fue desactivada en noviembre de 1945.

La incursión (raid) de Cabanatuan ha pasado a los anales de la historia militar de los Estados Unidos como una de las acciones mejor planeada y ejecutada por fuerzas de operaciones especiales. MacArthur lo calificó como “magnífico” y el Servicio de Inteligencia del 6º Ejército (G2) se refirió a la operación como “un ejemplo casi perfecto de reconocimiento y planificación previa”. Pocas operaciones desde entonces han igualado su éxito.

Cierto que el reconocimiento y la planificación previa fueron las calves para el éxito de esta operación, pero hubo otros factores. Uno de los más importantes fue la existencia del G2 o servicio de inteligencia. Esta sección proporcionó una información valiosa y coordinó con acierto la planificación junto a la sección de operaciones (G3). También es mérito del general Krueger elegir a dos fuerzas tan especializadas como los Alamo Scouts y Rangers para una misión tan concreta.

La flexibilidad y la imaginación fueron claves adicionales en el éxito. La utilización de los Alamo Scouts como unidad de reconocimiento para trabajar directamente con los Rangers fue todo un acierto. La incorporación de la guerrilla y el apoyo de sus auxiliares a la operación también fue clave para el devenir de la operación. Sin duda la coordinación entre todos fue un logro de mucho mérito. La operación no habría tenido éxito sin la participación de la guerrilla. El valor y el sacrificio derrochados, su habilidad para bloquear con éxito al batallón 359, la escolta a los presos y el uso de exploradores, guías y asistencia médica fue vital.

Oficialmente, 516 prisioneros fueron liberados. Las bajas norteamericanas fueron dos muertos y siete heridos, uno de ellos de gravedad. Milagrosamente solo 12 guerrilleros resultaron heridos y no hubo represalias japonesas sobre los civiles filipinos, pues los nipones empezaron a retirarse de la zona a los pocos días ante la presión del 6º Ejército de Estados Unidos.

El general MacArthur concedió a Mucci la Cruz de Servicios Distinguidos. Todos los oficiales que participaron en la operación recibieron la Estrella de Plata y los suboficiales y la tropa la Estrella de Bronce. La compañía C y el 2º pelotón de la compañía F, así como el personal adscrito a la operación recibieron una citación presidencial. Más tarde todo el 6º Batallón de Rangers recibiría una citación presidencial por su comportamiento en la campaña de las islas Filipinas. Todos los guerrilleros que participaron en la operación recibieron una Estrella de Bronce en 1947.

El capitán Robert Prince, fotografiado después del raidEl capitán Robert Prince, fotografiado después del raid
Además de la promoción de Mucci a coronel, el capitán Prince fue ascendido a mayor. Prince tomó el mando del 6º de Rangers en julio de 1945. La mayoría de los oficiales que participaron en la operación dejaron el ejército después de la guerra excepto el teniente Nellist que retiraría como coronel llegada su hora de jubilación. Muchos de los suboficiales y soldados que participaron en el raid continuaron en el ejército, sirviendo algunos en las fuerzas especiales.

Otro individuo a mencionar es el oficial japonés Teniente Coronel Mori Shigeji, ex comandante del campo de prisioneros de Cabanatuan. Este había abandonado el campo unos días antes del raid, pero fue apresado y condenado a trabajos forzados por maltratar a los prisioneros.

Actualmente no queda casi nada de los elementos originales del campo de prisioneros de Cabanatuan. El Cabanatuan POW American Memorial contiene dos paredes con los nombres de los 3.000 prisioneros que murieron allí y es mantenido por la US Battlesites Commission. Los restos de los prisioneros de guerra del cementerio del campo fueron desenterrados y vueltos a enterrar en el cementerio militar estadounidense de Manila. En el Memorial también hay un impresionante monumento dedicado a los guerrilleros que participaron en el raid.


Galería fotográfica
Cabanatuan POW Camp MemorialCabanatuan POW Camp Memorial

Rangers y guerrilleros filipinos después de la liberación del campoRangers y guerrilleros filipinos después de la liberación del campo

Entre los liberados se encontraba en coronel James Duckworth, el cual tenía un brazo rotoEntre los liberados se encontraba en coronel James Duckworth, el cual tenía un brazo roto

Prisionero norteamericano recibiendo asistencia médicaPrisionero norteamericano recibiendo asistencia médica

Prisioneros posando después de la liberación. El del centro tiene una pierna de maderaPrisioneros posando después de la liberación. El del centro tiene una pierna de madera

Exhaustos, los Rangers descansan mientras son observados por unos felices prisioneros recién liberadosExhaustos, los Rangers descansan mientras son observados por unos felices prisioneros recién liberados

Los primeros cigarros que fuman en tres años estos prisioneros norteamericanosLos primeros cigarros que fuman en tres años estos prisioneros norteamericanos

Los prisioneros más débiles fueron debidamente atendidos por los médicosLos prisioneros más débiles fueron debidamente atendidos por los médicos

Después de la liberación los prisioneros marchan hacia el hospital de evacuaciónDespués de la liberación los prisioneros marchan hacia el hospital de evacuación

Los prisioneros son asistidos por el personal médicoLos prisioneros son asistidos por el personal médico

Los prisioneros más débiles llegan en camiones al 92º Hospital de EvacuaciónLos prisioneros más débiles llegan en camiones al 92º Hospital de Evacuación


Fuentes

The Cabanatuan Prison Raid. The Philippines 1945. Gordon L. Rottman
Us Army Rangers & LRRP Units 1942-87. Gordon L. Rottman & Ron Volstad
https://en.wikipedia.org/wiki/Raid_at_Cabanatuan
http://olive-drab.com/od_history_ww2_st ... natuan.php
http://www.4point2.org/cabanatuan.htm
http://www.neatorama.com/2015/02/23/Mis ... abanatuan/
http://edition.cnn.com/2015/01/29/opini ... camp-1945/



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Re: Liberación del campo de prisioneros de Cabanatuan

Mensaje por guti99 » 22 02 2016 18:10

Bonita historia Tiger gracias por hacérnosla.

Yo había leído sobre este campo en el libro The Pacific, de Hugh Ambrose. En el habla del Teniente Austin Shofner. Capturado en Corregidor y liberado después en Cabanatuan. Todavía lucho en Okinawa y seria el soldado de los EEUU que mas tiempo estuvo en combate si se cuenta su tiempo capturado.

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Re: Liberación del campo de prisioneros de Cabanatuan

Mensaje por abhang » 23 02 2016 00:55

Muy amena historia, la verdad es que sólo supe de esta acción a través de la película "El gran rescate", que trata sobre la liberación de los prisioneros, aquí dejo el enlace la ficha que la tenemos en el foro:

El Gran Rescate

Gracias, tiger, por acercárnosla.

Saludos.
El sudor ahorra sangre, la sangre ahorra vidas, y el cerebro, las dos cosas. (Erwin Rommel)


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Re: Liberación del campo de prisioneros de Cabanatuan

Mensaje por toryu » 23 02 2016 03:20

Tiger, muy buen artículo, muy ameno de leer, una operación perfectamente planificada y ejecutada, un par de detalles: Japón, al igual que la URSS, jamás firmó la Conversión de Ginebra; y, leyendo la nota me llama la atención que en la película Benjamin Bratt se parece bastante al coronel Mucci, tiene el "fisic du rol".

Saludos.

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