Pietro Badoglio

Descripción: Fue un destacado político y militar, y una figura destacada de la vida italiana de la primera mitad del siglo XX.

Etiquetas del tema: Italia Pietro Badoglio

Los protagonistas de la Segunda Guerra Mundial

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Pietro Badoglio

Mensaje por cocinilla » 22 01 2019 20:31

Pietro Badoglio
Pietro BadoglioPietro Badoglio
El general italiano Pietro Badoglio nació en Grazzano Monferrato el 28 de septiembre de 1871 y falleció el 1 de noviembre de 1956. Fue un destacado político y militar, y una figura destacada de la vida italiana de la primera mitad del siglo XX.


BIOGRAFÍA

El nombre de Pietro Badoglio sale inesperadamente a la luz de la notoriedad en agosto de 1916 durante la Primera Guerra Mundial, con el Episodio de Sabotino. Como Coronel jefe de Estado Mayor del VI Cuerpo de Ejército (General Capello), había preparado acertadamente y llevado a cabo felizmente, a la cabeza de una columna especial de cinco batallones de infantería y de dos compañías de ingenieros minadores, la conquista de ese formidable bastión de la cabeza de puente de Gorizia, contribuyendo así a determinar su caída.

Tenia entonces cuarenta y cinco años, y hasta aquel día su carrera había sido oscura y normal. Nacido en Astigiano en 1871 de una familia de terratenientes, al final de sus estudios en el liceo, realizados en Asti, entró en la Academia Militar de Turín, saliendo en 1890 como subteniente de artillería.

Estuvo en 1896 en Eritrea con Baldissera. Luego siguió los cursos de la Escuela de Guerra, y en 1912 se había distinguido en Libia, en la Batalla de Zanzur, obteniendo el ascenso a Comandante por méritos de guerra. Con la jornada de Sabotino su carrera tomó un ritmo excepcionalmente rápido y afortunado. Joven, ambicioso, dotado de una inteligencia precisa y metódica, de un seguro conocimiento del oficio y de una obstinada voluntad, sencillo y cordial en el trato pero hábil y tenaz en las consecuencias de sus propios fines. Badoglio no conoció ya dificultades ni pausas en su ascenso.

Al año siguiente, promovido primero a General de División y luego a Teniente General por méritos de guerra, estaba ya al frente de un cuerpo de ejército, el II, con el cual conquistó Kuk y el Vodice, Monte Santo y el Kobilek. Tampoco las oscuras horas de Caporetto pudieron interrumpir ni frenar su ascenso. Sin embargo, la ruptura principal del frente italiano sobre Isonzo, el 24 de octubre de 1917, sucedió precisamente a la extrema izquierda de su cuerpo de ejército, ante la cabeza de puente de Tolmino. Fue esto lo que permitió a la 12ª División silesiana llegar en pocas horas a Caporetto, a la derecha del río, tomando por la espalda a las divisiones del IV Cuerpo de Ejército (General Cavaciocchi), que tenia el Monte Nero.

Inmediatamente se lanzaron acusaciones concretas contra el, Badoglio: de haber mantenido tres de las cuatro divisiones de que disponía en la Bainsizza en vez de ante Tolmino; de no haber anulado desde el principio la concentración y el ataque de las fuerzas enemigas con el fuego de artillería (que falto completamente); de no haber desplegado la brigada "Napoli" en segunda línea por la garganta de Foni, cerrando la carretera de Tolmino a Caporetto, a la derecha del Isonzo, como se le había prescrito el jefe del ejército, general Capello.

Se le reprochara también haberse mantenido con su puesto de mando demasiado retrasado (en Kosi, en el alto Valle de Judrio) de modo que no podía sentir verdaderamente el pulso de la batalla ni intervenir adecuadamente. Se insinuó, finalmente, por personas muy cercanas al generalísimo Cadorna, que había pensado "iniciativas temerarias en contra del plan de defensa del mando supremo".

Los estudios históricos-críticos sobre la desgraciada batalla publicados en el veinteno entre las dos guerras mundiales han aclarado las acusaciones o las conjeturas demasiada genéricas o arriesgadas. Pero han confirmado que Badoglio (el cual, por lo que parece, no creía en un ataque con fuerza contra Caporetto) dejo casi desguarnecido el fondo del Valle de Isonzo, con la consecuencia de que los batallones alemanes se encontraron en una puerta abierta; que el fracasado empleo de la artillería fue debido al hecho de que el se había reservado dar personalmente la orden (que luego no pudo hacer llegar, porque el bombardeo enemigo interrumpió pronto las comunicaciones entre su cuerpo de mando y el de la artillería del cuerpo de ejército); y más generalmente, que en esa fatal jornada "su acción de mando falto completamente, y no solo en relación con la artillería".

Separado de sus tropas, solo ya entrada la tarde pudo Badoglio darse parcialmente cuenta de la situación. Sin embargo, Caporetto (que provoco la destitución de Cardona, Capello y otros generales menores) no comprometió la carrera de Badoglio, el cual, tres semanas después, era nombrado subjefe de Estado Mayor al lado del General Diaz.

Y en los meses siguientes no tardó en convertirse para la opinión pública en verdadero comandante supremo del ejército, del que se le había reservado la organización y el estudio de las operaciones. Ascendido a General de Ejército tras la victoria del Piave (junio de 1918), fue el quien trató, después de Vittorio Véneto, las condiciones del armisticio de Villa Giusti con el General austriaco Weber. Y debería haber mandado el ejército destinado a efectuar la invasión de Alemania a través de Austria, que la capitulación del Imperio hizo luego inútil.

General del Ejército (el mas alto grado en la jerarquía militar de aquella época), senador del Reino (febrero de 1919), comisario extraordinario para la Venecia Julia en el momento de la empresa del Fiume (septiembre-noviembre de 1919), jefe del Estado Mayor del ejército (1919-1021), enviado extraordinario a Rumanía y los Estados Unidos (1921), Badoglio era, en vísperas de la Marcha sobre Roma, la figura mas eminente del mundo militar italiano.

Para el fascismo no tenía Badoglio ninguna simpatía. Y declaró al presidente del consejo Facta, que unos quince días antes de la marcha sobre Roma le preguntó sobre la situación, que "con diez o doce detenciones todo lo más", y en general con una actitud clara y enérgica, el gobierno desharía la amenaza fascista (pero no fue consultado la noche del 27 al 28 de octubre).

Así que los Camisas Negras que el 31 de octubre desfilaron por las calles de Roma, no dejaron de gritar también "¡Abajo Badoglio!". Pero él no tardó en adherirse al nuevo régimen, que le colmó de honores y cargos. Sin embargo, en un primer momento Mussolini pensó alejarlo de Roma, enviándolo en 1924 de embajador a Brasil ("Así -se decía- se lo quita de delante y le obliga a mantener la boca cerrada").

Vuelto a la patria, Badoglio fue nombrado sucesivamente Jefe del Estado Mayor General (1925), Mariscal de Italia (1926) y en diciembre de 1928 Gobernador de Libia, cuya reconquista organizó hábil y pacientemente. En 1929 recibió también el Titulo Nobiliario de Marqués de Sabotino y del Collar de la Anunziata.

Llevaba ya dos años de vuelta en Roma cuando Mussolini emprendió la guerra en Etiopía. Badoglio no era favorable a la empresa. Sostenía que no se podía mantener y alimentar en África Oriental un serio esfuerzo de guerra por falta de adecuada estructura logística. pero cuando el 16 de noviembre Mussolini, descontento con la labor del General De Bono, le propuso asumir el mando de la empresa, aceptó inmediatamente.

Únicamente pidió al Duce plena libertad de acción. "Tomo sobre mi toda la responsabilidad de la dirección de la guerra, pero usted debe dejarme hacer". Fue de las pocas veces que Badoglio se atrevió a hablar claro a Mussolini.

Llegado a África, Badoglio se preocupó cuanto antes (conforme a su acostumbrado método de primero preparar todo y luego actuar) de consolidar la situación pidiendo y obteniendo otras tres divisiones, mejorado el despliegue de las fuerzas y preparando las condiciones logísticas del avance posterior.

Hasta febrero, terminando el trabajo de preparación y anulando algunos intentos ofensivos abisinios, no pasó decididamente a la acción. Y después de haber derrotado los ejércitos abisinios con las cuatro batallas de Endartá, También, Scirè y Ascianghi, llevó a término la empresa con la marcha sobre Addis Abeba, en la que entró la tarde del 5 de mayo de 1936.

Con la victoriosa conclusión de la guerra etíope (facilitada ciertamente por la inferioridad del enemigo, pero llevada por él con innegable habilidad estratégica y táctica), Badoglio llegó a la cumbre de su carrera y de su fama. Y recibió nuevos honores: el título de Duque de Addis Abeba, la concesión de un especial régimen económico (al que él, por sus gustos y hábitos simples y sobrios, era bastante insensible), el regalo de un chalet en Roma, la presidencia del Consejo Nacional de Investigación...

Cociente de la grave falta de preparación del ejército, y poco dispuesto en favor de la política del Eje, Badoglio se opuso a la intervención en la guerra en junio de 1940, y también algunos mese después, a la agresión contra Grecia. pero no se empeñó a fondo ni contra una ni contra otra, ni dimitió del cargo de jefe de Estado Mayor General ("Un soldado -dijo luego para justificarse- no presenta nunca la dimisión; un soldado combate"). Pero fue obligado a dimitir el 4 de diciembre, tras los primeros y clamorosos fracasos de la Campaña de Grecia y los feroces ataques periodísticos de Faranacci, que le atribuían la responsabilidad. Mas de este modo terminó asumiendo, a ojos de la opinión, la figura de una victima del fascismo y, a la vez, una baza de reserva de la monarquía.

En efecto, cuando después de la pérdida de Libia y la derrota de Túnez el rey Víctor Manuel III se dio cuenta de la necesidad de desembarazarse de Mussolini y tomar las riendas de la situación, pensó enseguida en él. En sus memorias y en varias ocasiones Badoglio repitió que hasta las cinco de la tarde del 25 de julio no tenía la menor idea de que el soberano tratase de confiarme el gobierno. Pero es un hecho que desde el 16 de julio (en una audiencia que había pedido desde el principios de mes, solicitada por el jefe de Estado Mayor General Ambrosio) el rey le había preguntado si asumiría la sucesión de Mussolini, con que programa y con que propósito (y Badoglio propuso un gabinete político, añadiendo que se había asegurado ya la colaboración de Orlando, Bonomi y otros); que el 24 por la mañana recibió la visita de Acquarone, Ambrosio y Castelanos, los cuales le confirmaron que el soberano estaba decidido ya a liquidar a Mussolini y confiarle el gobierno, y le presentaron el texto de la proclama para leer por la radio; y que la mañana siguiente Acquarone volvió para decirle que el asunto se había fijado para aquel día.

No es fácil dar un juicio preciso sobre lo obrado durante los "cuarenta y cinco días" del gobierno de Badoglio, sobre todo porque el verdadero jefe del gobierno en aquel periodo no fue tanto el como el rey, que llamándole a la dirección de la política le había comprometido a una orientación concreta. Fue el rey quien pretendió que constituyera no un gabinete político, sino un ministerio "de carácter militar" de funcionarios y técnicos; quien le impuso la proclama ya redactada por Orlando, con la frase "La guerra continua"; quien quiso que el nuevo gobierno evitase una ruptura demasiado tajante con el reciente pasado, y mas bien conservase en cuanto posible la situación preexistente, y que se tomase tiempo con Alemania, aunque sin obstaculizar el flujo de divisiones a Italia.

Tampoco Badoglio, con su mentalidad de soldado crecido desde la adolescencia en la devoción a la monarquía, era capaz de retirarse u oponerse a sus directivas (aunque las dos o tres veces que se rebeló a las órdenes o sugerencia de Acquarone tuvo la aprobación del soberano). De todos modos, queda en su acción política, en aquel mes y medio, careció de línea directriz y de claridad de ideas y propósitos, y sufrió continuos vacilaciones y retrocesos; que las negociaciones para el armisticio fueron llevados del modo mas desgraciado, y que terminó dejándose sorprender sin preparación para el anuncio del armisticio y la reacción alemana.

También su conducta en las trágicas horas del 8 al 9 de septiembre tuvo poco de ejemplar. No se tomaron en seguida las medidas de urgencia que la situación exigía (a las diez Badoglio se fue a dormir). Y decidido en las primeras horas del 9 el inmediato traslado de la familia real y del gobierno, no se dejó en la capital ningún representante responsable de la monarquía y del gobierno: no se dieron órdenes precisas a los mandos militares (ni tampoco se ordenó la aplicación de instrucciones de la memoria "Op. 44" sobre la conducta a seguir en caso de agresión alemana); se abandonaron en Viminal importantes documentos secretos, y se dio al país, abandonado a la anarquía y a la reacción alemana, la impresión de una huida.

Mucho mejor fue la conducta política de Badoglio en los meses sucesivos. Poco a poco tomó de verdad en sus manos las riendas del gobierno (reducido a un primer momento casi a su sola persona); se esforzó para construir un embrión de organización estatal; convenció al vacilante rey que declarase la guerra a Alemania; no dejó de plantearle indirectamente, en una carta del 23 de octubre, la oportunidad de una abdicación suya y del mismo príncipe del Piamonte en favor del pequeño Víctor Manuel, y si fue obligado a firmar las duras condiciones del "armisticio largo" de Malta y no logro mudar la cobeligerancia en alianza, supo conquistar el respeto y la confianza de los aliados.

En cuanto a su obra como presidente del Ministerio de Concentración Democrática de Salerno, constituido por el en abril de 1944 con los representantes de los partidos antifascista, se sabe que obtuvo elogios de dos hombres de tendencias opuestas: Croce y Togliatti. Después de la liberación de Roma y la constitución del Ministerio Bonomi, Badoglio se retiro definitivamente a la vida privada, transcurriendo los largos años siguientes en Roma, y en los meses de verano en su vieja casa de Grazzano.

Solo la publicación en 1946 de sus memorias de la Italia de la Segunda Guerra Mundial, y de un libro escrito bajo su inspiración ("Badoglio habla", de Vanna Vailati), y alguna rara y digna entrevista, rompieron de vez en cuando su reserva y su silencio. Badoglio falleció por un ataque cardíaco diez minutos después de la media noche del 31 de octubre de 1956.


ÁLBUM FOTOGRÁFICO

Badoglio y Cadorna visitan las defensas del XXVII Cuerpo de Ejército antes de CaporettoBadoglio y Cadorna visitan las defensas del XXVII Cuerpo de Ejército antes de Caporetto

Badoglio durante la Campaña de EtiopíaBadoglio durante la Campaña de Etiopía

Vittorio Emanuele III saluda a Pietro Badoglio en 1936Vittorio Emanuele III saluda a Pietro Badoglio en 1936

Hitler, Mussolini y detrás BadoglioHitler, Mussolini y detrás Badoglio

Benito Mussolini con Pietro Badoglio inspecciona el área de operaciones en Ventimiglia el 25 de junio de 1940Benito Mussolini con Pietro Badoglio inspecciona el área de operaciones en Ventimiglia el 25 de junio de 1940

El mariscal de Italia Pietro Badoglio, Giuseppe Bottai y otros oficiales durante la inspección de Benito Mussolini en el frente occidental, en el área de Menton, el 25 de junio de 1940El mariscal de Italia Pietro Badoglio, Giuseppe Bottai y otros oficiales durante la inspección de Benito Mussolini en el frente occidental, en el área de Menton, el 25 de junio de 1940

Benito Mussolini con Pietro Badoglio inspecciona las operaciones en el frente occidental, en el área de Menton, el 25 de junio de 1940Benito Mussolini con Pietro Badoglio inspecciona las operaciones en el frente occidental, en el área de Menton, el 25 de junio de 1940

Pietro Badoglio el 23 de Octubre de 1954Pietro Badoglio el 23 de Octubre de 1954


VIDEO



FUENTES

https://www.storiaememoriadibologna.it/ ... 46-persona
https://it.wikipedia.org/wiki/Pietro_Badoglio
http://www.treccani.it/enciclopedia/pie ... ografico)/
http://grazzano.blogspot.com/2013/07/gr ... -rai3.html
http://www.televignole.it/foto-storie-guerra-10/
https://www.gettyimages.es
https://www.youtube.com

CRÓNICA MILITAR Y POLÍTICA DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL. Ediciones SARPE; Año: 1978; ISBN: 84-7291-122-5 (Tomo VIII)

Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons
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Re: Pietro Badoglio

Mensaje por abhang » 28 01 2019 21:10

Buena biografía de este general, que le tocó las riendas del armisticio de Italia.

Gracias por la bio, camarada!
El sudor ahorra sangre, la sangre ahorra vidas, y el cerebro, las dos cosas. (Erwin Rommel)


Unidad: 1. Fallschirmjäger Division
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