La radio en la Segunda Guerra Mundial

Descripción: En sus primeros escritos antes de llegar al poder, Hitler escribía que la radio “es un arma terrible en manos de quienes sepan hacer uso de ella” (Mein Kampf)

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Arte, música, cine, radio, carteles, prensa y otros soportes

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Alcazar
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La radio en la Segunda Guerra Mundial

Mensaje por Alcazar » 25 01 2008 15:24

Ya en sus primeros escritos antes de llegar al poder, Hitler escribía que la radio “es un arma terrible en manos de quienes sepan hacer uso de ellas” (Mein Kampf, 1925).

Llamamiento del 18 de junio 1940 - Discurso radiado el 22 de junio 1940 por el general de GaulleLlamamiento del 18 de junio 1940 - Discurso radiado el 22 de junio 1940 por el general de Gaulle
Así cuando en 1933 alcanza la cancillería, una de sus primeras preocupaciones es hacerse con el dominio de las ondas.

Para ello pone al frente de su Ministerio e Educación Popular y Propaganda, al hábil Joseph Goebbels que utilizando todo tipo de recursos psicológicos hace de la radio un dócil instrumento de propaganda.


La importancia en la Guerra

La radio proporciona informaciones que están sometidas a censuras en la mayoría de los países beligerantes; asimismo las emisiones extranjeras son muy buscadas por los habitantes de los países en guerra, sobre todo en programas en su misma lengua.

Cada estado difunde informaciones en la lengua de sus enemigos para no sólo informarlos, sino echar por tierra la moral de la población.

Así , de la emisora francesa de Estrasburgo, eran emitidas antes de la guerra emisiones en alemán que frecuentemente eran denunciadas por Goebbels, mientras que su escucha en Alemania estaba prohibida.


De la emisora de Stuttgart, los alemanes difundían emisiones en lengua francesa

En la campaña de Francia, mayo-junio de 1940 el éxodo de franceses fue magnificado por la radio; el anuncio radiodifundido por el Mariscal Petain, el 17 de junio, del pedido de armisticio aceleró el desastre.

Cuando la mayor parte del continente europeo fue ocupada por los alemanes, escuchar la radio inglesa fue a menudo la primera forma de resistencia.

También fue por radio que más tarde se establecieron los contactos entre los resistentes y las fuerzas aliadas. De esta manera la radio desempeñó un papel en la estrategia misma.

Ginebra, 1945. Radio Inter-Croix-Rouge difunde los nombres de los prisioneros liberadosGinebra, 1945. Radio Inter-Croix-Rouge difunde los nombres de los prisioneros liberados
La radio ante todo fue un arma psicológica, no sólo por sus emisiones de información sino también por la intoxicación producida a sus adversarios; ese fue el papel de las radios negras que ocultaban su origen para intoxicar a la opinión de los países enemigos, los ingleses llegaron a ser maestros en la materia con Sefton Delmer, durante mucho tiempo periodista en Berlín, quien lanzaba una Radio-Secret, como si se tratara de emisiones clandestinas en la misma Alemania.

La radio contribuyó, en algunos casos, a la terminación del conflicto; en Italia, en octubre de 1943, la radio fue utilizada para hacer ganar Malta por los barcos italianos. En Japón el emperador tomó la palabra para anunciar la capitulación en 1945.


Alemania

En Alemania, con 16 millones de aparatos receptores en 1941, la radio es el principal instrumento que utiliza Goebbels para mantener el “frente interno” y para desarrollar la devoción a Hitler.

Goebbels da a la radio mayor libertad de acción que a la prensa escrita. Las emisiones de propaganda son reemplazadas en 1941 por reportajes vividos; había que sostener la moral con programas más alegres.

La radio debe replicar a las emisiones e lengua alemana de la BBC. Goebbels anunció por la radio la desastrosa situación de Stalingrado. Ya eran varios los esfuerzos por convencer a la opinión pública alemana de la victoria final.

Las familias escuchaban la radio soviética que difundía listas de prisioneros alemanes. Goebbels, había anunciado la guerra total; hasta la batalla de Berlín la radio alemana glorificó al führer, para hacer más creíbles las atrocidades que a los alemanes, a los oficiales de la Wehrmacht les incumbía el relato de las masacres realizadas por los soviéticos.

El mayor general Remer habló el 6 de marzo de 1945 por radio aterrorizando a las poblaciones para contribuir a una resistencia desesperada y fanática de los alemanes en 1945.

Los alemanes habían querido utilizar la radio en los países ocupados por ellos para someter a las poblaciones a la ideología nazi.

En los Países Bajos, habían difundido en holandés programas producidos en Alemania. Cuando la audiencia de las radioemisoras de Londres aumentó, los alemanes multiplicaron los centros de interferencia.

La radio alemana era un instrumento más de la política, un arma poderosísima, no sólo para el adoctrinamiento del país, sino también para la guerra más allá de las fronteras propias.


El contenido de las emisiones era propagandístico

El 12 de octubre de 1939 fue prohibida la retransmisión del jazz en todas las emisoras, se aumentó la difusión de música clásica de compositores alemanes como método indirecto de propaganda.

La inauguración de los servicios radiofónicos de onda corta para el extranjero se produjo el 27 de septiembre de 1938 e plena conmoción de la crisis de München.

El primer servicio propagandístico para el extranjero tuvo una meta muy concreta:Inglaterra.

Las emisiones en inglés se transmitieron desde Hamburgo. Días después dieron comienzo a las emisiones en francés desde Stuttgart y Frankfurt.

El 10 de septiembre de 1939, el Ministerio de Propaganda prohibió a todo el país la escucha de cualquier emisora extranjera. Esta prohibición se hizo cumplir con todas las medidas posibles, tanto coercitivas como interferencia de emisoras, aseguraba a Goebbels que el oyente quedara aislado del exterior.

El programa estrella de su programación, “La hora de la nación”, racista, nacionalista, doctrinario y demagógico hasta grados extremos, falsea y transforma la información con el exclusivo fin de enardecer los ánimos populares y convencerlos de la superioridad de la raza aria y del uso de la violencia para imponerla.

Se prohíbe cualquier tipo de música ligera (el jazz está en ese momento más en boga que nunca), y en su lugar se radian clásicos alemanes e himnos.

En 1940, Goebbels obliga a todas las emisoras privadas a conectar con la emisora nacional y deja reducida la programación particular de aquellas a un horario mínimo. de ocho a doce de la mañana, con todas las prohibiciones y censuras imaginables.


La audiencia crece insospechadamente

Si en 1934 había unos 5. 000. 000 de aparatos de radio, con un número de oyentes estimado en 15 millones, tres por cada receptor de radio; en 1937 alcanza los 8. 167. 975 receptores, es decir, casi unos 25 millones de oyentes, el índice más alto de Europa por entonces, y en plena guerra, en 1943 se llega a los 16. 193. 208 aparatos, lo que significa una audiencia del 90 por ciento de la población alemana.

Una familia estadounidense sintonizando la radioUna familia estadounidense sintonizando la radio

En ese mismo año, contando las emisoras de los países tomados, Goebbels dispone para la programación de sus consignas de 107 emisoras de onda larga y media, y de 23 de onda corta (para el exterior), con 279 emisoras de noticias y propaganda en 53 idiomas diferentes.


Inglaterra

Aunque las experiencias radiofónicas en el. Reino Unido dieron comienzo a poco de terminada la Primera Guerra Mundial, el origen de la radiodifusión inglesa se fija en la constitución y puesta en marcha de la British Broadcasting Company, BBC.

A punto de estallar la guerra, la BBC se encontraba ya con una estructura informativa ampliamente desarrollada y acreditada dentro y fuera del país a través de sus servicios de intercambio con otras emisoras europeas o americanas, o bien mediante la recepción directa de los servicios desde cualquier país.

El único planteamiento anterior a 1938 fue la puesta en antena del Empire Service, inaugurado el 19 de diciembre de 1932 desde la estación de Daventry, y transmitido en onda corta.

Aunque en un principio el programa se dedicó a facilitar información económica, política y cultural de las colonias y áreas importantes de la Comunidad, no pudo verse libre de la calificación de ser el primer servicio propagandístico de la radiodifusión inglesa. El espacio se auto definió como “destinado a promover los intereses de la nación y del imperio”.

Entre sus colaboradores contó con nombres brillantes como George Bernard Shaw, Aldous Huxley, Winston Churchill, H. g Wells y, J. B. Priestley.

El primer programa para el extranjero fue puesto al aire el 3 de enero de 1938, con destino a los países árabes.

A éste siguieron los servicios en español y portugués para Latinoamérica, el 15 de marzo del mismo año. Coincidiendo con la crisis de München fueron inaugurados los servicios en francés, alemán e italiano.

La guerra, una vez más, iba a forzar el desarrollo de la radio. La BBC, al llegar septiembre de 1939, había adquirido una sólida estructura interior y exterior , junto con un buen merecido prestigio.

El papel de la BBC no es el de una emisora más, sino el de la primera emisora del mundo, tanto por el volumen de servicios informativos, interiores y exteriores; como por su influencia durante la contienda sobre el propio país y sobre los países dominados por los alemanes.

“Los servicios nacionales, además de ser una importante fuente de noticias, constituyeron un canal para la dirección y el liderazgo de la nación, un centro de ideas y de información, y el medio más fácilmente accesible de entretenimiento y recreo para la mayoría de las personas. Los servicios exteriores se ampliaron hasta convertirse en un servicio mundial de radiodifusión sin rival en cuanto al número de recursos técnicos, diversidad de programas y números de lenguas abarcadas”.

Entre 1939 y 1940, los servicios extranjeros se elevaron hasta casi los cincuenta, en distintos idiomas, sin contar los que pueden considerarse específicamente “bélicos”.

La BBC también tenía una sección en lengua francesa. Estas emisiones desbarataron la propaganda de Alemania y de Vichy, denunciaron los fusilamientos de rehenes y más tarde las fechorías de los colaboradores; favorecieron las adhesiones a los movimientos de resistencia; provocaron manifestaciones nacionales el 1 de mayo y el 11 de noviembre de 1942.

El 1 de junio de 1944, 200 mensajes codificados anunciaban el desembarco inminente, uno de ellos “Los largos sollozos de los violines de otoño”, fue completado el 5 de junio , “lastiman mi corazón con una languidez monótona”, era la señal de la acción inmediata en vista del desembarco. Emisiones en lengua francesa también fueron difundidas desde Moscú y desde los Estados Unidos.


Francia

En Francia, la radio había contribuido a desarrollar la popularidad del Mariscal Pétain.

La propaganda de la “Revolución nacional” fue asegurada en la radio por Paul Creyssel, luego por Philippe Henriot.

Sus editoriales sin llegar a conseguir que en 1944 los franceses aceptaran la colaboración, representaba un peligro para la resistencia; un comando de resistencia lo ejecutó el 28 de junio de 1944.

Radio París estaba totalmente bajo el control de los alemanes.


Rusia

Con la guerra, los programas radiofónicos volvieron a difundir textos patrióticos como “La Guerra y la Paz”.

En lenguas extranjeras, el esfuerzo se hizo sobre todo hacia los alemanes, haciendo hablar a prisioneros de guerra, dando la lista de las ciudades bombardeadas, incitando a los soldados a la deserción y tratando de arruinar la moral de la población civil.

La creación en julio de 1943 de un Comité Nacional de Alemania Libre con el mariscal Paulus fue acompañada de emisiones en la radio de Moscú.


Estados Unidos

En los Estados Unidos, cuando fue creado en junio de 1922 el Office of War Information, la radio tomó una importancia excepcional, difundía a través de más de 300 estaciones.

La red de la Voz de América, VOA, cubrió poco a poco al mundo entero, en todas las lenguas importantes, oponiéndose con éxito a la propaganda radiofónica alemana o italiana, en particular en América Latina.

Franklin D. Roosevelt dirigiéndose a la nación por radio desde la Casa BlancaFranklin D. Roosevelt dirigiéndose a la nación por radio desde la Casa Blanca


Japón

Japón es el único país de Asia en donde la radio se desarrolló antes de la Segunda Guerra Mundial.

El número de receptores en 1940 era de 5.688.031.

Este medio fue muy importante para este país asiático en la conquista de Indochina, Filipinas, Hong Kong, Guam, Birmania y las costas de China.

Fundamental resultó ser cuando los japoneses atacaron por sorpresa a la flota norteamericana anclada en Pearl Harbor (Hawai) Esto significó la incorporación o la entrada al conflicto de Estados Unidos con la declaración de guerra declarada el 7 de diciembre de 1941.


La Noticia

Durante la Segunda Guerra Mundial, la radiodifusión había mostrado su superioridad ante la prensa escrita sometida más fácilmente a la censura, la radio ignoraba fronteras, tomó, como la guerra, dimensiones mundiales. De este modo penetró más profundamente en los continentes de Asia y de África que hasta entonces apenas habían sido tocados.


Fuentes:
grafelbergnoticias
https://www. icrc. org

Alcazar
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Mensaje por Alcazar » 25 01 2008 15:26

La Rosa de Tokio, Lord Haw Haw y Axis Sally:Traidores al micrófono.

Los tres programas de la radiodifusión del Eje que tuvieron más aceptación entre los civiles y los militares enemigos fueron los conducidos por un trío de personajes que alcanzaron gran renombre.

Una era la californiana Iva Ikoku, hija de padres japoneses y conocida como “La Rosa de Tokio”, que era ampliamente escuchada entre los soldados norteamericanos en el Pacífico.

Entre la audiencia británica el éxito era para el neoyorquino de madre británica y padre irlandés William Joyce, apodado “Lord Haw Haw”, mientras que entre los soldados estadounidenses en Europa toda la atención era para su compatriota “Axis Sally”.

Iva Ikoku

Iva Ikoku nació precisamente un 4 de julio (la fiesta nacional de Estados Unidos) de 1916, en Los Ángeles.

Fue una joven aplicada; tocaba el piano y consiguió graduarse en la Universidad de California. En julio de 1941 tuvo que marcharse a Japón, en representación de su familia, para ayudar a una tía enferma, pero al estallar la guerra las autoridades niponas no la dejaron regresar. Fue tratada como enemiga y se le presionó para que renunciase a su nacionalidad norteamericana.

Pese a todo, ella continuó defendiendo a su país natal. Iva se vio obligada a trabajar de mecanógrafa y a dar clases de piano para sobrevivir.

Tuvo que hacer frente a continuas acusaciones e interrogatorios por parte de la policía secreta e incluso al menosprecio y los insultos de los vecinos. Esta situación acabó pasándole factura; físicamente fue decayendo hasta llegar a ser ingresada un hospital con síntomas de desnutrición.

La noticia de que su familia en Estados Unidos había sido recluida en un centro de internamiento para japoneses en Arizona le hundió aún más su maltrecho ánimo.

Pero todo cambiaría cuando, al salir del hospital y volver a trabajar como mecanógrafa, conoció al mayor Charles Cousens, un prisionero de guerra que estaba siendo obligado a trabajar en Radio Tokio por su experiencia en una emisora norteamericana.

Durante esta nueva etapa conoció al que sería su marido, un portugués de origen japonés que también trabajaba en la emisora. Cousens, viendo a Iva interesada por el mundo de la radio, la animó para que presentase un programa en inglés destinado a las tropas aliadas en el Pacífico; se trataba simplemente de radiar discos intercalando comentarios ingeniosos referidos, naturalmente, a la segura victoria de Japón en la guerra.

Las emisiones se iniciaron en marzo de 1943 bajo el nombre de “Hora cero”, escogido por el propio Cousens. El apodo de Iva en antena era Orphan Ann (”Ana la Huérfana”), es decir, que el apelativo de «La Rosa de Tokio» no fue ideado por la emisora nipona, sino que fueron los mismos soldados norteamericanos los que la apodaron así.

En su programa, Iva se limitaba a presentar los discos que ella suponía que más podían agradar a su audiencia. Sus comentarios no pretendían ser hirientes y se centraban en los sentimientas del soldado; hablaban del desarrollo de la contienda en términos favorables a Japón, pero no solía caer en la burda propaganda.

No obstante, en algunas ocasiones, posiblemente para cumplir las expectativas de sus vigilantes o víctima quizás del Síndrome de Estocolmo, emitía afirmaciones cargadas de un odio casi infantil; una vez aseguró que tarde o temprano el general MacArthur acabaría balanceándose al final de una soga en la Plaza Imperial de Tokio…

De todos modos, algunos consideraban que, escuchando entre líneas, podía advertirse claramente la predilección de Iva por el bando aliado, mientras que otros reconocían que sus mensajes, envueltos en una voz melosa y seductora, afectaban negativamente a su moral, pues les hacía recordar con melancolía a las novias y esposas que habían dejado atrás.

En realidad, Iva no fue la única locutora que se ocultó bajo “la Rosa de Tokio”, puesto que era sustituida en algunas ocasiones, pero su programa siempre siguió la línea que Iva le marcó al principio.

Al finalizar la guerra, Iva fue detenida y trasladada a Estados Unidos. Allí tuvo que afrontar un juicio de trece semanas, en el que no se pudo demostrar que hubiera traicionado a su país. Charles Cousens acudió a la sala para defender la inocencia de su ex compañera en Radio Tokio.

La opinión pública se puso de parte de Iva y finalmente el fiscal se vio obligado a retirar los cargos. No obstante, el juez obligó a continuar el juicio bajo la discutible excusa de que los gastos que hasta ese momento había supuesto la vista debían materializarse en un veredicto.

De los ocho cargos de que se le acusaba, el jurado la declaró culpable de uno sólo: “Hablar delante de un micrófono sobre acciones relacionadas con el hundimiento de barcos americanos”.

El juez, que había servido como oficial en el Pacífico, decidió aplicarle una pena de diez años de prisión y a pagar 10.000 dólares de multa. Años más tarde, el juez reconocería que deseaba condenarla desde el principio y que no actuó con imparcialidad, al odiar todo lo que le recordaba a Japón.

La realidad es que Iva tuvo que pasar diez años de su vida en la cárcel. En 1956 fue liberada e inmediatamente deportada a Japón, en donde pudo reunirse con su esposo.

En 1977, el presidente Gerald Ford decidió compensar la injusticia histórica sufrida por “la Rosa de Tokio”, que entonces vivía en Chicago, perdonándola y manifestando públicamente que había sido falsamente acusada y condenada.

fuente Libro:
Hernández, Jesús: Las cien mejores anécdotas de la Segunda Guerra Mundial

Alcazar
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Mensaje por Alcazar » 25 01 2008 15:27

William Joyce, Lord Haw Haw


Si las armas de Iva Ikoku eran la seducción y una voz cálida, William Joyce prefería el sarcasmo y los comentarios mordaces. Joyce nació en Nueva York el 24 de abril de 1906, pero a los tres años su familia se trasladó a vivir a Irlanda. En su época de estudiante tuvo una pelea con un compañero de clase y, a consecuencia de un golpe que recibió, sufrió una fractura en la nariz. Este detalle es importante, debido a que su voz adquirió un sonido nasal característico, lo qué la haría fácilmente reconocible cuando, años más tarde, fuera escuchada por miles de personas.

Aunque vivía en Irlanda, la familia de Joyce era partidaria de que continuase la unión política con el Reino Unido. Esto les provocó una fuerte antipatía entre el vecindario, lo que se tradujo en ataques al negocio paterno. Cuando el primer ministro británico Lloyd George anunció el tratado por el cual se creaba el estado independiente irlandés, los Joyce decidieron marchar a Inglaterra.
Para entonces William contaba con 15 años de edad y ya sabía lo que era verse rechazado en su entorno por sus ideas políticas.

Posiblemente a consecuencia de este ambiente hostil, William practicó deportes de lucha, como el boxeo y la esgrima, actividades que le eran de utilidad cuando se veía involucrado en peleas callejeras.

A los 17 años encontró la manera de canalizar su violencia; se unió a un grupo de extrema derecha llamado British Fascist, que tomaba su modelo de los fascistas italianos.

Joyce acostumbraba a enfrentarse físicamente a sus adversarios de izquierdas, que solían acudir a sus reuniones y mítines para sabotearlos. En una de esas peleas recibió una herida que le marcó la cara desde la oreja hasta la boca, una cicatriz de la que siempre culpó a los “judíos comunistas”.

William dejó este movimiento en 1925, por su poca seriedad y confusos objetivos, y decidió adherirse al Partido Conservador, aunque no tardó en abandonarlo al comprobar que sus ideas no tenían mucho que ver con la línea oficial.

En 1932 encontró por fin lo que estaba buscando. El dirigente fascista inglés Oswald Mosley había fundado la British Union of Fascists (BUF) y William se unió inmediatamente a esa asociación, llegando en poco tiempo a ser el director de Propaganda.

Pero el carácter violento de Joyce acabó por echar a perder esta nueva incursión en la política. Sus mítines se transformaban indefectiblemente en batallas campales.

Lejos de intentar calmar los ánimos, él se dedicaba a enardecerlos, provocando a los grupos izquierdistas que acudían a esas reuniones armados con cadenas, cuchillos y barras de hierro. Las presiones sobre Mosley para que se deshiciese de Joyce dieron su fruto en abril de 1937 cuando fue expulsado del partido.

Joyce no se dio por vencido y fundó una nueva organización junto a una veintena de incondicionales. En sus mítines no faltaron las ya clásicas peleas, además de continuas alabanzas a Hitler y el nacionalsocialismo. Pero poco antes de que estallase la guerra, previendo que podía encontrarse con dificultades, Joyce decidió marchar a Alemania junto a su familia, instalándose en Berlín.

Allí se puso en contacto con el secretario del ministro de Asuntos Exteriores, Joachim Von Ribbentrop. Gracias a esta relación se le otorgó a Joyce la responsabilidad de encargarse de las emisoras alemanas para Europa, como editor y locutor, tan sólo dos semanas después de iniciada la contienda. Emitió desde Berlín, Hamburgo y Bremen y pronto comenzó a hacerse popular en Gran Bretaña.



Debido a su voz acusadamente nasal, un periodista del Daily Express tuvo la ocurrencia de llamarle “Lord Haw Haw”, un apodo que hizo fortuna. En realidad, los ciudadanos británicos se divertían mucho con sus alocuciones, puesto que Joyce hablaba sin cortapisas sobre los vicios y corruptelas de los políticos ingleses. La audiencia de Joyce fue tal que la BBC se vio obligada a modificar su programación; suspendió el boletín informativo que emitía a la misma hora y lo sustituyó por un intrascendente programa de música ligera, debido a que en esos momentos todos los radioyentes estaban pendientes de los cáusticos comentarios de “Lord Haw Haw”.

La extraordinaria audiencia de sus programas tenía un mérito añadido, al ser ilegal escuchar las emisoras alemanas, por lo que los oyentes se arriesgaban a ser detenidos por la policía.

Sus transmisiones siempre empezaban con la misma frase: Germany calling, Germany calling… (Alemania llamando). Joyce sabía jugar con la psicología de sus compatriotas, ya que ofrecía informes sumamente precisos de lo que estaba ocurriendo en las ciudades inglesas y los mezclaba con otras noticias falsas, destinadas a intoxicar informativamente, provocando miedo y confusión.


Germany calling, Germany calling…


Una vez que los bombardeos sobre Gran Bretaña cesaron, el interés por los programas de “Lord Haw Haw” fue disminuyendo. Los ingleses preferían ahora escuchar las emisoras propias, en las que se anunciaban las victorias en el frente. Aun así continuó siendo el primer locutor en las emisiones en el exterior.

En septiembre de 1944 fue condecorado con la Cruz de Mérito de Guerra de primera clase, con un certificado firmado por el Führer.

A partir de aquí la vida de Joyce fue deslizándose por una pendiente, hasta su trágico final.

Su inquietud personal ante la previsible derrota de Alemania se sumó a un consumo exagerado de alcohol y a continuos devaneos amorosos. Sus comentarios radiofónicos ya no inspiraban el temor de antes, en un momento en el que el régimen nazi que él representaba estaba a punto de ser vencido.

La última transmisión fue el 30 de abril de 1945, cuando “Lord Haw Haw” se despidió de su audiencia asegurando que Gran Bretaña iba a ganar la guerra pero sumida en la pobreza y dejando a los soviéticos como dueños de Europa. Sus últimas palabras fueron “¡Heil, Hitler!”.

Una vez finalizada la guerra, Joyce fue capturado por los norteamericanos cuando deambulaba por un bosque cercano a Flensburg, recibiendo un disparo en la pierna al intentar escapar, consciente de lo que le esperaba si caía en manos inglesas.

Pese a que había conservado la nacionalidad estadounidense, el Gobierno británico lo reclamó inmediatamente, acusándolo de traición.

El Reino Unido no tenía potestad para juzgarlo por ese cargo al ser formalmente un ciudadano extranjero, pero descubrió que a Joyce se le había expedido un pasaporte británico válido hasta julio de 1940, por lo que fue procesado por los actos de traición presuntamente realizados desde el inicio de la guerra hasta esa fecha. “Lord Haw Haw” fue condenado a muerte, pero aun así se mantuvo inflexible y desafiante, sin pedir ningún tipo de disculpas a su patria de adopción.

La sentencia se ejecutó el 3 de enero de 1946.

Alcazar
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Mensaje por Alcazar » 25 01 2008 15:29

El nombre que completa este particular trío es el de Mildred Elisabeth Sisk, más conocida por “Axis Sally” .

Mildred Elisabeth Sisk, “Axis Sally”

Nació en Portland (Maine) el 29 de noviembre de 1900. Sus padres se divorciaron en 1907 y poco después su madre se casó con un dentista. Aun así, su infancia transcurrió con normalidad.

Estudió en la Universidad de Ohio hasta 1922, sin lograr licenciarse en Arte Dramático, pero los cursos de idiomas y vocalización que allí realizó le serían más tarde de mucha utilidad. Sin saberlo, se estaba preparando para el trabajo que desempeñaría en el futuro.

En 1929 su madre la llevó a París donde estudió francés durante seis meses. De regreso a Estados Unidos trabajó en Nueva York, donde obtuvo pequeños papeles en comedias musicales, pero sin llegar a destacar.

En 1934 viajó en Alemania en donde se quedaría dos años, estudiando música en Dresde y trabajando como instructora de inglés en las academias Berlitz. Volvió a Estados Unidos, pero su deseo era poder regresar de nuevo a Alemania. Una vez iniciada la guerra, decidió dejar su país y trasladarse a Berlín, en donde atravesó al principio dificultades económicas.

Para pagarse su sustento tuvo que trabajar como aspirante a actriz, además de camarera y oficinista, mientras esperaba la oportunidad de obtener un papel dramático en el teatro o en el cine.

Allí conoció a Max Otto Koischwitz, un profesor universitario que había tenido la ciudadanía norteamericana, con quien se unió sentimentalmente. Otto, en esos momentos oficial del Ejército alemán, era director de programación de Radio Berlín y era el encargado de difundir las consignas propugnadas por Joseph Goebbels.

Por medio de Otto, se involucró en el ministerio de Propaganda y trabajó activamente elaborando material escrito específicamente dirigido a las fuerzas armadas norteamericanas, a los prisioneros de guerra y a las mujeres que en Estados Unidos esperaban el regreso, sanos y salvos, de sus hijos al hogar.

Su principal misión, bajo el seudónimo de “Midge at the Mike” (Midge en el Micrófono), era la desmoralización del enemigo, aunque se tratase de sus compatriotas.

El apodo “Axis Sally” le fue puesto por los soldados estadounidenses en el frente. Mildred se convirtió en una estrella gracias a su programa llamado Home, Sweet Home” (Hogar, dulce hogar).

De forma parecida a la Rosa de Tokio, emitía canciones en las que intercalaba comentarios favorables al Eje, pero en el caso de “Axis Sally” se ofrecía una mayor dosis propagandística, dirigida contra los políticos del bando Aliado en general, cargando sobre todo contra el presidente Franklin D. Roosevelt.

El programa diario se inició el 11 de diciembre de 1941 y duró hasta el 6 de mayo de 1945.

La mayoría de los programas fueron emitidos desde Berlín, pero también se hizo desde Holanda y Francia, para llegar con más potencia y claridad a los receptores de los soldados. “Axis Sally” estuvo especialmente activa durante la Batalla de las Ardenas, intentando aprovechar algunos momentos de desmoralización que atravesaron las fuerzas aliadas.

Todas esas emisiones fueron captadas por un centro de escuchas radiofónicas en Maryland, que se dedicaba a grabarlas. Esas cintas servirían como prueba durante el juicio al que se la sometería posteriormente.

De todos modos, el programa más famoso de Sally fue uno titulado “Vision of the Invasión” (Visión de la invasión), emitido el 11 de mayo de 1944. Fue dirigido a las tropas norteamericanas estacionadas en Inglaterra mientras esperaban el momento de la invasión del continente europeo.

La locutora, aprovechando sus aptitudes dramáticas, interpretó el papel de una madre que soñaba que su hijo moría durante la invasión, en un barco incendiado durante la travesía.

El programa fue adornado con gran profusión de efectos sonoros, mientras un locutor relataba, con voz de ultratumba, The D of D-Day stands for doom… disaster… death… defeat… Dunkerque or Dieppe.

Después de la rendición de Alemania, Sally se dedicó a ayudar a los refugiados para que pudieran obtener casa, comida o tratamiento médico. Además, colaboraba en la localización de parientes y amigos desaparecidos. Pasó tres semanas en un hospital americano en 1946, sin que éstos supieran nada sobre su identidad.

Luego fue internada en un campo de prisioneros en Wansel por estar relacionada con el ministerio de Propaganda, pero fue amnistiada, siendo liberada en la Navidad de ese año.

Vivió en la zona de ocupación francesa de Berlín pero un día, al tratar de renovar su pase en Frankfurt, fue arrestada y encarcelada, al comprobar que se trataba de la conocida locutora.

En agosto de 1948 fue llevada a Estados Unidos y recluida en una prisión de Washington. Una vez estudiado su caso por la fiscalía, fue acusada de diez cargos de traición a la patria, que finalmente se redujeron a ocho, siendo juzgada en enero de 1949.

Dos meses más tarde, un jurado federal de siete hombres y cinco mujeres la exculpó de siete cargos y sólo la encontró culpable, tras una intensa presión gubernamental, del último cargo, que fue el haber emitido el programa sobre el desembarco de Normandía.

Fue sentenciada a pasar treinta años en prisión y al pago de una indemnización de diez mil dólares.

Estuvo doce años internada en un reformatorio para mujeres de Virginia, hasta que le llegó el indulto.

Sorprendentemente, la ex locutora rechazó esa medida de gracia y prefirió permanecer privada de libertad para ridiculizar así la acusación de traidora, aunque dos años después solicitó su liberación, pudiendo salir del reformatorio en junio de 1961.

Pero la vida de Sally dio otro giro inesperado cuando decidió ingresar en un convento de monjas católicas cercano a Columbus (Ohio, USA).

Trabajó como maestra en la escuela de la congregación y regresó a la universidad obteniendo en 1973, curiosamente, ¡el diploma en locución radiofónica!.

“Axis Sally” continuó dedicándose a la vida monástica hasta su muerte, el 25 de junio de 1988.

ronald spears
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Mensaje por ronald spears » 08 08 2008 01:27

Me parece que la radio fue algo muy importante en la guerra ya que era la única alternativa de la población civil para enterarse de la situación en el exterior y también sirvió para desmoralizar ejércitos, por ejemplo cuando los rusos cercaron a los alemanes en stalingrado y ponían todo el dia en la radio "cada 7 segundos muere un alemán en stalingrado, stalingrado es tu tumba".

Imagínense el impacto psicológico de los soldados alemanes. Sin duda la radio jugo un papel muy importante en la guerra

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Mensaje por ROMMEL_DAK » 08 08 2008 10:46

Ronald mas que radio lo que dices tu seran altavoces

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albertoa
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Mensaje por albertoa » 08 08 2008 11:14

No se a lo que se referirá el camarada Spears, pero lo que si es cierto es que durante la campaña de Rusia, el Servicio Exterior de la BBC dirigía al pueblo alemán un mensaje radiofónico que decía: “Cada siete segundos muere un alemán en Rusia. ¿Es su esposo? ¿Es su hijo? ¿Es su hermano?”.

Saludos.

Unidad: 29th Infantry Division (U.S Army)



"Aunque el engaño sea detestable en otras actividades, su empleo en la guerra es laudable y glorioso, y el que vence a un enemigo por medio del engaño merece tantas alabanzas como el que lo logra por la fuerza."
Nicolás Maquiavelo.
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LARRY
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Mensaje por LARRY » 08 08 2008 15:52

A lo que se refiere Ronald es a los altavoces, sin duda, porque en Stalingrado era la forma de difusión de los mensajes psicológicos del Tic Tac "Cada 7 segundos muere un soldado alemán": mediante altavoces colocados sobre postes en la ciudad conquistada por los rusos.

Saludos

LARRY

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