El Raid de Alejandría (Operación G.A.3)

Descripción: Llevado a cabo el 19/12/41 por buzos del Decima Flottiglia MAS, que inutilizaron dos buques de la Royal Navy usando torpedos tripulados.

Etiquetas del tema: El Raid de Alejandría Operación G.A.3

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El Raid de Alejandría (Operación G.A.3)

Mensaje por cocinilla » 31 03 2009 20:29

El Raid de Alejandría (Operación G.A.3)


La audaz empresa de los torpedos humanos italianos contra el protegido puerto egipcio


Transportados por el submarino RMi Scire, tres SLC lograron penetrar en el puerto de Alejandría, la base principal de la flota mediterránea inglesaTransportados por el submarino RMi Scire, tres SLC lograron penetrar en el puerto de Alejandría, la base principal de la flota mediterránea inglesa

  1. EL PERIODO NEGRO BRITÁNICO
  2. OPERACIÓN G.A.3
  3. RELATO DE DURAND DE LA PENNE
  4. RELATO DEL CAPITÁN I. N. MERCEGLIA
  5. RELATO DEL CAPITÁN A. N. MARTELLOTTA
  6. TAMBIÉN VUELA CUNNINGHAM POR EL AIRE
  7. COMENTARIO DEL "SUNDAY EXPRESS"
  8. GALERÍA FOTOGRÁFICA
    H1. Mandos
    H2. Buques
    H3. Fotos varias
  9. FUENTES



A. EL PERIODO NEGRO BRITÁNICO
La última parte de 1941, es el periodo más negro para la Mediterranean Fleet, la escuadra naval británica del Mediterráneo. El Almirante Andrew Cunningham, tras los éxitos indiscutibles de Tarento y de Patapan, no están las cosas tranquilas. Los italianos, a causa de los reveses sufridos, se ha hecho mas audaz, y revela un mejor adiestramiento al que se une el espíritu agresivo mas vigoroso. Ya durante el verano se ha hecho muy difícil a los ingleses lograr el avituallamiento de Malta, cuya supervivencia como base de ataque se ha hecho necesario en el cuadro de la estrategia naval británica en el Mediterráneo.

La isla lleva tiempo sometida a intensos bombardeos por parte de las fuerzas aéreas del Eje, y aunque con un retraso imperdonable, los mandos italianos han decidido poner a punto un plan para la conquista de la isla sobre el modelo del que fue llevado a feliz término por los paracaidistas alemanes contra Creta. Precisamente para romper el mito de la inviolabilidad de Malta, los medios de asalto de la Regia Marina han tratado de repetir en La Veleta el golpe de mano logrado en la Bahía de Suda algunos meses antes por los Barchini del Comandante Faggioni. Para la acción contra Malta se decide usar a la vez los Barchini y los Maiale. Los asaltantes italianos saben perfectamente que la misión que les espera es muy difícil, porque La Veleta está mas protegida que Suma, pero esta certeza no frena su voluntad obtener sobre todo un éxito capaz de elevar la moral de los marinos italianos.

Se espera, pues, superar con una sonada victoria el sentimiento de frustración que gravita desde hacía meses sobre los hombres de la Regia Marina. "Hace falta que todo el mundo que sepan que son italianos los que penetren en Malta del modo mas temerario", escribe Teseo Tesei para definir el alcance de la acción de la que será el verdadero guía. "Si hundimos o no algún barco, carece de importancia. Lo que importa es que nosotros seamos seamos capaces de volar con nuestro aparato ante los ojos del enemigo. Habremos así indicado a nuestros hijos y a las futuras generaciones al precio de qué sacrificio se sirven los propios ideales y por qué camino se llega la éxito". Con este estado de animo de renacido coraje, los hombres de los medios de asalto italianos van al ataque de La Veleta al alba del 25 de julio de 1941.
Teseo TeseiTeseo Tesei
El grupo compuesto de Barchini (lanchas explosivas) y Maiali (mini-submarino), están mandado por el Capitán de Corbeta Moccagatta, que tiene como segundo a Giorgo Giobbe. El primero en partir es Tesei, que tiene la misión de hacer saltar las redes de la barrera del puerto y favorecer la entrada de los Barchini. Tesei escribió en su diario antes de partir: "Presumo que no tendré tiempo mas que de llevar mi TML (torpedo de marcha lenta o Maiale) bajo la red. A las 4:30 debo saltar la red, y saltara. No puede haber un minuto de retraso". Serán sus últimas palabras. Su fin es aún un misterio. Un centinela inglés dijo haber visto alguna cosa, un cilindro oscuro, bajo el puente de San Telmo a las 4:44. Una lancha de vigilancia encontró en el mar un casco de buzo con briznas de carne y de cabello pegado.

A las 4:30, Giobbe ordena atacar a los Barchini. El teniente Frassetto llega a cien metros de la entrada del puerto cuando, al darse cuenta de que las barreras no han saltado (la explosión del Maiale de Tesei había hecho suponer lo contrario), consigue catapultarse al mar antes del estallido. Después de que Frassetto llega al Barchino de Carabeli, que va estallar contra una pilastra del puente. Entre tanto la guarnición de Malta está alerta, y la segunda oleada de Barchini es recibido a tiros. Los asaltantes italianos recorren un mar revuelto por las explosiones y surcado por los reflectores; siete Barchini son alcanzados. la empresa desde el punto de vista operativo, ha fracasado, pero los italianos han demostrado que saben morir con valor. Los mismos ingleses lo reconocen, y sus periódicos hacen elogios de la escuadra suicida de la Regia Marina.

En otoño también la aviación se destaca gracias sobre todo a la entrada en servicio de aviones torpederos guiados por tripulaciones muy bien entrenadas. De ellos sufren los convoyes británicos. Uno de ellos, que había salido de Gibraltar y que estaba protegido por la Fuerza H, es sorprendido por los aviones torpederos que echan a pique el destructor HMS Fearless y dos mercantes, y dañando a los destructores HMS Manchester y HMS Fireback. Un nuevo éxito hay el 25 de septiembre cuando 25 aviones torpederos atacan un convoy inglés en aguas de Cerdeña. La victoria es de relieve.

El Acorazado HMS Nelson es tocado a proa y solo la suerte lo salvó del hundimiento. Los pilotos se han batido con valor. El que acertó al HMS Nelson descendió a 70 metros de altura, soltando el torpedo a cuatrocientos metros del acorazado, y fue derribado nada mas cruzar la nave.
Momento de la explosión del HMS BarhamMomento de la explosión del HMS Barham
Después entran en escena los U-Boot, pues el 13 de noviembre, el U-81 bajo el mando del Teniente de Navío Guggenberger echa a pique al Portaaviones HMS Ark Royal. La flota inglesa del Mediterráneo está ahora sin cobertura aérea, con el HMS Illustrious y el HMS Formidable en reparación, y el HMS Indomitable encallado en un bajío cuando se dirigía al Mediterráneo. Otro golpe fue el 24 de noviembre: la escuadra de Alejandría, con el HMS Queen Elizabeth, el HMS Valiant y el HMS Barham, es atacado por el U-331 (bajo el mando del Teniente de Navío Von Tiesenhausen). El HMS Barham, alcanzado, se escora al costado izquierdo y al minuto estalla, arrastrando al abismo a 56 oficiales y 812 marineros.

Aún no se acallado el eco de la tragedia del HMS Barham, cuando la Fuerza K con base en Malta marcha a su destrucción en un campo de minas: se hunden el crucero HMS Neptune y el destructor HMS Kandahar y quedando gravemente averiados los cruceros HMS Penelope y el HMS Aurora, y el crucero HMS Galatea es hundido por el U-557. La tarde del 18 de diciembre, mientras la Fuerza K es destruida, el submarino italiano RMI Scire, mandado por Comandante Junio Valerio Borghese se aproxima sigilosamente a Alejandría. A las 18:40, a casi una milla del faro del muelle de poniente, tres Maiale se apartan del submarino. Se inicia así la Operación G.A.3, la mas importante de todas las realizada por los integrantes de la Décima Flotilla MAS durante la guerra.



B. OPERACIÓN G.A.3
El submarino RMi Scire había salido de La Spezia el 3 de diciembre de 1941, llegando a la base de Lero, el 9, había salido de nuevo el 14 hacia su objetivo. navegando a profundidad, el RMi Scire superó la zona peligrosa, y preparó la suelta de los Maiale y de los buceadores dos horas después. La operación de los asaltantes contra Alejandría había sido decidido a fin de asestar un golpe mortal a los acorazados británicos. Esta vez no querían dar solo una prueba de heroísmo, como había ocurrido en malta. Ahora se quería acertar y hundir. El plan preveía como objetivo a los acorazados HMS Queen Elizabeth (en el que se encontraba el Almirante Cunningham) y el HMS Valiant, aparte de un gran petrolero. La tripulación elegida (dos hombres por cada Maiale) estaba compuesta por:
  • Primer Maiale: Teniente de Navío Luigi Durand de la Penne y el Cabo buzo Emilio Bianchi
  • Segundo Maiale: Capitán Vincenzo Martellotta y el Cabo buzo Mario Marino
  • Tercer Maiale: Capitán Antonio Marceglia y el Cabo buzo Espartaco Schergat
  • Primer Maiale de Reserva: Teniente Luigi Feltrinelli y el Cabo buzo Luciano Savare
  • Segundo Maiale de Reserva: Subteniente Médico Giorgio Spaccarelli y el Cabo buzo Armando memoli
Los dos pilotos de reserva salieron los primeros del casco para abrir los cajones donde iban ocultos los Maiale, y luego volvieron a entrar como estaba convenido. El plan era evitar fatigas a los que debían operar. Luego fueron asignados los objetivos, como siempre, por el comandante del submarino: el ataque De La Penne debía dirigirse contra el acorazado anclado en el punto X, el de Marceglia contra el acorazado del punto Y, y el de Martellotta contra un gran petrolero a cuyo combustible podía luego prender fuego por medio de bombas incendiarias, transformando todo el puerto en una gran hoguera. La presencia de otros once petroleros, con un total de ciento veinte mil toneladas de combustible, era esencial para efectuar la destrucción total de la base británica.
Puerto de AlejandríaPuerto de Alejandría
El Comandante Borghese dio la orden de salida a la tripulaciones después de haber confirmado por radio que los acorazados seguían en los puntos señalados. Poco después, los Maiale se alejaron del submarino. El De La Penne navegaba al centro, entre los de Martellotta y Marceglia, respectivamente a su flanco derecho y izquierdo. Después de casi una hora de navegación en superficie, divisan el Faro de Ras-El-Tin. Comprobados los relojes, vieron que iban adelantados sobre el plan de marcha. Se pararon, abriendo los depósitos de víveres y se pusieron a comer. Sin embargo los tres Maiale estuvieron juntos bien juntos. Marceglia perdió contacto porque, navegando cerca, tuvieron la impresión de haber chocado con algún escollo y se detuvo a comprobar.

También Martellotta perdió contacto. Desde aquel momento cada una de las tripulaciones vivió su propia historia. Los tres, de todos modos, pasaron la primera obstrucción por la misma causa afortunada: tres destructores ingleses estaban entrando, y les abrieron la puerta de la barrera. Así, hasta la motora que lanzaba a brevísimos intervalos cargas de profundidad, interrumpió su labor y se hecho a un lado. hace falta añadir que los ingleses tenían ya conocimiento de la existencia de los Maiale, porque el aparato de Tesei que se había hundido en octubre de 1940 en la Bahía de Algeciras había sido empujado hacia la costa por las corrientes u recuperado por las fuerzas inglesas. Sin embargo, a favor de la noche, los tres Maiale pasaron la obstrucción de las estelas de las naves. Poco faltó para que uno fuera embestido por un destructor.



C. RELATO DE DURAND DE LA PENNE
"En calidad del jefe del grupo y en relación con las experiencias de las misiones anteriores, de acuerdo con mis compañeros decido seguir la navegación en superficie.... Mi traje hace agua: el respirador funciona bien... navegamos en formación, sin respiradores, con Marceglia a la izquierda y Martellotta a la derecha... Yendo adelantado al horario, abrimos el tubo porta víveres y hacemos una comida... Continuamos la misma ruta. Después de cinco minutos oímos la primera explosión y nos acercamos a la obstrucción.

Vemos y oímos hablar a alguien en el extremidad del muelle... Vemos también una gran motora que navega silenciosamente junto al muelle y lanza cargad. Las explosiones nos molestan bastante... Navegó sin el respirador, con solo la cabeza fuera. He perdido el contacto con Marceglia. Veo por popa muchas manchas oscuras que se aproximan rápidamente: son tres grandes destructores. Paso a pocos centímetros de la popa del primero. Aumento velocidad y salgo a superficie. Entró en el puerto junto al segundo destructor mientras la ola del tercero me lanza hacia una boya. Pierdo el contacto con Martellotta".

"El tercer destructor está a poca distancia. Veo claramente a la tripulación que se afana... Tengo mucho frío porque el traje sigue haciendo agua. Llego al fondeadero del navío francés Lorraine y diviso la masa obscura de mi objetivo... Son casi las dos del 19 de diciembre y me encuentro a 30 metros de distancia del acorazado. Me sumerjo a siete metros de profundidad y me aproximo. Poco después choco contra la quilla. El frío me ha inutilizado las manos y no consigo parar el motor... Quedó sobre el fondo deteniéndome a 17 metros.

Estoy muy pesado por el agua que a entrado en el traje y debo llenar ampliamente el saco del respirador para tener el necesario impulso de subir a flotación. Calculo que estoy a unos 15 metros del sesgo de la torre de popa. No logro ver al centinela. Bajo al fondo y trato de poner en marcha el aparato, pero no arranca. Decido llegar a mi popa para ayudar a Bianchi, pero me doy cuenta que mi segundo ha desaparecido. Supongo que se habrá desvanecido y estará flotando arriba".
Comandante Durand de la PenneComandante Durand de la Penne
"Comprendo que no interesa dejar en la superficie al buzo porque señalaremos nuestra presencia. Llegó a arriba y al no ver a Bianchi decido llevar al Maiale bajo el navío... El aparato no arranca: un cabo de acero se ha enredado en la hélice. Tendré que arrástralo por el fondo fangoso... Después de algunos minutos estoy empapado en sudor. Los cristales se me han empañado y no veo nada. me paro para limpiar los cristales. Durante la operación me entra agua en las máscara. Pruebo a sacar el agua de dentro, pero no lo consigo. Tengo que bebérmela, Los pliegues del traje me molestan mucho. Siento que me aproximo mucho, pues aumentan los ruidos de a bordo. Los últimos metros son los mas duros. Trabajo mecánicamente sin saber a donde voy y qué es lo que hago. Han pasado unos cuarenta minutos desde que empecé".

"Vuelvo a arrastrar el Maiale hasta el completo agotamiento de mis fuerzas. Cubro los indicadores con fango para que la luminosidad no revele mi posición en eventuales investigaciones, y luego subo a superficie a lo largo del casco. Desde arriba me iluminan con proyectores y ráfagas de ametralladora. paso bajo la quilla del buque y me dirijo a la boya de proa del acorazado, allí encuentro a Bianchi que me dice que se había desmayado. Le digo que todo está colocado y que las espoletas están en marcha.

Entre tanto, a bordo se burlan de nosotros creyendo que hemos fracasado. hablan de los italianos. hago notar a Bianchi que dentro de poco tendrá que otra opinión de los italianos. Son las tres y media. Somos llevados a la cámara de oficiales. Llega un oficial y me dice que no hemos tenido suerte. Son casi las cuatro... El comandante del barco me pregunta tan bien, donde he puesto la carga. Rehusó contestar... Me hace bajar con Bianchi y la escolta. Pregunto donde estamos, y me dice que bajo la torre de proa".

"Así que supongo que la carga está directamente debajo de nosotros. Los hombres de la escolta son amables, y nos ofrecen cigarrillos y ron. Por las cintas de sus gorras que estoy en el acorazado HMS Valiant. Cuando faltan diez minutos para la explosión pido hablar con el comandante... Le digo que al cabo de pocos minutos saltara su barco, que no puedo hacer nada y que, si quisiera, podía poner a su tripulación a salvo.

El comandante me vuelve a preguntar que dónde he puesto la carga, y como no respondo, me hace acompañar de nuevo a la cala. Oigo que los altavoces tan la orden de evacuación del navío. Encerrado otra vez en la oscuridad de la cala, digo a Bianchi que las cosas han salido mal, que todo se acabó para nosotros, pero que podemos estar satisfecho por la misión cumplida. Pero Bianchi no responde, y me doy cuenta de que ya no está allí. pasan algunos minutos y llega la explosión. la nave sufre una fortísima sacudida. El lugar se llena de humo. No tengo ninguna herida".

"Subo la escala y encontrando un portillo abierto voy hacia popa... Estoy solo. Veo un reloj que señala las seis y cuarto... Llego a popa, donde hay muchos oficiales, y me pongo a mirar al acorazado HMS Queen Elizabeth, que está a unos 500 metros. La tripulación del HMS Queen Elizabeth está en la proa.

Pasan pocos segundos y también este acorazado vuela. Se eleva sobre el agua y por las chimeneas salen trozos de hierro, otros fragmentos y petróleo que nos llega a la cubierta y ensucia a todos... Después de un cuarto de hora encuentro a Bianchi, le llevó a tierra. En el campo de concentración de Alejandría encontramos algunos oficiales italianos que han oído la explosión. Algunos enfermeros italianos me ofrecen un excelente plato de pasta".



D. RELATO DEL CAPITÁN I. N. MERCEGLIA
"...Distingo a unos 300 metros a mi blanco, el acorazado HMS Queen Elizabeth. En cierto momento supongo que estoy bajo el casco del navío. Avanzó algunos metros. El ruido es ya muy fuerte. Se impone un reconocimiento. El buzo Schergat me hace señal de salida.

Estoy a la altura de la aleta de balanceo, a la que sujeto el Maiale con una abrazadera. Mando al buzo a la otra aleta para seguir la unión. En la distribución del trabajo había asignado al buzo esta fase al comprobar mi escasa capacidad de mantener el equilibrio y la dirección bajo el agua de noche. No resulta la primera tentativa. Schergat vuelve y le ordenó que pruebe otra vez.

Después de un cierto tiempo, que me parece enorme, recibo finalmente la señal. Ha llegado al otro lado. Le pasó la otra abrazadera y aseguramos el detonante a la aleta de balanceo de la izquierda. Volvemos a nuestro aparato. Schergat, separada la carga, me avisa que se siente mal. la larga respiración de oxígeno y el trabajo a 10 metros de profundidad le han producido un inicio de intoxicación de oxígeno con las características sacudidas epilépticas".
Recorridos efectuados por La Penne, Maregli y MartellottaRecorridos efectuados por La Penne, Maregli y Martellotta
Hacia las seis comienza a amanecer. A las 6:05 oímos una explosión. A las 6:40 entramos en el bar de la estación para comer y calentarnos. En el momento de pagar con un billete de cinco libras esterlinas que nos había dado el camarero, dice que no conoce esa moneda. marcha a la oficina militar de la estación y a la taquilla de billetes, pero nadie quiere cambiarle. Las divisas inglesas hace tiempo que no tienen curso en Egipto, y el cambio sólo está autorizado en los Bancos previa identificación del interesado.

Tomamos un coche de caballos y pasamos por varios cambistas y la agencia Cook, pero todos se niegan. Finalmente encuentran un vendedor ambulante, que me da 380 piastras. pago el bar, el coche y propinas. El plan de evacuación era el siguiente: un submarino al mando del Capitán de Corbeta Lombardi se encontraría, en la noche del 24 al 26 de diciembre, a quince millas al norte de la desembocadura del Nilo en Rosetta. Nos reconoceríamos de viva voz".

Aquella mañana nos tumbamos al sol para secarnos nosotros y nuestro dinero. hacia el mediodía volvimos a comer a la ciudad. vagabundeando un poco. Finalmente a las 15:30 tomamos el tren hacia Rosetta. Un policía egipcio me para a la salida de la estación. Le cuento que somos dos marineros franceses. Nos pregunta porque vamos sin documentación, pero al final se ofrece a llevarnos a donde comer y al hotel. Nos hace gastar mucho, pero al final salimos bien. Al día siguiente, el mismo policía nos viene a buscar al Hotel y salimos con el de paso. Estamos siempre molestos por la necesidad de dinero y nadie quiere nuestras libras. A las 17 horas del 20 de diciembre somos registrados por algunos agentes. Me encuentran la documentación de oficial y tras algunos minutos consiguen descifrar, Regia marina Italiana, es el fin".



E. RELATO DEL CAPITÁN A. N. MARTELLOTTA
"A bordo del submarino RMI Scire, a las 16 horas del 18 de diciembre de 1941, recibimos al comandante la siguiente orden de operaciones: Atacar un gran petrolero cargado y disponer en la inmediata proximidad cuatro bombas incendiarias. Me permito objetar: Comandante, yo obedezco. Pero quería hacerle presente que mi ambición y la de mi buzo sería atacar un barco de guerra.

El comandante acepta mi observación y para contenerme, ya que sabía del probable regreso a puerto de un portaaviones, modifica así la orden precedente. Buscar en sus dos puntos de anclaje habituales al portaaviones y atacarlo. En caso negativo, omitir cualquier otro objetivo y atacar un gran petrolero cargado. El mar estaba calmado, la noche oscura, y en torno nuestro está todo tranquilo... Vamos avanzando muy lentamente cuando el buzo marino me da un golpe en la espalda: Todo a la derecha, dice. por poco nos enviste una nave... Comienza la búsqueda del portaaviones, pero inútilmente (sabremos mas tarde, que ya zarpo antes de nuestra acción).

En cierto momento me encuentro ante la proa de un barco de guerra. Creo mi deber atacarlo, aunque al hacerlo desobedezca las órdenes. Pero cuando estoy disponiéndome al ataque noto que sus cañones de su torre deben ser inferiores a nuestro 152. Luego es un crucero, y no un acorazado".

"Un poco a mi pesar, decido renunciar a este estupendo blanco ya al alcance de la mano para seguir buscando al petrolero. Después de casi un cuarto de hora de búsqueda, me veo obligado a quitarme la mascara a causa del dolor de cabeza y un golpe de vomito... Sigo sin máscara hasta la zona del petrolero, hasta que veo uno grande y cargado que calculo sobre las 16.000 toneladas. Pruebo a volver a ponerme la máscara, pero no puedo soportar la boquilla.. decido, pues, seguir el ataque en superficie. Mientras Marino trabaja bajo la quilla, un petrolero mas pequeño se arrima al nuestro, pregunto a Marino, con las señales acostumbradas, como va, y me dice que bien.

Cuando vuelve a la superficie le muestro el segundo petrolero y murmura contento: Esperamos que siga aquí tres horas, y así será alcanzado también. Depositando las bombas incendiarias a un centenar de metros del barco, procuro salir del puerto con Marino. En una barrera somos detenidos y arrestados por algunos centinelas egipcios, que empiezan a interrogarme. Mi reloj está sobre la mesa con los otros objetos incautados, son exactamente las 5:45 del 19 de diciembre. Pocos segundos después se siente una fuerte explosión que hace temblar las casas. Más tarde, mientras partimos en coche, se oye una segunda explosión, más lejana, y todavía después una tercera..."



F. TAMBIÉN VUELA CUNNINGHAM POR EL AIRE
La noche del 19 de diciembre de 1941, el almirante Cunningham descansaba en su alojamiento a bordo del acorazado HMS Queen Elizabeth cuando, hacia las cuatro, un oficial se precipitó a despertarle para decirle que dos submarinistas italianos habían sido hallados en la boya de proa del HMS Valiant. Cunningham evaluó inmediatamente el peligro. Recordando lo que había sucedido en Suda y en Gibraltar, hacia tiempo que esperaba un ataque italiano contra la flota, y su servicio secreto le había informado que la Regia Marina poseía pequeños aparatos de asalto que podían navegar en superficie o sumergidos llevando sus mortíferas cargas bajo las quillas de las naves.

Por ello ordenó en seguida que los dos prisioneros italianos fueran interrogados a fin de conocer por qué motivo se encontraban en el puerto egipcio. Y cuando le comunicaron que los dos italianos se negaban a hablar, ordenó inmediatamente que fueran encerrados en una cala de proa del HMS Valiant, situado bien por debajo de la línea de flotación. El almirante esperaba claramente que los dos italianos, encontrándose recluidos a bordo de la nave condenada, se decidieran a indicar el punto donde habían escondido la carga.

Como sabemos, la estrategia del almirante Cunningham, no surtió efecto. El HMS Valiant, estalló pocos minutos después, y la misma suerte corrió el petrolero SS Sagona, cuya explosión averió también gravemente al destructor HMS Jervis (el que había hundido al RMI Pola), que estaba al lado. Después de unos veinte minutos, mientras Cunningham se encontraba a popa observando el desastre, también estalló el HMS Queen Elizabeth: El almirante fue lanzado al aire cosa de metro y medio, pero por suerte, no fue herido.



G. COMENTARIO DEL "SUNDAY EXPRESS"
Seis hombres habían puesto fuera de combate mas de 70.000 toneladas de barcos enemigos. Algo inaudito. La Flota Naval Inglesa del Mediterráneo, con la pérdida de los dos último acorazados eficientes, estaba en situación muy crítica. Pero italiano no supo aprovecharlo. Las naves reposaron sobre el fondo, y con las fotografías aéreas no fueron bien valorados los daños. Se pensaban que eran solo leves averías. Pero el HMS Valiant quedó inmovilizado hasta marzo de 1942 y luego lo llevaron a Durban para otros seis meses de reparaciones. El HMS Queen Elizabeth necesito un tiempo mas largo. Evidentemente faltó a Roma un adecuado servicio de información.

Por su parte, Churchill informó al Parlamento solo en abril de 1942, cuando el momento crítico para la escuadra inglesa había pasado. Los ingleses tendrían palabras de admiración para los marinos italianos. Uno de tantos comentarios, publicados en el Sunday Express una vez llegada la paz, decía:

"En la noche del 19 de diciembre de 1941, seis hombres cambiaron el rostro de una guerra... Aquella noche, el poder naval del Mediterráneo oriental había sido invertido en sentido desfavorable a los aliados. Es dudoso que nunca, en la historia naval del mundo, seis hombres solos consiguieron lograr una destrucción tan decisiva".

El mismo almirante Cunningham no dejó de elogiar el valor individual de los italianos: "Uno no puede dejar de admirar la sangre fría de estos italianos. Todo fue proyectado, pensado y realizado con la máxima precisión y la máxima determinación".



H. GALERÍA FOTOGRÁFICA

H1. Mandos

Andrew Browne CunninghamAndrew Browne Cunningham

Junio Valerio Borghese en 1944, vestido con uniforme de la Xª Flottiglia MAS y Cruces de HierroJunio Valerio Borghese en 1944, vestido con uniforme de la Xª Flottiglia MAS y Cruces de Hierro

Teniente de Navío Luigi Durand de la PenneTeniente de Navío Luigi Durand de la Penne

Cabo buzo Emilio BianchiCabo buzo Emilio Bianchi

Capitán Antonio MarcegliaCapitán Antonio Marceglia

Cabo buzo Spartaco SchergatCabo buzo Spartaco Schergat

Capitán Vincenzo MartellottaCapitán Vincenzo Martellotta

Cabo buzo Mario MarinoCabo buzo Mario Marino


H2. Buques

Submarino Italiano RMI Scire, modificado para poder llevar a los MaialeSubmarino Italiano RMI Scire, modificado para poder llevar a los Maiale

HMS ValiantHMS Valiant

HMS Queen ElizabethHMS Queen Elizabeth


H3. Fotos varias

El puerto de Alejandría. Marcados con flechas, el HMS Queen Elizabeth y el HMS ValiantEl puerto de Alejandría. Marcados con flechas, el HMS Queen Elizabeth y el HMS Valiant

Uno de los Maiale es descargado del RMI ScireUno de los Maiale es descargado del RMI Scire

Salida de un Maiale de un submarino
Salida de un Maiale de un submarino
Salida de un Maiale de un submarinoSecuencia fotográfica de la salida de un Maiale de un submarino



I. FUENTES

Crónica Militar y Política de La Segunda Guerra Mundial; Editorial Sarpe; Volumen Cuarto; Depósito Legal: M.41.059-1982
La Guerra Naval en el Mediterráneo; Editorial Juventud (2005), Autor Luis de la Sierra

http://www.eurasia1945.com/batallas/con ... lejandria/
http://it.wikipedia.org/wiki/Impresa_di_Alessandria
http://www.exordio.com/1939-1945/person ... ghese.html
http://ww2diario.blogspot.com.es/2011/1 ... a-los.html
http://foro.todoavante.es/viewtopic.php?f=130&t=1741
http://www.eurasia1945.com/protagonista ... tilla-mas/

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Re: El Puerto de Alejandría

Mensaje por James Doolittle » 15 02 2015 06:40

SLC - Siluro a Lenta Corsa. Torpedo De Funcionamiento LentoSLC - Siluro a Lenta Corsa (Torpedo De Funcionamiento Lento)
Los buzos de combate de la Real Marina Italiana eran un cuerpo de élite. A decir verdad, no había mejores buzos ni mejor preparados que ellos en todo el mundo. El SLC era un torpedo de 533 mm al que se le había cambiado la hélice y el motor para que navegara lenta y silenciosamente. Un pequeño motor eléctrico, no más grande que el de su lavadora, empujaba este minisubmarino de siete metros y pico de proa a popa. El maiale tenía dos tripulantes, buzos, que se sentaban a caballo encima del torpedo de marras.

Luigi Durand de la PenneLuigi Durand de la Penne
Un héroe famoso en algunos círculos y del que se ha escrito mucho es Luigi Durand de la Penne, que pese al apellido era genovés. Alcanzó la heroicidad como buzo de combate, tripulando un Siluro di Lenta Corsa, SLC, que es, en español, un torpedo lento y en verdad, un minisubmarino.

Fuente: http://www.zona-militar.com
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Re: El Puerto de Alejandría

Mensaje por Stephen Maturin » 15 02 2015 13:06

Indudablemente los buzos italianos eran muy buenos, pero el afirmar que eran los mejores lo veo muy arriesgado, no hay que desmerecer a los de otras nacionalidades, por poner un ejemplo los británicos tenían unos grupos excelentes que tripulaban los poco conocidos "Chariot MK1" y "Chariot MK II", la versión británica de los Maiale italianos, también los tripulantes de los mini-submarinos tipo "X" llevaban abordo muy buenos submarinistas en sus misiones como las realizados contra el DKM Tirpitz.

Respecto al apellido "Durand de la Penne", a mi me suena mucho a italiano, "Penne" es el nombre que se da en Italia al tipo de pasta que en España conocemos como macarrones.
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