Las Schnellboot (Lanchas S)

Descripción: Durante el período de entreguerras la Armada Alemana desarrolló un tipo de embarcación rápida, armada con torpedos conocida como lancha S.

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Las Schnellboot (Lanchas S)

Mensaje por cocinilla » 14 07 2011 18:08

Las Schnellboot (Lanchas S)

Las Schnellboot
Durante el período de entreguerras la Armada Alemana desarrolló un tipo de embarcación rápida, armada con torpedos conocida como lancha S. En la primera parte de la Segunda Guerra Mundial tuvieron un desempeño tan efectivo contra el tráfico marítimo costero británico en la zona del Canal y el Suroeste del Mar del Norte que obligó a sus enemigos a emplear una gran cantidad de recursos para combatirlas. Esto generó una gran admiración en la literatura. Tanta que se utilizan calificativos como desempeño “ejemplar” y apodos como el de “bote maravilla”.

El presente trabajo tiene tres objetivos. Primero, describir los elementos que fueron clave para sus éxitos. Segundo, presentar una visión más desapasionada y equilibrada sobre estas embarcaciones al incorporar los problemas técnicos que afectaban sus operaciones y las contramedidas que se emplearon para combatirlas. Por último, asociar su desarrollo y empleo a la visión estratégica de la Armada Alemana conforme fue cambiando desde la pos Primera Guerra hasta llegar a la “estrategia naval integrada” diseñada por el almirante Raeder para combatir a Gran Bretaña en los años previos a la guerra.

  1. Introducción
  2. Orígenes
  3. Wonderboat
  4. Diseño
  5. Armamento
  6. Minado en Aguas Costeras
  7. Las Tripulaciones
  8. Empleo Táctico y Operacional
  9. Resultados
  10. Estrategia Naval
  11. La Experiencia
  12. Conclusiones
  13. Vídeos
  14. Fuentes



A. Introducción
Durante la Segunda Guerra Mundial, la mayoría de las naciones combatientes desarrollaron fuerzas costeras equipadas con lanchas torpederas, pero cuando el conflicto estalló los alemanes estuvieron mejor preparados. Eso se reflejó en el desempeño en combate de las Lanchas S donde se afirma que prestaron un servicio ejemplar. Sus notables características las diferenciaban del resto de las producidas para las otras armadas.

El reconocimiento llega hasta considerarlas como las mejores lanchas rápidas de la Segunda Guerra Mundial. De este modo, los alemanes impusieron el patrón de diseño y de empleo que con nuevos refinamientos y actualizaciones tecnológicas perduran hasta hoy. Por ello vale la pena estudiar el desarrollo y empleo de estas embarcaciones.
Las Schnellboot
Todo comenzó en la noche del 9 de mayo de 1940 cuando la Segunda Flotilla de Lanchas S, que había zarpado de Wilhelmshaven para una noche de cacería al sur del Mar del Norte, se encontró con una fuerza británica compuesta por un crucero y siete destructores en la entrada del Estrecho de Dinamarca.

La acción fue confusa pero la S-31 pudo disparar dos torpedos contra un destructor. Ambos impactaron en el HMS Kelly que quedó gravemente averiado y tuvo que ser remolcado a su base. Este fue el primer encuentro entre las lanchas rápidas alemanas y uno de sus más tenaces enemigos, los destructores de la Royal Navy. A partir de ese momento, los encuentros con las fuerzas de defensa costera británicas se sucederían regularmente hasta la noche del 12 de abril de 1945. Entonces doce lanchas torpederas alemanas zarparon de su base en Ijmuiden, Holanda, con la misión de sembrar minas en los accesos al puerto de Amberes.

Al retornar a su base, se enfrentaron con una fuerza británica compuesta por una fragata y dos torpederas. Tras un rápido enfrentamiento, los alemanes lograron desprenderse gracias a su velocidad. Esta sería la última operación de esas embarcaciones contra los aliados en aguas de Europa noroccidental.
HMS KellyHMS Kelly
El fin llegó en mayo, cuando el día 11 las tripulaciones sobrevivientes del servicio escucharon la despedida de su comandante y arriaron por última vez el pabellón de guerra. Así culminaron seis años en los que la Schnellbootewaffe (arma de torpederas alemana) desafió a la Royal Navy. Las aguas costeras sudorientales de las Islas Británicas, conocidas como los Narrow Seas, fueron testigos de aquellas duras batallas.

Desde la perspectiva británica, para fines de 1939, la Kriegsmarine contaba con una formidable fuerza de veintiuna lanchas que habían sido puestas a prueba frente a toda clase de clima y tripuladas por hombres altamente entrenados. Por ello, desde muy temprano en la guerra, Alemania pudo proyectar poder naval a considerable distancia de sus costas, amenazando los vitales convoyes costeros británicos.

Entre 1940 y 1941, estuvieron a punto de lograr el bloqueo de las Islas, estrangulando el transporte marítimo de abastecimientos esenciales. Las Lanchas S llegaron a constituir una amenaza seria y hundieron el mayor número de buques enemigos después de los submarinos. En comparación con las unidades más pesadas de la flota fueron los buques más eficientes por el costo invertido.



B. Orígenes
A partir de los años 1920, el alto mando naval alemán se encontró nuevamente en la posición de ser una fuerza débil que preveía dar batalla a una mucho más fuerte. Para ese caso, el torpedo se convirtió en el arma elegida.

Durante los años de entreguerras, los alemanes desarrollaron el diseño y evaluaron el empleo de las lanchas rápidas. Entre los factores que impulsaron la decisión de desarrollar este sistema de armas la literatura menciona tres: el potencial demostrado por las lanchas rápidas durante la Primera Guerra Mundial, como continuación del tradicional pensamiento defensivo de la Armada Alemana, y como respuesta a las restricciones impuestas por el Tratado de Versalles.

Las lanchas torpederas fueron el producto del desarrollo tecnológico que conjugaba el motor de combustión interna con el torpedo automóvil. El resultado fue un tipo de embarcación ligera y rápida. De este modo, pareció alcanzarse una vieja aspiración: que una embarcación muy pequeña pudiera hundir a una mucho más grande. Una recreación moderna de la vieja historia bíblica de David versus Goliat.
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Durante Primera Guerra Mundial, las lanchas torpederas demostraron su potencial cuando obtuvieron éxitos resonantes. Entre 1916 y 1919, los italianos y los británicos emplearon este tipo de embarcaciones contra buques de gran tamaño, atacándolos tanto en puertos como en mar abierto.

Los italianos desarrollaron lanchas torpederas denominadas MAS (Motoscafo Anti Sommergibili), que tenían una eslora de 16 m, desplazaban 12,3 toneladas, eran impulsadas por motores de gasolina y estaban armadas con dos torpedos de 450 mm y dos ametralladoras de 6,5 mm. Un éxito notable de las MAS ocurrió a fines de 1917 cuando hundieron al viejo Acorazado Austro-Húngaro SMS Wien (5.600 toneladas). Éste junto con su gemelo, SMS Budapest, habían estado bombardeando a las tropas italianas desde el puerto de Trieste.

El 9 de diciembre, las lanchas MAS 9 y 11, al mando del capitán Pignatti, penetraron las defensas portuarias sin ser observadas y lanzaron sus torpedos contra el Wien. A las 02:32, dos torpedos impactaron en su casco y se fue a pique en cinco minutos. Los austríacos perdieron 46 tripulantes y los italianos escaparon sin daño. La moral italiana subió en ese difícil momento.

Para junio de 1918, el alto mando austríaco pedía a su flota una acción en gran escala. El ejército se había lanzado a la ofensiva en el Piave y un éxito naval ayudaría levantar la moral de las tropas. El objetivo de la operación era destruir las fuerzas ligeras aliadas en Brindisi y la barrera del canal de Otranto que cerraba el paso al Mediterráneo a los submarinos de las potencias centrales.

A partir del 8 de junio, la flota austríaca se hizo a la mar desde Pola y Cattaro en ocho grupos. Al conocerse estos movimientos, se ordenó a las fuerzas ligeras italianas en Brindisi salir para proteger la barrera de Otranto. En la madrugada del 10 de junio, una sección de lanchas MAS (15 y 21) al mando de Luigi Rizzo navegaba cerca de las isla Premuda. A nueve millas al suroeste de la isla avistó a un grupo de acorazados tipo dreadnought que se dirigía al sur. Se trataba de los flamantes SMS Szent Istvan y del SMS Tegetthoff de 22.000 toneladas cada uno. Las lanchas evadieron la escolta y la MAS 15 alcanzó con dos torpedos al primero de los buques. A las 6 a.m. el acorazado se había hundido junto con cuatro oficiales y ochenta y cinco marineros.

El mando austríaco consideró que el plan se hallaba comprometido y ordenó el regreso de todas sus fuerzas navales. Las consecuencias de esta acción fueron totalmente opuestas a las previstas por los austríacos: un aumento del fervor por parte de los italianos y el total desconcierto de la Marina Austro-Húngara.
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De este modo, las pequeñas embarcaciones obtuvieron algo un más que un triunfo táctico. Sus acciones evitaron la posibilidad apertura del canal de Otranto a los austro-húngaros y asestaron un duro golpe a la moral enemiga. A partir de la idea de atacar a los buques en el puerto, los británicos también construyeron lanchas ligeras impulsadas por motores de combustión interna.

Durante la guerra produjeron tres series de estas embarcaciones denominadas CMB (Coastal Motorboat) que estaban impulsadas por uno o dos motores de aviación navalizados, que les permitían alcanzar una velocidad entre 37 a 40 nudos. El armamento ofensivo era uno o dos torpedos de 18 pulgadas que se lanzaban por la popa.

La mayoría de las embarcaciones construidas desplazaban 5 y 11 toneladas y la eslora era respectivamente de 14 y 16 metros. Las CMB realizaron algunas acciones exitosas en la costa belga, especialmente contra los puertos de Ostende y Zeebrugge. Cerca del primero, cuatro de estos botes atacaron a destructores alemanes en abril de 1917. Como resultado del enfrentamiento resultó hundido el destructor G-88 (1.000 toneladas) y el V-81 (924 toneladas) recibió el impacto de un torpedo que no explotó.

Los éxitos más espectaculares de las CMB ocurrieron durante la intervención británica en la guerra civil rusa. El 17 de julio de 1919, la lancha CMB 4 al mando del Teniente de la Reserva Augustus Agar torpedeó y hundió al crucero bolchevique Oleg, de 6.700 toneladas. Por la temeraria acción, Agar fue condecorado con la Cruz Victoria (VC). Un poco más tarde, el 18 de agosto, los británicos lanzaron su ataque más importante contra la flota bolchevique. Ocho CMBs penetraron en la base de Kronstadt y hundieron a los acorazados Petropavlovsk (24.000 toneladas) y Andrei Pervozvanny (17.4000 toneladas) y al crucero Pamiat Azova (6.734 toneladas).

Los británicos perdieron dos lanchas y un submarino. Después de la acción se otorgaron dos Cruces Victoria y Agar obtuvo la Orden del Servicio Distinguido (DSO). En sus inicios, la Kaiserliche Marine (Armada del Imperio Alemán) tuvo como misión principal la defensa costera.

En 1854 se creó la Armada Prusiana, bajo la dirección del Príncipe Adalbert a quien de manera sugestiva el Rey Federico Guillermo IV le otorgó el título de “Almirante de las Costas Prusianas”. Para el monarca, un título como el de “almirante de la flota” no se ajustaba a la realidad, porque su reino carecía de una flota.
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Durante las guerras de unificación, la Armada desempeñó un papel menor y entre 1872 y 1888 fue comandada por oficiales del ejército. El primer comandante fue el General Albrecht von Stosch quien dispuso que la función primordial de la armada era la defensa de la costa: “La armada no debería tener como tarea proceder ofensivamente contra las grandes potencias de Europa sino [...] extender nuestro poder sólo donde tenemos intereses menores o no podemos hacer valer todo el peso del poder real de nuestro estado, el poder militar”. Éste llegó a describir a la fuerza como una “defensa costera viviente”. Stosch esperaba que una fuerza de baterías flotantes y terrestres pudiera evitar desembarcos en las costas del reino y, si fuera posible, proteger a las ciudades costeras alemanas de bombardeos navales.

Como medios navales, consideraba la necesidad de poseer ‘buques de incursión’ (sortie ships) para enfrentar bloqueos enemigos. En marzo de 1883, otro General, Leo Graf von Caprivi, sucedió a Stosch. Aquel estaba obsesionado con la posibilidad de que el naciente imperio enfrentara una guerra en dos frentes contra Francia y Rusia. Por ello, dedicó su administración a preparar complejos planes para la defensa de las costas que se apoyaban en el empleo de monitores de poco calado, torpedos y minas.

A diferencia de su antecesor, el nuevo comandante no quería un sistema de defensa costera pasivo. Todo lo contrario, Caprivi quería que los buques de la Armada fueran capaces no sólo de defender las costas sino también enfrentar al enemigo en aguas abiertas.

Para ello, “La Armada Alemana debería ser más agresiva buscando el combate con el enemigo atacando con torpederos y buques acorazados [...]”. Desde 1882, la Armada había estado comprando torpedos tipo Whitehead. La predilección de Caprivi por estos artefactos condujo al nacimiento de los buques torpederos alemanes.

El comandante de la Armada esperaba que estas naves poco costosas empleadas en forma agresiva pudieran dar al Imperio alguna oportunidad contra una flota de superficie superior. Caprivi se identificó con la escuela de pensamiento naval francesa entonces en boga conocida como Jeune École, aunque enfatizando la dimensión de la defensa con ataques masivos de torpederos.

Hasta 1890, Alemania era considerada una potencia naval de segundo orden y en los círculos del ejército se describía peyorativamente a la armada como “el satélite del ejército”. Esta concepción comenzó a cambiar a partir de la asunción del Kaiser, Guillermo II, en 1888.

El nuevo monarca estaba imbuido del pensamiento de Mahan. Su postura respecto de la armada quedó clara en 1890 cuando recurrió a una analogía naval para explicar su responsabilidad como monarca: “sobre mí ha recaído el puesto de Oficial de Guardia del Barco del Estado”; por lo tanto, “¡adelante a toda máquina!”. Al igual como lo habían hecho sus antecesores por el ejército, él reorganizaría la armada y pondría ambas fuerzas en un pie de igualdad.
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En 1897, el Almirante Alfred von Tirpitz fue nombrado Secretario de Estado para Asuntos Navales. A partir de ese momento, la Kaiserliche Marine abandonó la postura defensiva y comenzó a prepararse para la Weltpolitik. Tirpitz inmediatamente rompió con el pensamiento anterior cuando propuso abandonar la guerra contra el comercio británico y centró su gestión en la construcción de acorazados para incrementar el poder naval del Imperio.

La nueva postura suponía que una formidable fuerza naval aumentaba para cualquiera drásticamente el riesgo de enfrentarse con Alemania en el mar. Su ‘teoría del riesgo’ podría resumirse en lo siguiente: “la flota alemana debe construirse de modo tal que en una guerra defensiva en el Mar del Norte su objetivo de guerra supremo sea una batalla naval.

Lo que nos proponemos alcanzar es ser tan fuertes que, aun para la poderosa supremacía de la flota británica un enfrentamiento pueda ser arriesgado
”. Con la excepción del encuentro de flotas en Jutlandia (Skagerrak) en junio de 1916, las expectativas de la batalla decisiva no se cumplieron. La Hochseeflotte (principal flota de batalla alemana) terminó cumpliendo la función de “flota en potencia”, protegiendo a la costa alemana, bloqueando los ingresos al Mar Báltico y manteniendo abiertos los canales de salida para los submarinos.

Al término de la Primera Guerra, la situación en la que quedó el país y las restricciones impuestas por el Tratado de Versalles llevó a los líderes de la nueva república a retomar la idea de una flota para la defensa de las costas y del tráfico marítimo a sus puertos. Recién con la llegada de Adolf Hitler al poder, a principios de los años 30, este pensamiento comenzará a cambiar nuevamente. -Por último, las limitaciones navales impuestas por el Tratado de Versalles llevaron a Alemania a desarrollar las lanchas torpederas.

El tratado, firmado el 28 de junio de 1919, le impuso severas restricciones respecto de las fuerzas armadas. La Sección II de la Parte V del tratado contiene los artículos 181 a 197 que se dedican específicamente a los aspectos navales. Según el artículo 181, la armada de la posguerra sólo estaba autorizada a poseer las siguientes unidades: 6 acorazados predreadnought; 6 crucero ligeros, 12 destructores y 12 torpederos.

La Reichsmarine, sucesora de la Kaiserliche Marine, también tenía prohibido poseer submarinos y los nuevos buques acorazados no podrían superar las 10.000 toneladas. Además, para cuando llegara el momento de remplazar los viejos torpederos, el tratado autorizaba la construcción de doce nuevos buques de 200 toneladas de desplazamiento cada uno.
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Las limitaciones llevaron a las autoridades alemanas a buscar medios creativos para mantener, aunque sea en forma embrionaria, los elementos básicos sobre los cuales se construiría la futura armada una vez que las restricciones fueran levantadas.

La autorización para remplazar el material fue aprovechada para construir, entre otras embarcaciones, lanchas rápidas. Estas ofrecían una alternativa atractiva dada la experiencia de otras armadas en el conflicto anterior, las restricciones que pesaban sobre la Reichsmarine y la escasez de fondos. Así, en la Alemania de entre-guerras, se recurrió a la construcción de un gran número de pequeños buques armados con torpedos como un modo de adquirir alguna capacidad de poder naval. Esto se tradujo en el desarrollo para las fuerzas de superficie en lanchas rápidas y, a partir de la década de 1930, de los submarinos costeros Tipo II (250-300 toneladas).

A partir de 1923, la Reichsmarine comenzó a establecer el arma de lanchas torpederas en el más absoluto secreto. Si bien el tratado de Versalles no mencionaba específicamente este tipo de embarcación, sus cláusulas eran hostiles a la posesión de naves que pudieran tener fines ofensivos. Por lo tanto, las actividades de investigación y desarrollo se realizaron detrás de una fachada de empresas comerciales.

Tras haber probado numerosos modelos experimentales, el 7 de agosto de 1930 la Reichsmarine recibió la primera lancha verdaderamente torpedera. La designación oficial fue UZ (S) 16, luego W 1 y, en marzo de 1932, adquirió finalmente el nombre de S1 o Schnellboot 1. Era un derivado de la embarcación comercial Oheka II, construida, por encargo de un magnate germano-estadounidense, por el astillero Lürssen, de Bremen-Vagesack, que se especializaba en modelos deportivos de alta velocidad.

Las características de esta lancha era lo que el mando naval alemán estaba buscando. La S-1 desplazaba 47 toneladas, tenía una eslora de 26.8 metros y era propulsada por tres motores Daimler Benz a gasolina con una potencia total de 2.700 HP. La velocidad máxima era de 34 nudos. Contaba además con un motor auxiliar de 100 HP.

Su armamento principal lo constituía dos tubos lanzatorpedos de 21 pulgadas (533 mm), pero para no violar el tratado la embarcación se entregó sin éstos. Al diseño original de la S-1 se le fueron introduciendo mejoras y hasta 1945 se construyeron aproximadamente 240 en diferentes series.
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Para 1932, el comandante de la Reichsmarine, el Almirante Erich Raeder, se había asegurado la aprobación del ministro de defensa de entonces de un plan de construcciones navales que incluía tres escuadrones de lanchas S-38. En octubre de 1936, un memorando elaborado por el Capitán Schubert propuso la construcción de una potente fuerza de lanchas S-39.

Según su opinión, la posesión de un gran número de estas embarcaciones era importante porque eran económicas de construir, no requerían muchos tripulantes y se hallaban dentro de la categoría de “exentos” en las cláusulas del Tratado Naval Anglo-alemán acordado el año anterior. Para Schubert, la misión de estas lanchas sólo debería ser el ataque con torpedos en incursiones nocturnas y, por lo tanto, no necesitarían estar sobrecargadas con equipo innecesario.



C. Wonderboat
Se afirma que la Durante la Segunda Guerra Mundial, la Armada Alemana operó tres tipos de naves ligeras de superficie. En primer término, los destructores, con un desplazamiento mayor a las 1000 toneladas, tenían como tarea principal operar con las unidades pesadas de la flota. Por lo tanto, su armamento de torpedos y artillería, velocidad y alcance eran los adecuados para esa tarea.

Luego estaban los torpederos. Esta categoría de buques originalmente se pensaban con un desplazamiento menor a las 1000 toneladas pero mayor que 600 toneladas. Su tarea principal era la de “transportadores rápidos de torpedos” y operar en el medio del Mar del Norte, con independencia de la flota. Por último, estaban las Lanchas S. Estas embarcaciones, de silueta baja y capaces de desarrollar alta velocidades, eran ideales para aproximaciones silenciosas y ataques sorpresivos con torpedos en aguas costeras.

Las lanchas rápidas tenían en común con otros servicios desarrollados en el período de entre-guerras, como la aviación y los blindados, su dependencia de los avances de la ciencia y de la tecnología disponible en los arsenales. Se afirma que la Las lanchas S constituyeron un sistema de armas que integraba de manera óptima la arquitectura naval y la tecnología con tripulaciones altamente entrenadas.
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Unidad: Decima Flottiglia MAS
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Re: Las Schnellboot (Lanchas S)

Mensaje por cocinilla » 14 07 2011 20:15

D. Diseño
Desde el inicio del programa, el alto mando naval alemán requirió que las embarcaciones fueran aptas para el combate en aguas del Mar del Norte. Las Lanchas S se distinguieron por ser muy estables, aun en condiciones meteorológicas adversas. Las claves de su éxito lo constituyeron el diseño y la estructura interna del bote. La forma del casco afecta a la velocidad máxima a la que puede navegar la embarcación. A misma potencia, el casco mas alargado navega más rápido que otro más corto. Por lo tanto, para que pudiera alcanzar las altas velocidades requeridas a una lancha rápida, el casco de las S terminó siendo estilizado.

Las características principales de estas embarcaciones terminaron siendo una eslora de 35 metros y la manga de 5 metros. El desplazamiento era de 92 toneladas, llegando a las 100 toneladas en las últimas series. El diseño del casco predominante en los países que produjeron lanchas rápidas era la forma en ‘V’. Esta se refiere a la forma del casco que veríamos si efectuásemos un corte perpendicular al eje de crujía. Una forma de V muy pronunciada corta mejor el oleaje, pero es más inestable cuando el barco está parado. La carena en forma de V es propia de los barcos de planeo y semiplaneo.
Las Schnellboot
Una ‘V’ más pronunciada se introduce más suavemente en el agua después de saltar una ola y una popa muy plana tiende al pantoqueo cuando se navega a velocidad. Los cascos de las lanchas alemanas eran de forma redonda con fondo plano hacia la popa. De este modo, disminuía la fricción con el agua a altas velocidades. A ello se le sumaba un refinamiento: a media distancia de la parte redonda del casco se agregó una cantonera que ayudaba a reducir la ola.

Las lanchas S fueron únicas al incorporar un diseño que producía lo que se en el mundo náutico se conoció como el “efecto lürssen”. Este se generaba a partir de la disposición de los timones y del ángulo que tomaban mientras la embarcación navegaba a alta velocidad.

La lancha tenía tres timones, uno detrás de cada hélice. El central era el principal. Cuando la lancha superaba la velocidad de 25 nudos, los timones laterales se ponían en un ángulo de 30° grados hacia afuera. Una vez que se generaba el efecto, los timones podían volver a una posición más paralela al timón central hasta un ángulo de 17° sin perder el efecto. Esto afectaba el flujo del agua, mejoraba la eficiencia de las hélices y la embarcación ganaba más velocidad. Al mismo tiempo, disminuía considerablemente la altura de la estela (el efecto de la “cola de gallo”) y el bote se mantenía casi horizontal a pesar de la velocidad.

Era más difícil de avistar, mantenía más secos a sus tripulantes, y era una plataforma más estable para el lanzamiento de torpedos. Por lo tanto, a alta velocidad la lancha mantenía una baja silueta, levantaba menos espuma reduciendo así la fluorescencia de la misma y su camuflaje de color claro hacían que fuera muy difícil de detectar con el ojo humano durante la noche. En términos modernos, el buque poseía alguna capacidad de ‘furtividad’ (stealth). Como siempre el mejor tributo es el reconocimiento dado por los adversarios.

El Capitán Peter Scott, comandante de las torpederas británicas, dio un reporte positivo luego de navegar por primera vez en una Lancha S al fin de la guerra: “Aún nos faltaban algunas millas para arribar a Felixstowe. Esta era la primera vez que pude navegar en una lancha enemiga y de inmediato quedé impresionado por el tamaño de la misma. La silueta general era difícilmente visible por encima de la superficie del agua y todo parecía haber sido diseñado para ofrecer la mínima resistencia a los elementos y la máxima protección a las tripulaciones cuando el bote navegaba a máxima velocidad. A pesar del rolido, pronto pudimos alcanzar los 30 nudos.

Las MTBs que venían detrás de nosotros no pudieron mantener ese ritmo. A pesar de la velocidad nos mantuvimos perfectamente secos, mientras que mis camaradas en nuestras lanchas tuvieron que recurrir a sus impermeables (oilskins)
". En oposición a lo que se sostiene comúnmente de las lanchas alemanas sobre su estabilidad para la navegación y el combate, hay reportes donde se destaca que rolaban más que sus opuestos de los aliados, lo que las convertía en pobres plataformas de tiro. Para la Kriegsmarine, en caso de una guerra el enemigo sería, además de Polonia, Francia. Las costas de ese país se hallaban más allá de las 700 millas náuticas. Por tanto, para lanzar ataques a toda velocidad contra blancos franceses y volver a sus bases era necesario aumentar la autonomía. Por ello se apresuró la instalación de motores diesel en las lanchas.
Las Schnellboot
Durante la Primera Guerra Mundial, los alemanes habían producido lanchas rápidas impulsadas por motores de aviación. En base a esa experiencia, una de las conclusiones a las que llegaron los marinos alemanes fue que la próxima generación de lanchas torpederas sería impulsada por motores diésel. Aunque eran más costosos que los motores de gasolina, eran más estables y económicos en el consumo.

La industria se abocó a desarrollar los motores diesel marinos y tras muchas pruebas y algunos fracasos, pudieron finalmente entregar lo que estas embarcaciones necesitaban. Hacia fines de 1933, entró en servicio la primera lancha con motores diésel, la S-6. Estos eran los MAN de siete cilindros y cuatro tiempos. La Kriegsmarine sometió a estos motores y a los desarrollados por Daimler-Benz a extensas pruebas de resistencia y comparación. Los últimos, con mejoras se convertirían en los motores estándar de las lanchas. Este sería uno de los secretos de su éxito.

En 1935, la Kriegsmarine adoptó el motor Mercedes Benz MB 502 de 16 cilindros dispuestos en V y 1.320 HP. Las características principales de esta planta propulsora eran su peso ligero, compacto, y fácil de reparar. Poco antes de comenzar la guerra, el motor adoptado para las nuevas series de lanchas era el más avanzado Mercedes MB 501 de 20 cilindros en V y capaz de entregar 2.000 HP. A partir de 1943, estos motores fueron modificados con super-cargadores mecánicos que aumentaron su potencia a 2.500 HP. Con estas modificaciones los motores pasaron a designarse respectivamente MB 512 y MB 511.

Las lanchas S estaban propulsadas por tres motores lo que le daba una potencia total de 6.000 o 7.500 HP, según el modelo. Cada motor hacia girar una hélice. Las series S 38 y S 100 podían alcanzar una velocidad de 42 nudos con la carga para combate. Se pondera la decisión alemana de emplear motores diésel. La misma se sustenta en la opinión que eran más estables, disminuían el riesgo de incendio y permitían extender el radio de acción. Para aproximarse en la oscuridad a un blanco, contaban con un motor auxiliar de 100 HP conectado al eje central que les permitía acercarse silenciosamente a una velocidad de 6 nudos.
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La capacidad de combustible era de 7.500 litros contenidos en 6 tanques que le daban una autonomía de aproximadamente 400 millas náuticas a máxima velocidad, 700 a 35 nudos y 800 a una velocidad de 20 nudos. A medida que se adquiría experiencia en combate, el diseño original fue sufriendo modificaciones sobre todo respecto de la protección para la tripulación. A partir de la lancha S-26, las tripulaciones pudieron disfrutar de completa cobertura contra los elementos en una posición de comando totalmente cerrada, lo que lo convirtió en un verdadero ‘puente’. Éste estaba construido con materiales livianos, pero debido al incremento de los ataques aéreos y las consecuentes bajas infligidas al personal, se instaló un puente blindado en todas las lanchas a partir de la primavera de 1943.



E. Armamento
La batería principal de las Lanchas S estaba constituida por dos tubos lanzatorpedos de 21 pulgadas (53,3 cm) instalados a proa. Podían también llevar dos torpedos en cubierta sobre rieles justo detrás de los tubos para permitir una rápida recarga. Los torpedos eran el modelo estándar de la Kriegsmarine, los G7a, que también usaban los submarinos. Estos artefactos median 7.2 metros de longitud y pesaban alrededor de 1.530 kilos.

La cabeza explosiva era de 280 kg. Estaban propulsados por un motor de vapor y aire comprimido (energía térmica) y podía alcanzar una velocidad de 44 nudos con un radio de 6.000 metros. Recién hacia el fin de la guerra se pudo emplear sin problemas a esa velocidad. A 30 nudos, el alcance del arma era 12.500 metros.

El detonador del torpedo era de contacto y al igual que en los Estados Unidos, los alemanes tuvieron problemas con ese mecanismo que recién pudieron resolver hacia 1942. Con posterioridad se emplearon detonadores magnéticos. El sistema de puntería lo constituía un director de puntería de torpedo que era una computadora de ataque analógica mecánica que fijaba los ángulos de ataque.
Las Schnellboot
Para la defensa, las primeras lanchas contaron con un armamento secundario de un cañón de 20 mm y ametralladoras ligeras MG 34 de 7.92 mm. El aumento de los ataques aéreos y los frecuentes combates con las lanchas cañoneras británicas obligó a potenciar el armamento. Para proveer de capacidad de fuego a proa, a partir del verano de 1941 se instaló un cañón Rheinmetall MG C/38 de 20 mm en un pozo en la cubierta de proa. Más tarde se emplazó en la popa un montaje doble de 20 mm que luego fue reemplazado por una pieza pesada antiaérea de 37 mm Rheinmetall-Borsig Flak M42 o Bofors Flak 28 de 40 mm.

Con posterioridad, las lanchas de la Clase S 100 reintrodujeron también el montaje doble de 20 mm en la mitad de la eslora de la lancha. Las lanchas contaban también con un equipo muy sensible de hidrófonos, con capacidad de escucha de hasta 18 kilómetros. El problema era que el aumento de la velocidad volvía a este equipo inútil. En cuanto al radar, las lanchas alemanas no contaban con las mismas ventajas que sus contrincantes debido a que la ciencia alemana estaba más atrasada que la de los aliados. Esto fue una gran debilidad durante toda la guerra. Hacia el final de la guerra en algunas pocas unidades llegaron a tener instalado un equipo confiable de radar.

También montaron detectores de radar que informaban a sus tripulantes de la presencia de actividad electrónica dirigida hacia ellos. Muchas veces, los comandantes debían decidir entre poner en funcionamiento el instrumento que no era muy confiable, o no levantar otra antena que sobresaliera e hiciera más visible su nave ante los ojos electrónicos del enemigo.

Del análisis de las operaciones en los Narrow Seas algunos concluyen que las lanchas no eran robustas. Esta es una característica general de todas las unidades ligeras porque debían sacrificar la protección del blindaje por velocidad. Por lo tanto, los daños en batalla eran ocurrencias comunes. En segundo lugar, un gran número de lanchas colisionaron entre sí, causándoles daños suficientes como para necesitar abrir sus esclusas para auto hundirse y así evitar caer en manos del enemigo. Este es también un peligro constante en las operaciones con lanchas rápidas debido a la naturaleza de los combates a alta velocidad: confusión, naves enemigas en persecución y disparos de munición trazadora por todas partes.



F. Minado en Aguas Costeras
Una operación en la que las lanchas S estuvieron activas constantemente fue la del sembrado de minas cerca de la costa enemiga. Antes de la guerra se habían realizado experimentos para probar la capacidad de las lanchas para esta tarea. Como resultado de los mismos, la Kriegsmarine empleó las lanchas S como minadores rápidos desde muy temprano en el conflicto.

Las lanchas realizaban estas operaciones cuando el tiempo era favorable o las condiciones para realizar ataques con torpedos eran desfavorables como las noches de luna llena. Para tener éxito, era importante sembrar las minas en el paso de los convoyes costeros. La tarea no era fácil debido a las fuertes corrientes y a las casi inexistentes ayudas para la navegación. Además, era esencial que el enemigo no los detectara para que no cambiara la ruta del convoy o enviara unidades para combatirlas.
Las Schnellboot
La operación de minado era extenuante desde el punto de vista psicológico debido a la pericia que exigía en la navegación y el constante peligro de ser emboscados por el enemigo mientras se estaba en plena actividad o teniendo a bordo la carga completa de minas. No se observaban los resultados tal como ocurría en los ataques torpederos y tampoco se reportaban los éxitos o eran muy difíciles de precisar. A pesar de todo, se considera que las Lanchas S obtuvieron sus mayores triunfos en el sembrado de minas. Para tener una idea de las proporciones pueden verse las cifras de los últimos cinco meses de la guerra. En ese período, las Lanchas S hundieron con torpedos seis buques aliados que sumaron 12.972 toneladas. En el mismo lapso las minas también hundieron 25 buques que totalizaron 75.999 toneladas.



G. Las Tripulaciones
De las naciones en guerra que produjeron lanchas rápidas durante los años 40, Alemania se destacó porque estableció una fuerza costera que no solo empleó tecnología avanzada sino que atrajo también a los mejores oficiales jóvenes de su Armada. El historiador James Tent sostiene que al principio de la guerra los británicos subestimaron a las lanchas torpederas alemanas al considerarlas en la misma categoría que las nuevas lanchas torpederas, designadas MTB, que constituían la columna vertebral de sus recientemente constituidas Fuerzas Costeras (Coastal Forces).

En sus inicios esta joven fuerza llegó a ser apodada como “Farsas Costosas” (Costly Farces) por el personal regular de la Royal Navy. La observación es interesante porque demostraría que éstos no tenían todavía claro el importante papel que desempeñaría esta fuerza durante el conflicto. Esta percepción se vio reforzada cuando los británicos y estadounidenses asignaron a sus fuerzas ligeras personal de la reserva. Por el contrario, los alemanes construyeron sus fuerzas costeras asignándoles personal naval regular de alta calidad. Para una armada con un limitado número de unidades, el servicio de lanchas torpederas constituyó un destino donde se formaban los futuros oficiales de la flota.
Las Schnellboot
Para el Almirante Günther Lütjens, en tiempo de paz las lanchas torpederas tenían un valor intrínseco inestimable: ayudar al entrenamiento de los oficiales jóvenes. Desde un principio, la armada alemana puso a las flotillas de lanchas torpederas bajo el comando de oficiales regulares respetados y que mostraban potencial. Ellos desarrollaron las tácticas, exploraron las capacidades de las nuevas lanchas y ayudaron también a formar a la siguiente generación de oficiales que ejercieron con éxito el comando en la Schnellbootewaffe durante la guerra. Un ejemplo del respeto con el que contaban las fuerzas costeras es que uno de los hijos del Almirante Karl Doenitz eligió servir en estas lanchas.

En el comando de una Lancha S los oficiales se veían sometidos a grandes presiones físicas y mentales. Por ello eran necesarias ciertas cualidades. Debían ser jóvenes (entre 20 y 25 años), inteligentes, con reacciones rápidas y capaces de tomar decisiones instantáneas bajo la tensión del combate nocturno. Además era esencial que poseyeran una aguda visión nocturna, contextura física robusta y una naturaleza imperturbable. Por último, deberían tener una personalidad lo suficientemente atractiva como para ejercer un liderazgo que inspirara a las tripulaciones a hacer lo mejor a pesar de las condiciones difíciles.

Las mejores tripulaciones llegaban a constituir familias muy unidas alrededor de sus comandantes. Se observa que estas características eran también compartidas con los comandantes de escuadrón de la Luftwaffe.
Las Schnellboot
Para los británicos, los tripulantes de estas embarcaciones pertenecían a un grupo especial de individuos, los yachtsmen: “Los hombres que se enfrentaban en las lanchas ligeras, tanto británicos como alemanes, eran en muchos casos yachtsmen antes de la guerra que competían juntos en regatas oceánicas. Los alemanes no son una nación marítima como nosotros, pero su atención en los detalles hicieron de ellos unos oponentes formidables tanto en los combates nocturnos como en una carrera de veleros”.

En el combate cerrado en el que tomaban parte las lanchas, no sólo eran exigidos los motores. El conducir una lancha rápida a alta velocidad, bajo una lluvia constante de fuego de cañón y trazadora demandaba la clase de aplomo y capacidad para tomar decisiones en una fracción de segundos similar a la de los pilotos de caza. Pero lo diferente para el comandante de la lancha era que sólo contaba con pocos (a lo sumo dos o cuatro) costosos torpedos. Cuando se ataca a un blanco pequeño siempre existe la tentación de lanzar solo un torpedo con la expectativa de encontrar un blanco mayor más tarde. El problema es que las posibilidades de dar en el blanco aumentan cuando se lanzan más torpedos. Por lo tanto, esa no fue nunca una decisión fácil.

En los interrogatorios a prisioneros tripulantes de las lanchas S se observó que se consideraban a sí mismos como miembros de una fuerza de élite con alta moral. Sin embargo, a medida que la guerra progresaba se hacía más difícil la adecuada formación y entrenamiento de comandantes y tripulantes. En esos tiempos no había tiempo para un entrenamiento largo e intensivo. En ese caso, lo que se podía hacer era enseñar las reglas básicas para operar la embarcación y el armamento.

Se esperaba que la experiencia marinera se fuera adquiriendo a medida que se navegaba. Esto era complicado porque se trataba de una nación sin tradición marítima. Por lo tanto, “el entrenamiento continuó siendo un remiendo […] pero en tiempos de guerra no podía hacerse otra cosa”. No obstante ello, otros especialistas afirman que debido a que el entrenamiento y el equipamiento para desempeñarse en ataques nocturnos eran de importancia vital, la Kriegsmarine mantuvo estándares altos. El veterano comandante de torpederas británicas, Peter Scott, tiene palabras de reconocimiento para las tripulaciones enemigas “No sólo sería injusto […] sino también extremadamente imprudente, subestimar o disminuir los logros de las flotillas de Lanchas E. Muchas de ellas fueron hábilmente conducidas y produjeron una gran destrucción a nuestro tráfico marítimo, con una destreza que no puede dejar de impresionar a los miembros de nuestras Fuerzas Costeras que conocen muy bien los problemas a los que se enfrentaban […]”.



H. Empleo Táctico y Operacional
En 1920 a 1921, el entonces Teniente Friedrich Ruge elaboró un cuidadoso estudio sobre las lanchas torpederas que fue la base sobre la que se desarrolló el concepto, definió su rol y sirvió para justificar la existencia de estas embarcaciones como una clase de buques. Luego de analizar las experiencias de las armadas británica, italiana y alemana durante la guerra pasada, Ruge estableció las bases sobre las que operarían las fuerzas costeras alemanas. Sus predicciones fueron probadas en los ejercicios navales realizados en los veranos de 1925 y 1926.

Para el programa de buques menores a 200 toneladas permitido por el tratado, Ruge propuso que mejor sería completar el total autorizado construyendo lanchas rápidas torpederas, que cada una desplazara la mitad de las toneladas máximas autorizadas y que se aprovechara la experiencia adquirida en la Primera Guerra Mundial.
Las Schnellboot
La función de las lanchas torpederas sería el ataque a unidades navales enemigas en aguas restringidas o zonas costeras. Las nuevas lanchas por construirse debían estar impulsadas por más de un motor, preferentemente diesel, el diseño de su casco plano y armadas con tubos lanzatorpedos recargables. Además, en los ejercicios se demostró que la silueta de la embarcación debía ser baja, estar camuflada con pintura de color claro, contar con un motor para aproximación silenciosa, y para alcanzar los mejores resultados debía atacar de noche y en grupos.

Los estudios y ejercicios llevados a cabo durante la década de 1920, y especialmente a partir de 1935 con grupos de lanchas operando en flotillas sirvieron para que la Kriegsmarine contara con la doctrina de empleo de las fuerzas costeras más desarrollada y madura de todos los combatientes. En mayo y julio de 1937 y en mayo de 1938 se probaron el desempeño y la resistencia de las lanchas, motores y tripulaciones en una serie de navegaciones de larga distancias, sin escalas hasta el máximo del radio de acción. Ello permitió encontrar puntos vulnerables en el diseño del casco y establecer a los motores Daimler-Benz como los únicos propulsores de estas embarcaciones.

De este modo, los alemanes habían tomado la iniciativa y desarrollaron los métodos básicos de ataque que fueron ajustando a medida que la guerra progresaba. Esto marcó una gran diferencia con las fuerzas oponentes que aún en la primavera de 1940 se quejaban de que carecían de una embarcación adecuada así como también sufrían de la falta de entrenamiento y del descuido de los años de preguerra en preparar las tácticas para emplear mejor sus MTB-94. No obstante la preparación, al inicio de la guerra, la Kriegsmarine aún no tenía una idea clara de cómo emplear mejor la fuerza de Lanchas S. Después de la campaña de Polonia persistían las dudas en el Alto Mando.

Muchas horas de navegación se gastaron en patrullas antisubmarinas o navegaciones que requerían baja velocidad. Ello impuso un desgaste importante sobre el personal y los motores, sin que se tuvieran resultados positivos visibles. El ataque exitoso al destructor HMS Kelly en mayo de 1940 demostró las capacidades de las lanchas cuando se empleaban correctamente. Eso llevó a los británicos a reconocer que “A pesar de todo, las dos flotillas de botes E estaban en un estado razonablemente bueno para ir a la guerra. Las lanchas habían sido plenamente probadas, las tripulaciones entrenadas y habían adquirido algún conocimiento de las tácticas que probarían luego ser exitosas. Esto era un contraste muy marcado respecto de la situación existente en Gran Bretaña”.
Las Schnellboot
Para fines de junio de 1940, Alemania obtuvo el control de las costas de los Países Bajos, Bélgica y Francia. Ello la puso en una posición favorable para atacar al tráfico marítimo en las aguas conocidas como el Narrow Sea y los enfrentamientos contra unidades británicas se multiplicaron. Al mismo tiempo, que se facilitaba el cumplir con el principio de atacar la líneas de comunicación enemigas también se expandió el área que requería protección contra las incursiones enemigas. Como consecuencia de la magnitud que alcanzaron las operaciones contra la costa británica, el mando naval alemán se modificó.

Hasta abril de 1942, las operaciones de las Lanchas S estuvieron bajo el mando del Comandante de los Barcos Torpederos (Führer der Torpedoboot, FdT). En abril de 1942, este comando fue absorbido por el Comando de Destructores (Führer der Zerstörer, FdZ). La fuerza de Lanchas S se independizó bajo un comando propio denominado Comando de Lanchas S (Führer der Schnellboot, FdS) a cargo de un Kommodore.

Bajo este nuevo comando, las lanchas deberían continuar las operaciones ofensivas en un teatro que se extendió del Canal de la Mancha al Mar del Norte. Por su parte, los destructores y buques torpederos continuarían como buques defensivos, custodiando la costa. Este comando tuvo mucha independencia y era también responsable de coordinar el programa de construcción con los astilleros y del desarrollo de nuevo armamento y nuevas tácticas, junto con los comandantes de flotillas.

Cuando las lanchas alemanas comenzaron a operar contra las costas al sur y al este de las Islas Británicas, los mandos navales ingleses fueron tan sorprendidos que sobreestimaron el número y la capacidad operativa del enemigo. Creían que enfrentaban a una formidable fuerza compuesta por 50 lanchas, cuando el número real era de aproximadamente 10 a 15 unidades. A partir de 1941 los británicos reaccionarían para corregir esa situación. Mejoraron la protección de los convoyes elaborando un sistema integrado de aviones, hidroaviones, lanchas cañoneras (MGB), destructores especialmente preparados para combatir a las lanchas S y estaciones de radar terrestres.
Las Schnellboot
Durante 1942 estas contramedidas comenzaron a dificultar las operaciones de las lanchas y para noviembre de 1943 en la Schnellbootewaffe se hablaba de una situación de crisis que se reflejó en la cantidad de la relación daño sufrido contra daño producido. En ese año se hundió un total de 26.000 toneladas de buques aliados, mientras que en el año anterior el total había sido de 43.000 toneladas.

Las lanchas hundidas por todas las causas en la zona occidental fueron 3 en 1942 y ascendió a 13 en 1943. El descenso en los éxitos alemanes puede explicarse también porque los británicos comenzaron a desarrollar su ofensiva contra el tráfico costero alemán y, por lo tanto, se produjo una inversión de las posturas en donde los últimos pasaron a estar a la defensiva. Lo que implicaba emplear las unidades en misiones de protección.

Los alemanes respondieron cambiando las tácticas y construyendo unidades con mayor blindaje y armamento y motores más poderosos. De este modo, los alemanes pudieron mantener las perdidas en un nivel relativamente bajo. Por ejemplo, en las aguas costeras británicas, entre el 1 de enero de 1944 hasta la invasión de Normandía, los aliados hundieron sólo a dos lanchas de un total de 36 misiones que sumaron 315 salidas individuales.

Pero a partir del desembarco aliado en Normandía, la Schnellbootewaffe sufrió las peores pérdidas hasta ese momento, de las cuales ya no pudo recuperarse. Al inicio de Overlord había 34 lanchas operativas y cinco en reparaciones. Los constantes ataque a la formidable flota aliada y los bombardeos aéreos realizados por el Comando de Bombarderos sobre las bases de las lanchas en puertos franceses, logró reducir su número en forma significativa.

En septiembre las últimas 13 lanchas evacuaron los puertos del Canal y se concentraron en Holanda, desde donde operarían hasta el final de la guerra. Desde allí y hasta la rendición final continuaron atacando o realizando operaciones de minado contra el tráfico aliado hacia la zona del Scheldt. Aún el 1 de mayo de 1945, los británicos informaban que en los últimos tres meses había habido un incremento en los ataques de lanchas torpederas a sus convoyes y que a pesar de que se encontraban en inferioridad numérica continuaban “representando una amenaza constante a nuestro tráfico marítimo”.
Las Schnellboot
Sobre el empleo táctico de las lanchas, es interesante comentar que a partir de los resultados de algunos encuentros en los que los alemanes rehuyeron el enfrentamiento, los británicos dedujeron que éstos tenían miedo de entrar en combate a pesar de que contaban con lanchas mejor armadas.

Es cierto que a menudo los alemanes preferían retirarse si se enfrentaban con las cañoneras británicas, pero eso no se debía a que carecían de valor o capacidad marinera sino que tenían estrictas órdenes de evitar el combate con las unidades de guerra siempre que fuera posible. Para el Alto Mando, las lanchas brindaban un mejor servicio cuando atacaban buques de carga y, además, su número era muy exiguo como para arriesgarlas en combates contra sus contrincantes.

La decisión de ser cuidadosos con quien se trababan en combate benefició a la Schnellbootwaffe, dado que las pérdidas se mantuvieron relativamente bajas a lo largo de casi toda la guerra. Por ejemplo, desde el inicio de las hostilidades hasta fines de 1943 se habían perdido por todas las causas 31 lanchas. La mayoría de éstas no se debieron a la acción enemiga sino al choque con minas, colisiones nocturnas con otras lanchas, o a varaduras. Las pérdidas de lanchas aumentaron conforme se incrementaron los teatros de operaciones en los que operaban.



I. Resultados
Las lanchas rápidas alemanas combatieron desde el primer hasta el último día de la guerra, rindiéndose finalmente el 13 de mayo de 1945. Al inicio de la Segunda Guerra Mundial la Kriegsmarine contaba con 18 Lanchas S en servicio organizadas en dos flotillas y con diez más en construcción. En su momento de máximo esplendor la fuerza contó con diez flotillas. Al término de la guerra sólo veintiséis estaban en condiciones operativas en sus bases de Holanda. Otras se hallaban operando en el Báltico, o yacían inertes sin combustible o carente de repuestos o a la espera de nuevas tripulaciones. Casi un centenar de lanchas se rindió al enemigo.

De las 239 (100%) lanchas operativas empleadas por la Kriegsmarine, 127 (55%) se perdieron; 99 sobrevivieron y, posteriormente, fueron distribuidas entre los vencedores. A modo de comparación, el 8 de mayo de 1945, los británicos tenían en servicio 422 lanchas torpederas (MTBs) y 21 cañoneras a vapor (Steam Gun Boat o SGB). A ellas se les agregaban 143 lanchas de los Estados Unidos. Las pérdidas totales de las Coastal Forces sumaron 115 torpederas, 28 cañoneras y 1 SGB. En la Schnellbootwaffe sirvieron 7500 hombres. De ese total, 5700 (147 oficiales, 860 suboficiales y 4693 marineros) participaron en operaciones en el frente occidental. 767 murieron o desaparecieron, 620 heridos y 322 capturados.

Las tripulaciones de estas embarcaciones recibieron 23 Cruces de Caballero (Ritter Kreuz) (de los cuales más tarde ocho recibieron las Hojas de Roble), y 112 fueron distinguidos con la Cruz Alemana de Oro (Goldene Deutsches Kreuz).
Las Schnellboot
Los daños que infligieron las Lanchas S pueden contabilizarse del siguiente modo: total de buques mercantes hundidos en todos los teatros de operaciones fue 99 que sumaron 229.676 toneladas. En total se le adjudican a las Lanchas S el hundimiento de los siguientes buques de guerra: 12 destructores, 11 barreminas, 8 buques de desembarco, 6 lanchas torpederas, 2 cañoneras, 1 minador, y 1 submarino. En tanto infligieron averías a 2 cruceros, 5 destructores, 2 fragatas, 3 buques de desembarco, un buque de reparaciones y un remolcador naval. Además, se calcula que las minas sembradas por las lanchas hundieron 108 mercantes (281.207 toneladas), un destructor, dos barreminas y cuatro buques de desembarco. Se estima que del total de 21.570.720 toneladas de mercantes Aliados hundidos por todas las causas en todos los teatros, las Lanchas S fueron responsables del 2,4 por ciento. Ésta no parece una cifra muy grande, pero es significativa si se piensa que fue fundamentalmente de mercantes costeros. Las fuerzas costeras aliadas en las aguas occidentales tuvieron como tarea principal la protección de las costas y del tráfico mercante costero, y también atacar al tráfico costero del Eje. Pero esta última tarea no alcanzó las dimensiones de la primera dado que el enemigo no tenía un volumen de tráfico similar.

La magnitud de los recursos asignados como contramedidas es difícil de contabilizar. Un indicador que puede ayudar a tener una idea de cuánto significó el esfuerzo es observar el enorme incremento de las fuerzas costeras aliadas en las aguas metropolitanas. A fines de 1940 las fuerzas costeras británicas sumaban 16 MTBs y 11 destructores.

A finales de 1942, la Royal Navy había desplegado para proteger el tráfico comercial a lo largo de las costas este y sur de las islas 32 destructores, 7 corbetas, 55 MTBs y 60 MGBs.

En enero de 1944 en las aguas metropolitanas los británicos desplegaban 92 MTBs, 56 MGBs, 67 MGB/MTBs y 162 ML123. Para octubre de ese año, el comando encargado de la protección de los espacios marítimos entre la costa holandesa y las islas Británicas tenía asignados 35 destructores, 15 fragatas, 19 corbetas, 60 MTBs, y 60 MGBs.

En mayo de 1945, las fuerzas costeras aliadas habían crecido hasta alcanzar a 422 MTBs, 21 SGBs, 940 MLs y HDMLs. A ello se le sumaban 143 unidades ligeras de los Estados Unidos. A este esfuerzo hay que sumarle los escuadrones de aviones asignados a la tarea específica de combatir las Lanchas S y las innumerables operaciones de bombardeo estratégico realizadas por el Comando de Bombardeo británico dirigidas contra los puertos y los refugios de concreto donde se protegían las lanchas.

En abril de 1945 sólo quince Lanchas S estaban operativas para enfrentar a los aliados occidentales y el día 16 de ese mes realizaron la última operación de la guerra.
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Re: Las Schnellboot (Lanchas S)

Mensaje por cocinilla » 15 07 2011 15:46

J. Estrategia Naval
Pareciera que el desarrollo y el empleo de las Lanchas S fue el producto decisiones que se centraron sólo en la obtención de un sistema de armas para satisfacer necesidades inmediatas. Sin embargo, al analizar la evolución del pensamiento estratégico naval alemán en el período de entreguerras es posible encontrar el contexto de las ideas del cual este sistema constituyó una parte integrante.

A principios de los años veinte, la Reichsmarine definía su misión como la de proteger las costas y las aguas territoriales alemanas, controlar la las rutas costeras, realizar visitas de cortesía, tareas de revelamiento hidrográfico, protección de pesca, oceanografía y, por último, dar seguridad contra intentos de bloqueos perpetrado por los estados bálticos más pequeños. En ese período la expectativa de Alemania de una posible guerra era contra Polonia, lo cual arrastraría también a Francia. Por lo tanto, el alto mando naval se preparaba para dar “una respuesta ante cualquier agresión polaca, asegurarse el arribo de las mercancías de ultramar y también contra Francia”. Durante los primeros años del Almirante Erich Raeder como comandante de la Reichsmarine las tareas primordiales de la misma eran defensivas.
Las Schnellboot
El diseño de los buques de esa época estaba pensado para un escenario de dos frentes franco-polaco. A ese requerimiento respondía el diseño de los acorazados (Panzerschiff) de la Clase Deutschland. Un supuesto importante de esas previsiones era que tanto Gran Bretaña como los Estados Unidos permanecerían neutrales. Bajo ese contexto se planificó la construcción de los nuevos cruceros ligeros, destructores, torpederos e incluso las los cruceros de batalla de la Clase Scharnhorst y los cruceros pesados de la Clase Hipper. En este esquema, las lanchas rápidas, armadas con torpedos, podían cumplir un importante papel en la defensa de los puertos y costas.

Conforme se fue transformando la política nacional e internacional entre los años 1933 y 1937, la estrategia general de la armada alemana se fue modificando. El foco de la misma pasó a centrarse en la guerra en el Atlántico, primero contra Francia como el enemigo más probable y luego contra Gran Bretaña. La llegada de Adolf Hitler al poder introdujo una nueva visión respecto del papel que la armada debería desempeñar en la política internacional del nuevo Reich. Hitler había criticado la construcción de la flota de acorazados de la era Tirpitz, ahora demandaba una armada fuerte en esa clase de buques para usarla como instrumento político y llevar adelante una política exterior más agresiva.

En 1938, Hitler ordenó acelerar los planes de construcción navales y el Alto Mando comprendió que Hitler ya vislumbraba un posible enfrentamiento naval con Gran Bretaña. Por su parte, el Almirante Raeder había desarrollado su propia idea sobre cómo enfrentar a Gran Bretaña: la única oportunidad para derrotarla sería atacando su comercio marítimo. La estrategia que Raeder finalmente adoptó comprendía una visión más amplia de la guerra naval y del área en donde debía desarrollarse. Por lo tanto, las operaciones de la flota en las aguas metropolitanas y la guerra de corso se convirtieron en los componentes de una estrategia naval integrada que tenía por objeto crear distracciones para debilitar al enemigo y, de este modo, facilitar los ataques para interrumpir el flujo de abastecimientos a las Islas Británicas. Esto significa que a partir de operaciones agresivas y extensas, se buscaba forzar a los británicos a implementar un programa global de convoyes con el objeto saturar la capacidad de escolta de la Royal Navy y crear oportunidades para ser aprovechadas por las fuerzas de superficie alemanas.

La orden de guerra para la Kriegsmarine emitida poco antes del inicio de las hostilidades refleja esta visión: “Las fuerzas navales enemigas, aun cuando sean inferiores en fuerza, sólo deben ser atacadas si esto fuera necesario para lograr el objetivo principal. Los cambios frecuentes de áreas de operaciones generarán incertidumbre y demoras en la zarpada del tráfico marítimo enemigo, aun cuando no se logren éxitos materiales. La desaparición temporaria de los buques de guerra alemanes en áreas remotas aumentará la confusión del enemigo”.
Las Schnellboot
Pero para llevar adelante esa estrategia, un requisito fundamental era tener un acceso fácil a las aguas abiertas del Atlántico. La experiencia de la guerra anterior había mostrado la incapacidad de la flota alemana para alcanzar ese escenario. Los submarinos fueron la excepción, pero debían realizar un largo y peligroso pasaje. Para superar esa limitación, la Kriegsmarine necesitaría satisfacer alguna de las siguientes alternativas:
  • Extender la capacidad para operar a gran distancia de las bases
  • Lograr la posesión de puertos en las costas del continente europeo
  • Establecer bases distantes
Raeder se abocó a conseguir las dos primeras. Los nuevos buques que se incorporarían a la flota se diseñaron para maximizar la capacidad de los tanques de combustible y con motores de bajo consumo. Además, se creó un sistema de apoyo logístico basado en buques tanque y submarinos de abastecimiento (“lecheros”) dispersos por los mares del mundo. Como complemento de este esquema, Raeder promovió con energía la conquista de Noruega. El desarrollo de los acontecimientos bélicos le concedió más: la posesión del litoral atlántico francés y de los Países Bajos. De este modo, la Kriegsmarine mejoró notablemente las posibilidades de acceder a los mares abiertos y, no menos importante, quedó cómodamente cerca de la costa británica.

Las Lanchas S se desplegaron de inmediato en los puertos recientemente conquistados. Su gran radio de acción les permitiría entonces acechar los puertos y atacar el tráfico costero en el Narrow Sea y en los canales boyados de los estuarios de la costa sur y suroccidental de las Islas. Los planes estratégicos de Raeder tenían como antecedente el plan de operaciones presentado en noviembre de 1914 por el Almirante Franz Hipper, entonces comandante de la Fuerza de Cruceros de Batalla de la Hochseeflotte (Flota de Batalla Alemana) a su superior, el Almirante Friedrich von Ingenohl.

propuso entonces enviar a la fuerza de Cruceros de Batalla (cinco buques capitales) al Atlántico, a través del Estrecho de Dinamarca, para atacar al comercio marítimo británico y los puertos canadienses. El objetivo final era encontrarse en las Indias Occidentales con el escuadrón del Almirante von Spee proveniente del Atlántico Sur.
Las Schnellboot
Raeder había servido como jefe de estado mayor de Hipper y poco después de Primera Guerra fue asignado a la Biblioteca Histórica Naval donde escribió la historia oficial de las operaciones realizadas por las unidades de superficie contra el comercio marítimo durante aquel conflicto. En ese trabajo, el autor criticaba a los mandos de la flota por no haber realizado ninguna acción en apoyo de la escuadra de von Spee mientras retornaba desde el Lejano Oriente a la madre patria.

Poco antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial, se definieron las tres tareas que debía cumplir la Kriegsmarine: primero, defender la costa y las aguas costeras de cualquier actividad naval enemiga; en segundo lugar, proteger los buque alemanes en las aguas territoriales y evitar la interrupción del comercio marítimo con los estados vecinos; y tercero, “atacar con todas las fuerzas a su disposición el tráfico marítimo y las líneas de comunicación de los aliados occidentales para dañarlos y si fuera posible paralizarlos”. De este modo, la Armada Alemana continuaba con la tradición de defensa de la costa, pero la primera y la tercera de las tareas con lo que actualmente se denomina negación del mar, mientras que la segunda tarea claramente alude a la necesidad de control del mar. Las tareas, sin embargo, imponían un gran esfuerzo a para una marina que contaba con recursos limitados. En este caso, hasta las más pequeñas Lanchas S deberían cumplir con esas tareas de “negación del mar” en las aguas costeras tanto propias como del enemigo.

Bajo la conducción de Raeder, la Kriegsmarine adoptó una estrategia naval inspirada por teórico francés Raoul Castex. Para este autor, no era necesario buscar la batalla decisiva a lo Mahan, sino maniobrar para obtener victorias tácticas limitadas capaces de “perturbar el balance” entre las flotas y crear oportunidades para atacar los transportes marítimos o, como mínimo, alterar sus operaciones. Desde su concepción en el tablero de diseño las lanchas rápidas alemanas se prepararon para tener gran autonomía. Tal vez sin que sus impulsores se lo propusieran allá en la década de 1920, las lanchas rápidas terminaron cumpliendo con ese rol estratégico intermedio entre las visiones Mahaniana de una flota de grandes buques para dominar los mares y la visión más defensiva propuesta por la Jeune École.

En el pensamiento estratégico alemán, la defensa de la costa significaba que estas embarcaciones debían operar en el Mar del Norte y el Canal de la Mancha. Las lanchas rápidas sirvieron tanto para realizar acciones ofensivas contra las comunicaciones y tráfico costero enemigo como acciones defensivas contra operaciones anfibias y protección del tráfico costero propio. Al estar en condiciones de llevar la guerra naval a las costas británicas amenazando a los vitales convoyes costeros, la Schnellbootwaffe fue un complemento valioso de los submarinos.



K. La Experiencia
Durante los primeros dos años de la guerra, el Almirantazgo Británico llegó a reconocer que las lanchas alemanas eran “claramente superiores” a cualquier otra lancha que ellos pudieran oponer. La captura de una Lancha S intacta fue un objetivo siempre buscado por las fuerzas ligeras británicas cada vez que se enfrentaban con ellas. En varias ocasiones casi lo logran, pero debieron esperar hasta el fin del conflicto para adquirir algunas y estudiarlas profundamente. Mientras tanto, recurrieron a una ‘solución a la alemana’ y desarrollaron su propia versión de Lancha S. Estas tenían un casco de dimensiones más grandes que sus torpederas comunes (eslora de 21 metros, conocidos también como Short Boats), armamento más pesado que combinaba cañones y torpedos, tenía muy buen alcance y desarrollaba una velocidad suficiente para combatir a las lanchas rápidas enemigas.

Las embarcaciones de la Familia Fairmile del continuación de una serie de embarcaciones prefabricadas diseñadas para la protección de puertos y del tráfico costero. Las del tipo D eran MGBs a las que se le incorporaron dos tubos lanzatorpedos. Sus planta propulsora estaba constituida por cuatro motores de gasolina Packard super-cargados que le permitían alcanzar una velocidad de 31 nudos. Su armamento era potente debido a que sus cañones de 20 mm y el de 2 libras de tiro rápido fueron instalados en montajes motorizados y automáticos. Por ese motivo su poder de fuego podía ser superior al de las Lanchas S.
Las Schnellboot
Su casco era de construcción modular, y para facilitar aún más su fabricación continuaban con la tradicional forma de ‘V’, la eslora era de 35 metros (que lo convertía en una clase de Long Boats) y desplazaban alrededor de 100 toneladas. En total fueron puestas en servicio en las aguas metropolitanas 228 unidades. Llegaron a ser naves confiables con excelentes cualidades marineras y comparativamente secas, que podían hacerse a la mar cuando el tiempo obligaba a las lanchas cortas a permanecer en puerto. Con ellas, las fuerzas costeras británicas tuvieron una nave capaz de enfrentar con éxito al enemigo.

Los MTBs británicos construyeron lanchas cortas del Tipo Vosper, Thornycroft y British Power Boats. Los italianos desarrollaron las MAS, los estadounidenses las Lanchas PTBs (Tipo Elco o Higgings), y los soviéticos las lanchas del Tipo G-5. Conforme avanzaba la guerra los británicos y los estadounidenses fueron aumentando el armamento de sus unidades ligeras. Sólo la Unión Soviética e Italia permanecieron fieles al concepto de las primeras MAS, muy rápidas, ligeras y casi desprovistas de armamento defensivo.

Una de las lecciones que se aprendió nuevamente en la Segunda Guerra Mundial fue reconocer la importancia de las aguas costeras. No sólo son atravesadas por los buques mercantes que traen abastecimientos vitales desde lugares distantes, también son navegadas por buques mercantes costeros que son un medio práctico y económico para transportar de un lugar a otro. Estos convoyes costeros también deben protegerse. Al mismo tiempo, debe planificarse un conjunto de acciones para atacar a los del enemigo.

Las aguas costeras también son importantes como base para lanzar incursiones o invasiones. Todo ello implica consideraciones tanto defensivas como ofensivas y las lanchas rápidas probaron una vez más ser un arma idónea para llevar adelante esas misiones. En la posguerra, Alemania no olvidó la experiencia de sus Lanchas S. Una vez reconstituida en 1956, la Armada Alemana (Bundesmarine) reincorporó al servicio algunas de las sobrevivientes.

Desde principios de los años sesenta comenzaron a entrar en servicio una nueva generación de lanchas rápidas. Las Tipo 140/141 fueron desarrolladas a partir de sus predecesoras, pero incorporaron los últimos avances tecnológicos. Aunque herederas directas de las S casi cuadruplicaron el desplazamiento de aquellas pero continúan siendo valoradas por su capacidad para el combate en aguas restringidas.

Hoy las únicas lanchas rápidas en servicio en la nueva Armada Alemana (Deutschemarine) son las más modernas del Tipo 143A de la Clase Guepard que con una eslora de 57 metros desplazan 390 toneladas. Están armadas con un cañón de tiro rápido de 76 mm y cuatro misiles Exocet. Su velocidad máxima ronda los 40 nudos.



L. Conclusiones
El empleo de lanchas rápidas alcanzó su zenit durante la Segunda Guerra Mundial. Es interesante ver que los distintos combatientes adoptaron soluciones diferentes para los nuevos desafíos tecnológicos. Cuando se comparan a las lanchas alemanas de 1944 con las MTB británicas y las PT estadounidenses, las primeras tenían mayor radio de acción, torpedos más poderosos, excelente armamento defensivo, blindaje, velocidad y mejores cualidades marineras. Los británicos comenzaron algo más tarde que los alemanes a desarrollar seriamente sus fuerzas ligeras.

Después de los primeros encuentros se dieron cuenta de que para combatir a las lanchas alemanas necesitaban disponer de embarcaciones que contaran con mayor volumen de fuego y su solución fue armarlas sólo con cañones. De este modo terminaron produciendo dos modelos de lanchas rápidas, las MGB (cañoneras) y las MTB (torpederas).

Hacia la mitad de la guerra, cuando los británicos pasaron claramente a la ofensiva contra el tráfico costero del Eje, pudieron fusionar ambas tareas en un solo casco (MTB/MGB). El Tipo D comenzaron a entrar en servicio en los últimos meses de 1942. Eran la A pesar que la literatura sobre las Lanchas S alemanas es altamente positiva en su valoración de estas embarcaciones, ya se expusieron algunas de sus debilidades técnicas, a continuación se mencionan otras.
Las Schnellboot
Una desventaja en el diseño de estas embarcaciones era su compleja construcción, y el hecho de que no había muchos astilleros con capacidad para construirlas. Ello devino en una ventaja para los aliados. Durante casi toda la guerra las Lanchas S fueron construidas sólo por dos astilleros. Por ese motivo, la escasez signó su historia. La escasez de materias primas, de cascos, de capacidad para efectuar reparaciones y de motores. Dados esos factores y la reacción masiva del enemigo, el número de lanchas disponible nunca fue determinante.

A diferencia de las lanchas aliadas, la carencia de un sistema de radar confiable fue otra gran desventaja para estas embarcaciones durante toda la guerra. Ante la falta de un sistema de radar a bordo, las lanchas debían basar sus operaciones en aguas enemigas en base a la inteligencia recogida por las estaciones de radar terrestre y el servicio de escucha radial que las ayudaba a fijar la posición de los convoyes. Pero algunos de sus éxitos más resonantes ocurrieron cuando las lanchas tuvieron una clara información sobre los movimientos de los convoyes provistos por el reconocimiento aéreo de la Luftwaffe. Sin embargo, esa situación fue poco común y, en general, existe una opinión unánime sobre los problemas que sufrió la Schnellbootewaffe por carecer de apoyo y reconocimiento aéreo.

Otro factor mencionado repetidas veces que disminuía la operatividad de las lanchas fue la meteorología. Ante la presencia de mal tiempo estas naves debían permanecer en puerto debido a la fragilidad de sus cascos para soportar los embates del mar tormentoso. Con el tiempo, los aliados pudieron imponerse al establecer una compleja red de medios compuesta por lanchas rápidas, destructores especialmente modificados para la escolta costera, aviones anti-buque equipados con radar y estaciones de radar costeras. Sin embargo, en esta lucha los aliados debieron asignar una gran cantidad de recursos que hubieran sido muy útiles en otros sectores, en particular, los destructores que eran muy necesarios para escoltar a los convoyes de alta mar.

En su lucha para derrotar a las lanchas rápidas alemanas, los británicos contaron también con una ayuda inestimable: la inteligencia provista por Ultra. Ello les dio una gran ventaja dado que permitía anticipar los movimientos o ubicación de las lanchas enemigas y actuar en contra de ellas. A pesar de todas estas medidas contra las lanchas rápidas alemanas, la victoria de los aliados no fue alcanzada exclusivamente por las acciones efectuadas en el mar o en el aire. Fue necesaria la cooperación de los ejércitos aliados a partir de la invasión al Continente. Al ir capturando los puertos del Canal que albergaban las principales bases de las lanchas ayudaron a eliminarlas como una amenaza significativa.
Las Schnellboot
Se afirma también que la derrota final terminó siendo el producto de la superioridad numérica del enemigo. Por lo que años más tarde unos especialistas continúan apreciándolas del siguiente modo, “Con toda probabilidad, las lanchas S fueron las torpederas más efectivas de la Segunda Guerra Mundial y sus tripulaciones combatieron con gallardía, pero en el análisis final estaban desde el inicio condenadas por la potencia de la producción en masa aliada”.

Las Lanchas S también prestaron invaluables servicios más allá de sus previsiones originales. Ello también ayudó a cimentar su prestigio. En mares remotos constituyeron la única presencia naval alemana y en aguas del Mar Báltico sirvieron para entrenar a las futuras tripulaciones. Hacia el fin de la guerra, en esas mismas aguas realizaron acciones humanitarias al evacuar civiles y militares que escapaban del avance soviético hacia el Oeste. Por lo tanto, no sólo pudieron cumplir con las tareas que cubrían el espectro de tareas consideradas necesarias por la Kriegsmarine, sino también realizar otras generadas a partir de necesidades que les presentaba el desarrollo del conflicto.

Desde el punto de vista de la evolución de su empleo estratégico, en sus inicios este tipo de embarcaciones fueron pensadas como un instrumento defensivo, luego cuando accedieron a la costa francesa y holandesa pudieron desplegarse en bases bien situadas para atacar el tráfico marítimo costero británico.

La Schnellbootewaffe pasó entonces a insertarse plenamente en la estrategia naval integrada propuesta por Raeder que tenía por objeto interrumpir o entorpecer el transporte marítimo creando las oportunidades para combatirlo. Los ataques torpederos y el sembrado de minas en las aguas costeras agregaron un espectro de operaciones que ayudarían perturbar el balance entre las flotas alterando las operaciones del enemigo. Por último, puede decirse que comparado con la magnitud total de la guerra en el mar, las lanchas rápidas desempeñaron un papel menor. Sin embargo, en el marco de la estrategia naval de la Kriegsmarine, sus lanchas rápidas fueron un factor muy importante para disputar el comando de las aguas costeras al crear perturbaciones que obligaron el despliegue de fuerzas navales considerables, que de otra manera podrían haber estado cumpliendo funciones útiles en otras partes.

Por lo tanto, estas embarcaciones tuvieron un valor como interferencia fuera de toda proporción con su capacidad real. Al igual que el acorazado DKM Tirpitz, estacionado en un solitario fiordo noruego, ayudaban a generar lo que Winston Churchill resumió como “un vago miedo generalizado” que amenazaba todos los puntos a la vez y que aparecían y desaparecían “causando reacciones y perturbaciones inmediatas en el otro bando”.



M. Vídeos

1940 Torpedo-Boote in der Nordsee

Schnellboot - german torpedo boat in action



N. Fuentes

http://www.exordio.com
http://es.wikipedia.org
http://s-boot.net/sboats-kriegsmarine-types.html
http://www.histarmar.com.ar/InfGral/Sch ... e-Ppal.htm
http://www.forosegundaguerra.com
http://www.secondworldwar.org.uk
http://www.exordio.com
http://forum.axishistory.com
http://ww2total.com
http://www.uboat.net
http://www.s130.co.uk
http://www.naval-history.net
http://www.prinzeugen.com/SBOATIND.htm
http://www.freundeskreis-schnellboote-k ... /krieg.htm
http://schnellboot.net
http://www.wlb-stuttgart.de
http://1940.airminded.org
http://ww2today.com
http://www.youtube.com

El Hombre y la Mar; Año 2.004; Autor: Camil Busquets i Vilanova; Editorial: Agualarga - Aldaba.
Enciclopedia Del Mar; Año 1974; Editorial Salvat.

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Re: Las Schnellboot (Lanchas S)

Mensaje por Foxcat » 23 08 2016 00:23

Excelente el artículo y la música del video. Muy inspiradora.
Saludos
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Re: Las Schnellboot (Lanchas S)

Mensaje por tavoohio » 23 08 2016 05:52

Estas lanchas fueron las usadas en la Operación Tigre?
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Re: Las Schnellboot (Lanchas S)

Mensaje por Alexis Molina » 23 08 2016 19:32

Efectivamente tavoohio, el 28 de abril de 1944 en las cercanias de la playa de Slapton (suroeste de Inglaterra) estas torpederas alemanas aparecieron de improviso. Era una patrulla que habia salido desde Cherburgo y avistaron las embarcaciones aliadas entre las que se encontraban 8 LST que se encontraban en maniobras, previo al desembarco de Normandía. Murieron 749 marineros estadounidenses.

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Re: Las Schnellboot (Lanchas S)

Mensaje por tavoohio » 23 08 2016 19:47

Gracias Alexis!
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