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Una breve historia de “La Nueve”



    

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Una breve historia de “La Nueve”

Notapor Alcazar » 25 Ene 2008 15:24

Una breve historia de “La Nueve”

Basado en los "Carnets de Route" del Capitán Raymond Dronne







Verano de 1943. Los aliados dominan ya el Norte de África y piensan en la futura invasión del continente europeo. La Francia que se negó a rendirse no quiere participar en la tarea de la liberación como simple comparsa, y De Gaulle desea, entre otras muchas cosas, una moderna División Acorazada con la misión de ser la primera en entrar en París.


    ÍNDICE:

  1. EL CAPITÁN FRANCÉS
  2. ALGUNAS COSAS DE ELLOS
  3. DESASTRE DEL VERANO
  4. DESCRIPCIÓN DE LOS HOMBRES
  5. LOS PRIMEROS PASOS
  6. NORMANDÍA
  7. BAUTISMO DE FUEGO EN ECOUCHÉ
  8. HACIA PARÍS
  9. LA LEYENDA DE LA NUEVE
  10. HACIA EL MOSELA
  11. HACIA LOS VOSGOS
  12. BADONVILLER
  13. LA BOLSA DE COLMAR
  14. EL FINAL
  15. FUENTES




1. EL CAPITÁN FRANCÉS


El Capitán Raymond Dronne se había adherido temprano al llamamiento de De Gaulle en contra de la rendición y había abrazado la causa de la “Francia Libre” en Camerún, donde era teniente en la reserva. Después de acompañar a Leclerc en su gesta africana, había resultado herido en la Batalla de Ksar Rhilane y tuvo que conformarse con conocer el triunfo definitivo de los aliados en Túnez mientras convalecía de sus heridas en Egipto. No del todo recuperado, volvió al campamento de Djidjelli, en Argelia, donde Leclerc daba forma a la Segunda División Blindada, una unidad militar que llegaría a ser identificada con su propio nombre.

La División se encontraba todavía en fase de constitución, y Leclerc iba reuniendo cualquier cosa que pudiera servir a su objetivo, con un requerimiento previo: sus integrantes deberían ser, a falta de un número suficiente de franceses de origen, de raza blanca. Se consideraba que no causaría un buen efecto que la liberación de Francia, al menos en sus etapas iniciales y hasta que los franceses de la metrópoli se incorporasen a la tarea, fuese obra de los soldados africanos.

Tampoco se pensaba que los tiradores senegaleses se adaptarían a la guerra en Europa, ni que fuesen capaces de desenvolverse con los modernos medios que los estadounidenses iban a poner a disposición de Leclerc. Por tanto había que “blanquear” la antaño multirracial “Columna Leclerc”.


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Capitán Raymond Dronne


La lealtad de Dronne hacia Leclerc era compensada con una alta dosis de confianza de éste con respecto al capitán. Quizás fuera por eso por lo que, al regreso de Dronne, Leclerc le hizo un encargo especial. Le entregó el mando de una de las compañías que formarían el Tercer Batallón del Regimiento de Marcha del Chad (RMT), la unidad que a su vez constituiría el contingente de infantería mecanizada que acompañaría a lo carros de combate de la División, de acuerdo con el modelo estadounidense.

La nueva compañía estaría formada por voluntarios españoles, provenientes del exilio republicano, y por “pieds noirs” franceses de origen español, pertenecientes a familias que llevaban más de una generación instalados en el norte de África. Le advirtió que era una compañía especial:” Esos hombres dan miedo a todo el mundo, pero son buenos soldados. Usted se las apañará. ¿De acuerdo?”.

Dronne pensaba que Leclerc, que conocía bien a sus leales, le había hecho este encargo por dos razones. Una, porque los españoles, muy motivados políticamente, sólo aceptarían como mando a un “francés libre” de primera hora, no a algún “petainista” que hubiese “chaqueteado” recientemente. La otra, porque sabía que Dronne hablaba algo de español, al haber estudiado unas semanas en España algunos años atrás. El caso es que a él los españoles no le daban miedo, así que asumió el mando de la compañía y se dispuso a convertirla en la unidad más famosa de todo el Regimiento.





2. ALGUNAS COSAS DE ELLOS


Dronne dejó escrito unos “carnets de route” en los que puede seguirse la historia de la La Nueve desde sus primeros días hasta el final de la guerra. Constituyen un valiosísimo documento para conocer no sólo la trayectoria de la Compañía durante la guerra , sino también la personalidad de sus componentes, siempre según la opinión de su capitán, que, por lo demás, recurre a veces a una visión algo tópica sobre la condición de españoles de sus hombres.

Las peripecias del exilio habían llevado a numerosos republicanos españoles hasta el norte de África francés. Algunos habían llegado directamente a la “andaluza” Orán desde España al finalizar la Guerra Civil. Hay que recordar aquí el viaje del Stanbrook, el barco que salió de Alicante el 28 de marzo de 1939 con 3.500 personas cuando las tropas franquistas se disponían a tomar la ciudad. En ese barco viajaron, entre otros, Amado Granell y Federico Moreno, futuros teniente y sergent-chef, respectivamente, de La Nueve y de su 1ª sección. Entonces su destino sería el campo de trabajo de Moran, cerca de Boghari, en Argelia.





3. DESASTRE DEL VERANO


Algunos habían llegado allí, previo paso por Francia, donde habían conocido el desastre del Verano de 1940. Algunos habían pertenecido a la Legión Extranjera, sobre todo a la que permaneció leal al régimen de Vichy y de la que habían desertado, y otros habían escapado de la España franquista. Algunos se habían alistado en los Corps Francs d'Afrique, creados por el general Montsabert para la campaña de Túnez. Ese es el caso del Capitán Buiza - antiguo almirante de la Marina Republicana Española - o del Teniente Antonio Van Baumberghen Clarasó .

El primero de ellos mandará la 9ème compagnie del III batallón del Corps Franc, conocida como “l’Etrangère” y que es el antecedente directo de “La Nueve”. Sus hombres provienen de los campos de internamiento, y abundan lo ex legionarios de los orígenes más diversos.

Otro personaje que aparece entonces es el capitán Joseph Putz, que manda la 11e compagnie. Es un oficial de la reserva que conoció las trincheras de la guerra 1914-1918 y que ha desarrollado una intensa labor en la guerra de España, en donde ha mandado la XIV Brigada Internacional, conocida como “La Marsellesa”.

Putz, designado comandante del III Batallón del RMT será uno de los hombres clave en la historia de La Nueve y de toda la 2e DB.


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El Capitán Dronne, posando después de la liberación de París


Se decidió que el capitán fuese un francés, y que su adjunto en el mando, un teniente, fuese español. Dronne sostiene que, por su parte, nunca tuvo problemas para ser aceptado como jefe por los españoles, pero cabía el riesgo que un oficial español desatase los celos y las dudas sobre su competencia. ¿Por qué va a ser “ese” el oficial y no yo?, podrían preguntarse sus compañeros, muy “a la española”.

Por otra parte, su particular sentido de la meritocracia exigía que cualquiera que aspirase al mando mostrase, además de dotes para ello, un coraje acreditado. Dronne, entonces con un brazo en cabestrillo y apoyado en un bastón, parecía un verdadero oficial “del frente”. Y parece que además, en su primer encuentro, Dronne despertó las simpatías de los españoles por una razón un tanto banal: Con su español un tanto rudimentario les habló del “gobierno provisional de la República francesa”, y a ellos les agradó que les hablaran de “República”, una palabra que habían dejado de oír desde 1940.


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Componentes de la Nueve y miembros de la resistencia celebrando la libertad


De acuerdo con Dronne, ideológicamente, los anarquistas eran predominantes en la Tercera Sección de la Compañía, mientras que los socialistas y republicanos moderados lo eran en la Primera y la Segunda. Hubo pocos comunistas, quizás porque la estrategia del Partido Comunista de España con respecto a la lucha contra los alemanes era entonces otra.

Pese a las diferencias políticas, el sentimiento unitario antifascista era demasiado fuerte para que se perjudicase su eficacia como unidad de combate, aunque Dronne recoge que, ciertamente, existían tales diferencias. A su favor, contaban con el hecho de ser combatientes experimentados en una guerra que había sido especialmente feroz, lo que les convertía, de alguna manera, en una especie de élite en relación con muchos inexpertos reclutas que entonces se adhirieron a la 2e DB.

Por lo demás, el mando de la 2e DB terminó aceptando, incluso, que los españoles llevasen una insignia con los colores de la bandera republicana con el asentimiento del jefe de batallón: por algo Putz había combatido bajo esa bandera durante los intensos años de la guerra civil, lo que le había costado no pocos sinsabores en su relación con la oficialidad francesa. Finalmente, el carácter español de la compañía se hizo tan intenso que, como quiera que el castellano era el idioma “oficial” de sus miembros, la 9ème compagnie de combat du RMT pasó a ser conocida por todo el Regimiento, usando nuestro idioma, simplemente como “La Nueve".





4. DESCRIPCIÓN DE LOS HOMBRES


El Primer Teniente, adjunto al mando fue Antonio Van Baumberghen Clarasó. El puesto le correspondía por veteranía (ya hemos hablado de su paso por los Corps Francs d’Afrique) y hay que decir que Dronne siempre le tuvo en un alta estima.

Admiraba su “castellanidad” su sentido del honor y sobre todo su formación intelectual, adquirida en la Institución Libre de Enseñanza de Giner de los Ríos. Pero también atribuye a esa misma capacidad intelectual la razón de la desconfianza que causaba entre la tropa, formada por rudos combatientes de origen miliciano, poco propicios a aceptar a alguien tan diferente a ellos... y además español.

El caso es que cuando se hicieron visibles las desavenencias entre ellos, el Comandante Putz decidió trasladar a “Wamba” (como era conocido Van Baumberghen) a la C.H.R., o compañía de abastecimientos del batallón. Dronne lamentó la decisión aunque se mostró comprensivo con ella. Su lugar fue ocupado por Amado Granell Mesado, otro veterano del Corps Franc pero con un perfil personal bien distinto. Había cumplido ya los cuarenta, y en su haber tenía desde el paso por la Legión a los veintipocos años a una larga trayectoria durante la Guerra Civil, que le había llevado desde el Batallón de Hierro al mando de la 49 Brigada Mixta, pasando por varios intentos de creación de unidades motorizadas de ametralladoras.

A diferencia de “Wamba”, sintonizaba bien con la tropa y era más flexible y conciliador, a lo que no debía ser ajena su experiencia en el mando de tropas parecidas durante la Guerra Civil. A pesar de que Dronne siempre habla de él con el máximo respeto, se dice que no fue generoso con su papel en la liberación de París, que según algunos habría sido más importante que el del propio Dronne.

Granell fue el teniente de La Nueve hasta finales de noviembre de 1944 cuando enfermo y agotado fue sustituido por el teniente francés Dehen. Fue de los pocos supervivientes de La Nueve que regresó a España, donde falleció el 12 de mayo de 1972 en accidente de tráfico.


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La Nueve entra en la calle Rivoli, en el centro de París


La Primera Sección de Combate estaba mandada por el sous-lieutenant Montoya, un antiguo oficial de carabineros, cuerpo mimado por Negrín. Dronne habla de sus diferencias con los otros oficiales españoles, y de cómo se afianzó en el mando a lo largo de la guerra. Después de la guerra llegó a comandante en la Legión.

El adjunto de Montoya era el sergent-chef Moreno, a quien Drone reserva excelentes calificativos: hombre calmoso, de juicio mesurado, lúcido y valeroso sin ostentación. Era madrileño y tipógrafo, por lo que casi con seguridad era socialista. Miliciano de hora temprana, comprendió la necesidad de la disciplina y la organización, y fue seleccionado para seguir cursos de formación militar. Llegó a ser jefe de estado mayor de la 67 Brigada Mixta, y fue otro de los que escaparon de Alicante a bordo del Stanbrook.

También estaban Gualda, un mecánico de Granada, que tenía una extraordinaria facilidad para dormirse al volante, y Zubieta, de Almería, boxeador campeón de España y tonelero. Y Lucas Camons, también andaluz, jefe de half-track y del cañón anticarro que manejaba con maestría el gallego López Cariño, quien haría saltar cinco vehículos alemanes en la batalla de Ecouché. Éste último había sido protagonista de una rocambolesca fuga de España, desde Alicante, a bordo de una “patera” de la época. Y finalmente no podemos olvidar a Luis Royo, alias “Julián Escudero”, conductor del “Madrid”, ex legionario y, actualmente, memoria viva de “La Nueve”.

La Segunda Sección de Combate estaba mandada por el sous-lieutenant Michel Elías, un pied noir de origen español. Su adjunto, el que llegaría a ser adjudant Garcés, era un zaragozano llamado en realidad Martín Bernal. Había sido matador de toros con el sobrenombre de Larita II. Hecho prisionero por los franquistas al final de la guerra civil, se había evadido y había alcanzado Francia.

Se le exigió el alistamiento en el ejército francés, lo que él confundió con embarcarse en un buque de la marina: para él, “l’armée” era la Armada, la Marina, y protestaba porque jamás se había subido en un barco. Por supuesto, acabó en la Legión.

Martín Bernal aparece en numerosas fotos de “La Nueve” que se han publicado, probablemente porque él mismo las proporcionó. Era un tipo alto y grande, “ de coraje tranquilo, con humor y gentileza”, diría de él Dronne.

Dos personajes a los que se refiere Dronne, también en la Segunda Sección, eran “Fernandel”, llamado así por su parecido con el actor francés del mismo nombre, y “El Gitano”, que, real o supuesto, sería ese calé que no podía faltar en un grupo de españoles que se precie.

Nunca habló una palabra de francés, y después de la guerra vendía helados en los Campos Elíseos. La Tercera Sección de Combate la mandaba el canario Miguel Campos que, sin duda, fue el preferido de Dronne (“era un fenómeno, un coloso”, diría de él) y probablemente el mejor combatiente de La Nueve.

Era anarquista, como la mayoría de los componentes de su sección. Había llegado a Orán desde España, al final de la guerra, y también había estado en los Corps Francs d’Afrique. Se hizo popular atrayendo a “La Nueve” a un buen número de españoles pertenecientes a la Legión Extranjera que desertaron para unirse a la nueva unidad “española”.

Fue nombrado adjudant-chef y obtuvo el mando de la tercera sección de La Nueve, sobre cuyos miembros ejercía un gran liderazgo, aunque no fuera así en las otras secciones. Se le recuerda como un jefe dotado de un enorme sentido de la iniciativa, astuto y rápido de reflejos para la toma de decisiones.

Su sangre fría y su audacia le impulsaban a internarse en solitario tras las líneas enemigas “au couteau et à la grenade”, como nos diría un veterano que le conoció, para dar golpes de mano contra la retaguardia alemana.

Estaba muy motivado como militante anarquista, y existe una leyenda, coincidente con el testimonio de Dronne, según la cual hacia finales de 1944 habría creado un “cuerpo franco” personal con varios españoles adheridos secretamente a “La Nueve” que, en un half-track conseguido de los estadounidenses en un incidente que relata el propio Dronne, se dedicarían a recoger armamento con objeto de hacerlo llegar a la guerrilla antifranquista.

Su final en la compañía tuvo bastante de misterioso puesto que, desaparecido el 14 de diciembre de 1944 en el curso de una de sus misiones en solitario, nunca se encontró su cuerpo lo que sostuvo toda clase de teorías sobre su destino final: que había vuelto a España para incorporarse a la guerrilla, que se había instalado en el norte de África...El caso es nunca más se supo de él.


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Banderín de la compañía


Campos formaba “sociedad” con otro anarquista, el sergent-chef “Fábregas”, su adjunto al mando de la sección. Su verdadero nombre era David Ramón Etarict (según otras fuentes, Etoriot, o Estarit), y además de la identidad ideológica les unía un fuerte afecto personal. De hecho, Dronne afirma que Campos no volvió a ser el mismo después de que su amigo “Fábregas” muriera, el 14 de octubre de 1944, durante una patrulla de combate.

Según el capitán, “Fábregas” era hijo de un industrial catalán y se había educado en Gran Bretaña (hablaba muy bien el inglés), pero durante la guerra se había adherido al anarquismo como un miliciano más.

Era cultivado e inteligente como “Wamba”, pero hacía del desaliño personal una seña de identidad. “De momento, soy un soldado. Ya cuidaré mi aspecto cuando vuelva a ser civil.” También se refería a su ideología anarquista en términos más bien melancólicos: “La personas son siempre víctimas de las opiniones que han tenido a los veinte años”, decía.

A propósito del nombre “Fábregas” hay que decir que el uso de “nombres de guerra” en “La Nueve” era frecuente, y no era una excepción de esa compañía: recordemos que incluso “Leclerc” era, en sí mismo, el nombre supuesto de Philippe d’Hauteclocque. Al adoptarlo se pretendía, en algunos casos, salvaguardar a las familias si se era capturado, o simplemente eludir problemas con respecto al pasado más inmediato.

El deseo de clandestinidad llevó a algunos a negarse a posar en la famosa foto en la que aparece La Nueve casi al completo, durante su estancia en Inglaterra.


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Capitán Buiza (antiguo almirante de la Marina Republicana Española) y el Teniente Antonio Van Baumberghen Clarasó


Otro famoso miembro de la Tercera Sección de Combate era Johann (también llamado “Juan”, “Juanito” o “Jean”) Reiter. Típico alemán antifascista, su padre había sido un oficial del ejército del Káiser, que posteriormente sería ejecutado por los nazis.

El mismo Johann había sido cadete en Munich durante la República de Weimar. Contaba una historia novelesca según la cual se habría alistado en la Legión Extranjera, donde habría sido secuestrado por suboficiales alemanes y llevado a su país, donde fue encarcelado. Se evadió, volvió a la Legión, fue desmovilizado y entonces fue a España, donde al comenzar la Guerra Civil se habría puesto al servicio de los republicanos, primero en las milicias y luego, como oficial, en el Ejército Popular. Al final de la guerra llegó a Oran, fue internado en el campo de Moran y tras diversas peripecias terminó alistándose en los Corps Francs d’Afrique, uno de los antecedentes del RMT.

Su trayectoria guerrera se prolongaría hasta Indochina,y hay quien asegura que existe una entrevista con él realizada por TVE en los años setenta. Dronne cuenta bastantes anécdotas sobre los españoles, dibujando caracteres y detalles que sirven para hacerse una idea de cómo eran en el trato diario.

Algunos sentían pasión por la baraja, que acompañaban sobre la mesa con el cuchillo o la pistola, y también, en exceso, por los relojes de los prisioneros enemigos. Pero eran generosos y solidarios, propicios a hacer colectas a favor de las viudas o las madres de sus camaradas muertos.

Carecían de espíritu militar, y entre ellos no faltaban los antimilitaristas, pero eso no les impedía ser “magníficos soldados, guerreros valerosos y experimentados” como reconocería su capitán.


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Capitán Joseph Putz


Dice Dronne en “Carnets de Route”: “Se habían enrolado con nosotros, habían abrazado nuestra causa espontánea y voluntariamente, porque era la causa de la libertad. Eran, verdaderamente, combatientes de la libertad. Bastantes de ellos cayeron. Las tumbas de sus muertos jalonan la ruta gloriosa y dolorosa que siguieron desde Normandía a Berchtesgaden, y los supervivientes tuvieron el orgullo y la satisfacción de terminar la guerra en el santuario del nazismo.

A medida que se fueron produciendo bajas, éstas fueron cubiertas por jóvenes franceses, sobre todo en los combates de Los Vosgos y Alsacia. Los veteranos de la Compañía acogían a los reemplazos no como a novatos sino como a sus hijos. Los formaron, los protegieron, les instruyeron sobre el terreno, les adoptaron. Ese no fue el menor de sus méritos”
.





5. LOS PRIMEROS PASOS


Habíamos dejado a Dronne en Djidjelli, Argelia, recibiendo de Leclerc la orden de hacerse cargo de la compañía de españoles. Era el punto de partida de un viaje cuya primera etapa les llevaría, por tren, a Bordj Skirat, un rudimentario fuerte marroquí situado entre Casablanca y Rabat. Estamos en los últimos días de octubre de 1943.

El moderno material estadounidense había llegado a Casablanca y era preciso tomar posesión de él. Para ello la compañía se desplazó a Anfa, donde, bajo la dirección de los ingenieros y monitores del US Army procedieron a montar los vehículos y a aprender su manejo.

Después de un mes de aprendizaje básico, volvieron a Bordj Skirat, donde permanecerían hasta la primavera de 1944, convirtiéndose en una unidad de infantería mecanizada. Para los españoles que se alistaron en 1943 en la 2DB, la idea misma de una División Acorazada debería resultar verdaderamente exótica, después de su experiencia en una guerra tan anticuada en planteamientos tácticos como la Guerra Civil Española.


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Alférez Federico Moreno


Sin duda no debió ser fácil sustituir sus hábitos de soldados de infantería tradicional, que marchaban a pie o en tren, que cavaban trincheras y que atacaban frontalmente a la bayoneta por los del infante mecanizado de la Segunda Guerra Mundial. Ahora se trataba de aprender a combatir desplazándose rápidamente en potentes vehículos y con modernas armas automáticas.

El RMT fue dotado de modernos half-tracks, vehículos semiorugas de 9 toneladas aptos para desplazarse por todos los terrenos acompañando a los carros de combate, de quienes serían la infantería. Contarían con armas individuales de mucha mayor calidad que los mosquetones de 1936, ametralladoras ligeras y pesadas, morteros de 60 mm, cañones anticarros de 57 mm. y piezas tan “exóticas” como los novedosos bazookas. Nada que ver, por tanto, con lo que habían conocido hasta entonces.

Pero a pesar de las dificultades, los españoles se adaptaron perfectamente a sus nuevas armas y a la moderna forma de hacer la guerra. La Nueve, en palabras de Fábregas , era ya “una orquesta con buenos músicos y buenos instrumentos. Si hubiésemos tenido eso en España...”.

Siguiendo la costumbre francesa de “bautizar” a todos los vehículos, los españoles de La Nueve darán a sus half-tracks los nombres de las batallas de la guerra civil: Teruel, Ebro, Brunete, Madrid, Belchite, Guadalajara... También otros tópicamente evocadores como Don Quijote, o España Cañí. Y otros franceses como Résistence, Libération, Nous Voilà, les Pingouins.

Faltaba el nombre del half-track de mando. Después de pensar en varias opciones, Dronne obtuvo el consenso: puesto que consideraba que sus hombres “parecían una banda de cosacos” ningún nombre mejor, para llamar al semioruga que “Les Cosaques”. Todos esos nombres quedarán indisolublemente unidos a la leyenda de La Nueve.

Tras un periodo de intensa instrucción, a finales de mayo de 1944 la 2e. D. B. es trasladada a Inglaterra donde velará la espera de su desembarco en Francia. Antes de desembarcar, Dronne arenga a sus hombres acerca de lo que se van a encontrar.

La opinión pública británica no tiene una buena opinión de los franceses, y menos de los “rojos españoles”, a los que algunos atribuyen la comisión de atrocidades durante la Guerra Civil. Por eso es necesario que muestren a los británicos que sus prejuicios son infundados, que se comporten como embajadores de su país y como hombres de honor, mostrando un comportamiento impecable.

No habrá problemas de disciplina, y el comportamiento de los españoles será, en efecto, impecable. A la espera del momento de saltar a Francia, el entrenamiento continúa en un entorno muy distinto al norteafricano.

El paisaje de York, sus praderas, los “pubs”, la hospitalidad de los británicos, el inagotable avituallamiento de provisiones estadounidenses son novedades absolutas para los españoles. Serán sus mejores días desde que salieron de España.

El 6 de junio se produce el asalto aliado sobre Normandía. Se sigue con inquietud el desarrollo de los acontecimientos, a sabiendas de que el momento de la verdad se aproxima. Pero aún pasarán casi dos meses antes de que la 2e DB ponga pie en tierra francesa.

Finalmente, el 30 de julio se produce el embarque en Southampton y el 1 de agosto los primeros elementos del la División desembarcan en la playa de Utah.





6. NORMANDÍA


Tras una tensa espera en el barco que la ha transportado hasta Francia, La Nueve desembarca el 4 de agosto, cantando “La cucaracha” por la lentitud de la compleja operación. La división se pone en marcha con la misión de apoyar a los estadounidenses frente al contraataque alemán en Mortain.

En esos primeros días el III Batallón del RMT está en reserva, así que la Nueve tardará algún tiempo en entrar en combate. Es en ese periodo cuando el teniente español Antonio Van Baumbergen, “Wamba” es sustituido como segundo en el mando de La Nueve por Amado Granell.

La 2e. D. B. se organiza, a la manera de los “combat teams” estadounidenses, en tres “Groupements Tactiques”, una organización que recuerda lejanamente a las Brigadas Mixtas de la Guerra Civil: un batallón del RMT acompaña a un regimiento de carros más un grupo de artillería, cazacarros, reconocimiento...

El tercer batallón, al que pertenece La Nueve, será adscrito al Groupement Tactique Warabiot, o G.T.V. La toma del puente sobre el Sarthe y de Alençon abre el camino para que la 2e DB participe en una de las operaciones más famosa de toda la guerra: la reducción de la bolsa de Falaise, que supondrá el colapso alemán en Francia. Para la Nueve, es también el primero de los muchos momentos de coraje y sufrimiento que deberá vivir hasta el fin de la guerra.





7. BAUTISMO DE FUEGO EN ECOUCHÉ


Después de un rápido combate en Vieux- Bourg, en el que La Nueve destruye varios vehículos alemanes disparando desde los half-tracks, el 13 de agosto los "cosacos" entran a la carga en Ecouché, destruyendo más vehículos a su paso.

El pueblo queda dominado, pero será en su aseguramiento en donde se producirán los combates más violentos.

El día 14, sin embargo, el principal enemigo será la aviación estadounidense, que vierte “fuego amigo” sobre la Compañía. A la caída de la tarde, el adjudant-chef Campos y el sergent-chef “Juanito”Reiter han imaginado un audaz golpe de mano y se infiltran con dos half- tracks en terreno alemán llegando a un castillo en el que capturan 129 prisioneros, entre ellos un coronel.

El día 15 La Nueve es cañoneada por los alemanes... y nuevamente por los propios americanos. Finalmente, el día 16 se percibe que existen intentos de penetración alemana en el pueblo. Dronne entiende que con sus efectivos no podrá defender Ecouché, así que decide que la mejor opción es atacar antes de ser atacado.

Protegido por el fuego de los morteros asalta las posiciones alemanas, y allí encontrará la muerte el sergent-chef Constantino Pujol, siendo herido su hermano, Fermín. También, Luis del Águila y el veterano prusiano Poreski. El contraataque ha sorprendido a los alemanes, pero aún así mantienen el cerco y el cañoneo durante el 17 de agosto.

En la tarde de ese día, después de un nuevo intento de infiltración alemán, Campos dirige un violento contraataque contra un numeroso grupo de SS durante el que Roberto Helio morirá a causa de las heridas recibidas.

Por fin, el día 18 La Nueve enlaza con una columna británica. Ha sufrido 7 muertos y 10 heridos graves, pero ha sido un éxito táctico.





8. HACIA PARÍS


La Nueve descansa en Ecouché hasta que el 23 de agosto, a las 6 de la mañana, se da la orden de salida. El destino es París, cuya ocupación ha sido rehusada por el mando aliado en un principio y por razones logísticas, para después ser aceptado a causa de las presiones de De Gaulle y, sobre todo, por la sublevación popular que amenaza concluir con la destrucción de la ciudad...

La Nueve, junto a otras unidades de su División, sale desde la localidad de Limours a las 7 hs. del 24 de agosto de 1.944 en dirección a París, vía Arpajon-Longjumeau-Antony, por la carretera nacional 20. Dronne, ha establecido con sus jefes de sección las pautas de un itinerario que, en su opinión, puede resultar peligroso por su trazado, expuesto y propicio a emboscadas.

La columna mecanizada atraviesa varios pequeños pueblos, donde, a pesar de la hora, son recibidos de manera calurosa por la población. A las 8 hrs. encuentran la primera resistencia ante Longjumeau.

Una sección de La Nueve, con el apoyo blindado de su inseparable 501º Regimiento de Carros de Combate (R.C.C.), se encarga del asunto. La lucha se acaba resolviendo a favor de los franceses, que ocupan un puente sobre el río Ivette, pero Dronne piensa que estos pequeños y aislados focos de resistencia deberían ser rodeados y fijados para proseguir con un rápido avance.

A mediodía se llega al suburbio de Antony y allí se reanuda la lucha. El eje del avance se desborda, y con maniobras envolventes se liquidan los obstáculos y se destruyen o capturan varias piezas de artillería alemana.

La columna encuentra fuerte resistencia frente a la prisión de Fresnes y se entabla un duro combate. Sin embargo, la ruta hacia el París insurgente parece estar abierta por el Este.


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El Capitán Dronne, jefe de “La Nueve”, da instrucciones al Teniente Granell (a la derecha)


Dronne recibe entonces un mensaje del coronel Billotte, que se encuentra al mando de la columna: se le ordena volver con sus tropas al eje del avance, concretamente cerca del cruce de la población de Croix-de-Berny. El Capitán hace repetir al mando varias veces el mensaje. No puede creer esta orden que, finalmente, acata.

Al regresar a la carretera general, los habitantes de las poblaciones se vuelcan imprudentemente en recibir a las tropas. El enemigo todavía combate sobre la ruta y se producen bajas entre los civiles. Llegando a Croix-de-Berny, la 1ª sección de La Nueve es enviada al cruce donde debe apoyar a otras fuerzas que se las tiene que ver con un "88" alemán que será finalmente puesto fuera de combate.

Lamentablemente, esta sección, mandada por el sergent-chef Moreno, ya que su jefe natural, el andaluz sous-lieutenant Montoya, había resultado herido en una escaramuza anterior, quedará, por esta acción, apartada del inmediato destino del resto de La Nueve.

Dronne entra en la población con el resto de la compañía, precedido por al semioruga del lieutenant Granell que se encuentra directamente con el jefe de la 2e. D.B., el general Leclerc. Éste se halla en una acera, apoyado en su famoso bastón, que emplea desde que sufriera hace años un accidente hípico. Está nervioso y de muy mal humor. Ha llegado hace poco tiempo en su scout-car y ha sido informado por la tripulación del avión Piper-Cub, que la división emplea en tareas de observación, de la angustiosa situación que se vive en el interior de París. Sus acompañantes se encuentran a prudente distancia. Le pregunta a Granell por el Capitán y el español le responde que marcha detrás.


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Campos Elíseos, 26 de agosto de 1944. El Teniente Amado Granell al volante durante la parada militar tras la liberación de París


Cuando llega Dronne, Leclerc le interpela acerca de su situación. Dronne le explica que ha tenido que retroceder porque así se le ha ordenado, pero que el camino hasta París está expedito en la zona que él ha recorrido. Inmediatamente, Leclerc le ordena que marche a París con lo que tenga a mano, por poco que sea. Imagina el efecto que la llegada de la columna puede tener en la moral del pueblo parisino sublevado, y sabe que es necesario que, aunque sea sólo con una fuerza simbólica, la 2e DB debe entrar en París antes que los estadounidenses.





9. LA LEYENDA DE LA NUEVE


Dronne organiza lo que queda de La Nueve y completa su columna con la disminuida sección de carros medios del lieutenant Michard, del 501º R.C.C. También consigue una sección de ingenieros, mandada por el adjudant Cancel. Un paisano guía a la columna. Atraviesan Fresnes, continúan por L'Hay-les-Roses, Cachan, Arcueil y Kremlin-Bicetre a través de aquellas calles que parecen libres de obstáculos o indicadas por la población como expeditas. Durante todo el recorrido reciben las muestras de entusiasmo de la población, que franquea el paso de la columna cuando esta encuentra algún obstáculo.

Las defensas del fuerte de Bicetre no abren fuego al paso de la tropa que, hasta ahora, sólo han sido importunados por disparos esporádicos ahogados por el ruido de los motores. Son las 20,45 cuando se alcanza la parisina Puerta de Italia. El jeep de Dronne pasa a la cabeza de la marcha. En ese momento la plaza se encuentra llena de personas que, al escuchar el estruendo de los vehículos, huye aterrada pensando que son alemanes. De pronto alguien grita: "Son americanos" y las tropas se ven rodeadas de una muchedumbre que, literalmente, enloquece al grito de: "Los franceses, son los franceses", al comprobar su verdadera identidad.

Una alsaciana, ataviada con su traje típico, destroza el parabrisas del jeep de mando al saltar sobre él. Durante unos minutos es el delirio. La columna no puede continuar la marcha y Dronne duda sobre donde dirigirse. Realmente la pequeña fuerza que manda no tiene más que un poder simbólico dentro de la situación que le rodea, militarmente hablando.


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26 de agosto de 1944. El General De Gaulle seguido del General Leclerc pasando revista a las tropas de "la nueve"


Resuelve entonces dirigirse al ayuntamiento: El Hotel de Ville ha sido punto neurálgico en todas las insurrecciones acaecidas en París.

El Capitán se pregunta por el itinerario a seguir, al desconocer la situación de las barricadas y el desarrollo de los combates. Entonces aparece en escena, subido en una pequeña motocicleta, el armenio Dikran que se ofrece como guía hasta el nuevo objetivo.

Asegurando conocer la ruta correcta, arranca a la cabeza de la columna, que se abre paso como puede. Sobre el jeep de Dronne continúa subida la alsaciana. Los vehículos se lanzan tras la motocicleta.

Recorren calles que quedan desiertas al paso de los blindados, que los parisinos creen alemanes, y que se vuelven a poblar cuando alguien reconoce a los soldados y lanza el repetido grito de "Franceses, son los franceses".

Cruzan al Sena por el puente de Austerlitz y continúan a lo largo de los muelles de la orilla derecha hasta su objetivo. Por fin, a las 21,22 horas se detienen ante el Hotel de Ville. Comienza a anochecer. La alsaciana baja del vehículo. Dronne ordena transmitir un mensaje de radio: "Misión cumplida. Estamos ante el Hotel de Ville" y hace hincapié ante su aislamiento y la necesidad de progresión sobre París.


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El General Dietrich von Choltitz, comandante en jefe del Gran París, es conducido al ayuntamiento de París tras su detención por soldados españoles en el Hotel Continental


Se despliega el destacamento y los vehículos en defensa de erizo alrededor del ayuntamiento, y se dan órdenes ante un posible contraataque. La gente empieza a llegar, lo invade todo, abraza a los soldados, grita, impide el despliegue. Muy pronto la Marsellesa se escucha sobre toda la ciudad. Entonces las campanas de París comienzan a sonar. Primero aisladas, luego, docenas de ellas, lograrán acallar cualquier otro sonido.

La noche transcurrirá en una calma expectante. Dronne ha tendido su saco de dormir en la acera, junto a su jeep y al half-track de mando. En la oscuridad escucha a un grupo de sus hombres, instalados en un lateral del Ayuntamiento. Cantan “El paso del Ebro”, y su estribillo, tan conocido, simboliza más que otra cosa el color de la jornada. “¡Ay, Carmela, ay Carmela!”.

Al ser los primeros en entrar en París, los españoles de La Nueve han dado forma a una pequeña y romántica leyenda de la Segunda Guerra Mundial. París ha compensado esa noche, en parte, los años de exilio y penalidades.

El día 25 de agosto, el grueso de la 2e DB entra en París y se despliega por la ciudad eliminando los focos de resistencia alemana y tomando los puntos neurálgicos.

La Nueve combate en la rue du Temple limpiando la central telefónica, y en los combates es gravemente herido el sous-lieutenant Elías. Al final del día París está bajo control y La Nueve se reagrupa frente al Hotel de Ville.


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Desfile de la 2ª División Blindada del general Leclerc por los Campos Elíseos de París el 26 de agosto de 1944


Al día siguiente tendrá lugar una impresionante manifestación en la que De Gaulle escenificará su gran momento histórico descendiendo por los Campos Elíseos y caminando hasta la catedral de Nôtre Dame.

El honor de escoltar el cortejo, durante el que se producirá un confuso tiroteo, corresponde a La Nueve por haber sido la primera en entrar en la capital de Francia. Es en ese momento cuando la cámara capta algunas de las imágenes más conocidas de los españoles de Leclerc, incluso una corta película con el imperfecto color de la época.

Los días siguientes fueron de descanso para La Nueve, que se había instalado en el Bois de Boulogne convertido para la ocasión en campamento militar en el que los españoles recibieron la visita de otros compatriotas exiliados, amén de cariñosas parisinas con las que compartieron experiencias.

Por primera vez se materializaba la sensación de que, tras devolver los golpes recibidos por el fascismo, los frutos de la libertad empezaban a encontrarse al alcance de la mano. Pero lo bueno dura poco y el 8 de septiembre la División estaba de nuevo en marcha.





10. HACIA EL MOSELA


El 8 de septiembre de 1944 la 2e DB se pone en marcha hacia el este. Cada uno de sus tres “groupements” – que ocasionalmente se dividían, a su vez, en “sous-groupements”- tiene una misión distinta en el eje del avance.

El GTV, “groupement” en el que se incluía el III/RMT y por tanto La Nueve, alcanza el 12 de septiembre Andelot, donde resiste un millar de alemanes. Se les da un ultimátum, que rechazan, y entonces Billotte, que manda el GTV, decide atacar con dos de sus “sous-groupements”: en su dispositivo, que partirá a las 13:15 desde la carretera de Clermont, están las secciones de Campos, Garcés y Montoya, por separado y contando cada una de ellas con una sección de carros del 501 Regimiento de carros de combate. A las 13:30 la infantería se pone en marcha con una protección artillera tan potente que rápidamente los alemanes comienzan a rendirse, a pesar de que sus posiciones son sólidas y bien escalonadas.

Hay alguna resistencia, que producirá bajas, como la del sergent-chef Morillas de la 3ª sección, y un par de carros. La sección de Montoya captura los anticarros responsables de estas pérdidas, y el conjunto de la compañía hace más de 300 prisioneros, amén de causar numerosas bajas a los alemanes. Esa misma tarde la compañía se desplaza hasta Vittel, integrada en el “sous-groupement” La Horie.

Los días siguientes son de avance ininterrumpido salvo por la ocasional presencia de algunas piezas de artillería, que son rápidamente desbordadas y destruidas. En una de estas refriegas caerá gravemente herido el soldado Antonio Almendro, que morirá a las pocas horas.

En Mattaincourt, Campos y sus hombres capturan sin disparar un tiro 91 prisioneros, y cuando, creyendo que el pueblo está vacío, penetra Granell en su half-track, se encuentra con doscientos alemanes formados detrás de su coronel y listos para la rendición.


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Integrantes de La Nueve en el Bois de Boulogne


La Nueve se divide en varios destacamentos para afrontar el paso del Mosela. El día 15 las secciones de Montoya y de Campos lo atraviesan.

Se prepara la batalla de Châtel, que comienza el 16 de septiembre. Esa mañana Granell ataca Vaxoncourt por la derecha, con dos carros y un half track, mientras que Campos lo hace por la izquierda, infiltrándose con tres semiorugas.

Descubren numerosos enemigos, por lo que Granell organiza un cauteloso dispositivo de defensa, bien camuflado. A las cinco de la tarde se observan movimientos de la infantería alemana y ruido de carros, a lo que sigue un ataque en toda regla. Los hombres de Campos les dejan aproximarse hasta que, ya cercanos, abren fuego contra ellos a corta distancia causándoles muchas bajas y provocando su retirada. Pero ante el avance de los carros alemanes, Campos repliega sus cuatro half-tracks hasta donde se encuentra la sección de Montoya, que cuenta con el apoyo de varios Shermans.

A la caída de la tarde, se desencadena el ataque principal de los alemanes. Las ametralladoras de La Nueve abren fuego y, especialmente Reiter, causan cuantiosas bajas al tomar en enfilada filas enteras de asaltantes. Por contra, un obús alemán de grueso calibre impacta al half-track del sergent José Díez, hiriéndole gravemente y matando al soldado Bernardo Benítez. Díez morirá en el hospital poco más tarde.

La presión enemiga se acentúa, por lo Dronne hace venir desde Nomexy a dos half-tracks de la 2ª sección (Garcés). A la derecha del dispositivo de La Nueve el cabo Luis Cortés maneja un bazooka con el que consigue, después de varios intentos, inmovilizar un Panther. La tripulación del carro responde desde la torreta y le hiere gravemente.


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El Guernica desfilando tras la liberación de París


La noche va cayendo, pero hay claridad y los españoles pueden divisar a los alemanes mucho mejor que éstos a sus enemigos. El anticarro del sergent Lucas Camons consigue otra presa, un Mk IV, o quizás otro Panther. En la radio, se escuchan con nitidez las órdenes de los alemanes.

Dronne encarga a Reiter que se entere bien de lo que quieren, y así logran saber que pretenden tomar Châtel a toda costa y por el flanco izquierdo de La Nueve. A pesar de la pérdidas, intentan remolcar los carros puestos fuera de combate, pero los morteros de 60 mm, los Sherman y los anticarros se lo impiden.

El ataque alemán queda completamente dislocado. La nueve ha tenido dos muertos (el Cabo Juan Cañero y el Soldado Bernardo Benítez) y 7 heridos evacuados : el sous-lieutenant Vicente Montoya, los sergents Ricardo Bellver y Fermín Pujol, el cabo Pierre Detenger y los soldados Vicente Alsina, Ramón Izquierdo y Nicolás Gómez. Detenger y Pujol se niegan, no obstante, a ser evacuados.

El éxito defensivo de La Nueve se ve oscurecido por la orden de repliegue al otro lado el río, que es recibida con indignación. Además de renunciar al éxito táctico, la operación es arriesgada y deja a su suerte a los habitantes de Châtel. Pero la orden se ejecuta y La Nueve sin que los alemanes se aperciban.


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El sargento Domínguez (izda.) y el brigada José Cortés


El 18 de septiembre la orden es apoyar al sous-groupement Cantarel, que debe intentar la recuperación de Châtel. La Nueve se encargará del flanco sur del ataque, dejando sus vehículos en Nomexy y atravesando el río a pie.

El agua les llega por el pecho, y está muy fría. Por la derecha, la 2ª sección de Garcés (recordemos, es en realidad Martín Bernal) remonta el río. En el centro, la sección de Campos se instala en un viejo “château” y a la izquierdo Moreno, con la 1ª sección, se sitúa más en vanguardia. Châtel ha vuelto a ser tomado con extrema facilidad, y el día 19, a pesar de algunos ataques alemanes, rechazados por la sección de Campos, los persistentes bombardeos y los problemas de suministro, la situación se consolida.

Se ordena entonces ensanchar la cabeza de puente, y La Nueve se articula en tres destacamentos, mandados respectivamente por los capitanes Branet y Dronne y por el teniente Granell. La infantería parte a pie, puesto que los half tracks aún no han cruzado el río.

El avance es eficaz, aunque, ya de noche, el destacamento de Granell se enfrenta, en Vaxoncourt, a varios intentos de infiltración de los alemanes que derivan en violentos combates.

El balance general es bueno, aunque La Nueve ha sufrido once heridos graves: el sergent-chef Martín Bernal y los soldados Antonio Corto, Julián Escudero (Luis Royo), Miguel Sánchez, Miguel Águila, José Núñez, Juan García, López Castillo, Adolfo Pérez y Martín Iglesias, así como dos leves, Antonio Morales y Camille Girard.





11. HACIA LOS VOSGOS


El paso del Mosela marca una etapa de calma, de guerra de posiciones en la que se trata de realizar operaciones de reconocimiento, de inteligencia y de toma de prisioneros para interrogarles. Esa detención de las operaciones, para las que el barro otoñal es un enorme inconveniente, es aprovechada para otros menesteres. Entre ellos para recibir condecoraciones. De Gaulle impone a Dronne la Croix de la Libération, a Campos y a Fermin Pujol la Medaille Militaire, y a López Cariño la Croix de Guerre avec palme. También se hace balance, la compañía tiene, a 30 de septiembre un total de 154 hombres en total de los que aproximadamente cuarenta son nuevos reclutas que han venido a sustituir a los muertos, heridos y enfermos. En cuanto al material, está al completo, listo para iniciar de nuevo la marcha.

La Nueve, de nuevo integrada en el “sous-groupement” La Horie, se instala en Xaffevillers, donde organiza un dispositivo de defensa. Pasan varios días en calma que La Nueve emplea en realizar diversas patrullas de exploración.

El 14 de octubre es otro de esos días tranquilos, alterado súbitamente por una inusual agitación de los pájaros en la cercana arboleda. Sospechando de un posible movimiento del enemigo, Dronne encarga a Campos que envíe una patrulla con hombres de su sección, la 3ª. Parten 13 hombres al mando del sergent-chef Fábregas, casi un “alter ego” de Campos, quien permanecerá en alerta con el resto de la sección por si tiene que intervenir.


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Amado Granell y la dotación del semioruga "Guadalajara"


La patrulla se articula en dos elementos: un grupo de cabeza de siete hombres y su armamento individual, y un grupo de apoyo de cinco hombres al mando del sargento Pedro Castillo, con una ametralladora del calibre .30. Al principio la patrulla discurre con tranquilidad: no se divisan alemanes, sólo gente trabajando en el campo. Fábregas decide entonces ir a Ménarmont segregando la patrulla en tres escuadras: una, en la que irá él con Reiter, Bodiot, Patricio y Vázquez. Otra, de cuatro hombres con la ametralladora, y una tercera con un cabo y otros tres hombres.

La situación inquieta a Campos, que prepara un half-track con la orden de penetrar en el lindero norte del bosque en cuanto se escuchen los primeros tiros. Fábregas y su escuadra llegan al pueblo y apenas han entrado cuando varias ráfagas de armas automáticas de dejan oír desde varios puntos. Inmediatamente un grupo de alemanes intenta cercar al grupo pero son detenidos por el fuego de la tercera escuadra de la patrulla. Inmediatamente acude el half-track de Campos, y el propio Dronne envía dos semiorugas más y dos carros ligeros, pero ya no pueden hacer nada por salvar la vida de Fábregas y Vázquez, que han muerto en el acto. Es una pérdida especialmente dolorosa para Campos, que, en palabras de Dronne, no volverá a ser el mismo desde entonces. Por lo demás, el mes de octubre será un monótono interludio que los alemanes aprovecharán para reforzar sus posiciones defensivas en los Vosgos.

Una pieza clave de esta línea defensiva es la localidad de Baccarat, cuya toma permitiría enfilar directamente el gran objetivo estratégico: Estrasburgo. Leclerc quiere atacar Baccarat eludiendo la ruta más fácil y previsible, y ha escogido el difícil bosque de Mondon, desde donde pretende sorprender a las defensas alemanas.

El audaz ataque, ejecutado el 31 de octubre, obtiene un excelente resultado y a la caída de la tarde la vanguardia francesa entra en Baccarat, iniciando la limpieza de la ciudad, que queda controlada por la noche. En esa jornada, La Nueve se ha apoderado de Hablanville y Pettonville, dejando para el día siguiente la toma del pueblo de Vaqueville. Pero en su avance ha tenido algún incidente particularmente grave, como en encuentro con un panzer que Granell, Campos, Lafuente y algunos hombres más han localizado e intentan destruir con un bazooka defectuoso. Al final lo consiguen pero Campos resulta herido, lo que , sumado a la muerte de Fábregas y a la enfermedad de Reiter deja a la 3ª sección huérfana de líderes. El ataque sobre Vacqueville tiene lugar el miércoles 1 de noviembre.

La Nueve va acompañada de dos secciones de carros medios, de una sección de ingenieros de dos cazacarros de los fusileros marinos, morteros y apoyo de la artillería. Dronne planifica cuidadosamente la operación que comienza sobre las tres de la tarde.

El ala derecha de ataque progresa adecuadamente a pesar de la artillería alemana y desaloja al enemigo de Xermamont. En el ala izquierda la sección de Moreno se enfrenta a un Mark IV apoyado por infantería. Lucas Camons, ayudado por Juan Pérez Vallespí, que ha sido herido en la cabeza por una granada cuya metralla ha atravesado su casco, emplea el bazooka desde una ventana, disparando cinco proyectiles hasta conseguir incendiar y destruir el carro. Por su parte Gualda, sergent-chef, captura un semioruga después de eliminar a sus cuatro tripulantes. Finalmente la sección enlaza con los hombres de Granell que han penetrado por el centro. La maniobra ha sido ejecutada limpia y brillantemente.


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El Extremeño Domino Baños recibiendo el homenaje de los parisinos


Los combates continúan dentro del pueblo. Hay carros y vehículos blindados alemanes que es necesario neutralizar con los bazookas , y José Castillo hará lo propio mientras que Julián Perea no lo conseguirá, y caerá muerto junto con el sergent Antonio Cariño. La 2ª sección es la que se encuentra en una posición más comprometida, y en ella han resultado heridos Antonio Domínguez y Amado Liébana.

Dronne envía a los blindados y pone a los prisioneros capturados a despejar las calles del pueblo para permitir su paso. Poco más tarde interviene la aviación estadounidense y la batalla puede darse por ganada, algo que está comprobando sobre el terreno el propio general Leclerc, que ha visitado sorpresivamente el lugar del combate.

La batalla termina con la limpieza de los últimos focos de resistencia. Ahora es necesario organizar la defensa frente a un posible contraataque alemán que, finalmente no se producirá, aunque sí algún bombardeo ocasional. Finalmente, el 3 de noviembre el ejército estadounidense tomará el relevo y La Nueve recuperará el aliento en el semidestruido pueblo de Azerailles. La campaña de Lorena ha terminado y comienza la de Alsacia.

La siguiente meta será la liberación de Estrasburgo, verdadera obsesión de Leclerc, que había jurado en Koufra no descansar hasta ver la bandera francesa ondear en la capital de Alsacia.





12. BADONVILLER


A primeros de noviembre La Nueve se encuentra necesitada de refuerzos en hombres y material. Sus efectivos se han reducido a 2 oficiales y 136 hombres entre suboficiales y tropa, y hay bastantes enfermos a causa del frío y la humedad. Por otra parte, los efectos del terreno sobre los vehículos, en un otoño de barro, se han dejado sentir en forma de numerosas averías. A pesar de ello, el 10 de noviembre la compañía es puesta de nuevo en línea, esta vez integrada en el sous-groupement Putz, que por cierto, es ascendido a teniente coronel. Por su parte Dronne obtiene un permiso que le permitirá visitar a su familia por primera vez desde 1939, pasando el mando de la compañía a Amado Granell.

El mando aliado ha decidido que la 2e DB apoye el ataque de la 44 y la 79 divisiones de infantería estadounidenses, que se encargarán de abrir una brecha en el frente, para posteriormente explotar la ruptura ya conseguida. De los tres “Groupements”, dos apoyarán directamente el ataque , mientras que el GTV, en el que, recordemos, se encuentra La Nueve, se mantendrá en la reserva.

Comenzada la ofensiva, los estadounidenses encuentran algunas dificultades en el flanco sur, por lo que Leclerc decide enviar el “sous-groupement” La Horie contra Badonviller. Esa imprevista decisión tendrá graves consecuencias para La Nueve.


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Don Luis Royo, recibiendo la Cruz de Caballero de la Legión de Honor


El día 16 el lieutenant-colonel La Horie ha concedido permiso para pasar un día en Nancy a una sección entera, a la que deberían seguir las demás por turno. Sin embargo, ese mismo día La Horie recibe la orden de reunir inmediatamente a la compañía para el ataque sobre Bandoviller.

Con un tercio de La Nueve de permiso y la mitad de los vehículos fuera de uso no es posible cumplir adecuadamente la tarea, pero aún así Granell intenta localizar a los hombres de permiso, dispersos por Nancy. Finalmente, obtiene el permiso para retrasar hasta el día siguiente la salida de la compañía, que será en realidad una amalgama formada por toda clase de personal, incluidos oficinistas y mecánicos, y con tan sólo cinco half-tracks. Por su parte, el lieutenant Thevenet, recientemente incorporado a La Nueve, dispone de un destacamento en el que, además de otros 4 semiorugas de la compañía, dispone de dos carros medios, tres ligeros, un half-track de ingenieros y otro de sanitarios.

Con estas fuerzas inicia un reconocimiento de Badonviller, una operación comprometida como todas las que exigen que unidades blindadas penetren en un núcleo urbano repleto de puntos bien escondidos desde los que hacer fuego contracarro. En este caso, y con gran esfuerzo, los blindados consiguen destruir las posiciones de los letales cañones alemanes del 88, dejando que la infantería se empeñe en un combate casa por casa.

Hacia el final de la mañana, el pueblo está ya bajo control pero La Nueve ha perdido temporalmente a tres de sus cuatro oficiales. Granell asume la total responsabilidad de conservar Badonviller, y aún será requerido para un nuevo ataque, hacia el norte. Granel expone con calma a La Horie la situación de su compañía, diezmada y con muchos reclutas sin apenas experiencia. Finalmente La Horie rectifica y encarga a La Nueve una misión puramente defensiva, para luego mantenerse en reserva.

El balance de pérdidas es importante: La Nueve ha tenido seis muertos: los sargentos Manuel Bullosa y Jean Duros y los soldados Antonio Martínez, Roger Botcazon, Nicolás López y Louis Duchastel. Entre los heridos hay varios españoles : el sergent-chef Pedro Castillo, los sergents Vicente Mateo y José Lafuente y los soldados Manuel Salinas y Manuel Arce. Castillo y Lafuente fallecerán en los días siguientes.

También morirá el propio lieutenant-colonel La Horie. En cierto sentido, Badonviller marcará el declive de la personalidad “española” de La Nueve a causa de la acumulación de bajas y los reemplazos por franceses de origen.

En los días siguientes Granell reorganizará la compañía, encargando el mando de las secciones de combate, respectivamente, a Zubieta, Callero y Blanco. El 20 de noviembre Putz visita a La Nueve y felicita a sus hombres por su coraje en Badonviller.

También anuncia la sustitución de Granell por el capitán de Castellane hasta el regreso de Dronne. Granell está extremadamente cansado, arrastrando una mala salud desde hace semanas.

El día 22 abandona definitivamente La Nueve pasando a realizar funciones más organizativas, y no estará presente cuando su antigua compañía libere, ese mismo día, Marmoutier.


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23 de noviembre de 1944, La Novena en los arrabales de Estrasburgo


En esta fase del avance hacia Estrasburgo el protagonismo se lo ha llevado el entonces lieutenant-colonel Massu, cuyo “sous-groupement”ejecuta una ruptura y posterior penetración en el frente alemán que habilitará la toma de Saverne, base de partida para el ataque definitivo sobre la capital de Alsacia.

El 22 de noviembre de 1944, después de obtener la conformidad del general Hailslip, Leclerc ordena el avance sobre Estrasburgo para el día siguiente. Cada “Groupement” tiene un sector establecido, correspondiéndole al GTV el ataque desde el sur. Pero el honor de ser los primeros en entrar en la ciudad corresponderá a la 3ª y 4ª compañías del RMT, que en una progresión que sorprende tanto a los defensores como a los habitantes, penetra en el centro de Estrasburgo anticipando la entrada del grueso de la división.

La resistencia alemana se derrumba rápidamente, salvo en el puente ferroviario de Khel. En los tres días siguientes es preciso limpiar los alrededores de la ciudad, y allí tendrá que emplearse a fondo el GTV, pero la situación es ya irreversible: la bandera tricolor ondea en la catedral, y se da por cumplido el juramento de Koufra.





13. LA BOLSA DE COLMAR


El 27 de noviembre Dronne retoma el mando de La Nueve, muy distinta de la que él había dejado. Ahora está llena de jóvenes reclutas que han sido acogidos paternalmente por los veteranos, y su adjunto al mando, el teniente Dehen ya no es español sino francés.

La 1ª sección tiene 37 hombres y cuatro half-tracks. La manda Moreno. La 2ª tiene 41, y cinco half-tracks, al mando de Callero. La 3º se entrega al novato aspirant d’Aboville, a la espera del regreso del herido Campos. Sus 41 miembros, en 5 semiorugas, pondrán a prueba las dotes de mando del recién llegado La sección de mando y de reparaciones está al completo con 14 hombres.

La caída de Estrasburgo abre una larga batalla por la liberación de Alsacia que se prolongará entre el 28 de noviembre de 1944 y el 10 de febrero de 1945. Los alemanes conservan una zona de Los Vosgos sólidamente consolidada entre Estrasburgo y Mulhouse, la llamada “bolsa de Colmar”, en cuyo borde norte la 2e DB ejercerá una presión continua durante el mes de diciembre.

En aquellos momentos se plantea la integración de la División en el 1er Ejército francés, mandado por De Lattre de Tassigny, y aquello no es del agrado de Leclerc, que teme que tal cosa perjudique el espíritu y la capacidad táctica de la 2e DB, puesto que mantiene diferencias de concepto y de método con De Lattre.


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El Granadino Ramón Gualda, con el «Madrid», en la calle de Rivoli de París, antes del desfile del 26 de agosto de 1944


La campaña de invierno se hace larga y muy ardua a causa de la nieve y el frío. Durante los primeros días del mes de diciembre La Nueve se moverá poco, pero habrá algunas novedades interesantes. Así, por ejemplo, se incorpora un nuevo recluta español, con la particularidad de que proviene de Alemania, de donde se ha evadido.

Cuando ha sabido que había una compañía de españoles ha corrido a alistarse. Otro asunto al que se refiere Dronne casi de pasada es a un pequeño enigma que ha sorprendido a muchos de cuantos nos hemos interesado por la historia de La Nueve, y al que nos hemos referido con anterioridad. Se trata de la existencia de un grupo de anarquistas españoles que se habrían incorporado clandestinamente a la compañía con el objetivo de conseguir armamento sobre el terreno para usarlo en España.

De esta historia se ha hecho eco Eduardo Pons Prades, a quien se la contaron Joaquín Blesa y “El Murciano”. Dronne cuenta cómo consiguió, de manera un tanto irregular, un half-track suplementario que puso al servicio de Campos, quien en compañía de Bullosa había formado un misterioso “corp franc” sobre el que nada añade. Parece claro que tal “cuerpo franco” era el referido grupo de libertarios y aunque tuvo una vida efímera, resulta ser cierto que existió.

Tal cosa demuestra que la admiración que Dronne sentía por Campos era tal que incluso le permitió propiciar algo tan irregular como una especie de “ejército privado”, al estilo británico, dentro de su compañía.


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El "Belchite" conducido por el montañés Solana frente al Arco del Triunfo, el 26 de agosto de 1944


Diciembre fue también el mes en el que se dejó sentir con mayor intensidad el malestar creciente de muchos de los miembros españoles de La Nueve.

La nostalgia, el peso de la larga separación de sus familias, el deseo volver a casa, la falta de permisos, se sumaban a un frío y una humedad inmisericordes y a unas condiciones de vida muy difíciles.

Para algunos de los más activos, políticamente hablando, también había llegado la hora de volver las armas contra Franco, ahora que el nazismo parecía muy cerca de la derrota. Ya se habían producido casos de deserción de algunos elementos que terminaron por incorporarse a la fallida invasión del valle de Arán, y se pensaba que los aliados terminarían por invadir España, sin saber que Franco ya buscaba su acomodo a la nueva situación que estaba por llegar.

El 13 de diciembre, tres destacamentos del III/RMT, entre los que se encuentra La Nueve atacan Witterheim, tomándola con facilidad. En lugar de aprovechar el efecto sorpresa, la compañía recibe la orden de replegarse, para posteriormente atacar Binderheim.

Será un ataque en el que el esfuerzo principal deberá hacerlo la infantería, puesto que sería suicida enviar carros y blindados por una sola carretera que no podrían abandonar por las condiciones del terreno. Dronne organiza el avance con pesimismo, consciente de las dificultades que entraña una operación como esa.

Ha situado en punta un carro, un tank-destroyer y el half-track de mando de La Nueve, todos ellos con la misión de ofrecer apoyo de fuego. Pero la niebla perjudica notablemente la visibilidad, y enseguida, el Sherman de cabeza recibe tres impactos de un 88 alemán y queda fuera de combate, con tres tripulantes muertos.

Dronne descubre que los alemanes habían hecho avanzar sus carros por terrenos imposibles para los Shermans y que han organizado un trampa. Pese a todo, el destacamento puede avanzar, recibiendo disparos desde todas partes pero aguantando el tipo.

Finalmente recibe la orden de repliegue, ante el fracaso de los paracaidistas que operaban en el flanco izquierdo y sin haber cumplido su objetivo.


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La foto nos muestran la supuesta bandera Republicana puesta en la balconada del Nido de Águila de Hitler por la Nueve


La misión es ahora asegurar la defensa de Wittenheim. El 15 de diciembre, entre la bruma, los alemanes atacan con carros e infantería, pero son rechazados. Ese día es también uno de los más dramáticos de la historia de La Nueve porque se da por desaparecido a Campos. Recordemos que se encontraba hospitalizado desde el 31 de octubre, habiéndose escapado para volver a la Compañía, aunque no había retomado su responsabilidad en el mando de la 3ª sección por encontrarse aún convaleciente.

Había solicitado sin éxito alguna misión de combate, y quizás, finalmente, había decidido cumplir su propia misión, durante la cual desapareció. Se especuló con un posible regreso a España, o a Marruecos, pero nadie ha encontrado ninguna prueba seria de ello.

Con Campos se fue el espíritu más combativo de La Nueve, un raro caso de anarquista convencido que supo como nadie adaptarse a la organizada disciplina de una unidad militar convencional, sin perder su ideología ni su personalidad. No hubo más incidentes dignos de señalar en el resto del mes de diciembre.

El día 26 La Nueve fue relevada y enviada a un merecido descanso a la población de Kertzfeld, donde celebran el año nuevo de 1945. Es el momento de hacer balance.

La Nueve ha sufrido, desde su desembarco en Utah, 35 muertos y 73 heridos graves. En agosto era una unidad casi enteramente española, pero ahora sólo quedan cincuenta y un españoles y una veintena de “pied noirs” de origen español, además de algunos otros extranjeros. Las bajas han sido cubiertas con voluntariosos reclutas franceses que carecen, sin embargo, de la experiencia, de la fiereza y de la audacia (son palabras de Dronne) de los españoles. Y el material, los preciados half-tracks, están deteriorados por el barro y la intemperie.


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En el año 2004 y con motivo de la celebración del 60º Aniversario de la Liberación de París, los reservistas y amigos de la Nueve fueron invitados por el Ayuntamiento de la ciudad, y pudieron desfilar por los Campos Elíseos en uniforme de los años 40 como lo hicieron los auténticos miembros de La Nueve sesenta años antes. En la foto están los veteranos Manuel Fernández y Luis Royo, entre otros


A mediados de enero es retornada a la disciplina del 1er Ejército francés para colaborar en la definitiva liquidación de la bolsa de Colmar, en la que continuaban los problemas a causa de la férrea resistencia alemana.

El 23 de enero Dronne conoce cual es su nueva misión: apoyar el ataque lanzado por la 1ª División de Infantería (la 1ªDFL) en dirección hacia Marckolsheim. No siente el menor entusiasmo por su tarea, pues se trata de un terreno absolutamente plano y nevado, cortado por numerosos ríos que , aunque pequeños, resultan difíciles de cruzar y fáciles de defender.

El 25 de enero el ataque de la 1ªDFL se ha detenido en el bosque de Grussenheim y será preciso darle apoyo de fuego para progresar sobre el pueblo del mismo nombre. La temperatura oscila entre los 15 y los 20 grados bajo cero, ya falta equipo invernal adecuado, aunque lo peor quizás sea la defectuosa manera de conducir la ejecución de las operaciones por parte de los mandos del 1er Ejército francés, léase general De Lattre de Tassigny.

El caso es que el 16 de enero La Nueve se verá envuelta en los combates que tendrán lugar en torno al cruce de carreteras 177, que en realidad son dos, con el mismo nombre pero distantes un kilómetro entre sí. Hay un cruce norte y otro sur.

Los Sherman abren el camino y eliminan varios antitanques alemanes, y entonces las secciones de infantería de La Nueve saltan a tierra: la de Moreno en el cruce sur, donde permanece vigilante.

La 2ª sección avanza hacia el cruce norte donde un disparo de artillería mata a Pablo Moraga, un voluntario español de primera hora. Finalmente las otras dos secciones de La Nueve se incorporan al avance sobre el cruce norte, a tiempo para sorprender a los alemanes que abandonan los linderos del bosque presionados por la artillería de los franceses. La operación puede calificarse, al final de la jornada, de éxito.


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París, 25 de agosto de 1944. Ante la Central Telefónica de la rue des Archives, dos soldados españoles de la Novena y sus prisioneros alemanes


Los dos día siguientes, 27 y 28 de enero, serán una pesadilla a causa del frío y de los bombardeos alemanes. Los pies se congelan, los hombres que no están en los puestos de vanguardia se aprietan en los half-tracks buscando algo de calor.

En este periodo el protagonismo es, dentro de la 2e DB, para el G.T.V., y esta fase de la campaña quedará marcada por el combate de Grussenheim, en el que perderá la vida el lieutenant-colonel Putz, que manda el “sous-groupement” que lleva su nombre. La lucha tendrá lugar sobre una espesa capa de nieve y a temperaturas de 15 grados bajo cero. En ella no participará directamente La Nueve, pero sí destacarán otros españoles alistados en la 11 Compañía.

Grusenheim será tomada después de una durísima lucha, en la que, tan sólo durante la noche del 27 al 28 de enero 28 oficiales y 260 suboficiales y soldados serán muertos o heridos.

En los días posteriores La Nueve participará en los combates por Elsenheim y Marckolsheim el 31 de enero y el 1 de febrero, respectivamente, momento en el que se da por eliminada definitivamente la bolsa de Colmar. Leclerc celebra con sus hombres el final de esa durísima campaña, demostrando que sigue conservando un enorme carisma entre ellos.





14. EL FINAL


La Nueve ha perdido en gran parte su capacidad de combate y permanecerá acuartelada la primera mitad de febrero, curándose de sus heridas... y de las congelaciones de pies. Siguen llegando nuevos reclutas, que no pueden, en general, añadir mucha calidad a la compañía. También llegan las citaciones oficiales para los “cosaques” más distinguidos, y algunos ascensos.

Vuelven algunos heridos, y un caso especial: Antonio Medina Pérez, “Turuta” (aunque Dronne le llama “Tuluta”), el corneta de la compañía.

Había desaparecido el 23 de septiembre, y aunque cuenta una rocambolesca historia según la cual habría sido capturado por los alemanes, de los que había conseguido escapar, más tarde se sabrá que en realidad desertó para unirse a la fallida operación de invasión del valle de Arán.

El “turuta” se hizo legionario después de la guerra. Siguen llegando las recompensas: La Croix de Guerre avec palme es concedida a Martín Bernal y, a título póstumo, a Fábregas. Por su parte Dronne es condecorado con la Legión de Honor y ascendido a comandante, por lo que el mando de La Nueve pasa al ahora capitán Dehen.

El 23 de abril la División se vuelve a poner en marcha, esta vez en dirección hacia Baviera. Atraviesa el Rhin, luego el Danubio y entonces recibe la orden de dirigirse a Berchtesgaden, un objetivo cargado de simbolismo puesto que se trata de un emplazamiento de descanso de altos dignatarios nazis en el que Hitler poseía una residencia verdaderamente singular: el “Nido del Águila”.


Imagen

Componentes de La Nueve fotografiados en Pocklington (Inglaterra) en el verano de 1944, antes de partir hacia Francia. En la primera fila y de izquierda a derecha: Martín Bernal, Antonio Gualda, Bullosa, Zubierta, Domínguez "el Extremeño", José Cortés, Domínguez "el Valencia", Blanco, Campos "el Canario", Amado Granell, Sarasqueta, el Capitán Dronne, Montoya, Federico Moreno, Salvador, Antonio. Detrás, entre otros (relevistas franceses que cubrían las bajas) también se hallan: Lozano, Pradas, Pedro Castillo, LLorden, Juan Molina, Delgado, Elías, Escudero, Royo, Antonio Curto, Felipe Rodríguez "el Feo", Antonio Sanchez, Salinas, Anarés Carayón, Juan Fuentes, Ginés Martínez "el Gallego", Valero "el Sevilla", Gutiérrez, Fernando Moreno, Antonio Muela, Vázquez, Hernández, Jordi Gomis, Luís Morales, Andrés Castillo, Santi, Liébana, Antonio Navarro "Carapalo", Abenza, Baños, Pablo Cañero "el Murciano", Llesta, Clarasó, Floreal, Jacinto Paniagua y Fábregas


En esa operación tendrá lugar la última acción bélica de La Nueve. La Compañía está ahora integrada en el “sous-groupement” Sarazac, que tomará el pueblo de Inzell y deberá despejar el camino de unas defensas alemanas que disponen de cañones del 88 y la ventaja de un terreno formado por montañas y gargantas que lo hacen idóneo para la emboscada.

La Nueve se apoderará de un puente y marchará sobre Weissbach donde la destrucción de un segundo puente marcará la interrupción definitiva de su avance. Fue el último combate de la 2e DB en la Segunda Guerra Mundial.

El sábado 5 de mayo, Leclerc llega a Berchtesgaden y una gigantesca bandera tricolor es colgada en el “Nido del Águila”. Este gesto simbólico marca el final de la guerra para 2e DB.

En lo que respecta a La Nueve, de los hombres que habían desembarcado en Utah Beach menos de un año antes sólo quedaban 16. Había sido un duro tributo de sacrificio para una leyenda de la guerra contra el nazismo que merece estar presente para siempre en la memoria de los hombres libres.





15. FUENTES


http://juanmario.rey.en.eresmas.net/HISTORIA1.htm
http://www.lanueve.net
http://www.givume.com/32001.html
http://www.forosegundaguerra.com
http://www.nodo50.org/age/guerrilleros/ ... nparis.htm
http://www.aulamilitar.com
http://www.fotosmilitares.org
http://www.ordredelaliberation.fr
http://www.1y2gm.com
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Re: Una Breve Historia de "La Nueve"

Notapor albertoa » 15 Oct 2011 22:05

Excelente aporte de tan distinguida unidad y tan célebre por motivos obvios. Para mi es un orgullo ser español y saber que compatriotas míos estuvieron luchando al lado de los aliados.

Hay algo que me llena de sorpresa y he de decir que según mis conocimientos (escasos), no se produjo en prácticamente ninguna unidad de combate y es el hecho siguiente: acogían a los reemplazos como sus hijos y los protegían...

Impresionante y único.

Saludos.

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Re: Una Breve Historia de "La Nueve"

Notapor huckelberry » 16 Oct 2011 12:44

Excelente, un gran trabajo, felicitaciones.
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Re: Una Breve Historia de "La Nueve"

Notapor Gualtier Malde » 19 Oct 2011 22:48

Reconozco que es uno de los post que más me han gustado de todos los que he leido en este foro y en otros. Gracias.
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Re: Una breve historia de “La Nueve”

Notapor Bertram » 06 Dic 2016 12:53

Recuperación de imágenes

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Re: Una breve historia de “La Nueve”

Notapor guti99 » 06 Dic 2016 18:49

Se me habia pasado este artículo.

Me ha gustado mucho. Debería conocerse mas lo que hicieron estos hombres.

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Re: Una breve historia de “La Nueve”

Notapor James Doolittle » 19 Feb 2017 15:17

Un extenso y completo artículo sobre el aporte de estos españoles al luchar al lado de los aliados. Honor a estos hombres luchadores por la libertad.


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Re: Una breve historia de “La Nueve”

Notapor Donald Malarki » 19 Feb 2017 16:05

Unas cuestiones un poco más globales. Participó la nueve en la campaña de Normandía y las Ardenas?
Mil gracias anticipadas, es uno de mis primeros mensajes.
Quien sobreviva a este día, se pondrá de puntillas cuando este día sea mencionado, Currahee!!



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Re: Una breve historia de “La Nueve”

Notapor abhang » 19 Feb 2017 20:13

No, no participó como tal en el desembarco de Normandía, lo hizo unos meses después.
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Re: Una breve historia de “La Nueve”

Notapor albertoa » 19 Feb 2017 21:00

Donald Malarki escribió:Unas cuestiones un poco más globales. Participó la nueve en la campaña de Normandía y las Ardenas?
Mil gracias anticipadas, es uno de mis primeros mensajes.


El artículo lo explica perfectamente: desembarcaron en agosto en Utah. Sí participaron en la Batalla de Normandía, que es bastante más que el Día D, pues dura precisamente hasta finales de agosto del 44. No participaron en la ofensiva alemana de las Ardenas, pero por esas fechas, sí estuvieron durante el episodio de la Bolsa de Colmar.

Saludos.

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"Aunque el engaño sea detestable en otras actividades, su empleo en la guerra es laudable y glorioso, y el que vence a un enemigo por medio del engaño merece tantas alabanzas como el que lo logra por la fuerza."
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