La expansión Rusa

Descripción: Llega ahora el turno de Finlandia. Stalin, valiéndose del respaldo alemán, resuelve exigirle también la entrega de bases y territorios.

Estudios de la Segunda Guerra Mundial

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La expansión Rusa

Mensaje por hectorpoison » 16 04 2012 18:52

La expansión Rusa

El 27 de septiembre de 1939, Varsovia Se entrega a los alemanes, después de ser bombardeada implacablemente por la Luftwaffe. La campaña de Polonia llega así a su fin.

En la tarde de ese día, aterriza en el aeropuerto de Moscú un gigantesco cuatrimotor “Cóndor". Al abrirse la puerta del aparato aparece, sonriente, el ministro de Relaciones Exteriores del Reich, Joachim von Ribbentrop. Un grupo de funcionarios soviéticos le da cordial bienvenida. Inmediatamente, el ministro sube a un automóvil y parte a toda velocidad hacia el Kremlin. Allí lo aguardan Stalin y Molotov, para dar termino a las negociaciones del reparto de Polonia.

La conferencia en el Kremlin se prolonga hasta altas horas de la noche. Al finalizar la reunión, Ribbentrop se dirige a la embajada alemana y envía un telegrama a Hitler, comunicándole las pretensiones Soviéticas. Stalin está decidido a adueñarse de las naciones bálticas, Estonia, Letonia y Lituania, a fin de crear un cordón defensivo entorno a las fronteras occidentales de la URSS. En consecuencia, ofrece a Alemania parte de los territorios que le han sido asignados en el reparto de Polonia a cambio de Lituania. Estonia ha accedido ya, bajo la amenaza de una invasión, a entregar a Rusia bases y militares.

El 28 de septiembre Hitler contesta a Ribbentrop, comunicándole que acepte el trueque propuesto por Stalin y, además, hace saber al ministro que ya ha ordenado la evacuación de los alemanes residentes en Estonia, Letonia y Lituania. De esa manera, da vía libre a la expansión rusa sobre las costas del mar Báltico.

Una vez obtenida la aprobación de Hitler a las exigencias soviéticas, Ribbentrop da rápidamente término a las negociaciones. En la madrugada del 29 de septiembre, firma junto con Molotov un tratado de amistad y límites. Una cláusula secreta de dicho pacto determina la definitiva desaparición de Polonia y las naciones bálticas como Estados independientes.

Llega ahora el turno de Finlandia. Stalin, valiéndose del respaldo alemán, resuelve exigirle también la entrega de bases y territorios.
Stalin y Ribbentrop en la firma del pacto de no agresión 23 de Agosto de 1939Stalin y Ribbentrop en la firma del pacto de no agresión 23 de Agosto de 1939
Finlandia enfrenta la agresión
El 5 de octubre de 1939, Molotov envió al gobierno finlandés una nota, invitándolo a mandar delegados a Moscú para realizar un "intercambio de ideas sobre cuestiones políticas".

Una Semana más tarde llegaba a Moscú la delegación finlandesa, presidida por juho Kusti Paasikivi. Molotov dio amistoso recibimiento a los delegados y, sin tardanza, propuso a PaaSikivi la firma de un pacto de ayuda mutua similar al que Rusia acababa de concertar con los países bálticos. Este tratado equivalía, de hecho, a establecer un protectorado soviético sobre Finlandia, Paasikivi, sin titubear, lo rechazó de plano.
Frente de Murmansk, Laponia, Finlandia, 1941Frente de Murmansk, Laponia, Finlandia, 1941
Convencido ya de que los finlandeses no podrían ser embaucados, Molotov presentó a Paasikivi, dos días más tarde, las exigencias Soviéticas. El documento era un verdadero ultimátum.

Rusia reclamaba a Finlandia la cesión en "arrendamiento" del estratégico puerto de Hangö, situado en la boca del golfo de Finlandia, a fin de establecer una base aeronaval. Exigía, además, la entrega de una serie de islas en el citado golfo, y una extensa faja territorial en el istmo de Carelia. En compensación, los soviéticos estaban dispuestos a entregar a Finlandia algunos kilómetros de tierras desiertas al norte del lago Ladoga, y a autorizar la fortificación de las islas Aland, situadas en el golfo de Botnia.

Profundamente alarmado, Paasikivi retornó inmediatamente a Helsinki, y entregó el ultimátum soviético a su gobierno. Al terminar su lectura, el primer ministro, Aino Cajander, ordenó la movilización de 200.000 reservistas.Finlandia Se aprestó así a enfrentar la agresión soviética.
Soldados fineses camino del frente en espera del ataque de las fuerzas rusasSoldados fineses camino del frente en espera del ataque de las fuerzas rusas
La delegación finlandesa retornó presurosamente a Moscú, y entregó a Molotov la respuesta de Cajander. Finlandia aceptaba la cesión de algunas islas y la rectificación de fronteras en el istmo de Carelia, pero rechazaba la entrega del puerto de Hangö. Enfurecido, Molotov decidió dar rápido término a la cuestión. Las fuerzas del ejército rojo se hallaban ya emplazadas frente a Finlandia, listas para lanzarse al ataque.

Ante el fracaso de las negociaciones, Paasikivi abandonó definitivamente la capital rusa el 13 de noviembre. A partir de ese momento, la guerra se hizo inevitable.


El incidente de Mainila

En la tarde del 26 de noviembre, el embajador finlandés entró presurosamente en el despacho de Molotov. El ministro soviético lo saludó friamente, y le entregó una nota con la denuncia de un incidente que acababa de tener lugar en la frontera. De acuerdo a dicho informe, las tropas finlandesas habían disparado varios cañonazos sobre el pueblo ruso de Mainila, en el istmo de Carelia, dando muerte a un grupo de soldados soviéticos.

Molotov, con tono amenazador, señaló al embajador que, aun cuando su gobierno no pretendía exagerar la magnitud del hecho, había decidido exigir a Finlandia el retiro de todas sus fuerzas a una distancia de 25 km. de la frontera, a fin de evitar nuevas provocaciones. Esta medida equivalía a ceder a las tropas soviéticas una ventajosa y profunda cabecera de puente en territorio Finlandés.
Localización de Mainila en el Istmo de CareliaLocalización de Mainila en el Istmo de Carelia
Dos días más tarde, el 28 de noviembre, llego a Moscú la respuesta del gobierno de Helsinki. La nota señalaba que, de acuerdo a las investigaciones realizadas, se había podido comprobar que los disparos no habían sido efectuados por tropas finlandesas, sino por cañones “no identificados" emplazados dentro de territorio soviético. En consecuencia, Finlandia sólo se avendría a retirar sus fuerzas de la frontera, sí los soviéticos realizaban un desplazamiento similar. Molotov, sin inmutarse por la velada acusación, rechazó de plano la nota finlandesa, y al día siguiente denunció el pacto de no agresión firmado por la URSS y Finlandia en 1932. Ya nada podía evitar el conflicto.

En las primeras horas de la mañana del 30 de noviembre, el embajador finlandés fue llamado urgentemente al comisariato de Relaciones Exteriores, donde un funcionario le comunicó, sin mayores ceremonias, la ruptura de relaciones diplomáticas entre Rusia y Finlandia. En ese mismo momento, Molotov dirigía un mensaje radial anunciando al pueblo soviético la iniciación de las hostilidades.


Los rusos preparan el ataque

Durante los meses de verano que precedieron al ataque, el general Semión Konstantinovich Timoshenko, comandante en jefe de las fuerzas rusas, había concentrado los efectivos de cuatro poderosos ejércitos sobre las extensas fronteras de Finlandia. Pudo completar sin dificultades la maniobra, utilizando la línea ferroviaria que corre desde Leningrado hasta el puerto de Múrmansk, Situado en las costas del océano Ártico. A lo largo de dicha vía emplazó depósitos de armamentos y provisiones, que servirían para abastecer a las tropas rusas destacadas en las desérticas y heladas regiones del norte de Finlandia.
Semión Konstantinovich TimoshenkoSemión Konstantinovich Timoshenko
El plan de operaciones soviético estaba hábilmente concebido. Un ejército, el VII, llevaría a Cabo la maniobra decisiva de la campaña en la región del istmo de Carelia. Con tal fin le fueron asignadas el grueso de las fuerzas: 11 divisiones de infantería, 1 cuerpo mecanizado y 3 brigadas de tanques. La misión de dicha agrupación sería atacar frontalmente a la "Línea Mannerheim”, cuyas fortificaciones extendían a través del istmo de Carelia, desde las costas del golfo de Finlandia hasta las márgenes de lago Ladoga. Una vez rotas las defensas finlandesas, del VII ejército llevaría a cabo la conquista de Helsinki y los ricos territorios del sur de Finlandia. Al norte del lago Ladoga, otro ejército, el VIII, integrado por 6 divisiones de infantería, apoyaría la acción de las fuerzas rusas destacadas en el istmo de Carelia.Su misión sería avanzar hacia el sur y atacar la retaguardia a las divisiones finlandesas que defendían la Línea Mannerheim.
Soldados fineses defendiendo las fortificaciones de la Línea MannerheimSoldados fineses defendiendo las fortificaciones de la Línea Mannerheim
Frente a la region central de Finlandia, estaba emplazado el IX ejercito, compuesto por 6 divisiones de infantería y 1 brigada de tanques. Esta agrupación avanzaría hacia el oeste a fin de cortar al país por la mitad, y ocupar los puertos de Tornea y Oulu, situados sobre el golfo de Botnia. De esta manera, Finlandia se vería privada de sus comunicaciones con Suecia y Noruega, principales fuentes de abastecimiento para sus ejércitos. Al norte, sobre las costas del océano Ártico, el XIV ejercito, integrado por 3 divisiones de infantería y fuertes unidades, ocuparía el puerto de Petsamo, a fi de impedir el eventual desembarco de un ejército auxiliar franco británico. Posteriormente, esta agrupación destacaría una de sus divisiones apoyada por tanques, a fin de cooperar en el ataque del IX ejército. Así, Finlandia atacada simultáneamente por el norte, el centro y el sur, se vería obligada a dispersar sus reducidas fuerzas sobre un frente de más de 1.400 km de extensión.

El ejército finlandés sólo contaba en el momento de la invasión con 12 divisiones de infantería, un puñado de tanques anticuados y 170 aviones. Sin embargo, esa fuerza tenía la ventaja de combatir en su propio y agreste terreno. El territorio finlandés, cubierto por millares de lagos, inmensos bosques y extensos pantanos, se prestaba maravillosamente para realizar una lucha defensiva. Los soldados finlandeses eran hábiles tiradores y, valiéndose de esquíes, se desplazaban con facilidad sobre la nieve que, en los meses de invierno, cubría en su totalidad a las distintas regiones del país. Esa extraordinaria movilidad habría de ser una de las principales causas de sus sorprendentes victorias sobre los rusos.
Patrulla de soldados finesesPatrulla de soldados fineses
Al iniciarse las hostilidades, el mariscal Mannerheim, padre de la independencia finlandesa, asumió la jefatura de las fuerzas armadas. El veterano jefe adopto un inteligente plan para enfrentar el ataque soviético. Sabía que la principal amenaza residía en una ruptura rusa a través de las fortificaciones del istmo de Carelia. En consecuencia, concentró allí el grueso de sus fuerzas: 5 divisiones de infantería, apoyadas, a retaguardia, por una división de reserva. Comandaba dicha agrupación el teniente general Oestermann.

El ejército del Istmo, atrincherado en la línea Mannerheim, debía mantenerse en sus posiciones a fin de impedir la irrupción de los soviéticos sobre los territorios del sur de Finlandia, donde se hallaban concentradas las principales ciudades e industrias del país. Al norte del lago Ladoga, y fin de impedir un ataque por la retaguardia a las fuerzas del general oestermann, fueron emplazadas dos divisiones de infantería.

Para cubrir las extensas fronteras oríentales, Mannerheim sólo contaba, en el momento de iniciarse la lucha, con 6 batallones de infantería.


Victoria en el Istmo

A las 7 de la mañana del 30 de noviembre de 1939, el general Timoshenko lanzó sus fuerzas al ataque. Más de medio millón de soldados, apoyados por miles de tanques y aviones, cruzaron la frontera, confiados en que lograrían aniquilar en pocos días a las tropas de Mannerheim. Los finlandeses, sin embargo, opondrían encarnizada resistencia, y asombrarían al mundo al obtener una serie de brillantes y repetidas victorias sobre los poderosos ejércitos rusos.
T-26 del 7º Ejército durante su avance en el istmo de CareliaT-26 del 7º Ejército durante su avance en el istmo de Carelia
Tal como había sido planeado, el principal ataque soviético tuvo lugar en el istmo de Carelia. Luego de vencer la resistencia de las fuerzas finlandesas de vanguardia y de franquear los campos minados y obstáculos interpuestos en su camino, las divisiones rusas se emplazaron frente a las fortificaciones de la línea Mannerheim. Esta poderosa obra defensiva tenía una extensión de 125 km y se apoyaba en las márgenes de tres grandes lagos ubicados en el centro del istmo, el Muola, el Vuoski y el Suvanto. Contaba con 90 grandes casamatas de cemento armado, unidas por una intrincada red de trincheras, reductos, nidos de ametralladoras y refugios excavados en tierra y reforzados con gruesos troncos, y poseía además un extenso y profundo cordón defensivo formado por zanjas antitanques, campos minados y alambradas.
Tropas soviéticas preparando sus posicionesTropas soviéticas preparando sus posiciones
El 6 de diciembre, el VII ejército soviético comenzó el ataque con una serie de operaciones a lo largo de toda la línea, a fin de reconocer los puntos débiles de la defensa. Finalmente, Timoshenko decidió lanzar una poderosa ofensiva sobre la región oriental del istmo, en el sector de la ciudad de Taipale, situada a orillas del lago Ladoga.

La operación fue llevada a cabos por el cuerpo de ejército del general Grendal, integrado por 4 divisiones de infantería y un cuerpo mecanizado. Entre días 6 y 13 de diciembre Grendal desencadenó dieciséis violentos ataques sobre Taipale.

Apoyados por el fuego de centenares de cañones, los infantes rusos avanzaron en formación cerrada sobre las posiciones de los finlandeses. Estos, lograron rechazar uno tras otro los ataques, pero sufrieron pérdidas aniquiladoras. Algunos regimientos de vanguardia quedaron reducidos a menos de la mitad de sus efectivos, pero Taipale no cayó.
Posición finlandesa con una ametralladora Maxim en TaipalePosición finlandesa con una ametralladora Maxim en Taipale
El 16 de diciembre Grendal concentró toda su artillería en un estrecho sector de 700 metros de ancho, frente al lago Suvanto. En la otra orilla, los finlandeses se aprestaron a enfrentar un nuevo ataque. Durante tres horas los cañones rusos arrojaron un diluvio de fuego y acero sobre sus posiciones.

Al cesar el bombardeo, los infantes soviéticos se lanzaron a la bayoneta a través de la superficie helada del lago.

Atrincherados en los cráteres de las granadas, los finlandeses los dejaron aproximarse hasta una distancia de 100 metros, y luego abrieron un fuego mortífero con sus ametralladoras y fusiles. Miles de rusos cayeron segados por las balas, y los restantes se vieron forzados a emprender la retirada.

El 19 de diciembre, Timoshenko desencadenó en el centro del istmo el ataque decisivo. Apoyadas por varias brigadas de tanques, 3 divisiones de infantería avanzaron hacia la línea Mannerheím sobre un frente de 30 km.

Durante cuatro días los finlandeses, combatiendo encarnizadamente, lograron contener los incesantes ataques de la infantería y los blindados soviéticos. Pero, finalmente, se vieron obligados a replegarse. Sufriendo terribles pérdidas, los rusos fueron adueñándose paulatinamente de los reductos y trincheras, y el 23 de diciembre arribaron a la última línea de resistencia. Lleno de júbilo, Tímoshenko se aprestó a ordenar el ataque final que culminaría con la ruptura de la línea Mannerheím. En ese momento crucial el general Oesterman dispuso que su única división de reserva pasase inmediatamente al ataque.
Equipo soviético destruido y abandonadoEquipo soviético destruido y abandonado
Tomados de sorpresa por la violenta embestida finlandesa, los rusos emprendieron la retirada y abandonaron el terreno que habían conquistado a costa de tremendos sacrificios. Así concluyó la primera ofensiva soviética en el istmo de Carelia.


La derrota Soviética en el norte

Al iniciarse la invasión rusa el puerto de Petsamo, Situado en las costas del océano Ártico, contaba como única guarnición con una compañía de infantería, armada con dos cañones modelo 1887. Esa minúscula fuerza tendría que enfrentar el ataque de las tres divisiones del XIV ejército soviético.

En la mañana del 30 de noviembre, las tropas franquearon la frontera y avanzaron lentamente a través de las heladas llanuras. Sobre la costa, una flotilla de cruceros desencadenó un violento bombardeo a fin de apoyar su ataque. Abrumados por la superioridad de los soviéticos, los finlandeses abandonaron Petsamo y se replegaron hacia el interior del país. El jefe del XIV ejército, emplazó entonces dos de sus divisiones sobre la costa, y envió una tercera hacia el sur, acompañada por una poderosa agrupación de tanques. Durante quince días los finlandeses lograron paralizar el desplazamiento de la división soviética, hostigándola continuamente mediante sorpresivos y fulminantes ataques sobre sus flancos y la retaguardia. Sin embargo, los incesantes y sangrientos combates, terminaron por diezmar las filas de la pequeña unidad. El jefe finlandés incorporó entonces a su fuerza a 400 obreros de las minas de níquel situadas en las cercanías de Petsamo, y prosiguió ofreciendo encarnizada resistencia. Finalmente arribaron dos batallones de refuerzo, y lograron rechazar hacia el norte a los soviéticos. En medio de violentas tempestades de nieve ya con una temperatura de 50° bajo cero, las columnas rusas se replegaron hasta la localidad de Nautsi, donde quedaron inmovilizadas hasta el final de la guerra. La ofensiva del XIV ejército rojo había fracasado por completo.
Dos soldados de infantería soviéticas muertos por congelamiento en su trinchera, Finlandia, 1940Dos soldados de infantería soviéticas muertos por congelamiento en su trinchera, Finlandia, 1940
En la región central de Finlandia, el IX ejército se lanzó al ataque hacia el vital nudo de comunicaciones de Rovaniemi, a fin de cortar por la mitad al país y ocupar las costas del golfo de Botnía. Para el 17 de diciembre, dos divisiones soviéticas habían logrado situarse a unos 100 km. de la ciudad, y se aprestaban a tomarla por asalto.

Enfrentado con esa grave amenaza, el mariscal Mannerheim dispuso inmediatamente el envío de refuerzos. Un regimiento de milicianos, integrado por ancianos y muchachos carentes de toda instrucción militar, se dirigió a Rovaniemi, donde desplegó sus efectivos a fin de enfrentar la embestida soviética.

Combatiendo encarnizadamente, los milicianos lograron rechazar a los rusos y ponerlos en fuga. Pertrechados con las armas y tanques abandonados por los soviéticos, los finlandeses reanudaron el ataque y avanzaron hasta la localidad de Sala, próxima a la frontera. Allí el frente quedó estabilizado hasta la conclusión de la guerra.
Soldados finlandeses inspeccionan un T-34 soviético destruidoSoldados finlandeses inspeccionan un T-34 soviético destruido
Más hacia el sur, en los alrededores de la ciudad de Suomusalmi, el general Siilasvue logró una decisiva victoria sobre los rusos. A su vez, en la margen septentrional del lago Ladoga, un regimiento finlandés logró contener el avance de tres divisiones del VII ejército soviético, luego de quince días de sangrientos combates.


La ofensiva de Voroshilov

Al concluir el mes de diciembre, los finlandeses habían conseguido rechazar la invasión soviética en todos los frentes. Stalin, enfurecido por la inesperada derrota, decidió nombrar comandante en jefe de sus ejércitos al mariscal Voroshilov. Este procedió inmediatamente a reorganizar las fuerzas que combatían en Finlandia, y reforzó poderosamente sus efectivos. Un nuevo ejército, el XIII, fue destacado en el istmo Carelia, y todas las fuerzas de dicho sector quedaron bajo el mando directo del general Timoshenko. Allí se realizaría nuevamente el ataque decisivo.
Tropas finlandesas en CareliaTropas finlandesas en Carelia
Durante todo el mes de enero de 1940, los rusos llevaron a cabo incursiones y golpes de mano sobre la línea Mannerheim, a fin de impedir las reparaciones de las fortificaciones y desgastar a las fuerzas finlandesas. Finalmente, en la mañana del 5 de febrero dio comienzo la ofensiva. Miles de cañones de todos los calibres bombardearon durante siete horas consecutivas las posiciones finlandesas en el sector occidental del istmo de Carelia.
Cañón AA Bofors de 40 mm. cerca de la orilla del río Syväri, junio de 1942Cañón AA Bofors de 40 mm. cerca de la orilla del río Syväri, junio de 1942
Al cesar el devastador bombardeo, tres divisiones rusas se lanzaron al asalto precedidas por una formación de 100 Tanques. Preparados en los cráteres de las bombas y en las trincheras en ruinas, los soldados sobrevivientes de tres batallones finlandeses se aprestaron a rechazar la embestida. Miles de rusos perecieron bajo el fuego incesante de sus ametralladoras y fusiles. Algunos tanques lograron romper la defensa e infiltrarse, pero fueron destruidos por los finlandeses con bombas Molotov y haces de granadas.

Durante los días 8, 9 y 10 repitieron incesantemente los asaltos, y sufrieron terribles pérdidas. Algunos batallones de paracaidistas fueron arrojados detrás de las líneas finlandesas, pero no tardaron en ser aniquilados.

Timoshenko, sin preocuparse por los millares de bajas, prosiguió descargando demoledores golpes contra la línea Mannerheim. Al anochecer del día 10, sus soldados se encontraban combatiendo contra los últimos reductos.


El ataque decisivo

La arrolladora ofensiva de los días 8 al 10, no era sino el preludio, del ataque decisivo. El domingo 11 de febrero a las 8,30 de la mañana, 320 cañones, concentrados en una estrecha franja de 4 km. frente a la aldea de Suma, desencadenaron un bombardeo arrasador. En pocas horas, más de 300.000 granadas cayeron sobre las trincheras finlandesas. Bajo la cubierta de ese fuego infernal, un batallón de tanques rusos provistos de lanzallamas se introdujo en las defensas y logró destruir las casamatas principales.

Un grupo de 70 tanques consiguió finalmente romper las líneas a través de un pantano que se hallaba cubierto por el hielo. Allí no existían prácticamente defensas, y los soviéticos lograron introducir una cuña de unos 3 km. de profundidad. Los infantes finlandeses se lanzaron a la carrera contra los blindados, esquivando el fuego de sus ametralladoras y cañones, a fin de destruirlos con cargas explosivas. Los rusos, sin embargo, habían cubierto astutamente a sus tanques con gruesas redes de acero, que protegieron a los vehículos del estallido de las granadas. La penetración soviética quedó así asegurada.
Tanque T26 RusoTanque T26 Ruso
Durante cinco días el ataque prosiguió con furia renovada en los alrededores de Suma. Los finlandeses empeñaron en la lucha sus últimas reservas, pero no lograron reconstruir las líneas. Lenta pero inexorablemente, los rusos continuaron avanzando, aniquilando una posición detrás de otra.

Había llegado el momento crucial de la campaña. El frente amenazaba derrumbarse en cuestión de horas.


Mannerheim ordena la retirada

En la noche del 14 de febrero, el mariscal Mannerheim convocó a una reunión a todos los comandantes de las unidades emplazadas en el istmo de Carelia. La dramática Conferencia tuvo lugar en el puesto de mando del general Oestermann, situado a 7 km de la línea de combate. A la distancia retumbaba el incesante fuego de la artillería rusa.
Carl Gustaf Emil MannerheimCarl Gustaf Emil Mannerheim
Durante varias horas los oficiales discutieron acaloradamente acerca de la maniobra que correspondía realizar para Salvar al ejército del istmo de una completa destrucción. Los jefes de los regimientos que combatían en primera línea, se pronunciaron, en su mayoría, por una retirada general de las unidades del Sector occidental y central, hasta una nueva posición situada al norte del puerto de Viborg. Sabían que sus tropas habían llegado al límite de su capacidad de resistencia y que los diezmados batallones no tardaran en desintegrarse ante los demoledores ataques soviéticos. El jefe del estado Mayor, sin embargo, se opuso a esa retirada, pues consideraba que se podría organizar la defensa al sur de Viborg, salvando así al estratégico puerto de caer en manos de los rusos.

El mariscal Mannerheim no tomo esa noche ninguna decisión. Abrigaba todavía la esperanza de contener la ofensiva soviética, mediante el contraataque de dos divisiones de refuerzo que se hallaban en marcha desde el norte. Sin embargo, esas unidades tardaron demasiado en llegar pues, al ser atacadas por los aviones rusos los trenes que las conducían, tuvieron que desembarcar y recorrer a pie los últimos 100 km que las separaban del frente.

El 15 de febrero, Timoshenko redoblo los ataques en la cuña abierta al este de Suma, y la penetración se extendió hasta el punto límite de la ruptura.

Mannerheim comprendió que el fin había llegado. El dia 15, en consecuencia, ordeno la retirada de los ejércitos emplazados en el sector occidental y central del istmo hasta la posición defensiva al sur de Viborg. Replegándose durante la noche a través de los bosques y pantanos helados, los finlandeses lograron alcanzar sin dificultad la segunda línea de resistencia.

Al amanecer del 17 de febrero, los soviéticos advirtieron que los finlandeses habían abandonado la línea Mannerheim. Timoshenko, sin tardanza, ordeno avanzar a sus fuerzas, y esa misma tarde tomó contacto con la nueva posición. Los rusos se lanzaron inmediatamente al ataque, pero fueron rechazados.
Tanque lanzallamas soviético asalta la línea MannerheimTanque lanzallamas soviético asalta la línea Mannerheim

La batalla final
Luego de tres días de violentos combates, Timoshenko comprendió, con amargura, que aun cuando los finlandeses habían perdido los tramos principales de la línea Mannerheim, estaban todavía en condiciones de proseguir la lucha.

La primavera se acercaba, y con ella el deshielo, que nuevamente convertiría a los miles de lagos y pantanos que cubrían el istmo de Carelia, en infranqueables obstáculos para el desplazamiento de los tanques y vehículos motorizados. Ante esa amenazadora perspectiva, el mariscal Voroshilov decidió dar rápido término a la campaña, flanqueando a las fuerzas finlandesas emplazadas en el istmo, mediante un ataque a través de la superficie helada del golfo de Finlandia.
Kliment Efremovich VoroshílovKliment Efremovich Voroshílov
Los rusos ya contaban allí con una ventajosa posición de partida, pues en los primeros días de la guerra se habían adueñado de las islas de Sursarí, Lavansari y Seiskiarí, situadas a menos de 50 km de la costa finlandesa. En dichas islas comenzó entonces la acelerada concentración de efectivos para realizar el ataque. Además, los soviéticos se proponían franquear también la bahía de Viborg que, al igual que el golfo de Finlandia, estaba cubierta por una capa de hielo de 1 a 2 metros de espesor. Sobre esa firme y pulida calzada de 135 km de extensión, Se lanzarían al ataque las columnas de infantería apoyadas por millares de tanques y cañones.

Como preludio a la ofensiva, dos divisiones rusas atacaron a la fortaleza de Koivisto, emplazada en la margen meridional de la bahía de Viborg, y luego de tres días de sangrientos combates, lograron desalojar a la guarnición. El 25 de febrero los rusos se internaron en la bahía precedidos por fuertes formaciones de tanques. Desde la costa Septentrional, los finlandeses rompieron el fuego con sus Cañones de 30,5 cm. Las gigantescas granadas, al explotar, abrieron enormes grietas en el hielo, por las cuales desaparecieron, hundiéndose en las aguas heladas, compañías enteras de soldados y centenares de tanques y camiones.

El 1 de marzo los rusos lograron establecerse a lo largo de la costa septentrional, y concentraron allí su artillería para iniciar el bombardeo contra las posiciones finlandesas. Tres días más tarde, comenzó el ataque. Seis divisiones se lanzaron al asalto contra las trincheras defendidas por 12 batallones de agotados soldados finlandeses.

Ese mismo día, los rusos avanzaron por primera vez a través del golfo de Finlandia. En sucesivas oleadas, atacaron los reductos de la costa defendía, por 5 batallones finlandeses apoyados por unidades de milicianos. Nuevamente, fueron derrotados. Para reforzar sus divisiones, los soviéticos abrieron caminos a través de la nieve que cubría a la superficie helada del golfo con una capa de dos metros de espesor.

Por esas improvisadas carreteras se desplazaron, en interminables columnas, tanques, camiones y tractores llevando a remolque piezas de artillería y trineos cargados de soldados y municiones. Ante ese gigantesco despliegue de fuerzas, Finlandia tendría inexorablemente que sucumbir. El 7 de marzo dos divisiones soviéticas lograron poner pie sobre la margen septentrional de la bahía de Viborg. Timoshenko ordenó entonces concentrar la masa de su artillería frente a ese sector, y desencadenó un bombardeo infernal. Dos días más tarde, y luego de sostener encarnizados combates, los rusos lograron extender hacia el interior la cabecera de puente, y cortaron con el fuego de sus cañones la ruta que unía al puerto de Viborg con Helsinki.
Sección finlandesa con carro Vickers 6tSección finlandesa con carro Vickers 6t
En el istmo de Carelia, 10 divisiones rusas apoyadas por 2 brigadas de tanques, consiguieron romper las líneas finlandesas y abrieron una brecha de 20 km. de extensión al este de Viborg.

Luchando desesperadamente las tropas de Mannerheim emprendieron la retirada. El 3 de marzo, 6 divisiones soviéticas se lanzaron al ataque contra Viborg y entablaron furiosos combates callejeros con los sobrevivientes de tres regimientos finlandeses.

Mannerheim y sus generales comprendieron que la guerra estaba perdida. El ejército finlandés había agotado totalmente su capacidad combativa.


Termina la guerra

El 6 de marzo una delegación finlandesa se trasladó a Moscú, y al día siguiente inició las negociaciones que pusieron fin a la sangrienta contienda.

El 13 de marzo cesó el fuego en todos los frentes. De acuerdo a lo exigido por Stalin, todo el istmo de Carelia, los territorios situados sobre el océano Ártico, y el puerto de Hangö en el mar Báltico, pasaban a manos de los soviéticos.
Áreas cedidas por Finlandia a la URSSÁreas cedidas por Finlandia a la URSS
El conflicto tuvo graves y decisivas derivaciones. Al desencadenar los soviéticos la invasión, los gobiernos de Francia y Gran Bretaña, presionados por el clamor popular, planearon enviar una fuerza expedicionaria en apoyo de los finlandeses. Sin embargo, la guerra llegó a su término sin que se concretase el envío de tropas. Un nuevo plan había sido adoptado por las potencias aliadas. Las fuerzas alistadas para enviar a Finlandia, Serían desembarcadas en Noruega con la misión de ocupar el puerto de Narvik y posteriormente los yacimientos de hierro del norte de Suecia. De esta forma serían interrumpidos los embarques de dicho mineral a Alemania. Hitler, al tener informes de la operación, ordenó a sus generales llevar a cabo la conquista de Noruega.

Fuentes:
http://www.ww2incolor.com
http://noseq.com
http://elgrancapitan.org
http://www.lasegundaguerra.com/
http://www.wikipedia.org/
http://www.history.com/
http://www.forosegundaguerra.com/
http://dsc.discovery.com/
http://www.youtube.com

Unidad: 29th Infantry Division (U.S Army)


"No creo que hayamos aprendido nada de los errores del pasado"

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Re: La expansión Rusa

Mensaje por Eisenhower » 16 04 2012 21:11

Sin duda la fiera resistencia que opusieron los finlandeses es digna de película heroica.
Muy buen artículo y muy interesante.
Atentamente, Eisenhower

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Re: La expansión rusa

Mensaje por Erwin Rommel » 17 04 2012 01:07

Camarada hectorpoison, muy buena selección narrativa y un estupendo estilo.

Francamente, un estupendo artículo sobre una de las fases menos conocidas por el público en general de la 2GM, incluyendo a muchos aficionados al conflicto. El expansionismo soviético hacia Occidente es clave para entender muchas cuestiones de lo que posteriormente ocurriría en el Frente Oriental. Incluso algunos elementos de la Posguerra se pueden entrever en este conflicto.

Felicidades por el artículo.


Saludos
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Re: La expansión rusa

Mensaje por hectorpoison » 17 04 2012 21:41

Muchas gracias compañeros por tan grande muestra de interés hacia mis escritos. Halagado completamente y alentado a seguir ondeando un poco más en todas aquellas historias que por uno u otro motivo se han perdido en el tiempo.

Saludos y gracias de nuevo.

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matiking
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Re: La expansión rusa

Mensaje por matiking » 20 04 2012 22:22

Excelente articulo. Una parte de la historia poco conocida.

Saludos.
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BLITZ PANZER
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Re: La expansión rusa

Mensaje por BLITZ PANZER » 28 04 2012 18:58

La verdad que es un artículo muy bueno. Me ha servido mucho ya que me interesa puntualmente este tópico.

Les dejo un texto que escribí hace bastante sobre como era la situación anterior a la Guerra de Invierno hasta donde se remonta los conflictos entre fineses y rusos. Lo he publicado en el foro pero hace mucho y creo que se perdió. Si está repetido, pido perdón.

ANTES DE LA GUERRA DE INVIERNO:

La guerra de Invierno fue una contienda que se libró en la frontera ruso-finlandesa (30 noviembre de 1939-12 de marzo 1940).

La principal causa de esta guerra fueron las disputas fronterizas.

ANTES DE 1939: Las disputas territoriales entre Finlandia y Rusia no eran nuevas, ya que Rusia desde hacía siglos que estaba buscando una salida al mar Báltico.

A partir de las guerras napoleónicas, Finlandia fue anexada al imperio de los Zares como Gran Ducado.

La revolución rusa de 1917 le facilitó la independencia al país escandinavo. Se habían hecho cargo de la independencia los partidarios de extrema derecha y durante y luego de la independencia, en la guerra civil, estos tomaron represalias contra la población bolchevique.

La guerra civil, fe ganada, en cierta medida, por el apoyo que los derechistas, con tendencias fascistas, recibían de la Alemania nazi de Hitler. (Lo mismo pasó en la guerra civil española).
  • -1920: Se firma un acuerdo fronterizo entre Finlandia y Rusia.
    -1932: Se firma un pacto de no agresión entre el gigante rojo y Finlandia.
    -1934: Se renueva el tratado de no agresión ruso-finés.
En esos años, surgieron movimientos fascistas tales como el Lapua con gran popularidad en las clases medias.

Estos movimientos tenían como meta erradicar el comunismo y anexar territorios rusos para, así, crear la "Gran Finlandia".

Los miembros de Lapua se caracterizaron por actuar con violencia y en 1932 estuvieron a punto de realizar un golpe de Estado y el partido fue ilegalizado al instante.

Aunque el Lapua fue prohibido, el fascismo seguía presente bajo otros nombres.

CAUSAS:

Una aldea en territorio de Finlandia llamada Mainila en el istmo de Carelia se sitúa a menos de 30km de San Petersburgo y los soviéticos pensaban que podía servir de base a Alemania para atacar la cuna de la revolución de los trabajadores (1917)
El 26 de noviembre de 1939, Mainila fue bombardeada por por tropas rusas simulando un ataque finés.

La denuncia de ese ataque fue acompañada por el ultimátum soviético a Finlandia para que esta retroceda su frontera unos 25km.

Esta última se niega y afirma tener pruebas de que el ataque fue efectuado por soldados del Ejercito Rojo.

Como oferta, Finlandia afirma que está dispuesta a que los dos países desmilitaricen la frontera.

El 29 de Noviembre de 1939, EEUU se ofrece como mediador. Ese mismo día Molotov(Ministro de relaciones exteriores de la URSS desde 1930 hasta 1941) denuncia el pacto de no agresión y rompe las relaciones diplomáticas con Finlandia.

Al día siguiente empieza la guerra.

FUENTES:
Libro: La segunda Guerra Mundial, tomo 2. Finlandia contra Stalin.
http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_invierno

Un saludo,

BLITZ
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Re: La expansión rusa

Mensaje por hectorpoison » 29 04 2012 15:55

Excelente complemento compañero BLITZ. Realmente no se puede comprender la magnitud del conflicto sin antes conocer un poco más sobre sus antecedentes.

Saludos y muchas gracias por tan buen aporte!!

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Re: La expansión Rusa

Mensaje por Bertram » 19 04 2016 19:42

[correcto]Recuperación de imágenes y optimización de códigos[/correcto]
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