El Proceso a los Médicos

Descripción: La condena de los médicos-asesinos responsables de los experimentos inhumanos.

Etiquetas del tema: Asesinos Experimentos humanos Médicos

Persecuciones y crímenes en la Segunda Guerra Mundial

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El Proceso a los Médicos

Mensaje por cocinilla » 14 Sep 2018 17:29

El Proceso a los Médicos (1ª Parte)


La condena de los médicos-asesinos responsables de los experimentos inhumanos.


Demandados sentados bajo custodia en el banquillo de los abogados defensores durante el juicio a los doctoresDemandados sentados bajo custodia en el banquillo de los abogados defensores durante el juicio a los doctores


  1. UTILIZABAN A LOS PRISIONEROS COMO SIMPLES CONEJILLOS DE INDIAS
  2. EL PLIEGO DE CARGOS
  3. LA EUTANASIA SEGÚN LOS NAZIS
  4. LA PRUEBA DE VACUNACIÓN DE "TREINTA GITANOS"
  5. EL "DIARIO DE LA MUERTE"
  6. "PARA LOS JUDÍOS NO ES NECESARIO EL EXAMEN..."
  7. "ESTAMOS PREPARADOS PARA LA ESTERILIZACIÓN EN MASA"
  8. CÓMO ESTERILIZAR 3.000-4.000 PERSONAS EN UN DÍA
  9. LOS EXPERIMENTOS SOBRE MUJERES EN EL "BLOQUE 10" DE AUSCHWITZ
  10. TRAS LA AUTOPSIA, EL CORAZÓN SIGUE LATIENDO
  11. UNA CARTA DE HIMMLER
  12. LOS EXPERIMENTOS A GRAN ALTURA
  13. EL MÉDICO QUE ESCAPÓ DE LA HORCA
  14. ESPECIAL INTERÉS POR LOS GEMELOS
  15. LA SENTENCIA DEL PROCESO A LOS MÉDICOS ASESINOS
  16. LA CAZA DE MENGELE
  17. "ODESSA" AYUDA AL MÉDICO CRIMINAL
  18. ¿GENOCIDIO EN LA SELVA?
  19. VIDEO
  20. FUENTES




1. UTILIZABAN A LOS PRISIONEROS COMO SIMPLES CONEJILLOS DE INDIAS

El 15 de noviembre de 1946 comenzó en Nuremberg, ante el Tribunal americano número 1, presidido por el juez Walter B. Beals, lo que se conoce con el nombre de "el proceso de los médicos". El juicio concluyo el 21 de agosto de 1947 y los veintitrés acusados se declararon "no culpables en el sentido de la acusación" De ellos, siete fueron condenados a la horca (Viktor Brack, karl Brandt, Rudolf Brandt, Karl Gebhardt, Joachim Mrugowsky, Waldemar Hoven y Wolfram Sievers); cinco, a cadena perpetua (Fritz Fischer, Gerhard Rose, Oskar Schröder, Karl Genzken y Siegfried handloser); dos a veinte años de cárcel (Hermann Becker-Freyseng y Hertha Oberhauser); uno, a quince años (Wilhelm Beiglböck) y otro a diez (Helmut Poppendick). Los siete acusados restantes (Kurt Blome, Adolf Pokorny, Hans Wolfgang, Hans-Wolfgang Romberg, Paul Rostock, Siegfried Ruff, Konrad Schaefer y Georg August Welt) fueron absueltos de los cargos imputados.

Juez principal Walter B. BealsJuez principal Walter B. Beals
Según el juez adjunto Victor C. Swearingen, ex-asistente del Fiscal General, los acusados (especialmente Brack, jefe del servicio sanitario de la Cancillería de Hitler; Karl Brandt, comisario del Reich y Ministro de Sanidad; Rudolf Brandt "sin parentesco con el anterior", que desempeñó el cargo de secretario personal de Himmler, y Karl Gebhardt, medico personal Reichsführer de las SS y presidente de la Cruz Roja alemana), "fueron responsables, cómplices, instigadores o favorecieron las empresas que (desde septiembre de 1939 a abril de 1945) preveían experimentos médicos (...) en sujetos que no habían concedido su permiso para ello, cometiendo en el transcurso de dichos experimentos homicidas, violencia, atrocidades, torturas, crueldades y otras acciones inhumanas".

Juez Harold SebringJuez Harold Sebring
Los acusados, en mayor o menor grado, habían estado implicados en la "operación Eutanasia" (eliminación de los internos en clínicas psiquiátricas, niños deformes, o deficientes, etc) y en experimentos sobre descompresión y congelación en prisioneros, cobre vacunación contra el tifus y sobre esterilizaciones en masa. Los acusados eran eminentes profesores y médicos clínicos, en hospitales y en la universidad, y permitieron que con ello trabajasen personas como el Hauptsturmführer Sigmund Rascher, quien en la primavera de 1941 había propuesto a Himmler la realización de experimentos sobre sujetos humanos. Este charlatán sanguinario llegó a ser amigo de Himmler, quien admiraba a la señora Rascher por haber traído al mundo a tres niños a los cuarenta y ocho años de edad, con la que se proclamo "Campeona Alemana de Natalidad" (en la primavera de 1944, los Rascher fueron detenidos por haberse apropiado, ilegalmente, de tres niños, a los que habían pasado por hijos suyos). Himmler intervino, destacó la importancia de las investigaciones de Rascher y ordenó la suspensión del proceso. Sin embargo, el "científico" no obtuvo la libertad. Confinado en Dachau, Rascher presumía ante los prisioneros de haber sido el inventor de la cámara de gas y, tal vez por ello, fue ejecutado en los últimos días del Tercer Reich.



2. EL PLIEGO DE CARGOS


La denuncia se articuló en cuatro puntos:
  • Punto 1 (El Plan Común o la Conjura): El primer punto contiene la acusación de haberse acordado ilegalmente, intencionalmente y con total conocimiento de causa para cometer, según un plan común, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad, como los defendidos en la Ley Nº 10 del Comité de Control.
  • Punto 2 y 3 (Crímenes de Guerra y Crímenes contra la Humanidad): El segundo y tercer punto de la denuncia presentan la acusación de haber perpetrado crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad. El contenido de estos dos puntos es el mismo, a excepción de que el punto 2 se afirma que las acciones atribuidas a los acusados fueron cometidas "contra civiles y contra personas pertenecientes a las fuerzas armadas de naciones que en aquella época se encontraban en guerra con Alemania... en el ejército de su derecho de control en cuanto potencia beligerante" mientras que en el punto 3 se afirma que fueron cometidas "contra civiles alemanes y contra personas de otras nacionalidades". Ambos puntos se trataron y discutieron como uno solo, pero sin olvidar esta distinción. Los puntos 2 y 3 afirman, sobre todo, que desde septiembre de 1939 hasta abril de 1945 todos los acusados "ordenaron, instigaron, favorecieron, fueron cómplices, dieron su consentimiento y estuvieron implicados en proyectos y empresas médicas... sin el consentimiento de los sujetos de los experimentos, en el curso de los cuales cometieron homicidios, violencia, atrocidades, torturas, crueldades y otras acciones inhumanas". Los puntos 2 y 3 concluían con la afirmación de que los criminales y las atrocidades descritas "constituyen infracciones de los acuerdos internacionales..., de la leyes y costumbres de guerra, y de los principios universales que se derivan de los códigos penales de todas las naciones civilizadas, de los códigos penales de los países en que se cometieron, así como del Articulo II de la Ley Nº 10 del Comité de Control".
  • Punto 4 (Pertenecía a Organización Criminales): El punto 4 del pliego de cargos acusaba a Karl Brandt, Genzken, Gebhardt, Rudolf Brandt, Mrugowsky, Poppendick, Sievers, Brack, Hoven y Fischer de haber pertenecido a una organización que fue declarada por el Tribunal Militar Internacional, ya que los acusados, fueron, desde el 1 de septiembre de 1939, miembros de los "Escalones de Protección" del partido Nacionalsocialista alemán (comúnmente conocido como las SS), infringiendo con ello el apartado 2 (d) del Articulo II de la Ley Nº 10 del Comité de Control.



3. LA EUTANASIA SEGÚN LOS NAZIS


Otro médico que no compareció en la lista de los acusados fue el doctor Carl Clauberg, declarado muerto (en realidad, era prisionero de la Unión Soviética y regresaría solo en 1955, para ser arrestado en Kiel, en cuya prisión se ahorcó). El 9 de diciembre de 1946, la acusación pública procedió a exponer las acusaciones contra los médicos. El juez Swearingen afirmó que en Alemania, tras el estallido de la segunda guerra mundial (tal como se desprendía de los documentos que obraban en su poder), se habían realizado experimentos delictivos en personas no alemanas, en prisioneros de guerra y en civiles (incluidos judíos y los llamados "elementos asociales"), y además en gran escalas y no solo en los territorios del Tercer Reich. "No se trató (explica el fiscal general) de experimentos aislados ni de acciones ocasionales efectuadas por médicos o estudiosos que actuaban por su propia iniciativa. Los experimentos eran el resultado de una política precisa y de planes elaborados en las altas esferas gubernativas, militares y del partido nacionalsocialista y era una parte mas del afán bélico total. Fueron ordenados, aprobados, autorizados y permitidos por personas que ocupaban altos cargos (como, por ejemplo, el profesor Karl Brandt, Ministro de Sanidad del Reich, Teniente General de las SS y médico personal del Jefe del Estado Alemán), que según todos los principios jurídicos tenían el deber de conocer estos hechos y de poner los medios necesarios para impedirlos o poner término a dichas experiencias".

Carl Clauberg y Horst Schumann en el Bloque 10 en AuschwitzCarl Clauberg y Horst Schumann en el Bloque 10 en Auschwitz
El fiscal pasó a ilustrar que era la "Operación Eutanasia", esta palabra, textualmente, significa la muerte misericordiosa, suministrada a enfermos incurables, y según la terminología nazi, la "supresión de vidas indignas de ser vividas". Hitler mantuvo en total secreto la "Operación Eutanasia" y nunca fue promulgada de forma oficial. Philipp Bouhler, asistido por el acusado Karl Brandt, médico personal de Hitler, fue el encargado de su ejecución, con la ayuda de los servicios del Ministerio del Interior. La organización creada a tal fin tenía su sede en Berlín, en Tiergartenstrasse 4, y recibió el nombre convencional de T-4. Su jefe, el acusado Viktor Brack, ayudante de Bouhler, eligió el seudónimo de Yennerwein. Se crearon otros términos inofensivos y de apariencia totalmente anodina para enmascarar los centros de eutanasia y los servicios que dependían de ellos.

Autorización de Adolf Hitler para el programa de eutanasia, firmada en octubre pero fechada el 1 de septiembre de 1939Autorización de Adolf Hitler para el programa de eutanasia, firmada en octubre pero fechada el 1 de septiembre de 1939
Varios psiquiatras alemanes de renombre como el profesor Heyde (que se ahorcó en la cárcel poco después de su detención), Nischer, Pfannmüller, etc proporcionaron su actividad y entusiasta ayuda al T-4. Otra autoridad científica, el profesor Kranz, calculaba en un millón el número de alemanes cuya eliminación era aconsejable. las oficinas del la T-4 prepararon un cuestionario que fue enviado a todos los centros psiquiátricos de Alemania. Una comisión de tres expertos, elegidos entre los médicos mas destacados del T-4, deberían emitir su veredicto en base al cuestionario que, en general, sólo registraban datos del estado civil del enfermo y del nombre de la enfermedad. Si este diagnóstico a distancia era favorable para el enfermo, se le enviaba a una "estación de observación", donde permanecían durante unas semanas. Entonces, salvo opinión contraria del director de la "estación de observación" (lo cual, según el testimonio del propio Brandt en el "proceso de los médicos", no sucedía mas que en el cuatro o seis por ciento de los casos), eran trasladados al instituto de eutanasia propiamente dicho. Por considerar que la eutanasia era un asunto de estado, las decisiones se tomaban sin el conocimiento de las víctimas o de sus familiares.

General de Brigada Telford Taylor, Jefe de Consejo, durante el juicio a los médicosGeneral de Brigada Telford Taylor, Jefe de Consejo, durante el juicio a los médicos
Los posteriores traslados impedían seguir el rastro del enfermo y con ello se facilitaba su desaparición silenciosa. El primer centro de eutanasia se creó en Brandemburgo (Prusia), en 1939, en unos locales que sirvieron como prisión. Su administración fue encargado al comisario de policía Christian Wirth. Durante 1940 se inauguraron otros cinco en varias regiones de Alemania. Según Brack, fueron los de Grafeneck, en Württemberg, Sonnenstein, en Sajonia, Hartheim, en Austria, Bern Gurg, en Turingia, y Hadamar, en Hesse. Se establecieron en propiedades abandonadas o en asilos cuyos habitantes fueron trasladados. Al principio, Wirth se limitaba a matar a los enfermos de un disparo en la nuca. Con la introducción de médicos en estos establecimientos, se adoptaron métodos especiales.

Durante el testimonio en el juicio de los doctores, el experto médico estadounidense, el Dr. Leo Alexander, señala cicatrices en la pierna de Jadwiga Dzido. Dzido, un miembro de la clandestinidad polaca, fue víctima de experimentos médicos en el campo de concentración de RavensbrückDurante el testimonio en el juicio de los doctores, el experto médico estadounidense, el Dr. Leo Alexander, señala cicatrices en la pierna de Jadwiga Dzido. Dzido, un miembro de la clandestinidad polaca, fue víctima de experimentos médicos en el campo de concentración de Ravensbrück
Posteriormente, Brack-Yennerwein introdujo a un químico, el doctor Kallmeyer. El sistema definitivo fue el de la asfixia por óxido de carbono. Su instalación era sencilla y se veía facilitada por el "movimiento" escaso de los centros de eutanasia. En cada establecimiento se aisló herméticamente un pequeño local, transformado en cámara de "duchas". En la cámara había una serie de tubos que comunicaban con los cilindros que contenían el oxido de carbono. Viktor Brack, al ser interrogado por la acusación publica, explico: "Antes de ser conducidos, en grupos de diez o quince, dentro de la cámara de gas, los enfermos eran sometidos a inyecciones de morfina, escopolamina o se les drogaba con con pastillas de somníferos. Las estaciones de eutanasia se hallaban previstos de pequeños crematorios, donde se incineraba los cadáveres. Las familia recibían cartas estereotipadas que anunciaban el fallecimiento del enfermo por debilidad cardíaca o por pulmonar. ¿Entiende?".

Desde enero de 1940 a agosto de 1941, en el que se suspendió el programa de eutanasia, se exterminaron 70.273 enfermos mentales. Una sección del T-4, denominada "Comité del Reich para investigación sobre enfermedades hereditarias", se hallaba encargada de ocuparse de los niños afectados por enfermedades hereditarias graves o que padeciesen deficiencias mentales. esta sección había iniciado sus trabajos en la misma época y la desarrollaba del mismo modo. El funcionamiento del programa de eutanasia dependía directamente de la Cancillería de Hitler y no tenia nada en común con el RSHA de Himmler y de Heydrich. ¿Fue, entonces, mera casualidad que la mayor parte de las estaciones de eutanasia estuviesen situadas junto a los grandes campos de concentración?. Lo que es evidente es que, desde finales del verano, de 1940, la inspección de los campos de concentración se puso en contacto con el T-4 y unas ·comisiones de expertos" comenzaron a efectuar selecciones periódicas entre los detenidos del campo.

Jueces estadounidenses Harold Sebring, Walter B. Beals, Johnson Crawford y Victor Swearingen durante el juicio de los doctoresJueces estadounidenses Harold Sebring, Walter B. Beals, Johnson Crawford y Victor Swearingen durante el juicio de los doctores
El acusado Karl Brandt declaró: "La fórmula cifrada (14 f. 13) que figura en los documentos relativos a estas operaciones se encuentran estrechamente unidas a la aplicación del programa de eutanasia. Según el acuerdo estricto entre Himmler y Brack-Yennerwein, la comisión de técnicos del T-4 visitaban los campos y elegían, con la ayuda de los médicos de los campos, a los hombres que les parecían deficientes físicos o mentales. En la práctica, un factor decisivo en la elección era la causa de la detención, en especial si se trataban de judíos, gitanos o asociales". Sin embargo, esta norma era especialmente aplicada en el caso de los judíos. Fritz Mennecke, "experto" en eutanasia, y testigo durante el proceso, explicó: "Los judíos no eran seleccionados por sus condiciones de salud, sino por los motivos de su detención...". Estas circunstancias volverían a confirmarla durante un diálogo en la sala con su abogado defensor.
  • Pregunta: "Bien. Usted a dicho que se rellanaban cuestionarios para los prisioneros de los campos de concentración".
  • Respuesta: "Si".
  • Pregunta: "Y ha dicho también que se examinaban prisioneros políticos y judíos".
  • Respuesta: "Si".
  • Pregunta: "¿Cuál era el criterio que se seguía?.
  • Respuesta: "Los judíos no eran juzgados por sus condiciones de salud, sino por los motivos de su detención".
  • Pregunta: "¿Se trata, por lo tanto, de consideraciones políticas y raciales?".
  • Respuesta: "Si".
  • Pregunta: "¿Quien ordenó actuar de dicho criterio?".
  • Respuesta: "Fueron varias personas. El procedimiento fue aconsejado por el profesor Nietzsche, así como por el profesor Heyde y por el propio acusado, Viktor Brack".
  • Pregunta: "¿Y no se trata de una ruptura total con lo que anteriormente se había dicho?.
  • Respuesta: "Si. Por lo menos no tenía nada que ver con la eutanasia de los enfermos mentales".
  • Pregunta: "¿Cuándo fue la primera vez que se aplicaron los criterios raciales y políticos?. ¿Fue en la época de su primera visita a un campo de concentración?.
  • Respuesta: "No".
  • Pregunta: "Entonces, ¿cuando fue?".
  • Respuesta: "Creo que fue en Buchenwald, o tal vez de Dachau".
  • Pregunta: "Y anteriormente ¿como se procedía?. ¿Cuál era su misión en los campos de concentración?".
  • Respuesta: "Visitar a los prisioneros que presentaban y diagnosticar las psicosis y las psicopatías".
  • Pregunta: "Al principio, por tanto, se trataba de una cuestión de enfermedades mentales".
  • Respuesta: "De una cuestión médica".
  • Pregunta: "Y luego pasó a ser una cuestión política y racial".
  • Respuesta: "Si. Es decir, luego, junto a la cuestión política y racial, yo debía dar siempre el juicio de médico".
  • Pregunta: "¿Quiere usted decir que había dos tipos de casos, enfermos mentales que había que juzgar desde el punto de vista médico y personas que eran juzgadas desde el punto de vista político y racial".
  • Respuesta: "Sobre esto ya me he pronunciado, en el sentido de que no eran enfermos mentales ni de ningún otro tipo".
  • Pregunta: "Pero usted rellenaba lo formularios".
  • Respuesta: "Si. Eso es lo que querían en Berlin".
  • Pregunta: "¿Y quien juzgaba los cuestionarios?".
  • Respuesta: "No lo se".
  • Pregunta: "¿Pensaba que, después de usted, otro médico procedía a valorarlos?".
  • Respuesta: "No sé qué podría haber valorado un medico en los cuestionarios de los judíos...".
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Re: El Proceso a los Médicos

Mensaje por cocinilla » 20 Sep 2018 18:53

El Proceso a los Médicos (2ª Parte)

Esquema mostrado durante el JuicioEsquema mostrado durante el Juicio

4. LA PRUEBA DE VACUNACIÓN DE TREINTA GITANOS


Texto de una carta encontrada en el despacho del acusado Joachim Mrugowsky, jefe del Instituto de Higiene de las Waffen-SS, que luego seria condenado a muerte:

Disposición: 21 de Febrero de 1944.
C4 D.

Al
Reichsrat de las SS y de la Policía, el jefe del Servicio de Higiene Berlin-Zehlendorf, SpanischeAlle 10
Copia a:
Reichsrat SS y Policía.

El jefe de la Dirección de las SS, SS-Obergruppenführer y General de las Waffen-SS Pohl, comunica que acepta la solicitud de efectuar pruebas de la eficacia profiláctica de una vacuna danesa sobre 30 internos. Los experimentos, sin embargo, solo deberán realizarse sobre gitanos. Para ello serán trasladados a Buchenwald treinta gitanos idóneos, y enviados al Instituto de Investigación de Enfermedades producidas por Virus.

El jefe de Sanidad en la Dirección económica-administrativa de las SS y jefe del Departamento D III.

Firmado: Calling.
SS Standartenführer.

Se envió copia el 21.2.44 al SS-Staff. Doctor Mrugowsky.


Esta comunicación, como otras muchas, tendrían un trágico fin. Tal como puede verse en el siguiente punto, un grupo de 30 gitanos fue trasladado a Buchenwald, donde se utilizó para el experimento citado. Como era de esperar, el experimento no dio ningún resultado satisfactorio.



5. EL "DIARIO DE LA MUERTE"


Extraído del diario de las actividades del acusado Waldemar Hoven, médico del Lager de Buchenwald, quien seria condenado a la horca. El diario se refiere a la época comprendida entre el 8 de marzo y el 3 de junio de 1944, y se incluyó como prueba en el proceso de los médicos con la denominación de Documento NO.-265:

"8 de marzo de 1944 - 18 de marzo de 1944. A propuesta del médico mayor de la Luftwaffe, profesor Rose, la vacuna -Copenhagen- (vacuna de Ipsen), producida con hígados de rata por el Instituto Seroterapico Estatal de Copenhague, ha sido probado en seres humanos para verificar su eficacia profiláctica. Se inyecta en 20 personas, con inyecciones intramusculares en el musculus glutaeus max., en dosis de 0,5 cc. el día 8.3.44, 0,5 cc. el día 13.3.44 y 1,0 cc. el 18.3.44. Para el control y comparación se emplearon 10 personas. de las 30 personas, 4 fallecieron antes de la infección artificial por enfermedades contagiosas. Los demás sujetos del experimento fueron infectados el 16.4.44 mediante una inyección subcutánea de 1/20 cc. de sangre fresca de enfermos de tifus.

Enfermaron:

a) Entre los vacunados, 17 individuos, 9 de ellos muy graves y 8 graves.
b) Entre los no vacunados, 9 individuos, 2 de ellos no muy graves y 7 graves.

2 de junio de 1944.

La serie de experimentos ha concluido.

132 de junio de 1944.

Preparados y enviados a Berlín los gráficos y los datos biográficos de los enfermos.

Fallecidos: 6 (3 -Copenhagen-)

(Control 3.º)"

Firmado: Doctor Ding
SS-Sturmbannführer.




6. "PARA LOS JUDÍOS NO ES NECESARIO EL EXAMEN..."

El fiscal general, en el transcurso de la misma sesión, mostró la copia de una carta que Mennecke había escrito desde Buchenwald a su esposa Matilde, el 25 de febrero de 1941, en la que explicaba cómo trabajaba la comisión. La carta, entre otras cosas, decía: "...Hemos continuado nuestros exámenes has las 16 horas. Yo examiné ciento cinco pacientes y Müller setenta y ocho, por lo que hemos rellenado ciento ochenta y tres cuestionarios. En el segundo grupo había mil doscientos judíos, que no tenemos que examinar, pues es suficiente con extractar de sus expedientes (¿enorme!) las razones de su detención y copiarlas en el cuestionario. Se trata de un trabajo puramente teórico, que nos ocupará hasta el lunes. De este segundo grupo yo he trascrito dieciséis casos y Müller quince, después de lo cual hemos "tirado las herramientas" y nos hemos ido a comer... Seguimos con el mismo trabajo y el mismo programa. Después de que los judíos viene un grupo de trescientos arios, que hay que examinar. Así que estaremos ocupados hasta el fin de semana próximo. Luego, volveremos a casa".

Fiscal Jefe James M. McHaney durante el juicio de los médicosFiscal Jefe James M. McHaney durante el juicio de los médicos
La polémica suscitada en toda Alemania (especialmente por la Iglesia Católica y por la Protestante) sobre las indicaciones sobre la eutanasia fue muy grande. En 1941, el obispo de Limburg advirtió al Ministro de Justicia que "los niños, cuando se pelean, se dicen: "¡Estas loco! y te llevaran a los hornos de Hadamar". Los jóvenes no quieren casarse, dicen: "¿Casarme? ¡Ni en broma! ¿Para que? ¿Para traer al mundo unos hijos a los que se les va a tocar ese trato?". Los viejos suplican que no les lleven a los asilos, porque creen que ello significa, muy pronto, la muerte". Hitler, en agosto de 1941, fingió detener el procedimiento de eutanasia. Bouhler y Brandt recibieron su promesa de que solo se trataba de una suspensión temporal y de que el programa se volvería a reiniciar tras el fin de la guerra. Por ello, se mantuvieron las instalaciones de la T-4 y continuó con el envió de formularios. Brack no ordenó hasta el invierno de 1944 la demolición de las instalaciones de eutanasia.

El equipo de la fiscalía durante el juicio a los médicos, incluido el jefe del consejo de brigada general Telford TaylorEl equipo de la fiscalía durante el juicio a los médicos, incluido el jefe del consejo de brigada general Telford Taylor
En lo que se refiere al personal de la T-4, se integró en los servicios sanitarios del frente ruso en el invierno de 1941. En 1939 tubo lugar una segunda experiencia para los acusados en "el proceso de los médicos". Se trataba de los primeros experimentos médicos que se recuerdan en los que se requería el empleo de hombres procedentes de los campos de concentración. Agentes químicos como la iperita o el fosgeno eran aplicados en la piel de los prisioneros elegidos y se observaban y se fotografiaban los síntomas, hasta que morían. Los informes sobre su observación eran enviados a Himmler, quien ordenó la realización de otros experimentos, en una escala mas mas amplia. Mas tarde, en 1942, se producirían incluso un debate para decidir si había que pagar o no a los prisioneros empleados en estos experimentos.

El acusado Gerhard Rose junto al fiscal jefe James M. McHaney durante el juicio de los doctoresEl acusado Gerhard Rose junto al fiscal jefe James M. McHaney durante el juicio de los doctores
Uno de los médicos, ofendido por la idea, escribió en un informe: "Cuando pienso en nuestro trabajo de investigación militar, desarrollado en el campo de concentración de Dachau, debo llamar la atención sobre la generosa compensación hacia nuestra labor y sobre la cooperación que recibimos. Nunca se habló de pagar a los prisioneros. Al parecer, en el campo de Natzweiler se está tratando de obtener todo el dinero posible en este asunto". Según uno de los testigos, los sujetos sufrían horriblemente y "resultaba difícil estar cerca de ellos". A pesar de ello, para mostrar su buena voluntad al Reichsführer de las SS, los prisioneros de Buchenwald le enviaron como regalo de navidad un juego de mesa en mármol verde, realizado en los talleres de escultura del campo, donde los prisioneros-artistas producían objetos artísticos para las SS.



7. "ESTAMOS PREPARADOS PARA LA ESTERILIZACIÓN EN MASA"

La acusación pública dio lectura a una sobrecogedora declaración de una mujer polaca, Koes Paeskizes, internada en el campo de concentración de Ravensbrück desde el 23 de septiembre de 1941 al 28 de abril de 1945. Su relato se refería a los experimentos con el equipo del doctor Clauberg realizó en mujeres prisioneras para obtener la esterilización en mas. Clauberg, el 7 de junio de 1943, escribió una carta a Himmler (carta que fue presentada como prueba por la acusación) en la que decía:

"El método que he descubierto para esterilizar el organismo femenino sin operación ya está casi a punto. Consiste en una inyección en la entrada del útero, que puede realizarse en el curso de una visita ginecóloga normal, visita que puede realizar cualquier médico. Al decir que el método se hallaba casi a punto, quiero decir.

1) únicamente hay que perfeccionarlo un poco.

2) ya puede ser adoptado, sustituyendo a las operaciones eugénicas normales.

Hace un año, que usted me pregunto cuanto tiempo se tardaría en esterilizar 1.000 mujeres con este sistema. Ya puedo dar un calculo aproximado y creo que, si mis investigaciones continúan dando los frutos que han dado hasta el momento (y no hay motivo para pensar lo contrario), no está lejos el día que que un medico especializado, con diez ayudantes (el numero de estos dependerá del ritmo deseado), esterilice varios centenares, tal vez mil mujeres al día"
.
Dr. Gerhard RoseDr. Gerhard Rose
Este es el relato de la testigo Paeskizes:
  • Testigo: "Fui conducida fuera de la celda por un vigilante y entregada a un SS, quien me dijo que no me harían daño y me hizo echarme en una cama".
  • Fiscal: "¿Qué ocurrió después?".
  • Testigo: "Me arrojaron éter en la cara".
  • Fiscal: "¿Trató de defenderse?".
  • Testigo: "Sí, traté de defenderme hasta el final, pero los hombres eran más fuertes que yo".
  • Fiscal: "Y a continuación perdió el conocimiento".
  • Testigo: "Sí".
  • Fiscal: "Cuando despertó, ¿dónde estaba?".
  • Testigo: "En una celda con mi hermana, que también había sido operada".
  • Fiscal: "¿Era la misma celda de la que la habían sacado?".
  • Testigo: "No. Era otra celda del mismo bunker",
  • Fiscal: "¿Comprobó si le habían hecho la operación?".
  • Testigo: "Vi que mis piernas estaban sujetas con abrazaderas metálicas".
  • Fiscal: "¿Cuánto tiempo permaneció en el búnker, después de la operación?".
  • Testigo: "Dos semanas, aproximadamente".
  • Fiscal: "¿Tenía dolores?".
  • Testigo: "Poco después de despertar tuve dolores casi insoportables en las dos piernas".
  • Fiscal: "¿Le dieron algo para aliviar los dolores?".
  • Testigo: "Nada. Ni inyecciones ni ningún otro medicamento",
  • Fiscal: "¿Le preguntaron si quería ser trasladada al hospital?".
  • Testigo: "No".
  • Fiscal: "¿Acudían a su celda las mujeres de las SS?".
  • Testigo: "Solo venía la mujer que dirigía el bunker".
El fiscal continuó con la declaración jurada de una polaca internada en Ravensbrück, Gustava Winkowska: "Llegó un médico de Auschwitz y permaneció en el campo durante una semana, más o menos. Durante ese tiempo no hizo otra cosa que esterilizar a niños gitanos, sin utilizar más que los rayos X, sin narcóticos. Tras la esterilización, los niños salían llorando, y preguntaban a sus madres qué les habían hecho...". A su vez, la doctora Zdenka Medvedova-Nejedla, internada en el campo de Ravensbrück, donde trabajó como médico de los prisioneros, dijo a los jueces: "Vi prisioneras gitanas que entraban en la sala de rayos X y salían tras haber sido esterilizadas con un método anteriormente utilizado en Auschwitz. Este método consistía en inyectar en el útero un líquido cáustico, muy probablemente nitrato de plata, y una sustancia de contraste, para poder controlar el resultado con los rayos X. A todas las pacientes, tras la esterilización, se les hacía una radiografía. Pude examinar estas placas con la doctora Mlada Traufova y puedo asegurar que en todos los casos el líquido había penetrado hasta los ovarios. En algunos casos había llegado hasta la cavidad abdominal. La narcosis sólo se aplicó en la última decena de mujeres".



8. CÓMO ESTERILIZAR 3.000-4.000 PERSONAS EN UN DÍA

Lo que transcribimos a continuación fue escrito a Himmler por el doctor Víctor Brack, miembro de la Cancillería personal de Hitler, quien había dirigido anteriormente el programa de la eutanasia.

Cancillería del Führer. Asunto Secreto del Estado-Berlín.

28 de marzo de 1941.
Señor Reichsführer,

Le adjunto un informe con el resultado de las investigaciones referentes a la posibilidad de esterilización y castración con rayos X. Ruégale me haga saber las iniciativas que debo emprender en relación con este asunto, en el plano teórico o en el práctico.
Heil Hitler!

Firmado: Brack.

Informe de las experiencias de castración con rayos X. Los experimentos realizados en este campo han concluido y ha sido posible obtener los resultados que a continuación se refieren, que son científicamente seguros. A los elementos que haya que esterilizar definitivamente hay que aplicar tratamientos de rayos X de tal intensidad que produzcan la castración con todas sus consecuencias. Fuertes dosis de rayos X destruyen la secreción interna de los ovarios y testículos. Con dosis menores sólo se obtendría la suspensión temporal de la potencia sexual. Entre los efectos de las radiaciones hay que destacar la interrupción de las reglas menstruales, los fenómenos climatéricos, las modificaciones del sistema pilífero y del metabolismo, etcétera, así como otros fenómenos que presentan indudables inconvenientes. La dosis puede efectuarse de varias maneras y sin que el sujeto se dé cuenta de ello. Para los hombres, la fuente de radiación debe poseer una potencia de 500 a 600 r.; para las mujeres, de 300 a 350 r.

En principio, con un máximo de intensidad y mínimo espesor del filtro, bastaría con un tiempo de exposición de dos minutos para los hombres y tres para las mujeres, sobre todo si el sujeto se halla a poca distancia del centro de irradiación. Este procedimiento presenta el inconveniente de que es imposible proteger con pantalla de plomo las demás partes del cuerpo sin que el sujeto se dé cuenta. Sin esta protección se producen quemaduras en los tejidos somáticos próximos, quemaduras más o menos graves en los días y semanas siguientes al tratamiento, según la intensidad de la radiación y la sensibilidad del individuo. En la práctica se podría adoptar el sistema, por ejemplo, de convocar a los elementos que hay que tratar ante una ventanilla para rellenar unos formularios o responder a unas preguntas, entreteniéndoles durante dos o tres minutos. El funcionario de la ventanilla regulará el aparato de rayos mediante un mando que pusiese en funcionamiento, de forma simultánea, ambos tubos (la irradiación debe ser bilateral). De este modo, con un dispositivo de dos tubos, se podría esterilizar de 150 a 200 personas en un día; y con veinte dispositivos análogos, de 3.000 a 4.000 personas en un día.

Al parecer no se prevén deportaciones por un número mayor de personas al día. El costo de un dispositivo de este género alcanzaría los 20.000 ó 30.000 marcos. A ello habría que añadir los gastos de transformación del inmueble, dada la necesidad de instalación de medidas de seguridad para el funcionario del servicio. Para concluir, puedo afirmar que, gracias a este procedimiento, la técnica de los rayos X permite dar comienzo en la actualidad a una esterilización en masa. Sin embargo, es imposible someter a los interesados a este tratamiento sin que, tarde o temprano, puedan llegar a la certeza de haber sido castrados o esterilizados mediante rayos X.

Firmado: Brack.




9. LOS EXPERIMENTOS SOBRE MUJERES EN EL "BLOQUE 10" DE AUSCHWITZ
  • 1 Testigo:
Apellido y nombre: Benguigui, Fortunée, nacida Chouraqui.
Fecha de nacimiento: 30 de abril de 1904.
Dirección: 10, rué Ratisbonne, Orán (Argelia), domicilio del doctor Chouraqui.
Fecha de deportación: 31 de julio de 1943.
Número: 52.301.
En el bloque 10: desde el 2 de agosto de 1943.
Declaración: Por orden del profesor Clauberg fui sometida el 10 de agosto de 1943 al primer experimento. El doctor Samuel fue obligado a extirparme, mediante operación, el cuello del útero. Después, sin anestesia de ningún tipo, el profesor Clauberg me practicó repetidas inyecciones muy dolorosos. Durante el tratamiento me sujetaban las manos y pies y me tapaban la boca. Después de las inyecciones tuve terribles dolores en el bajo vientre y permanecí en mi cama casi sin conocimiento. Además, para que no me castigaran, tenía que acudir a las llamadas y seguir las órdenes y trabajar. El profesor Clauberg era terrible y carecía de toda piedad. Era un monstruo. Lo digo sin odio y juro que, desde sus experimentos, soy estéril y tengo frecuentes hemorragias.
  • 2 Testigo:
Apellido y nombre: Chopfenberg, Chana.
Fecha y lugar de nacimiento: 10 de julio de 1907, Varsovia (Polonia).
Dirección: 26 Boulevard Beaumarchais, París XI.
Número: 50.344.
En el bloque 10: desde el 21 de julio de 1943 al 18 de enero de 1945.
Declaración: El profesor Clauberg me sometió a cuatro inyecciones, dos pruebas de sangre y otros experimentos en el bajo vientre, sobre todo en el útero. No sé lo que me hacían, porque me vendaban los ojos y me amenazaban con matarme si gritaba. Pese a los grandes dolores, después de cada experimento tenía que regresar al trabajo, cantando y con una sonrisa en los labios. Desde la época de mi liberación he permanecido siempre en cama o sometida a tratamientos, a causa de los experimentos del profesor Clauberg. El profesor Clauberg no veía en nosotros a seres humanos, nos trataba como animales y sólo nos llamaba por nuestro número. Si no se cumplían sus órdenes, se nos arrebataba el escaso alimento y éramos tratados a patadas durante días.
  • 3 Testigo:
Apellido y nombre: Spanjaard, Ima Schalom Sara, nacida van Esso.
Fecha de nacimiento: 9 de octubre de 1920.
Dirección: Haarlem, Paviljoenslaan, 11 (Holanda).
Fecha de deportación: desde marzo de 1943 hasta el 18 de enero de 1945.
Declaración: Durante la guerra traté de refugiarme en Suiza para escapar así a la persecución nazi. Sin embargo, fui detenida en Bélgica y, en marzo de 1943, deportada a Auschwitz, junto a mujeres de origen judío residentes en Bélgica. Al llegar a Auschwitz fui elegida con otras mujeres y conducida al bloque experimental del profesor Clauberg. En este bloque se encontraban numerosas mujeres de diversas nacionalidades y de origen judío. Sobre ellas se realizaban los experimentos más variados. Tuve la suerte de ser encuadrada en el personal del bloque. Mi estado de salud ha sufrido enormemente a causa del confinamiento. Uno de los experimentos realizados con más frecuencia era la inyección de un líquido en el útero. Este experimento se repetía hasta tres veces en la misma mujer. Después, evidentemente, ya no eran adecuadas para posteriores experimentos de este tipo. Con frecuencia, estas mujeres eran enviadas a Birkenau. Al principio, las inyecciones las ponía el propio doctor Clauberg; luego lo hacía un tal doctor Goebel y otro ayudante.

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Re: El Proceso a los Médicos

Mensaje por cocinilla » 21 Sep 2018 20:32

El Proceso a los Médicos (3ª Parte)

10. TRAS LA AUTOPSIA, EL CORAZÓN SIGUE LATIENDO

También fueron sobrecogedoras las declaraciones sobre los experimentos de altas cotas y de congelación, declaraciones efectuadas por el testigo Walter Neff. quien, por entonces (1942) se hallaba recluido en el campo de concentración de Dachau.
  • Fiscal: "¿Cuántos fueron, según usted, los prisioneros sometidos a los experimentos del doctor Rascher y del acusado Romberg?".
  • Neff: "De 180 a 200".
  • Fiscal: "¿De qué nacionalidad eran?".
  • Neff: "De todo un poco. pero, sobre todo, rusos, polacos, alemanes y judíos".
  • Fiscal: "¿Cuántos murieron?".
  • Neff: "En total no sé. En los experimentos de vuelo a gran altura los muertos fueron 70 u 80".
  • Fiscal: "Según un documento de las SS, se trataba de condenados a muerte...".
  • Neff: "Entre aquellas personas, al menos cuarenta no estaban condenadas a muerte".
  • Fiscal: "¿Es cierto que usted, tras ser designado ayudante de Rascher y Romberg, asistió a algunas autopsias?".
  • Neff: "Es cierto. Durante una autopsia, tras abrir el tórax y el cráneo, pude comprobar cómo el corazón seguía latiendo. Lo sé porque fui yo quien tuvo que llevar el electrocardiógrafo a la sala de disección para registrar estos latidos. Esta experiencia costaría luego muchas vidas humanas, ya que trataron de probar bastantes veces cuánto tiempo puede seguir latiendo el corazón de una persona diseccionada".
  • Fiscal: "¿Fueron éstos los únicos experimentos a los que asistió el testigo?".
  • Neff: "No. También vi los de la congelación. Había personas que permanecían al aire libre, y desnudas, desde las 6 de la tarde a las 9 de la mañana".
  • Fiscal: "Se asegura que la temperatura más baja alcanzada fue de — 25°".
  • Neff: "Sí. Al principio, Rascher prohibió que se narcotizase a los sujetos, pero gritaban tanto que Rascher no tuvo más remedio que proceder a la narcosis".
  • Fiscal: "En su declaración previa, usted asegura que asistió al 'más malvado experimento que se haya realizado nunca'. ¿Puede relatarlo al Tribunal?".
  • Neff: "Recuerdo que sacaron del bunker a dos oficiales rusos, con los que teníamos prohibido hablar. Serían las 4 de la tarde. Rascher ordenó que se desnudaran y les hizo entrar en la pileta. Al cabo de dos o tres horas, y aunque normalmente la narcosis por frío tiene lugar tras una hora, ambos prisioneros seguían conscientes. Todos los intentos para persuadir a Rascher de que les inyectase un narcótico fueron vanos. Tras unas tres horas, uno de los oficiales dijo al otro: 'Camarada, di al oficial que nos dispare'. El otro respondió que de aquel perro fascista no había que esperar ninguna compasión. A continuación se dieron la mano y se dijeron 'Adiós, camarada...'. Después de estas palabras que un joven polaco tradujo tratando de cambiarlas un poco, Rascher volvió a su despacho. El polaco trató de narcotizarlos con cloroformo, pero Rascher volvió, nos amenazó con su pistola y nos impidió que nos acercáramos otra vez a las victimas. El experimento duró cinco horas, hasta que murieron. Los cadáveres fueron enviados a Munich, para que hicieran la autopsia en el hospital Schwabinger".
Los acusados implicados en estos experimentos —como Ruff y Romberg— cargaron todas las culpas sobre Rascher que, al estar muerto, no podía defenderse. Romberg, al ser interrogado por la acusación, relató que cuando Rascher, por criminal inconsciencia, dejó morir a un prisionero en la cámara de descompresión, él decidió ir a Berlín para informar a sus superiores.
  • Fiscal: "¿Y qué ocurrió?".
  • Romberg: "Prácticamente nada. Ruff y yo lo discutimos pero, dado que Rascher había realizado aquel experimento por encargo de Himmler, y sobre un hombre condenado a muerte, no veíamos ninguna posibilidad de hacerlo renunciar mediante una denuncia oficial".
  • Fiscal: "¿Qué hacia usted cuando tenían lugar estas muertes? ¿Se limitaba a observar desde su ventanilla, o tenía que hacer funcionar algún aparato para Rascher?".
  • Romberg: "No. Ya he dicho que cuando se produjo la primera muerte me encontraba mirando el electrocardiograma, el punto en que la actividad cardíaca...".
  • Fiscal: "Usted estudiaba el electrocardiograma y trabajaba con Rascher por órdenes de Ruff. ¿Fue con Rascher con quien trabajó en este experimento y estudió el electrocardiograma?".
  • Romberg: "No. No es que yo trabajase con Rascher. Lo que ocurrió fue lo siguiente: durante el experimento dirigí una ojeada, casualmente, al electrocardiograma. Cuando vi que se había alcanzado el punto crítico, un punto en el que yo, de haber estado en su lugar, habría interrumpido el experimento, se lo dije a Rascher".
  • Fiscal: "Cuando se alcanzaba el punto critico, ¿qué había que hacer para interrumpir el experimento? Supongamos que usted se hallase ante el cuadro de mandos de Rascher para la cámara de descompresión. Al ver que el electrocardiograma indicaba que se había llegado al punto crítico, al punto mortal, ¿qué podría haber hecho usted, de ser el experimentador, para interrumpir la prueba y salvar la muerte del sujeto? ¿Cuál habría sido el método más rápido? ¿Abrir una válvula?... Se trata de una pregunta sencilla y puede contestarme con dos palabras... ¿Habría girado una manivela, apretado un botón, girado un interruptor, habría abierto una válvula?... En resumen, ¿qué podría haber hecho para salvarlo?".
  • Romberg: "¿Quiere usted decir, si hubiese sido yo el director del experimento? ¿No?".
  • Fiscal: "... Repito: ¿qué se habría podido hacer para interrumpir el experimento en este punto crítico? ¿Qué habría hecho con los instrumentos para evitar que el sujeto muriera? ¿Existía algún mecanismo especial que pudiese accionar usted?".
  • Romberg: "Rascher controlaba la válvula de regulación de presión. Para elevar la presión tendría que haberlo girado".
  • Fiscal: "Bien. Y en lo que respecta a la cámara de descompresión, usted sabía cómo funcionaban todos sus instrumentos, ¿no es cierto? Lo sabía usted perfectamente, ¿no?".
  • Romberg: "Sí".
  • Fiscal: "¿Y no los utilizó usted para hacer experimentos?".
  • Romberg: "Sí".
  • Fiscal: "¿Se trataba de un equipo como el del Instituto de Medicina Aérea?".
  • Romberg: "Si, y estuve allí con Ruff.
  • Fiscal: "Al mirar el electrocardiograma usted pudo constatar que aquella vez el sujeto encerrado en una cámara especial había alcanzado una descompresión que podía provocarle la muerte. ¿Se debía a su experiencia en el campo de la Medicina Aérea?".
  • Romberg: "No sabía cuándo se produciría la muerte, dado que nunca había visto morir a nadie en altas cotas. Ya he dicho que si hubiera sido yo el director del experimento, habría interrumpido el mismo ".
  • Fiscal: "Esto es la primera vez que le dice, algo que no se desprende de su declaración jurada ni de sus anteriores interrogatorios. En el interrogatorio directo que tengo en mis manos usted dijo que había advertido a Rascher con estas palabras: '¡Eh, Sigmund! ¡Cuidado! Está descendiendo demasiado la presión'. ¿Fue esto lo que le dijo? ¿Y sabía que si seguía adelante el sujeto moriría con seguridad?".
  • Romberg: "No. Totalmente seguro no estaba. Sabía que era un punto crítico. Además, no le llamé 'Sigmund', sino 'señor Rascher'. Pero creo recordar que en el interrogatorio dije que había advertido a Rascher".
  • Fiscal: "Mientras hacia funcionar el mecanismo, ¿podía ver Rascher el electrocardiograma?".
  • Romberg: "Sí. Podía verlo".
  • Fiscal: "Bien. Y ahora, por favor, ¿puede indicarme con el brazo a qué distancia se hallaba el electrocardiógrafo?".
  • Romberg: "Aquí, más o menos, estaría el visor, desde donde Rascher seguía el experimento. A la izquierda del visor estaba la válvula con la que regulaba la presión y a la izquierda, el electrocardiógrafo".
  • Fiscal: "¿Y usted no podía accionar la válvula y salvar al sujeto?".
  • Romberg: "Le dije a Rascher que subiera la presión".
  • Fiscal: "Le pregunto por qué no lo hizo usted. Usted estaba delante del electrocardiógrafo, no a diez kilómetros de distancia. ¿Por qué no se acercó, giró la válvula y salvó al sujeto? Podía haberlo hecho, ¿no?".
  • Romberg: "Cuando se lo dije y él no lo hizo, ya no podía haber hecho nada, ni siquiera por la fuerza. Habría tenido que darle un puñetazo, o dispararle, o algo por el estilo".
El "proceso de los médicos" duró diez meses y se celebró en dos idiomas: alemán e inglés. La primera fase, del 5 al 21 de noviembre de 1946, se dedicó a las contestaciones a cada una de las acusaciones. El 9 de diciembre, la acusación pública comenzó a ilustrar con pruebas su tesis, ocupándose de ello hasta el 20 de enero de 1947, fecha en que la defensa empezó a presentar sus argumentaciones, para terminar 3 de julio. Las confrontaciones entre los abogados de la defensa y los de la acusación comenzaron el 14 de julio y terminaron el 18 de julio. Al día siguiente tuvieron lugar las declaraciones finales de los acusados. que ocuparon todo el día.

Una víctima romaní de experimentos médicos nazis para hacer que el agua de mar sea potable. Campo de concentración de Dachau, Alemania, 1944Una víctima romaní de experimentos médicos nazis para hacer que el agua de mar sea potable. Campo de concentración de Dachau, Alemania, 1944
El doctor Gebhardt dijo que se hallaba arrepentido de los delitos cometidos y se había convertido al catolicismo. Rudolf Brandt mantuvo que, a la edad de veinticinco años y dada su gran velocidad como estenógrafo, comenzó a trabajar como primer secretario de Himmler, quien influyó en él, y que su actividad sólo había consistido en transmitir sus órdenes por escrito. Viktor Brack afirmó que "había tratado de salvar a los judíos". El documento que le acusaba por tener su firma y el título "Informe sobre experimentos de castración mediante rayos X", no eran más que "un intento desesperado por salvar a los judíos", ya que estaba convencido que este plan no podía efectuarse y podía servir para ganar tiempo. También Karl Brandt trató de atenuar las acusaciones que contra él se hacían. Respecto a la "Operación Eutanasia" dijo: "No tengo de qué arrepentirme. Estoy convencido de que lo que hice estaba justificado. Únicamente me movía un sentimiento humanitario, sin proponerme nada más".

Foto de heridas dejadas por un experimento médico. La víctima había sido quemada con fósforo para poder probar los medicamentosFoto de heridas dejadas por un experimento médico. La víctima había sido quemada con fósforo para poder probar los medicamentos
El Tribunal se retiró a deliberar y el 20 de agosto emitió su sentencia. En el veredicto se decía que el material presentado por la acusación pública se desprendía que, sin duda alguna, "muchos de los que se hallaban en los campos de concentración y fueron sometidos a estas atrocidades pseudocientíficas eran extranjeros. Entre ellos se encontraban judíos y los llamados elementos asociales, prisioneros civiles y de guerra que fueron obligados por la fuerza a someterse a aquellas torturas y a aquellos actos de barbarie sin siquiera un procedimiento". Más adelante, la sentencia precisaba que "en todos los casos denunciados se utilizaron sujetos que no eran voluntarios. En algunos experimentos, ni siquiera los acusados han dicho que eran voluntarios. En ningún caso pudo el sujeto retirarse del experimento. Muchos experimentos fueron dirigidos por personas incompetentes y organizados arbitrariamente, sin ninguna motivación científica y desarrollados de modo repugnante. Todos fueron realizados provocando sufrimientos inútiles y en muy pocos —si hubo alguno— se trató de proteger a los sujetos contra el peligro de lesiones, daños físicos permanentes o muerte. En todos los experimentos, los sujetos debieron soportar dolores o tormentos atroces y en la mayor parte de los casos sufrieron daños físicos permanentes, quedando mutilados o murieron, bien directamente a consecuencia del experimento, bien por falta de cuidados tras él".

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