Operación Pedestal

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Operación Pedestal

Mensaje por cocinilla » 06 Mar 2015 12:21

Operación Pedestal


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En agosto de 1942, cuando Rommel se encontraba en la cúspide de sus éxitos en Egipto, y la posición de Eje en el Mediterráneo parecía inquebrantable, Malta llegó a encontrarse en una situación verdaderamente grave. Su única esperanza de salvación consistía en el envió inmediato de abastecimientos por vía marítima. Un convoy fuertemente armado, el Pedestal, zarpó de Gibraltar para intentar abrirse camino, y lograr pasar pese a la graves pérdidas sufridas, y Malta pudo ser así resistir hasta que la ofensiva aliada obligará al Eje. El convoy siguiente (el Stoneage) inauguró una nueva etapa de envíos que, prácticamente, ya no fueron interrumpidos.
  1. ÍNDICE:
  2. FUERZAS ENFRENTADAS
    A1. Fuerzas Aliadas
    A2. Fuerzas del Eje
  3. COMIENZOS
  4. UN SOLO PORTAAVIONES EN ACCIÓN
  5. GALERÍA FOTOGRÁFICA
  6. FUENTES



A. FUERZAS ENFRENTADAS
A1. Fuerzas Aliadas

Acorazados:
  • HMS Rodney: Sin daños.
  • HMS Nelson: Sin daños.

Portaaviones:
  • HMS Eagle: Hundido.
  • HMS Victorious: Sin daño.
  • HMS Indomitable: Dañado.
  • HMS Furious: Sin daños.



Cruceros:

  • HMS Phoebe: Sin daños.
  • HMS Sirius: Sin daños.
  • HMS Charybdis: Sin daños
  • HMS Nigeria: Dañado.
  • HMS Kenya: Dañado.
  • HMS Manchester: Muy dañado, echado a pique.
  • HMS Cairo: Hundido.



Destructores:

  • HMS Ashanti: Sin daños.
  • HMS Badsworth: Sin daños.
  • HMS Barham: Sin daños.
  • HMS Bicester: Sin daños.
  • HMS Derwent: Sin daños.
  • HMS Eskimo: Sin daños.
  • HMS Foresight: Muy dañado, echado a pique.
  • HMS Fury: Sin daños.
  • HMS Intrepid: Sin daños.
  • HMS Ithuriel: Sin daños.
  • HMS Icarus: Sin daños.
  • HMS Ledbury: Sin daños.
  • HMS Lightning: Sin daños.
  • HMS Lookout: Sin daños.
  • HMS Matchless: Sin daños.
  • HMS Pathfinder: Sin daños.
  • HMS Penn: Sin daños.
    HMS Somali: Sin daños.
  • HMS Tartar: Sin daños.
  • HMS Zetland: Sin daños.



Barcos Mercantes:

  • SS Almeria Lykes: Hundido.
  • MV Brisbane Star: Dañado.
  • MV Clan Ferguson: Hundido.
  • MV Deucalion: Hundido.
  • MV Dorset: Hundido.
  • MV Empire Hope: Hundido.
  • MV Glenorchy: Hundido.
  • MV Melbourne Star: Sin daños.
  • SS Ohio: Dañado irremediablemente.
  • MV Port Chalmers: Sin daños.
  • MV Rochester Castle: Dañado.
  • SS Santa Elisa: Hundido.
  • SS Waimarama: Hundido.
  • MV Wairangi: Hundido.



A2. Fuerzas del Eje

Cruceros:

  • Crucero Pesado RMI Gorizia: Sin daños.
  • Crucero Pesado RMI Bolzano: Muy dañado.
  • Crucero Pesado RMI Trieste: Sin daños.
  • Crucero Ligero RMI Muzio Attendolo: Muy dañado.
  • Crucero Ligero RMI Eugenio di Savoia: Muy dañado.
  • Crucero Ligero RMI Raimondo Montecuccoli: Muy dañado.



Submarinos:

  • RMI Alagi: Muy dañado.
  • RMI Asteria: Sin daños.
  • RMI Ascianghi: Sin daño.
  • RMI Avorio: Muy dañado.
  • RMI Axum: Muy dañado.
  • RMI Brin: Muy dañado.
  • RMI Bronzo: Muy dañado.
  • RMI Cobalto: Hundido.
  • RMI Dagabur: Hundido.
  • RMI Dandolo: Muy dañado.
  • RMI Dessié: Sin daños.
  • RMI Emo: Muy dañado.
  • RMI Giada: Muy dañado.
  • RMI Granito: Sin daños.
  • RMI Otaria: Sin daños.
  • RMI Volframio: Sin daños.
  • RMI Uarsciek: Sin daños.
  • U-73: Muy dañado.
  • U-205: Sin daños.
  • U-333: Sin daños.



Torpederos:

  • 2º Escuadrón: MS 16, MS 22, MS 23, MS 25, MS 26 y MS 31.
  • 15º Escuadrón: MAS 543, MAS 548, MAS 549 y MAS 563.
  • 18º Escuadrón: MAS 556, MAS 553, MAS 556, MAS 560 y MAS 562
  • 20º Escuadrón: MAS 552, MAS 554, MAS 557 y MAS 564.
  • S-Boote: S30, S36, S58 y S59.




B. COMIENZOS
La situación de la Isla de Malta, a principios de agosto de 1942, había llegado a un punto extremadamente crítico: según los cálculos oficiales, las provisiones y el combustible se agotarían por completo en un plazo de tres o cuatro semanas como máximo.

Si no se recibía la ayuda necesaria, la rendición se haría inevitable, con todas las graves consecuencias que ello traería consigo. Como se sabe, el último intento a gran escala para abastecer a la isla se había hecho en el mes de junio. Dos grandes convoyes zarparon entonces rumbo a Malta: uno era el que se dirigía hacia el Oeste, procedente de Alejandría y el que se le había nombrado como “Convoy Vigorous” y el otro, procedente de Gibraltar, se dirigía al Este y se le denomino “Convoy Harpoon”. Los dos convoyes estaban constituidos por 17 mercantes, con una escolta de 82 buques de guerra; pero solo dos de los mercantes llegaron a Malta. Seis fueron hundidos y los otros se vieron obligados a regresar a sus bases.

Se esperaba poder realizar otro intento en el transcurso del siguiente mes (para ello era indispensable una noche oscura, sin luna), pero la exigencias de la Batalla del Atlántico, la formación de otros convoyes para ayudar a Rusia y las necesidades de la Guerra del Pacífico y en Asia sudoriental, se revelaron tan pronto como una empresa de tal magnitud, que fue totalmente imposible disponer del número de barcos suficientes para atender a todo. No obstante, no mucho tiempo después, en realidad antes del 10 de agosto, otra escuadra se hallaba dispuesta en el estrecho de Gibraltar. Estaba formada por 59 buques de guerra, los cuales debían servir de apoyo a los 14 mercantes cuyo destino era llegar a toda costa a la Isla de Malta.


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Vicealmirante Edward Neville Syfret


Aviones, submarinos y barcos de superficie del Eje se disponían a cerrar el paso a este convoy, el que se le había dado e nombre de “Convoy Pedestal”. El mando de las operaciones se confió al Vicealmirante Edward Neville Syfret, que enarbolaba su insignia en el acorazado HMS Nelson; este buque y su gemelo el HMS Rodney, habían llegado al Mediterráneo desde Scapa Flow y de las aguas árticas exclusivamente para intervenir en esta operación.

También participaban en ella, tres grandes portaaviones: el HMS Indomitable, procedente del Océano Índico; el HMS Victorious de la Home Fleet, y el HMS Eagle, que tenía su base en Gibraltar. En total, estos tres portaaviones transportaban 72 aparatos. Otro portaaviones, el anticuado HMS Furious, se hallaba al mismo tiempo en el Mediterráneo occidental, dispuesto a lanzar 38 Spitfire con destino a Malta.


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Los portaaviones HMS Victoruous, el HMS Indomitable y el HMS Eagle durante la operación

Los 14 mercantes eran de los mas grandes y los mas rápidos que se habían podido conseguir: once eran británicos (el MV Brisbane Star: MV Clan Ferguson, MV Deucalion, MV Dorset MV Empire Hope, MV Glenorchy, MV Melbourne Star, MV Port Chalmers, MV Rochester Castle, SS Santa Elisa y el MV Wairangi), dos americanos (SS Almeria Lykes y el SS Waimarama) y el último de construcción americana pero con tripulación británica (SS Ohio), único petrolero que figuraba en el convoy, y que más tarde debía alcanzar una fama raras veces conseguido en la historia de la navegación. Se le había elegido particularmente para esta operación por su velocidad y su capacidad de carga, y había sido pedido prestado a los norteamericanos porque en aquellos momentos no se disponía de ningún otro buque británico que reuniera tales características.

En este viaje, que tenía que ser el último que rindiera, transportaba 11.500 toneladas de carburante y aceites. Se trataba de una carga de importancia vital, pues, a parte de las necesidades de la RAF y de la Royal Navy, Malta dependía casi por completo de los productos petrolíferos para todo género de actividades que requiriesen energía mecánica; pero, sobre todo, y principalmente, para extraer el agua de los manantiales.

Los buques del convoy Pedestal penetraron en el Mediterráneo a través del estrecho de Gibraltar en el curso de la noche del 10 al 11 de agosto... Y esperándoles, a lo largo de la ruta hacia Malta, se encontraban 18 submarinos italianos y tres alemanes; además estaban dispuestos 784 aviones del Eje: 321 italianos (189 en Cerdeña y 132 en Sicilia) y casi 200 de la Luftwaffe; 23 lanchas torpederas, italianas y alemanas, y otros buques de superficie italianos.

El primer ataque se desencadenó de uno de los U-Boot, el U-73; este submarino, navegando en inmersión por debajo de los destructores de la escolta, logró introducirse en las aguas del convoy y lanzó cuatro torpedos contra el portaaviones HMS Eagle, alcanzándolo de lleno, El HMS Eagle escoró rápidamente y se hundió a los pocos minutos; afortunadamente pudo salvarse 900 hombres de los 1.100 que se hallaban a bordo.

Para contrarrestar en parte esta sensible pérdida, el destructor HMS Wolverine, que escoltaba al HMS Furious, localizó y hundió al submarino italiano RMI Dagabur. El convoy prosiguió su rumbo hacia Malta y al final de la jornada, al ponerse el sol, dio comienzo el primer ataque aéreo, efectuado por 36 aviones alemanes. El Capitán de Navío D.W. Mason, comandante del SS Ohio, escribió más tarde, a propósito de esta jornada: “El día transcurrió entre constantes maniobras de emergencia y explosiones de las cargas de profundidad. La noche fue tranquila, sin incidentes, los artilleros durmieron junto a los cañones y a bordo todos estábamos dispuestos para hacer frente a cualquier eventualidad; la mayoría de los hombre dormían sobre cubierta”.
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Cañón Bofors de 40 mm Bofors del Mercante MV Melbourne Star
En el momento del ataque, la visibilidad, era bastante escasa, pero los cañones antiaéreos de los buques de escolta rechazaron a los aviones enemigos sin que el convoy sufriera daños. No obstante, no cabía la menor duda de que, al día siguiente, se desencadenaría nuevas acciones por parte del enemigo y seguramente más intensos.

Con objeto de frenar un poco este ímpetu, la RAF bombardeó aquella misma noche las bases aéreas del Eje en Cerdeña, con éxitos discretos; pero este bombardeo no fue lo bastante eficaz para impedir que, el día siguiente, como se esperaba, se desencadenaron nuevos e intensos ataques aéreos.



C. UN SOLO PORTAAVIONES EN ACCIÓN
El primero de dicho ataque fue rechazado sin grandes pérdidas, gracias a la ayuda de los aviones de los portaaviones, pero tres horas más tarde, hacia el mediodía, aparecieron 70 bombarderos del Eje escoltados por cazas. El HMS Victorious fue alcanzado por una bomba perforante (que procedían de un Reggiane Re.2001, armados con una bomba perforante de 640 kg y pilotado por el Teniente Robone) que se introdujo en la cubierta de vuelo pero sin causar daños; en cambio el Mercante SS Deucalión resultó averiado y más tarde hundido. Otro submarino italiano, el RMI Cobalto, pago el tributo por este nuevo éxito del Eje, al ser hundido por el destructor HMS Ithuriel, después de que el convoy escapara con éxito a los ataques que, durante el transcurso de la tarde, realizaron las escuadrillas de submarinos italianos.


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El Mercante SS Waimarama en en momento de su hundimiento


Al anochecer, comenzaron de nuevo las incursiones aéreas, el destructor HMS Foresight fue alcanzado y hundido, y, una bomba estalló en la cubierta de vuelo del HMS Indomitable, utilizándolo y obligando a sus aparatos a posarse en el HMS Victorious, que en aquel momento era el único portaaviones del convoy que aún quedaba intacto. Siguiendo el plan acordado de antemano, al llegar a este punto de la travesía, las unidades pesadas se retirarían de la escolta, y el Convoy pedestal paso al mando del Contraalmirante H.M. Burrough, que se hallaba a bordo del HMS Nigeria. Casi inmediatamente el convoy fue objeto del ataque más violento de cuantos había sufrido hasta aquel momento.

Se inicio con el torpedeamiento del HMS Nigeria, del Crucero HMS Cairo y del mercante SS Ohio, en tres acciones llevadas a cabo por el submarino italiano RMI Axum. El HMS Cairo resultó tan gravemente averiado, que tuvo que ser hundido y el HMS Nigeria se vio obligado a regresar a Gibraltar, mientras el Contraalmirante H.M. Burrough trasladaba su insignia al destructor HMS Ashanti. El SS Ohio fue presa de las llamas, pero, una vez sofocado el incendio, pudo reemprender la navegación hacia Malta por sus propios medios.


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Cañón Bofors de 40 mm Bofors del Crucero HMS Manchester


Desde el crucero HMS Kenya, la situación, en aquellos momentos, se describió como caótica. En efecto, casi en seguida se creó en el convoy una confusión verdaderamente dramática: los buques se movían en todas direcciones, en un intento desesperado de escapar a las bombas y a los torpedos enemigos, evitando a duras penas entrar en colisión unos con otros. Cuando se consiguió restablecer de nuevamente el orden, el convoy sufrió otro ataque aéreo, desencadenado por 100 bombarderos que, de pronto, irrumpieron en la penumbra del crepúsculo. Dos mercantes, el MV Empire Hope y el MV Clan Ferguson, fueron hundidos, un tercero, el MV Brisbane Star, resultó alcanzado y el crucero HMS Kenya fue torpedeado por el submarino italiano RMI Alagi. Estos dos últimos buques, pese a sus averías, lograron proseguir la navegación; pero lo peor estaba por llegar.

A medianoche, entre el 12 y el 13 de agosto, el grueso del convoy dobló el cabo Bon; se encontraba ya en la zona de mar más cercana a su punto de llegada, pero también era la mas cercana a las bases del Eje. Los más temibles adversarios eran ahora las lanchas torpederas, ocho italianas y dos alemanas, que atacaron en plena obscuridad en dos oleadas sucesivas, poniendo fuera de combate al crucero HMS Manchester y hundiendo a cuatro mercantes (el SS Santa Elisa, el SS Almeria Lykes, el MV Wairangi y el MV Glenorchy). Fue aquella noche dantesca: granadas luminosas, proyectiles trazadores, fogonazos, explosiones... Las lanchas torpederas pasaban apenas a cincuenta metros de su objetivo, barriendo los puentes y cubiertas de los barcos aliados con ráfagas de ametralladoras. Los torpedos estallaban con golpes sordos, pero que se oían claramente; las explosiones levantaban inmensas columnas de agua, y que parecían quedarse suspendidas, por unos segundos, sobre los puentes de los buques alcanzados.


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Personal de mantenimiento HMS Indomitable reparando un Hawker Sea Hurricane durante la operación


El amanecer del día 13 no trajo ningún alivio a la situación; algunos buques alcanzados lograron reparar sus averías en plena navegación; pero el crucero HMS Manchester tuvo que ser hundido al comprobarse que los daños recibidos eran demasiado grave para que pudiera llegar a cualquier puerto por sus propios medios (mas tarde se realizo una investigación a este respecto y se dictaminó que la decisión tomada de hundir el buque fue precipitada).

Nadie había podido dormir apena aquella noche; las maniobras diarias eran ya bastante dificultosa de por si, pero, en aquellas condiciones, con los barcos averiados y sometidos a un esfuerzo excesivo, con los cascos destrozados y con las máquinas a punto de parar a cada instante, el esfuerzo que se exigía a las tripulaciones era inmenso.

El trabajo en las salas de máquinas y en las calderas, así como en algunas sesiones de cubierta, requería una resistencia sobrehumana; y, mientras tanto, las constante explosiones de los torpedos y de las bombas que caían alrededor, provocaban un estruendo en tal magnitud que parecía como si el casco de los buques fuera golpeado incesantemente por un gigantesco martillo. De cuando en cuando, se abría un boquete y el agua entraba a borbotones, con el riesgo de que el buque se partiera en dos si no se procedía a cegarlo inmediatamente.


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Tripulación del HMS Ledbury contempla al Mercante SS Ohio


Con las primeras luces del día, los bombarderos en picado hicieron de nuevo su aparición, volando casi a la altura de los mástiles. El mercante MV Waimarama fue alcanzado y los barriles de carburante, amontonados en cubierta (ya no había otro sitio para colocarlos) soltaron por los aires, como también, como el resto del combustible y de las municiones que llevaba a bordo: el buque desapareció rápidamente entre las aguas y en medio de un torbellino de llamas, dejando tras de él, como único rastro, grandes manchas de aceite ardiendo, que fueron extendiendo poco a poco hacia los hombres que nadaban desesperadamente para alejarse del lugar del siniestro y ponerse a salvo.

El MV Melbourne Star, que también llevaba una carga de combustible y munición, no logro apartarse a tiempo y, en su marcha, paso a través de las llamas; pero, por fortuna, salvo el barniz externo del casco sufrió daños, salvándose milagrosamente de una explosión que hubiera sido tan violenta como el del MV Waimarama.

Otros buques mercantes fueron asimismo averiados, incluso el SS Ohio, alcanzándolo de nuevo por un Ju-88, que se abatió sobre el puente, quedando allí empotrado a la altura del castillo de proa; poco después, un Stuka se abatió sobre su popa. Por último, las máquinas del castigado petrolero se pararon definitivamente y el barco quedó inmóvil en medio del mar. En aquel momento, el convoy (reducido ahora a tres barcos, uno de ellos presa de las llamas) se encontraba casi a 90 millas al oeste de Malta, mientras otros dos buques averiados, se dirigían independientemente hacia su punto de destino. En cuanto al SS Ohio, quedó a la espera de una posible operación de salvamento, bastante improbable por cierto.


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El MV Brisbane Star entrando en el Puerto de la Veleta


Llego entonces la noticia de que varios buques de guerra italianos, de superficie, estaban navegando en dirección al convoy. Sin embargo, también la Regia Marina estaba pasando momentos difíciles. Sus grandes buques de superficie permanecían inactivos en La Spezia por falta de combustible, en tanto que los cruceros y destructores que habían recibido la orden de atacar los restos del convoy, carecían de todo apoyo aéreo, pues en la reunión celebrada entre los Estados Mayores del Eje, Kesselring, comandante en jefe de la Luftwaffe en el Mediterráneo, había convencido a Mussolini de que los bombarderos precisaban contar con el apoyo de todos los cazas disponibles. Así, pues, los buques de la Regia Marina se hicieron a la mar sin el apoyo de ningún aparato.

Todos los aviones de la RAF que se encontraban en Malta (casi 150) prepararon entonces una grandiosa “mise en scene”, lanzando bengalas luminosas y enviando mensajes no cifrados, para hacer creer que iba a desencadenarse un gran ataque aéreo entre malta y Sicilia. En vista de ello, los navíos italianos regresaron a sus bases; pero dos cruceros, el RMI Bolzano y el RMI Muzio Attendolo, fueron torpedeados por el submarino británico HMS P-42 (mandado por el Teniente de Navío A.C.G. Mars).

Los postreros ataques aéreos desencadenados por las fuerzas del Eje, en el curso de esta operación, se desarrollaron el 13 de agosto, consiguieron hundir otros dos buques mercantes. Finalmente, el MV Port Chalmers, el MV Rochester y el MV Melbourne Star llegaron a Malta, sin más contratiempo, aquella misma tarde, y el Mv Brisbane Star al día siguiente; pero el SS Ohio se encontraba aún a 70 millas de distancia, con una valiosa carga a bordo: el carburante, tan necesario para los aviones, para las cocinas y para la iluminación, y también con las gasolinas para las bombas de los pozos, los aceites pesados para los barcos, etc.


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El Mercante MV Port Chalmers entrando en Malta


Y todo este cargamento, de tan vital importancia para Malta, se encontraba a bordo de un buque que estaba a punto de hundirse, inmovilizado a causa de las graves averías que había sufrido en las máquinas. Pero dos destructores, el HMS Penn y el HMS Ledbury, y un dragaminas, el HMS Rye, se dispusieron a salvarlo, cosa que consiguieron, aunque tardando 48 horas en remolcarlo hasta la Grand Harbour.

Una vez allí, desembarcó su preciada carga y quedó atracado en el muelle; pero ya inútil, pues las averías que sufrió eran demasiado graves para que pudiera hacerse de nuevo a la mar. En 1946 acabó su vida al ser utilizado como blanco naval de la Royal Navy. El simple hecho de conseguir remolcarlo hasta el puerto maltes fue suficiente para que el gran esfuerzo realizado para abastecer malta se pudiera considerar como un éxito; un limitado éxito, es cierto, pero éxito al fin y no un fracaso. Las pérdidas totales experimentadas por el convoy fueron de un portaaviones, dos cruceros, un destructor y nueve mercantes hundidos; además de un portaaviones, dos cruceros y tres mercantes que resultaron averiados.

Del inventario que se efectuó después de la llegada del convoy, se dedujo que entonces la base podría resistir hasta primeros de diciembre. En aquella época, las raciones alimenticias habían sido rebajadas, en Malta, 1690 calorías diarias para los hombres y 1500 para las mujeres. Cabe decir también que en la Isla, durante el periodo más duro del asedio, fueron bastante inferiores a las asignadas por las autoridades alemanas a la población civil de la Grecia ocupada.

En el transcurso de los meses de octubre y noviembre de 1942, cuando se consiguieron las primeras victorias aliadas en el Norte de África, no existía todavía ningún indicio que indique el fin del asedio de la isla, y por ello, a medida que se acercaba la fecha del 1 de diciembre, que, como se ha dicho, marcaría el límite extremo de las posibilidades de resistencia de Malta, se hacía necesario encontrar el modo de hacer saber al enemigo que, tales circunstancias, y para no sacrificar a la población civil, la isla estaba dispuesta a rendirse.


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El HMS Victorious escoltando al convoy


El 17 de noviembre, zarpó para Malta otro convoy, esta vez procedente de Port Said. El paso de Pedestal había significado la más sensible y grande operación naval de toda la guerra, y gracias a ella, Malta recibió todo lo necesario para poder resistir otros tres meses. Pero, en realidad, fue este último convoy, el llamado “Stoneage”, quien salvó definitivamente a la isla, aunque pasó casi inadvertido y apenas se ha hablado de él.

El Stoneage comprendía tan solo cuatro mercantes, y aunque su empresa sea poco conocida, es justo que sus pasen a la historia: se trataba de la motonave británica MV Denbighshire, la motonave holandesa Bantan, y dos cargueros americanos, el SS Mormarmoon y el SS Robin Locksley y de 10 destructores del tipo del Hunt, mientras el apoyo a distacia lo proporcionaba la 15ª División de Cruceros, constituida por el HMS Cleopatra, el HMS Dido, el HMS Orion y el HMS Arethusa, acompañado de siete destructores.

Para el Stoneage supuso una ventaja enorme el fulminante avance del 8ª Ejército a lo largo de la costa Libia (Tobruk cayó el 13 de noviembre y Bengasi el 20), pues ello le permitió entrar, sin ser molestado, en el Grand Harbour la noche del 19 al 20 de noviembre. Malta estaba, al fin, salvada. Pero la Royal Navy debía pagar una vez más su tributo. La noche anterior a la llegada del convoy al puerto de La Veleta, el Crucero HMS Arethusa fue torpedeado por un avión del Eje: en este ataque perdió la vida 155 hombres, y a bordo del navío se desencadenaron violentos incendios; mas, en medio de un terrible vendaval, venciendo las enormes dificultades y desafiando el peligro que suponía el buque presa de las llamas, el destructor HMS Petard consiguió remolcarlo, de popa, hasta la base de Alejandría.

Precisamente, mientras los barcos del Stoneage procedían a su descarga, empezaba a notarse que la amenaza del Eje contra Malta decrecía: la acción enemiga contra el puerto ya se había reducido al mínimo. El centro del máximo interés bélico acababa de desplazarse al Mediterráneo occidental, donde los Aliados estaban desembarcando gran número de hombres y material con el fin de acelerar el avance hacia Túnez a través de Argelia. Malta había dejado de ser, para el Eje, el importante objetivo que hasta entonces había sido.

Esto se confirmó dos semanas después, cuando llegó a la isla otro convoy; procedente de Alejandría, llamado Portcullis, compuesto de cinco mercantes y un petrolero y no atacado ni durante la travesía ni cuando se procedía a las operaciones de desembarco. Así, sumados a los del Stoneage, los suministros llegados a Malta ascendían ya a 56.000 toneladas, más los productos petrolíferos de importancia fundamental, con lo que sus reservas le garantizaban ahora una supervivencia hasta marzo o mayo de 1943.



D. GALERÍA FOTOGRÁFICA


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Vista aérea del convoy



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El Mercante SS Ohio muy dañado, entrando en Malta



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Tripulación del Submarino Italiano RMI Cobalto rescatados después de su hundimiento



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El Mercante MV Melbourne Star entrando en el Puerto de La Veleta



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Daños producidos en la cubierta del HMS Indomitable durante la operación



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Dotación de la pieza de artillería antiaérea del HMS Manchester



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El Mercante MV Glenorchy siendo atacado por un submarino



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El Mercante MV Dorset en el momento de su hundimiento



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Mercante MV Brisbane Star



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Despegue de un Hawker Sea Hurricane del HMS Indomitable durante la operación



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El HMS Eagle es alcanzado por un torpedo del U-73 durante la operación



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Tripulación de los mercantes hundidos bajando del Destructor HMS Ledbury en Malta



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El HMS Kenya intenta zafarse del ataque de los submarinos




E. FUENTES
Crónica Militar y Política de La Segunda Guerra Mundial; Editorial Sarpe; Depósito Legal: M.41.059-1982
Así fue la Segunda Guerra Mundial; Editorial Noguer S.A.; Año: 1972

http://www.exordio.com/1939-1945/milita ... estal.html
http://es.wikipedia.org/wiki/Operaci%C3%B3n_Pedestal
http://www.war-experience.org/history/k ... efault.asp
http://militaryhistory.about.com/od/Wor ... -Malta.htm
http://www.naval-history.net/WW2RN14-194206.html
http://www.eurasia1945.com/batallas/con ... -de-malta/
http://www.melbournestar.co.uk/Operatio ... Ships.html
http://www.usmm.org/malta.html

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